Jeffrey Friedman, científico molecular: “No hay pruebas de que las dietas que eliminan grasas o hidratos funcionen”

El País, por Daniel Mediavilla

Jeffrey Friedman“Si preguntas por la calle cuál es el motivo de que una persona esté obesa, la mayoría de la gente te responderá que es porque come demasiado, y tienen razón. Pero la pregunta importante es: ¿por qué come demasiado?”. En 1994, Jeffrey Friedman bautizó la molécula que nos sugiere cuándo debemos comer y cuándo es momento de parar. La leptina se convertía así en protagonista de la lucha contra el sobrepeso, un problema creciente en las sociedades avanzadas que provoca numerosos problemas de salud.

Esta hormona, presente en el tejido graso, desciende cuando detecta que la cantidad de grasa acumulada es insuficiente y promueve el apetito. Cuando esos niveles vuelven a un nivel que se considera suficiente, se libera leptina y aparece la sensación de saciedad. Cuando ese sistema falla, las posibilidades de comer demasiado se incrementan.

La semana pasada, Friedman participó en Madrid en la cuarta CNIC Conference, una reunión organizada por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares en la que se reunieron algunos de los principales expertos mundiales en enfermedades metabólicas.

Pregunta. ¿Aspirar a estar más delgados es positivo?

Respuesta. Creo que depende de cuáles sean nuestros objetivos. Si alguien tiene sobrepeso o está obeso, nuestro objetivo debería ser mejorar su salud. Eso puedes hacerlo sin perder mucho peso. Comiendo una dieta saludable y haciendo ejercicio para perder un poco de peso, con mucha frecuencia, los problemas de salud mejorarán. Si nuestro objetivo es mejorar la salud, no insistiría en que la gente esté delgada. No hay evidencia de que alguien que es obeso vaya a estar mejor quedándose muy delgado. Y más importante, no creo que haya muchas posibilidades de lograrlo, porque hay un sistema biológico muy poderoso que mantiene nuestro peso y hace que nuestro peso se mantenga sin grandes variaciones por arriba o por abajo.

P. ¿Por qué comemos más de lo que necesitamos?

R. Nuestro peso está regulado por genes, de la misma manera que la estatura. Tú no le pedirías a alguien que mide 1,90 que midiese 1,80, porque así es como son. Hay genes que hacen a unas personas más pesadas y otras más ligeras. Cuando hay unos rasgos regulados por genes es porque hay una presión evolutiva sobre un rasgo. Antes de que hubiese una civilización, para sobrevivir había que navegar entre dos riesgos. Por un lado estaba el peligro de morir de hambre, porque la disponibilidad de comida era escasa. En ese entorno, estar demasiado delgado puede ser malo, porque no tienes suficiente energía almacenada para sobrevivir, pero estar obeso es malo también porque no podrás cazar bien ni escapar de los depredadores. Nuestro sistema biológico evolucionó para mantenernos entre esos dos puntos.

P. ¿Cómo funciona el mecanismo que permite que nos mantengamos entre esos dos puntos?

R. Todos los organismos dependen de la energía, y cada organismo ha desarrollado un mecanismo para gestionar su energía para utilizarla cuando la necesita y almacenarla cuando no la necesita. Una de las formas en que los mamíferos regulan la energía es a través de una hormona en el tejido graso que se llama leptina. El tejido graso crea esta hormona en proporción a su masa: más grasa, más leptina, menos grasa, menos leptina. Cuando la leptina en circulación en la sangre aumenta, actúa en el cerebro para reducir el apetito. Creemos que la obesidad es un resultado de diferencias en este sistema. La razón por la que se complica es porque los defectos en la leptina son raros. No causan obesidad con mucha frecuencia, pero si un paciente tiene un defecto en la leptina, son muy obesos. Y si les devuelves la leptina, pierden peso. El problema más frecuente suele estar relacionado con la forma en que la señal es procesada por el cerebro para regular el apetito.

Sabemos que hay una serie de genes que producen un descenso en la respuesta a la leptina y muchos de estos genes que se están identificando, tienen que ver con el circuito neuronal que regula el apetito. El 12% de los obesos mórbidos tiene defectos genéticos que ya se pueden identificar y esperamos que con el tiempo se identifiquen muchos más.

P. ¿Las dietas más populares tienen una base científica?

R. Hay mucho debate sobre cuál es la mejor dieta para perder peso. El consejo estándar sería: toma una dieta equilibrada y con menos calorías, y ya está. Pero después habrá gente que te recomiende no comer ninguna grasa, lo que se llama la dieta Pritikin, o no comas hidratos de carbono, en la dieta Atkins. En realidad, no sé cuál es la mejor opción, porque para averiguarlo necesitaríamos un experimento que es muy difícil. Tienes que poner grandes cantidades de gente en una de las dos dietas durante mucho tiempo.

El problema con las dietas es que no puedes mirar a los datos en seis meses; normalmente hacen falta uno o dos años para que la gente vuelva a su peso, así que tienes que tener grandes cantidades de gente en cada una de las tres dietas, y entonces tienes que hacer observaciones mucho tiempo después, de una manera rigurosa. El problema es que a largo plazo hay tan poca gente capaz de mantener la pérdida de peso que nunca consigues una respuesta. Así que yo soy agnóstico sobre cuál de las tres funciona. Intuitivamente, diría que lo mejor es comer una dieta equilibrada, pero tampoco hay pruebas de que eso funcione.

P. Pero quienes promueven las dietas hablan de ellas como si estuviesen bien probadas

R. Si piensas sobre la obesidad, es posible que, más que ningún otro problema de salud, esté en el centro de muchas partes interesadas. La industria de las dietas es inmensa y tiene un mensaje claro: toma nuestra dieta y perderás peso. La industria farmacéutica también tiene intereses. Si fabricamos un fármaco, tómalo y perderás peso. Además, a la industria del medicamento le gustaría que las reglas para aprobar fármacos fueran relajadas, y cuanto más drama haya, mejor es el clima para que eso suceda. Cuando quieres que tu mensaje llegue al público, necesitas dinero, y por eso muchas veces el mensaje de los científicos queda ahogado entre el de todas estas partes interesadas que tienen mucho dinero.

Lo que sabemos que funciona es que si comes una dieta equilibrada con menos calorías, pierdes peso. Y en esas dietas los carbohidratos, las proteínas y las grasas están equilibradas. El problema viene con las dietas que eliminan carbohidratos o grasas, que te dicen que puedes comer lo que sea y perder peso igual, solo se trata de cambiar lo que comemos. Creo que eso sería muy bonito, pero no creo que haya pruebas de que eso funcione a largo plazo y que sea saludable. Así que es mejor que hagamos lo que sabemos que funciona.

Mi punto de vista es diferente. Nos estamos centrando en un aspecto equivocado. Nos centramos en el peso cuando deberíamos centrarnos en la salud. Si estás obeso y tienes problemas de salud, como diabetes o enfermedades cardiacas, deberíamos pensar en cómo mejorar tu salud. Eso puede incluir algo de pérdida de peso, pero puede incluir otras cosas también. No nos tenemos que preocupar por si estás en el peso medio, queremos que tengas el peso saludable para ti. De hecho, si estás muy obeso y no tienes problemas médicos, no estoy seguro de que debiéramos hacer nada, más allá de la recomendación que sirve para el resto de comer una dieta saludable y completa y hacer ejercicio.

Si estás obeso y tienes un problema de salud, es muy probable que perder peso mejorará la diabetes o la enfermedad cardiaca, pero para lograr ese objetivo, perder entre dos kilos y medio o cinco kilos suele ser suficiente. Para eso no hace falta una dieta muy sofisticada, se puede hacer comiendo un poco menos, de forma ordenada o evitando el picoteo.

P. Una pastilla para saciar el apetito haría millonario a su creador. ¿Ha tenido buenas ofertas de las empresas farmacéuticas para desarrollarla?

R. Creo que cuanto más entendemos las vías de regulación de cuánto comemos, y las calorías que quemamos, aparecen nuevas oportunidades para desarrollar fármacos, pero no creo que en el futuro próximo desarrollemos fármacos que hagan que una persona que es muy obesa sea delgada. Sin embargo, sí creo que es posible desarrollar fármacos para que una persona que es obesa y tiene un problema de salud pierda el peso suficiente para mejorar ese problema.

Sobre las ofertas de la industria, nadie me había hecho esta pregunta, pero hubo un tiempo, al principio de mi carrera, en el que podía haber abandonado la academia para ir a una compañía que desarrolla fármacos. Pero mi sueño siempre había sido ser un científico y hacer lo que hago ahora, así que nunca tuvo demasiado atractivo para mí. Por otro lado, para mí sería muy satisfactorio que el trabajo que estamos haciendo nosotros y muchos otros colegas condujese a nuevos tratamientos.

“La obesidad comienza en el cerebro”: Jeffrey Friedman

El peso corporal es regulado por circuitos cerebrales y en el futuro podrá tratarse mediante drogas que actuarán sobre las células que controlan el apetito

Por Ricardo Segura/EFE-Reportajes/ Vanguardia.com.mx

obesidad, foto EFE Justin LaneLa leptina es una hormona producida por la grasa que actúa sobre el hipotálamo del cerebro, para regular la ingesta de alimento, el gasto energético y la cantidad de grasa que se acumula en el organismo, y la carencia de esta sustancia o de su receptor (área bioquímica que la recibe en el cerebro) conduce a la obesidad.

El descubrimiento de este mecanismo, identificado en ratones y  humanos, ha abierto nuevas vías de investigación sobre las bases biológicas de la obesidad y provocado un importante cambio de paradigma, al demostrar que el peso excesivo no se debe a un comportamiento inadecuado, sino que es la consecuencia de un desequilibrio en un proceso regulado hormonalmente.

Este hito científico lo realizaron el químico canadiense-estadounidense Douglas Coleman y el médico norteamericano Jeffrey Friedman, quienes pese a no haber trabajado juntos, han tenido una de las relaciones más estrechas que pueden darse en la ciencia, ya que Friedman demostró que las hipótesis científicas de Coleman eran correctas.

A finales de la década de 1970, Coleman había demostrado que debía haber una hormona, entonces desconocida, que regulara la ingesta (ingestión de comida) y el peso corporal, mediante ensayos con ratones de laboratorio, portadores de una mutación que los convertía en extremadamente obesos.

Las investigaciones anteriores indicaban que este defecto estaba en un único gen, y Friedman entró en escena a mediados de la década de 1980, cuando decidió buscar ese gen culpable, labor que culminó en 1994, al descubrir el gen de la hormona leptina, que funciona como había predicho Coleman.

Ambos expertos han recibido el Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento en la categoría de Biomedicina por “revelar la existencia de los genes involucrados en la regulación del apetito y del peso corporal, un descubrimiento fundamental para entender patologías como la obesidad” y que según Friedman, “permitirá que se desarrollen nuevos tratamientos”.

“La leptina está diseñada para controlar el peso corporal, circula por la sangre y actúa sobre los centros cerebrales que regulan el apetito”, ha señalado Friedman, catedrático de la Universidad de Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos) y director del laboratorio de Genética Molecular de dicha entidad.

NUESTROS KILOS Y LA EVOLUCIÓN HUMANA

Según este médico “el sistema funciona de forma que cuanta más grasa corporal hay, más leptina se produce y menos apetito se siente. Su objetivo es que un individuo con mucha grasa acabe comiendo menos, para que no siga engordando. A la inversa, cuando falta grasa corporal, falta leptina, y el apetito aumenta”.

La causa de este mecanismo del cuerpo es evolutiva y crucial para la supervivencia de nuestra especie, según Friedman, ya que “sería muy peligroso no tener grasa, porque te arriesgas a morir de inanición, pero también es peligroso estar demasiado gordo, porque estás a merced de los depredadores. Así, el sistema busca mantener un nivel equilibrado de grasa”.

“La gente creía que comer mucho o poco era una cuestión de falta de voluntad, pero ahora sabemos que el peso corporal, en los humanos y otros animales, lo regulan células en el cerebro que reciben señales como la de la leptina, que regulan el apetito de forma inconsciente“, dice Friedman, para quien esto significa en últimas instancia que la obesidad “está en el cerebro”.

“Además de las alteraciones en la leptina y su receptor, más del 10 por ciento de los individuos con obesidad mórbida tienen defectos en genes ya identificados que regulan la ingesta, el peso corporal y el metabolismo y todos ellos funcionan en el cerebro. Por lo que sabemos, la causa principal de que la gente engorde es una química cerebral alterada”, señala el investigador, como introducción a su entrevista con Efe.

EFE: Si engordamos por una alteración de la química del cerebro, ¿qué puede hacerse para hacer frente a esta alteración?

Jeffrey Friedman: El peso corporal y el apetito son regulados por un circuito compuesto de células nerviosas en muchas regiones del cerebro y ya se conoce la identidad de varias poblaciones celulares clave en la regulación del apetito.

En principio, una comprensión más completa de la naturaleza de los circuitos cerebrales que controlan el apetito podría conducir a nuevos tratamientos.

EFE: ¿Cuáles son esos circuitos cerebrales del apetito?

Jeffrey Friedman: En el cerebro, algunas vías neurales aumentan el apetito (se las denomina orexígenas) y otras disminuyen el apetito (se las llama anorexígenas). Dentro de un tiempo, podría ser posible tratar la obesidad mediante la inhibición de las vías orexígenas y la activación de las vías de anorexígenas, utilizando drogas.

ÚLTIMAS NOVEDADES SOBRE LA LEPTINA

EFE: ¿Cuáles han sido los principales avances en la investigación y  comprensión de leptina desde que fue descubierta?

Jeffrey Friedman: Un avance clave es la delineación del circuito neural que responde a la leptina para regular el apetito y la demostración de que los defectos en los componentes de este circuito neural, incluyendo la leptina y su receptor, causan la obesidad humana.

Otro avance importante es la constatación de que la leptina tiene efectos antidiabéticos potentes, lo que ha llevado a usarla para el tratamiento de una forma menos común de la diabetes conocida como lipodistrofia, con la esperanza de que su uso puede llegar a ampliarse al tratamiento de otras formas de diabetes.

Un progreso más es el hallazgo de que hay varias enfermedades que se asocian con la deficiencia de leptina, las cuales pueden tratarse con eficacia con esta hormona. Esto incluye la lipodistrofia, así como la amenorrea hipotalámica, una forma de infertilidad en las mujeres, entre otros trastornos.

EFE: Aparte del gen de la leptina, ¿cuántos otros genes pueden estar involucrados en la obesidad?

Jeffrey Friedman: Hasta la fecha, se conocen las mutaciones en aproximadamente 8 genes que causan la obesidad humana por sí mismos, pero espero que este número crezca con el uso de nuevas tecnologías, como la secuenciación del ADN genómico. Además, las diferencias genéticas en un gran número de otros genes también pueden tener un efecto menor sobre el peso corporal. Espero que una mejor comprensión del mecanismo de acción de estos genes ayude a explicar la patogénesis de la obesidad y a conducir a nuevos tratamientos.

EFE: ¿En qué proporciones la obesidad es el resultado de factores genéticos y de factores de estilo de vida como la dieta y la actividad física?

Jeffrey Friedman: Los datos disponibles de los estudios con gemelos idénticos, con familias y con niños adoptados, indican que los factores genéticos son el principal contribuyente a la obesidad. Ingerir una dieta saludable para el corazón y hacer ejercicio son hábitos muy importantes para la buena salud y deben fomentarse en los pacientes obesos (y en todos los demás), pero estas medidas no son generalmente eficaces para lograr una pérdida de peso significativa en el largo plazo.

La genética tiene un gran impacto en las diferencias en la ingesta de alimentos, el metabolismo y el peso corporal.

EFE: La obesidad se trata con dieta, ejercicio físico, medicamentos y psicoterapia. ¿Por qué estas estrategias no siempre funcionan?

Jeffrey Friedman: El peso corporal lo regula un sistema biológico inconsciente, que actúa para mantener el peso dentro de un rango relativamente estrecho en cada persona. Así, cuando alguien pierde peso, se activan estos potentes mecanismos biológicos que buscan revertir la pérdida de peso (o el aumento de peso, en otros casos).

LAS MÚLTIPLES FACETAS DEL PESO CORPORAL

EFE: ¿Cómo se podrá diagnosticar y tratar la obesidad una vez que conozcamos todos los genes implicados en el exceso de peso y el papel desempeñado por cada uno de ellos?

Jeffrey Friedman: Es probable que la obesidad sea heterogénea y que con el tiempo se pueda subdividir en diferentes grupos en función de qué mecanismos genéticos y/o biológicos sean sus responsables. También es probable que los tratamientos sean diferentes dependiendo de cuál sea la causa de la obesidad en cada paciente.

EFE: ¿Qué aplicaciones clínicas cree que tendrá la leptina?

Jeffrey Friedman: Ya está aprobada para el tratamiento de la lipodistrofia, una forma de diabetes, en Japón, y su aprobación está pendiente en los EU. También espero que la leptina pueda utilizarse para tratar esta enfermedad en Europa en el futuro.

Con el tiempo puede ser utilizarse para otros trastornos, y también como parte de una combinación de diversos agentes en el tratamiento de la obesidad. Se ha demostrado en humanos que combinar  leptina y pramlintida, otro péptido, provocauna mayor pérdida de peso que cualquiera de esos dos agentes por separado.

EFE: Usted dice que el objetivo no debería ser “que todas las personas obesas pierdan peso”, sino a “mejorar la salud de la gente”. ¿Podría explicar este razonamiento?

Jeffrey Friedman: La obesidad aumenta el riesgo de varios problemas de salud como la diabetes, las enfermedades del corazón, la hipertensión y algunas formas de cáncer. Una modesta pérdida de peso, del 5 por ciento del peso corporal, es a menudo suficiente para reducir la severidad de estas condiciones y en general no es necesario que las personas obesas pierdan más peso que esto, con el fin de mejorar su salud.

EFE: ¿Qué ocurre si se intenta adelgazar en mayor proporción?

Jeffrey Friedman: Cuanto mayor sea la cantidad de la pérdida de peso, mayor es la dificultad de mantener la pérdida de peso. Creo que es mucho mejor que la gente se centre en objetivos realistas que mejoren su salud, en lugar de establecer objetivos poco realistas, que a menudo conducen a que con el tiempo regrese a su peso original. Otra cuestión abierta es si los pacientes obesos que no tienen diabetes, enfermedad cardiaca o hipertensión, y que por lo demás están sanos, deben ser alentados sistemáticamente a perder peso. Mi opinión es que hay que animarlos a hacer ejercicio y llevar una dieta cardiosaludable, pero que no hay ninguna evidencia de que en tales casos se debe recomendar una pérdida de peso.

DESTACADOS:

— “Cuanta más grasa corporal hay en el cuerpo, más leptina se produce y menos apetito se siente. El objetivo es que un individuo con mucha grasa acabe comiendo menos, para que no siga engordando. A la inversa, cuando falta grasa corporal, falta leptina, y el apetito aumenta”, explica a Efe, el doctor Friedman, Premio Fundación BBVA Fronteras del Conocimiento.

— “La gente creía que comer mucho o poco era una cuestión de falta de voluntad, pero ahora sabemos que el peso corporal, en los humanos y otros animales, lo regulan células en el cerebro que reciben señales como la de la leptina, que regulan el apetito de forma inconsciente“, señala este catedrático de la Universidad de Rockefeller de Nueva York (Estados Unidos).

— “Una modesta pérdida de peso, del 5 por ciento del peso corporal, es a menudo suficiente para reducir el riesgo de sufrir diabetes, enfermedades del corazón, hipertensión y algunas formas de cáncer y en general no es necesario que las personas obesas pierdan más peso que esto, con el fin de mejorar su salud”, según el descubridor del gen de la leptina.