La obesidad y sus genes

José Enrique Campillo | El Diario Montanés

La obesidad tiene una base genética, a la que se suma un estilo de vida incorrecto: una vida sedentaria y una ingestión excesiva de alimentos. Los genes que promueven la obesidad son los llamados «genes ahorradores» que no se reparten por igual en todas las personas. En la lotería de la genética a unos solo les ha tocado unas pocas papeletas para la tómbola de la gordura, y en cambio a otros les ha tocado el premio gordo. Y esta circunstancia marca una gran diferencia tanto en la facilidad para coger kilos, como la dificultad para perderlos. Se dan cuatro posibilidades. ¿Cuál es la suya?

Algunos tienen la suerte de albergar en su genoma solo algún gen ahorrador. Estas personas casi no ahorran energía y están siempre delgadas, coman lo que coman, para desesperación de sus amigos y familiares. Todos conocemos a alguno de estos afortunados. Estas personas, si por alguna circunstancia extraña, como por ejemplo tener que estar inmovilizados por una fractura de un hueso, engordan, recuperan rápidamente su peso habitual, solo con algo de dieta y un poco de ejercicio físico.
Otras personas tienen en su genoma bastantes genes ahorradores aunque no demasiados, por lo que no tienen una gran tendencia a engordar, pero a base de años de excesos acaban acumulando unos kilos de más. En ellos los planes de adelgazamiento, a base de una dieta hipocalórica y un plan de ejercicio físico, son eficaces y con mayor o menor dedicación y esfuerzo pueden recuperar su peso normal en un plazo razonable de tiempo.
El tercer grupo lo forman aquellos que han heredado en su genoma muchos genes ahorradores. Son esas personas que a poco que se descuiden (picoteos, abusos de fines de semana, navidades, bodas, comuniones, bautizos, etc.) aumenta mucho de peso y luego les es muy difícil y les exige un notable esfuerzo perder los kilos que le sobran. En ellos es conveniente que para poder adelgazar recurran a la utilización de alguna medicina antiobesidad, que ayude a las medidas dietéticas y de ejercicio físico o que opten por los planes a base de dietas estrictas, las llamadas dietas muy bajas en calorías, que solo pueden aplicarse bajo supervisión de un médico.
En el extremo final tenemos aquellas personas que, en la lotería fatídica, les ha tocado heredar el catálogo completo de genes ahorradores. Estas personas siempre están gordas hagan lo que hagan. Fueron niños obesos, luego jóvenes gordos y más tarde adultos con obesidades mórbidas que afectan a su calidad de vida y les provocan numerosas enfermedades. Estas personas no pueden adelgazar por sus propios medios, ni con dietas estrictas, ni con medicación ya que es muy difícil poder superar los muchos escalones genéticos que tienen que superar para poder adelgazar. Suelen gastar gran parte de su vida en un continuo intento para perder peso. La solución final en estas personas, casi siempre, es la cirugía, seguida de una reeducación nutricional, con asesoramiento endocrinológico, nutricional y psicológico.
El mensaje, a pesar de lo que parezca, es de esperanza. Cualquier persona puede perder los kilos que le sobran recurriendo al especialista, que le prescribirá el método que más se ajuste a su situación particular.

Etiquetas: , , , , , , , , , , , , , , , ,

Responder

Por favor, inicia sesión con uno de estos métodos para publicar tu comentario:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s


A %d blogueros les gusta esto: