Llega un momento en la vida en el que hay que elegir: ¿cara o culo?

El Mundo, por Gema García Marcos

He ahí la cuestión con la que se nos atormenta, especialmente (todo hay que decirlo) a las mujeres a partir de cierta edad. La dichosa dicotomía, convertida ya en una de las joyitas de nuestra tradición oral, plantea una decisión presuntamente complicada a la que nos tenemos que enfrentar, nos guste o no, en un determinado momento de la vida: elegir entre tener un buen culo o una buena cara. Pero, ¿de verdad hay que hacerlo? Para intentar comprender la razón del enjundioso dilema habría que aclarar que se parte de la base (errónea) de que para lucir unos glúteos atractivos hay que estar muy delgado y eso, cuando acecha la madurez, resta aún más lozanía al rostro, demacrándolo y abonando el terreno para la aparición de arrugas.

Afortunadamente, el ‘fitness’ ha logrado, por fin, encontrar un anhelado ‘ni pa ti, ni pa mí’ que llega en el mejor momento posible: la era del ‘body positive’. Es decir, partiendo de la base de que todas las comparaciones son odiosas (sobre todo, si nos medimos con modelos 20 años más jóvenes) y de que el mejor culo es el que tenemos cada uno (grande, pequeño, flaco, respingón…), el margen de mejora lo marcamos nosotros.

¿Cómo se alcanza ese equilibrio entre esa versión óptima del culo que no deje chupada la cara? Fácil: con los ejercicios correctos (cardio suave y fuerza) y la dieta adecuada.

AERÓBICO MODERADO Y FUERZA

Machacarse con extenuantes e interminables sesiones de ejercicio aeróbico para intentar quemar la grasa que solemos acumular en la zona no es la solución, especialmente a partir de los 40 años, porque aumentan el estrés oxidativo de nuestro cuerpo. Es decir, envejecen.

Además, esa anhelada delgadez (tipo ‘carpeta’) no es, precisamente, la característica que distingue a un buen culo, sino la dureza. Los glúteos tienen que estar tonificados para cumplir con su función anatómica: motor del movimiento y estabilizador de la columna (junto al abdomen). Por eso es fundamental, ganar masa muscular.

¿Qué actividades nos pueden ayudar a lograr nuestro objetivo? Aeróbico moderado. En nuestro día a día es fácil: caminar (especialmente en cuesta y alternando intensidades) y subir escaleras. Patinar, bailar, nadar, jugar al tenis (o al pádel) o practicar yoga son cuatro buenas opciones para movernos sin ‘secarnos’.

En el gimnasio (o en casa), los hiit (entrenamientos interválicos de alta intensidad) nos ayudarán a elevar la frecuencia cardiaca (llegando la zona de quema de calorías) y tonificar en poco tiempo. Sentadillas, zancadas, peso muerto y elevaciones de cadera son cuatro de las opciones más efectivas para endurecer los glúteos.

DIETA

En cuanto a la alimentación, el primer mandamiento es olvidarse de las dietas milagro y utilizar el sentido común. La receta del éxito es sencilla: nutrir al músculo con proteínas de calidad (pescados, carnes magras, huevos y legumbres), consumir abundante fruta y verdura; hidratarse con agua y eliminar (o limitar al máximo) el consumo de azúcar, procesados y alcohol.

¿Qué conseguiremos con todos estos consejos? Lograremos que nuestros glúteos se rearmen para cumplir su misión sin perder unos kilos de los que, a lo mejor, no necesitamos librarnos. Y, si eso no funciona, la próxima vez que nos digan (con cierta mala leche) que, a partir de cierta edad hay que elegir entre la cara y el culo siempre nos quedará el recurso de cantar aquello del “fat bottomed girls, you make the rockin’ world go ‘round” (y al que no le guste, que no mire).

Internet acude en nuestra ayuda para superar el trauma de la operación bikini

Nobbot Orange blog, por David Martínez Pradales

En verano los cuerpos se despojan de las ataduras textiles mostrándose en todo su esplendor…o miseria. Las revistas se llenan de fotografías con anatomías esculturales que se zambullen en aguas cristalinas lanzándose desde un lujoso yate que navega por playas exóticas y, nosotros, clase proletaria hacinada en apartamentos turísticos y hoteles de bufé libre donde desayunamos como si el apocalipsis fuera a llegar al mediodía, queremos amoldar nuestro físico a los cánones de belleza que emergen del papel couché. A eso lo llaman operación bikini convirtiendo esa liviana prenda en un moderno artefacto de tortura.

El michelín, contenido con cinturones y fajas durante el invierno, campa ahora a sus anchas gritando a los cuatro vientos que no somos runners que se alimentan de soja, y que bebemos los vientos por un buen puchero o un fondo de plato en el que mojar pan. Algo habrá que hacer y aquí van cinco ayudas que podemos encontrar en internet en este empeño de mostrar un cuerpo, si no escultural, por lo menos moderadamente “fofisano”. Queremos superar la operación bikini, y la operación bikini cuesta.

sinazúcar.org

Empezamos esta lista con una web que nos ayuda a concienciarnos de la cantidad de azúcar -ese venenoso aliado de nuestro sobrepeso- que ingerimos al día: SinAzúcar.org. Según Antonio Estrada, impulsor de esta página y autor de las imágenes que muestran alimentos y bebidas con el número de terrones de azúcar que contienen, apunta que para moderar el consumo de azúcar, “la principal recomendación es evitar los productos altamente procesados y volver a los alimentos frescos o poco procesados. La alternativa a una galleta con azúcar no es una galleta sin azúcar, sino una pieza de fruta”.

carrot hunger

Seguimos ahora con una aplicación que es como el pepito grillo para los más voraces. Es Carrot Hunger, un contador de calorías que escanea el código de barras del producto que vayas a consumir y te lo traduce a un lenguaje comprensible, por ejemplo, diciéndote cuánto tendrías que correr para quemar las calorías contenidas en un donut. Pero es que además cuenta con  un sensor que te avisa cuando te acercas a la nevera y te echa la bronca, con mensajes vergonzosos que comparte en redes sociales si no comes sano. Solo le falta una zapatilla para arrojártela por el pasillo cuando te dirijas al sillón con una bandeja llena de patatas fritas para ver tu serie favorita.

noom coach

Adelgazar no solo depende de comer menos y más sano, sino que -sí, es así de duro- también de cambiar nuestras sedentarias costumbres. “Para cambiar tu dieta antes debes cambiar tu forma de pensar y actuar con respecto a la comida”, esta es la filosofía que siguen en Noom Coach. Esta aplicación cuenta con un calendario donde podemos añadir comidas y los ejercicios que hagamos, relacionando las calorías ingeridas con las quemadas durante el día. A cada alimento incluido en su biblioteca se le asigna un código de colores (verde, rojo, amarillo) según sea adecuado o no, para nuestra dieta. “Si comes emocionalmente, te dan antojos al medio día, se te hace difícil dejar de comer en situaciones sociales o simplemente no resistes las golosinas, la solución científicamente comprobada de Noom te ayudará a crear un plan para sobrellevar cualquier obstáculo y practicar hábitos más saludables”, dicen sus desarrolladores. Suspiros.

agua bebida

Dicen, aunque no sabemos cuánto de verdad hay en ello, que hay que beber agua ayuda a adelgazar. La intuición y cierta formación científica nos permiten afirmar que la ingesta del líquido elemento es menos perjudicial que la de cervezas o refrescos en el chiringuito o la terraza, así que esta aplicación nos puede venir bien. Se trata de un contador que calcula la cantidad de agua que necesitamos y hace un seguimiento de las veces que nos hidratamos durante el día. No sabemos si nos ayudará mucho en nuestra operación bikini, pero como hace mucho calor, pues siempre nos vendrá bien para no sufrir una lipotimia.

fitbit

Terminamos esla liviana lista -no podía ser de otra forma- con una de las aplicaciones más populares, Fitbit, que te permite registrar y rastrear cuándo llega la hora de comer, beber, hacer ejercicio y dormir. También puedes conectarte a uno de los numerosos monitores de actividad de Fitbit y a la báscula inteligente Aria para obtener una imagen completa de tu salud, incluidos los pasos, la distancia, las calorías quemadas, el sueño, el peso y mucho más. Además, puedes registrar rápidamente las calorías con su escáner de códigos de barras, el estimador de calorías y la base de datos de alimentos ampliada con más de 350 000.

Hace tiempo, esta aplicación se hizo especialmente famosa porque la empresa tecnológica Strava hizo público un mapa interactivo en el que se puede observar la ubicación de bases militares secretas, alguna pertenecientes al Ejército estadounidense. En dicho mapa, se podían observar los desplazamientos geográficos de los militares que utilizaban las pulseras Fitbit para hacer deporte o que hubieran descargado esta app en sus móviles. Pero adelgazar, adelgaza.

Dieta Paleo: ¿por qué la gente que la prueba dice que funciona?

Pierdes peso de forma gradual, tienes más energía… Hablamos con 2 devotos de esta dieta y una experta en nutrición. ¿Es oro todo lo que reluce?

VOGUE, por Ana Morales
paleo_dieta_5096_620x“Es la dieta con la que más peso he perdido”, me contaba hace tiempo una amiga, alumna experimentada en probar muchas de las dietas de adelgazamiento que conocía en los países a los que, por trabajo o placer, viajaba con frecuencia. “Es lo mejor del mundo. Parece que me llevo comisión por hablar de la dieta Paleo, pero es que sienta tan bien”, sentencia otra conocida en su perfil de Instagram junto al hashtag #Paleoqueteveo. Hace tiempo pensaba que la dieta Paleo era una dieta más en la extensa lista de regímenes que pululan por la red para perder peso. Sin embargo, desde que el Instituto Médico Europeo de la Obesidad concluyera el pasado mes de enero que la dieta Paleo era una de las dietas de 2015 más saludables para perder peso, me he replanteado la absoluta necesidad de entender por qué muchas de las personas que la han probado afirman tan rotundamente que funciona, reconvirtiendo incluso su estilo de vida hacia esta dieta. Porque, tal y como afirman sus creadores, la dieta Paleo es una filosofía, un estilo de vida que apuesta por la vuelta a los orígenes inspirados por esta premisa: el cuerpo humano en su ADN está programado para vivir (y comer) como un cazador-recolector. Y es que, según sus incondicionales, el cuerpo humano ha evolucionado muy poco desde el Paleolítico en comparación con el desarrollo de la alimentación, que ha cambiado de forma vertiginosa. Un desequilibrio cuerpo-alimentación que, dicen, puede ser el causante de muchas de las enfermedades que padecemos hoy en día.

Por todo ello la dieta paleolítica apuesta por recuperar la comida que ayudó a nuestros antepasados a sobrevivir durante miles de años, evitando ciertos alimentos que sientan mal a la mayoría de las personas y apostando por los que nos hacen tener más energía. Todo esto se traduce en no tomar alimentos procesados, ni azúcares ni granos procesados; en reducir el consumo de cereales (permiten el arroz blanco), legumbres (los más estrictos evitan garbanzos, lentejas y soja) y lácteos (permiten los fermentados y recomiendan evitar los procesados) y potenciar el de carnes magras, pescado, mariscos, frutas y verduras. Pero como todo en esta vida, aunque hay seguidores que cumplen sus principios a rajatabla, hay una tendencia generalizada de personas que la practican de una forma más relajada, tanteando los alimentos que les sientan mal y los que no para descartarlos o incluirlos de forma progresiva en su dieta. O personas que solo la ponen en práctica en algún momento del día. ¿Un ejemplo? La práctica que lleva a cabo Julieta Benito, copropietaria de Silo Store. “Nuestra dieta no es Paleo completamente. Solemos cenar Paleo porque yo evito los carbohidratos por la noche y porque en el colegio de mi hija la comida es básicamente vegetariana. Además, en un momento dado, el pediatra nos dijo también que prescindiéramos de los lácteos por las noches ya que producen mucosidad y afectan a las vegetaciones. Así que las recetas Paleo se ajustan perfectamente”, nos cuenta desde Berlín, ciudad en la que reside con su marido y su hija de 7 años. Ella es un ejemplo de persona que solo practica algunos aspectos de esta dieta. “Creo que es demasiado extrema para un niño pero, por ejemplo, hay muchas recetas Paleo de dulces que son muy adecuadas para reducir la cantidad de azúcar y que a los niños les encantan”. ¿Algún ejemplo? Las energy balls (elaboradas con diferentes ingredientes como frutas, mantequilla de almendras, aceite de coco, mantequilla ghee…), barritas de fruta o panes y pasteles elaborados con harina de almendras o de coco.

Ya sea a jornada parcial o completa, la realidad es que son muchas las personas que, tras experimentar de alguna u otra manera con este tipo de alimentación, se han acabado convirtiendo en seguidores. Y ponemos otro ejemplo: el de Charlie Centa, modelo y pareja de Bimba Bosé, que afirma rotundo. “No creo que sea una dieta. Creo que es la dieta. Con la dieta Paleo comes lo que tu cuerpo te pide biológicamente y ya está. Y cuando comes bien tu cuerpo vuelve a su forma natural. Aprender a comer bien es lo más valioso que puedes sacar a la dieta Paleo”, nos cuenta el modelo, que fruto de esta experiencia lanzó un proyecto Paleo en toda regla, PaleoPapeo, una web de referencia para los amantes de la vida sana.

Hablamos con ellos y con la nutricionista Mª Ángeles Herráiz Sanz, del equipo de nutricionistas de centros deportivos GO fit, para desgranar las claves (y los posibles inconvenientes) de la dieta a la que todos los que la prueban le profesan admiración.

Se pierde peso de forma efectiva
Aunque los más puristas no relacionarían esta dieta con la pérdida de peso como objetivo prioritario –se trata más de una filosofía de vida que pretende alinear nuestra alimentación con nuestra genética–, la realidad es que uno de los fines por los que la practica mucha gente es precisamente la pérdida de peso que se experimenta con ella, progresiva y gradual. “Cuando probé la dieta Paleo por primera vez, mi intención era encontrar la mejor manera de controlar mi cuerpo con facilidad. Primero la hice durante 10 días sin hacer ejercicio y perdí 3 kilos de grasa. Había podido cambiar mi cuerpo muy rápido sin ningún esfuerzo. No había contado ni una sola caloría y no me sentía que estaba a dieta”, nos explica Charlie Centa. Una realidad que confirma la nutricionista de GO fit. “Se puede perder peso ya que se retiran los carbohidratos como harinas, cereales, alimentos refinados y azúcares. Además, al comer proteína magra se mejora la sensibilidad a la insulina, no se come en exceso, se está más saciado entre horas y se mejora el metabolismo”. Y a todo esto se añade otra realidad que confirman desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO): el mantenimiento de la masa muscular gracias a un completo aporte de aminoácidos esenciales. “Cubre las necesidades de macro y micronutrientes, reduce el consumo de antinutrientes, controla la producción de insulina, protege frente a enfermedades degenerativas y asegura el aporte balanceado de Omega 3 y 6″, afirman cuando hablan de esta dieta.

Superpoderes: más energía y concentración
Es otra de las bondades que tiene la dieta Paleo según sus creadores. Y es que, tal y como nos explica Charlie Centa, la dieta le afectó muchísimo en el plano mental. “En esta época tenía un blog donde escribía artículos todos los días y con la nueva dieta podía concentrarme mucho mejor. Lo más notable para mí fue que mejoró mi capacidad para dormir. Antes me costaba mucho y después de empezar con la dieta me dormía con mucha más facilidad”, afirma.

Menos colesterol
Tal y como nos recuerda la nutricionista Mº Ángeles Herráiz Sanz, los estudios realizados sobre cazadores recolectores sugieren que tenían muy bajos los niveles de colesterol en sangre y una tasa baja de enfermedades cardiacas. Y es que, según la experta, la explicación está en el hecho de tomar más grasas monoinsaturadas (presentes en frutos secos, aceite de oliva y aguacates) y moderar las saturadas y poliinsaturadas (presentes en carnes y lácteos enteros).

Sentirse saciado
Otro de los principios de esta dieta es hacer, frente a las consabidas 5 comidas al día, tan solo 3 ó 4, incluyendo en cada una de ellas proteínas magras, vegetales y grasas saludables. Tal y como nos explica la experta en nutrición de GO fit, esto no supone un inconveniente ya que en esta dieta, al tomarse más proteína magra, la sensación de saciedad es mayor.

No tomar legumbres y lácteos, dos de los puntos ¿débiles? de esta dieta
Dos de los aspectos que más llaman la atención de esta dieta es el hecho de reducir o evitar el consumo de legumbres, lácteos y cereales. Los defensores de esta corriente dicen que el objetivo es moderar la producción de insulina ya que, dicen, nuestra genética no está preparada para este tipo de alimentos. Una premisa que la experta en nutrición de GO fit (y tantos otros) ponen en duda. “No hay que dejar de comer todo los alimentos que prohíben. Nuestra alimentación no puede ser blanca o negra, es decir, no creo que haya que eliminar cereales, ni lácteos, pero sí reducir su consumo respecto al de otros alimentos a los que estamos mejor adaptados y ver cuál es tu grado de adaptación. Desde mi punto de vista, la dieta más equilibrada es una dieta varidada en la que no se prohiba ningún alimento”, explica la experta. Por su parte, sus seguidores proponen otras alternativas a esos alimentos prohibidos: ghee (mantequilla clarificada), lácteos fermentados como el yogur y el kéfir, quesos y leche cruda en lugar de lácteos pasteurizados o yogures procesados; judías verdes, guisantes y arveja en lugar de soja, lentejas y garbanzos, y chocolate al 99 % de cacao.

¿Y si decido empezar la dieta Paleo?
Pues debes tener en cuenta varias cosas. Que, tal y como explica Sanz, debes hacerlo de forma gradual y siempre que tengas un buen estado de salud ya que, tal y como aconseja la experta, ni pueden llevarla a cabo embarazadas (ya que la mayor fuente de calcio son los lácteos) ni personas con problemas renales a los que se haya recomendado reducir la ingesta de proteína animal. Y sobre todo, tal y como explica Charlie Centa, es importante no seguirla como una religión. “Es muy difícil hacerlo en el mundo moderno y todos tenemos nuestros obstáculos”, explica el modelo, que insiste en la importancia de analizar cómo los alimentos nos afectan realmente a cada uno. Eso sí, tal y como recuerdan desde el Instituto Europeo Médico de la Obesidad, el elevado aporte proteico de esta dieta “esconde el riesgo de desarrollar algunas enfermedades crónicas relacionadas con la alimentación”.

4 Tips para eliminar los gorditos de las axilas

Los más molestos y anti-estéticos rollitos que podemos tener en el cuerpo, los de la axila, ¡tienen solución!
Mundo TKM
Conoce los mejores ejercicios y tips que puedes hacer para eliminarlos ¡definitivamente!
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1. Hacer natación: Nadar es uno de los ejercicios más completos que existen y de los que más rápidamente te ayudan a quemar grasa. Por eso resulta muy útil para eliminar esos gorditos difíciles como los de las axilas y la espalda. Toda la zona lumbar se verá fortalecida con la natación.
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2. Pesas en los brazos: Hacer ejercicio localizado en los brazos, puntualmente en los triceps, endurecerá toda la zona por lo que tus brazos se verán mas estéticos, fuertes y tonificados.
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3. Trabajo de pecho: Al ser una zona complementaria, es necesario que fortalezcas el pecho para moldear toda tu zona frontal. Si quieres tener unos brazos tonificados debes hacer este ejercicio dos veces por semana.
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4. Ejercicio cardiovascular: Es la clave para perder grasa. Si lo complementas adecuadamente con una alimentación sana y balanceada, no sólo tus gorditos de las axilas disminuirán sino que todo tu cuerpo perderá medidas!

Las 6 dietas estrella de las ´celebrities´

Las siguen Eva Longoria, Beyoncé, o la reina Letizia entre otras

El buen tiempo ya ha llegado y con él la alargada sombra de la operación bikini comienza a hacerse más fuerte.
La Gaceta de Salamanca / EP

operación bikini en marchaEl verano está a la vuelta de la esquina. Las mini faldas, los shorts, el bikini y los crop top piden a gritos salir de nuestro armario para volver a nuestras vidas, pero ¿estamos preparadas?

Después de unos meses en los que los dulces y los excesos han sido protagonista de nuestra dieta, toca quemar lo ganado para lucir un cuerpo 10. InTouch nos trae las seis dietas estrella que las celebs ya han puesto en práctica, una operación bikini que en algunos casos puede llevar a ser bastante estrafalaria.

DIETA LIBRE DE AZÚCAR
Esta dieta consiste en la limitación de todos los alimentos que contengan azúcar, incluso el añadido. “El azúcar enmascara tu control normal sobre el apetito, llevando a tu metabolismo a convertirlo en grasa”, explica la revista. Eva Longoria, Jennifer Lopez y Gwyneth Paltrow son algunas de las famosas que le han plantado cara al azúcar.

DIETA DEL PUÑO
Sofía Vergara o Charlize Theron son dos de las famosas que llevan a cabo esta dieta. Asesorada por un nutricionista, consiste en comer únicamente los alimentos que te caben en un puño, haciendo cinco comidas al día más ligeras en lugar de tres más fuertes.

DIETA DE SUSTITUCIÓN
Este plan consiste en sustituir los alimentos que tengan más carga calórica por frutas o verduras. Kim Kardashian, Beyoncé y Jessica Alba siguen esta dieta para tener un cuerpo diez.
Eso sí, como recuerda InTouch existen dos versiones de esta dieta: una temporal y otra en la que la fruta y verdura es el alimento principal pero sin eliminar otros nutrientes importantes como la proteína.

DIETA DE LOS ZUMOS
Los zumos son uno de los grandes aliados de las celebs. Miranda Kerr o Dakota Johnsson han sido fotografiadas paseando por la calle con sus famosos botes verdes. Pero no son las únicas, Jennifer Lopez desveló hace unos meses cómo era su receta ideal para perder peso.
Este fervor en Hollywood por los zumos naturales pueden hacerse en casa y son una manera alternativa de consumir frutas y verduras, pero licuadas.

DIETA DEL GRUPO SANGUÍNEO
Esta dieta fue creada en los años noventa por el doctor Peter J. D’Adams y se basa en el concepto de consumir los alimentos que mejor van con tu grupo sanguíneo. Si eres del grupo 0 procesarías mejor las proteínas animales y peor los lácteos, mientras que el grupo A necesitaría más frutas y verduras. Natalia Vodianova y Demi Moore son dos seguidores acérrimas de esta dieta.

DIETA PERRICONE
La dieta que ha puesto de moda la Reina Letizia fue creada por doctor Perricone, y Uma Thurman o Eva Mendes son incondicionales de ella.
Este régimen se basa en eliminar cierto tipos de alimentos que causan la flacidez, como el arroz, azúcar, café, zumos envasados o los productos light; para dar un protagonismo mayor a los lácteos naturales, el salmón salvaje y los copos de avena.

La dieta de los ‘ángeles’ de Victoria’s Secret

Los ángeles de Victoria's Secret / G3onlineLas modelos de la famosa firma de lencería gozan de tener ‘cuerpos perfectos’ y para mantenerlos, además de ejercicio, siguen una estricta alimentación

La Vanguardia
Las modelos deslumbran allí donde van con sus espectaculares figuras pero si hay algunas que ostentan el título de ‘cuerpo perfecto’, esas sin duda son los ángeles de Victoria’s Secret. Las tops de la conocida firma de lencería seducen en catálogos y desfiles con sus estilizadas y tonificadas siluetas, pero para ello deben ‘sudar’ lo suyo. Más allá de la buena genética que tengan, y de rutinas de ejercicio, todas ellas se someten a una dieta estricta para mantener su delgado cuerpo. ¿Qué comen los ángeles?

Comer, sí que comen, a pesar de los regimenes que pueden seguir días antes del famoso desfile anual de la marca. Muchas de ellas han asegurado que 48 horas antes del VS Secret Fashion Show tan solo beben líquidos y que las horas previas no toman nada para lucir el vientre lo más plano posible. Pero el resto de los días del año se alimentan como todo ser humano, aunque eso sí, siguiendo una pauta fijada por profesionales de la nutrición.

Alessandra Ambrosio, Adriana Lima, Karlie Kloss o Candice Swanepoel son algunas de las que siguen el ejemplo, así como también hicieron ángeles anteriores como Tyra Banks, Miranda Kerr o Gisele Bündchen. Cada una adapta la dieta a sus necesidades y sigue sus particulares trucos, pero a rasgos generales todas siguen una alimentación basada en cinco comidas al día para mantener el metabolismo activo, compuesta de mucha fruta y verdura y raciones de proteína, para mantener el músculo. Además, evitan alimentos con altos contenidos en grasa y para nada se acercan a la comida precocinada:

Desayuno: es la ingesta más importante en sus días, ya que les aporta gran parte de la energía que necesitarán para su trajín diario. Deben tomar clara de huevo cocinada al gusto -revuelta, horneada o cruda en algún brebaje-, una ración de fruta, una ración de verdura, cereales y un yogur.

Almuerzo: la base de esta comida es la ensalada, a la que añaden la proteína del pollo o del pescado, según la preferencia. Se completa con una pieza de fruta y un snack sano -como una barrita de cereales, crudités de verduras o una ración de frutos secos, entre otros-.

Cena: para concluir el día, siempre ingieren arroz integral combinado con verduras y pollo, pescado cocinado o sashimi (pescado crudo). De postre, una pieza de fruta.

Aunque la mayoría de nutricionistas no recomiendan el exceso de frutas, sobre todo por la noche, debido a la cantidad de azúcares que contienen, en el caso de las modelos esto es distinto. Los expertos recomiendan a las tops que ingieran altas cantidades de frutos rojos como fresas, frambuesas o granadas ya que su azúcar les aportará energía extra y además contienen propiedades antioxidantes.

¿Caprichos? Sí, las modelos también los tienen. Los nutricionistas recuerdan a los ángeles que dos veces por semana deben comer chocolate y/o helado, siempre procurando que la ‘tentación’ no se les vaya de las manos.

“La obesidad comienza en el cerebro”: Jeffrey Friedman

El peso corporal es regulado por circuitos cerebrales y en el futuro podrá tratarse mediante drogas que actuarán sobre las células que controlan el apetito

Por Ricardo Segura/EFE-Reportajes/ Vanguardia.com.mx

obesidad, foto EFE Justin LaneLa leptina es una hormona producida por la grasa que actúa sobre el hipotálamo del cerebro, para regular la ingesta de alimento, el gasto energético y la cantidad de grasa que se acumula en el organismo, y la carencia de esta sustancia o de su receptor (área bioquímica que la recibe en el cerebro) conduce a la obesidad.

El descubrimiento de este mecanismo, identificado en ratones y  humanos, ha abierto nuevas vías de investigación sobre las bases biológicas de la obesidad y provocado un importante cambio de paradigma, al demostrar que el peso excesivo no se debe a un comportamiento inadecuado, sino que es la consecuencia de un desequilibrio en un proceso regulado hormonalmente.

Este hito científico lo realizaron el químico canadiense-estadounidense Douglas Coleman y el médico norteamericano Jeffrey Friedman, quienes pese a no haber trabajado juntos, han tenido una de las relaciones más estrechas que pueden darse en la ciencia, ya que Friedman demostró que las hipótesis científicas de Coleman eran correctas.

A finales de la década de 1970, Coleman había demostrado que debía haber una hormona, entonces desconocida, que regulara la ingesta (ingestión de comida) y el peso corporal, mediante ensayos con ratones de laboratorio, portadores de una mutación que los convertía en extremadamente obesos.

Las investigaciones anteriores indicaban que este defecto estaba en un único gen, y Friedman entró en escena a mediados de la década de 1980, cuando decidió buscar ese gen culpable, labor que culminó en 1994, al descubrir el gen de la hormona leptina, que funciona como había predicho Coleman.

Ambos expertos han recibido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina por “revelar la existencia de los genes involucrados en la regulación del apetito y del peso corporal, un descubrimiento fundamental para entender patologías como la obesidad” y que según Friedman, “permitirá que se desarrollen nuevos tratamientos”.

“La leptina está diseñada para controlar el peso corporal, circula por la sangre y actúa sobre los centros cerebrales que regulan el apetito”, ha señalado Friedman, catedrático de la Universidad de Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos) y director del laboratorio de Genética Molecular de dicha entidad.

NUESTROS KILOS Y LA EVOLUCIÓN HUMANA

Según este médico “el sistema funciona de forma que cuanta más grasa corporal hay, más leptina se produce y menos apetito se siente. Su objetivo es que un individuo con mucha grasa acabe comiendo menos, para que no siga engordando. A la inversa, cuando falta grasa corporal, falta leptina, y el apetito aumenta”.

La causa de este mecanismo del cuerpo es evolutiva y crucial para la supervivencia de nuestra especie, según Friedman, ya que “sería muy peligroso no tener grasa, porque te arriesgas a morir de inanición, pero también es peligroso estar demasiado gordo, porque estás a merced de los depredadores. Así, el sistema busca mantener un nivel equilibrado de grasa”.

“La gente creía que comer mucho o poco era una cuestión de falta de voluntad, pero ahora sabemos que el peso corporal, en los humanos y otros animales, lo regulan células en el cerebro que reciben señales como la de la leptina, que regulan el apetito de forma inconsciente“, dice Friedman, para quien esto significa en últimas instancia que la obesidad “está en el cerebro”.

“Además de las alteraciones en la leptina y su receptor, más del 10 por ciento de los individuos con obesidad mórbida tienen defectos en genes ya identificados que regulan la ingesta, el peso corporal y el metabolismo y todos ellos funcionan en el cerebro. Por lo que sabemos, la causa principal de que la gente engorde es una química cerebral alterada”, señala el investigador, como introducción a su entrevista con Efe.

EFE: Si engordamos por una alteración de la química del cerebro, ¿qué puede hacerse para hacer frente a esta alteración?

Jeffrey Friedman: El peso corporal y el apetito son regulados por un circuito compuesto de células nerviosas en muchas regiones del cerebro y ya se conoce la identidad de varias poblaciones celulares clave en la regulación del apetito.

En principio, una comprensión más completa de la naturaleza de los circuitos cerebrales que controlan el apetito podría conducir a nuevos tratamientos.

EFE: ¿Cuáles son esos circuitos cerebrales del apetito?

Jeffrey Friedman: En el cerebro, algunas vías neurales aumentan el apetito (se las denomina orexígenas) y otras disminuyen el apetito (se las llama anorexígenas). Dentro de un tiempo, podría ser posible tratar la obesidad mediante la inhibición de las vías orexígenas y la activación de las vías de anorexígenas, utilizando drogas.

ÚLTIMAS NOVEDADES SOBRE LA LEPTINA

EFE: ¿Cuáles han sido los principales avances en la investigación y  comprensión de leptina desde que fue descubierta?

Jeffrey Friedman: Un avance clave es la delineación del circuito neural que responde a la leptina para regular el apetito y la demostración de que los defectos en los componentes de este circuito neural, incluyendo la leptina y su receptor, causan la obesidad humana.

Otro avance importante es la constatación de que la leptina tiene efectos antidiabéticos potentes, lo que ha llevado a usarla para el tratamiento de una forma menos común de la diabetes conocida como lipodistrofia, con la esperanza de que su uso puede llegar a ampliarse al tratamiento de otras formas de diabetes.

Un progreso más es el hallazgo de que hay varias enfermedades que se asocian con la deficiencia de leptina, las cuales pueden tratarse con eficacia con esta hormona. Esto incluye la lipodistrofia, así como la amenorrea hipotalámica, una forma de infertilidad en las mujeres, entre otros trastornos.

EFE: Aparte del gen de la leptina, ¿cuántos otros genes pueden estar involucrados en la obesidad?

Jeffrey Friedman: Hasta la fecha, se conocen las mutaciones en aproximadamente 8 genes que causan la obesidad humana por sí mismos, pero espero que este número crezca con el uso de nuevas tecnologías, como la secuenciación del ADN genómico. Además, las diferencias genéticas en un gran número de otros genes también pueden tener un efecto menor sobre el peso corporal. Espero que una mejor comprensión del mecanismo de acción de estos genes ayude a explicar la patogénesis de la obesidad y a conducir a nuevos tratamientos.

EFE: ¿En qué proporciones la obesidad es el resultado de factores genéticos y de factores de estilo de vida como la dieta y la actividad física?

Jeffrey Friedman: Los datos disponibles de los estudios con gemelos idénticos, con familias y con niños adoptados, indican que los factores genéticos son el principal contribuyente a la obesidad. Ingerir una dieta saludable para el corazón y hacer ejercicio son hábitos muy importantes para la buena salud y deben fomentarse en los pacientes obesos (y en todos los demás), pero estas medidas no son generalmente eficaces para lograr una pérdida de peso significativa en el largo plazo.

La genética tiene un gran impacto en las diferencias en la ingesta de alimentos, el metabolismo y el peso corporal.

EFE: La obesidad se trata con dieta, ejercicio físico, medicamentos y psicoterapia. ¿Por qué estas estrategias no siempre funcionan?

Jeffrey Friedman: El peso corporal lo regula un sistema biológico inconsciente, que actúa para mantener el peso dentro de un rango relativamente estrecho en cada persona. Así, cuando alguien pierde peso, se activan estos potentes mecanismos biológicos que buscan revertir la pérdida de peso (o el aumento de peso, en otros casos).

LAS MÚLTIPLES FACETAS DEL PESO CORPORAL

EFE: ¿Cómo se podrá diagnosticar y tratar la obesidad una vez que conozcamos todos los genes implicados en el exceso de peso y el papel desempeñado por cada uno de ellos?

Jeffrey Friedman: Es probable que la obesidad sea heterogénea y que con el tiempo se pueda subdividir en diferentes grupos en función de qué mecanismos genéticos y/o biológicos sean sus responsables. También es probable que los tratamientos sean diferentes dependiendo de cuál sea la causa de la obesidad en cada paciente.

EFE: ¿Qué aplicaciones clínicas cree que tendrá la leptina?

Jeffrey Friedman: Ya está aprobada para el tratamiento de la lipodistrofia, una forma de diabetes, en Japón, y su aprobación está pendiente en los EU. También espero que la leptina pueda utilizarse para tratar esta enfermedad en Europa en el futuro.

Con el tiempo puede ser utilizarse para otros trastornos, y también como parte de una combinación de diversos agentes en el tratamiento de la obesidad. Se ha demostrado en humanos que combinar  leptina y pramlintida, otro péptido, provocauna mayor pérdida de peso que cualquiera de esos dos agentes por separado.

EFE: Usted dice que el objetivo no debería ser “que todas las personas obesas pierdan peso”, sino a “mejorar la salud de la gente”. ¿Podría explicar este razonamiento?

Jeffrey Friedman: La obesidad aumenta el riesgo de varios problemas de salud como la diabetes, las enfermedades del corazón, la hipertensión y algunas formas de cáncer. Una modesta pérdida de peso, del 5 por ciento del peso corporal, es a menudo suficiente para reducir la severidad de estas condiciones y en general no es necesario que las personas obesas pierdan más peso que esto, con el fin de mejorar su salud.

EFE: ¿Qué ocurre si se intenta adelgazar en mayor proporción?

Jeffrey Friedman: Cuanto mayor sea la cantidad de la pérdida de peso, mayor es la dificultad de mantener la pérdida de peso. Creo que es mucho mejor que la gente se centre en objetivos realistas que mejoren su salud, en lugar de establecer objetivos poco realistas, que a menudo conducen a que con el tiempo regrese a su peso original. Otra cuestión abierta es si los pacientes obesos que no tienen diabetes, enfermedad cardiaca o hipertensión, y que por lo demás están sanos, deben ser alentados sistemáticamente a perder peso. Mi opinión es que hay que animarlos a hacer ejercicio y llevar una dieta cardiosaludable, pero que no hay ninguna evidencia de que en tales casos se debe recomendar una pérdida de peso.

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— “Cuanta más grasa corporal hay en el cuerpo, más leptina se produce y menos apetito se siente. El objetivo es que un individuo con mucha grasa acabe comiendo menos, para que no siga engordando. A la inversa, cuando falta grasa corporal, falta leptina, y el apetito aumenta”, explica a Efe, el doctor Friedman, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento.

— “La gente creía que comer mucho o poco era una cuestión de falta de voluntad, pero ahora sabemos que el peso corporal, en los humanos y otros animales, lo regulan células en el cerebro que reciben señales como la de la leptina, que regulan el apetito de forma inconsciente“, señala este catedrático de la Universidad de Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos).

— “Una modesta pérdida de peso, del 5 por ciento del peso corporal, es a menudo suficiente para reducir el riesgo de sufrir diabetes, enfermedades del corazón, hipertensión y algunas formas de cáncer y en general no es necesario que las personas obesas pierdan más peso que esto, con el fin de mejorar su salud”, según el descubridor del gen de la leptina.