¿Cómo afecta la obesidad a la hora de tener relaciones sexuales?

20 minutos, por Nani F. Cores

  • Las alteraciones vasculares y metabólicas pueden causar disfunción eréctil en hombres y disfunción sexual femenina.
  • El sobrepeso también está relacionado con la pérdida de autoestima y los problemas reproductivos.
Personas con obesidad UNIVERSIDAD DE GRANADA – Archivo

Además de haber sido bautizada como ‘la Woody Allen del siglo XXI’, Lena Dunham, creadora y protagonista de la mítica serie Girls, ha pasado también a la historia (al menos a la historia de la televisión) por vivir su sobrepeso y su sexualidad de la manera más honesta y libre posible. Inspirándose en su propia autobiografía y a través del personaje de Hannah Horvath, esta actriz y guionista estadounidense no tuvo problema en desnudarse en numerosos episodios de sus seis temporadas para abogar por los cuerpos no normativos, defender un sexo nada estilizado y un apetito (sexual) insaciable.

Sin embargo, fuera de cámara, la realidad es bastante distinta. Aunque no puede considerarse una regla de tres ni afecta, por supuesto, a todas las personas con exceso de peso, los estudios realizados hasta la fecha señalan una relación directa entre los trastornos asociados a la obesidad y una vida sexual más limitada.

El sobrepeso y, sobre todo, la obesidad es un factor que afecta tanto a las ganas de practicar sexo como a la propia autoestima y que se manifiesta en un alto porcentaje de hombres y mujeres. En la actualidad, un 25% de la población en España es obesa o tiene problemas de sobrepeso y según un reciente estudio del Instituto Hospital del Mar de Investigaciones Médicas (IMIM) de Barcelona, el pronóstico para la próxima década resulta bastante desolador: en 2030 podría haber en nuestro país un 80% de hombres y un 55% de mujeres obesos.

No está por tanto de más abordar cómo la obesidad puede influir en la respuesta y la vivencia sexual de todas estas personas así como las principales consecuencias que acarrea según los especialistas:

Disfunción eréctil y disfunción sexual

Las alteraciones vasculares y metabólicas relacionadas con el sobrepeso (hipertensión arterial, colesterol…) pueden causar disfunción eréctil en hombres y disfunción sexual femenina, tanto por la propia enfermedad como por algunos de los medicamentos que se utilizan como los antihipertensivos. Además, la obesidad es uno de los principales factores de riesgo para desarrollar diabetes tipo 2. Cuando hay resistencia a la insulina descienden también los niveles de la testosterona lo que producen también problemas para lograr la erección. Según los expertos, en las mujeres esta misma patología lleva consigo un aumento de las infecciones vaginales por hongos y una disminución del flujo sanguíneo del clítoris, lo que reduce la excitación y la capacidad para llegar al orgasmo.

Disminución del deseo sexual

Se ha comprobado que el aumento de grasa corporal provoca una disminución de los niveles de testosterona lo que produce, en consecuencia, una disminución del deseo sexual (ya que es la hormona encargada de regularlo). Además la apnea del sueño, alteración asociada con frecuencia al sobrepeso y la obesidad, también se relaciona con disfunciones sexuales.

Pérdida de autoestima

El aspecto psicológico también representa un factor importante en este descenso de la sexualidad. Cuando una persona está convencida de que no se adecúa a los modelos estéticos del juego de la seducción baja la autoestima y la aceptación del cuerpo y tienden a reducirse o directamente rechazarse los encuentros de pareja.

Encuentros sexuales más limitados

Si la capacidad para el ejercicio cardiovascular se reduce a consecuencia de los problemas de peso resulta también más complicado tener encuentros sexuales apasionados y largos así como llevar a cabo determinadas posturas.

Problemas reproductivos

La obesidad también afecta a la reproducción. En mujeres está asociada con el aumento de la probabilidad de padecer ovarios poliquísticos, lo que dificulta el embarazo. Y en el caso de los hombres, los espermatozoides son mucho más lentos.

¿Se puede mejorar?

Las alteraciones que la obesidad causa en la vida sexual pueden ser reversibles si se busca ayuda de un especialista y se ponen en marcha tratamientos globales como una dieta equilibrada, ejercicio físico, fármacos e, incluso, cirugía. Los expertos inciden en que no solo debe tratarse por las disfunciones sexuales que van asociadas sino por tratarse de una enfermedad muy grave.

Contar con apoyo de un psicólogo también puede ser clave para tratar la baja autoestima, la aceptación de uno mismo y otras patologías relacionadas con el aspecto psicológico.

Además, se aconseja vivir una sexualidad que vaya más allá del propio coito, buscar prácticas sexuales que se adapten a la obesidad y dar rienda suelta a la fantasía y el erotismo.

Así influye la dieta en el apetito sexual

Alimentos que reducen y aumentan la libido
ABC
como las deitas influyen en la pareja_ foto ABCEn materia sexual, muchas personas se preocupan por la periodicidad de sus relaciones. Una de las marcas de preservativos de referencia asegura en un informe que el 73% de los españoles practica el sexo una vez a la semana. El estudio añade que, según la muestra estudiada, un 70% de ciudadanos de nuestro país (un 84% de hombres y un 55% de mujeres) asegura alcanzar el orgasmo.

En este sentido, los sexólogos han visto reforzados sus trabajos con la contribución de sociólogos y otros expertos médicos, como los especialistas en alimentación.

Uno de los temas abordados ha sido los efectos adversos de las llamadas «dietas milagro» y los efectos secundarios de las mismas sobre la inapetencia sexual. El motivo principal resulta de fácil deducción: el rápido y extenuante esfuerzo al que se somete a nuestro organismo con una pérdida de peso que, en muchos casos, ni siquiera es conveniente, nos deja exhaustos.

Sin energía no hay sexo. El dolor de cabeza típico-tópico de lo chistes sobre parejas se queda en un juego de niños al lado de los efectos perversos que sobre la libido tiene esta acelerada desnutrición.

Además, la pérdida de peso descontrolada, el desequilibrio nutricional, como la ausencia absoluta de proteínas de una conocida y cuestionada dieta, por ejemplo, conduce a la tristeza, la depresión, a una bajada de endorfinas y serotonina y a la pérdida no regulada de estrógenos y testosterona, las hormonas que inciden en la sexualidad.

La demonización de la grasa y su erradicación de algunas de estas dietas extremas, debemos tenerlo en cuenta asimismo, conduce a descensos radicales de los niveles de testosterona. Los hombres necesitan «grasa buena» para practicar el sexo.

Además de estas advertencias, el experto en nutrición y autor de «Tú eres tu medicina», Ata Pouramini, identifica algunas actitudes a la hora de comer como negativas para mantener una vida de pareja sana y activa.

El sobrepeso está asociado a un menor periodicidad a la hora de hacer el amor, por la falta de agilidad, por el sueño que nos provocan las grandes digestiones y por los complejos físicos que conlleva. Una imagen distorsionada de nosotros mismos nos retrae frente a la desnudez y la mirada del otro.

Comer mucho antes de practicar el sexo nos lleva «hincharnos» y aumentar nuestro nivel de gas en el cuerpo. A cierta edad, los inconvenientes físicos y mentales cohíben y superan a cualquier deseo o atracción sexual.

Y, por supuesto, Pouramini desaconseja: el azúcar y la menta, por ser inhibidores de la testosterona, también los alimentos enlatados (por su alto contenido en potasio) y los de alto índice proteico, la carne roja, entre otros.

En esta línea, el autor recomienda: un consumo moderado de carbohidratos, el chocolate como elevador de la serotonina, las ostras, sí, por ser ricas en zinc, al igual que otros mariscos. Y, finalmente, el aguacate, que fomenta la producción de estrógenos.

Y, por supuesto, comer, si es posible, siempre en buena compañía.