7 de cada 10 españoles sigue una dieta estival

Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) revela que la masificación de las dietas en verano se debe a la prueba del bañador y al deseo de aumentar el atractivo sexual

• Las mujeres jóvenes, de edad entre 17 y 31 años, sin hijos a cargo y con más tiempo de ocio y deporte, son las que más se cuidan el aspecto físico, según el estudio del IMEO ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano?
• El 80 por ciento de los españoles cree que en verano es más fácil ligar que en otras épocas del año, según datos de la red social de singles Clan 2000.
• Más del 60 por ciento de las mujeres que deciden llevar a cabo una dieta para perder peso lo hacen por razones estéticas y no por adoptar hábitos de vida saludables, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2011).

Con la llegada del verano nos centramos más en la imagen corporal. Y no puede ser de otra manera, el calor obliga a ir ligero de ropa y ‘sintonizar con la onda vacacional’. Sin duda, es la época protagonizada por el bañador que, por mucho que varía según las piezas que lo componen, no deja de cumplir su principal función: enseñar el cuerpo que reviste, con todas sus peculiaridades, atractivos y desperfectos. Suele ser allí, en la playa, alrededor de la piscina o dentro del complejo vacacional donde el espíritu playero nos delata, sacando a la vista los kilos que nos sobran o nos faltan, como si de un certamen de belleza popular se tratase.
Hasta qué punto nos motiva la cita anual con el bañador a la hora de ponernos a dieta, es una de las preguntas que se hacen los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al detectar la necesidad de realizar un estudio a fondo de perfil. Bajo el formato de encuesta, han sido entrevistadas cien personas que viven en la capital Madrid, de ellas 55 mujeres y 45 hombres, quienes pudieron manifestar su opinión de forma anónima. El trabajo titulado ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano? acierta con 9 preguntas en la diana que tratan de hábitos, dieta, actividad física, deporte, ocio e incluso indagan en el proyecto vacacional de los españoles para este verano.
Para las mujeres la cita anual con el bañador es el motivo principal para ponerse a dieta
“Tras cruzar las respuestas obtenidas con variantes de perfil –sexo, edad, condición física, situación familiar y ocupación laboral–, hemos llegado a interesantes conclusiones”, revela Rubén Bravo, portavoz del IMEO y encargado de presentar el estudio. Según los resultados de la encuesta, que el IMEO hace públicos en ésta nota, el 68% de los españoles ha hecho, está haciendo o hará alguna dieta para el verano, pero sólo un 11% admite haber consultado un endocrino o dietólogo. En el análisis de datos se ha visto de forma clara que las mujeres jóvenes, de entre 17 y 31 años de edad, son las que más cuidan su aspecto físico. El perfil que más se repite, en este sentido, es de una mujer ocupada, que tiene un trabajo estable o fijo a tiempo completo, que es soltera o convive en pareja y no tiene hijos a cargo.

Los problemas de sobrepeso y obesidad aumentan considerablemente en las representantes del sexo femenino a partir de 46 años de edad, según señala la encuesta y en un 20% de los casos observamos una falta de tiempo para actividades físicas por dar prioridad a los hijos, la familia y el trabajo.

En el caso de los hombres, se da un perfil parecido: los que son solteros jóvenes o viven en pareja y no tienen hijos a cargo se cuidan más, pero sin llegar a los extremos que son capaces las mujeres, por sentirse presionadas para adelgazar. Eso sí, la motivación de los varones jóvenes varía y tanto la dieta, como la actividad deportiva están orientadas al deseo de aumentar su atractivo sexual con el fin de poder ligar con más facilidad.

De forma casi unánime, los participantes opinan que la masificación de las dietas de verano en gran parte se debe a la prueba del bañador (un 96%), y al deseo de aumentar el atractivo sexual (un 89%).
Los hombres solteros se cuidan más para aumentar su atractivo sexual y para ligar más fácil
En cuanto a la actividad física que debería acompañar todo régimen, apenas el 37% afirma ser constante con el gimnasio, frecuentándolo tres veces a la semana. Sin embargo, cuando se trata de actividad rutinaria que no se contempla como deporte –caminar hasta el lugar de trabajo, pasear con la familia, ir al mercado de pie o llevar a los niños al colegio–, un 72% de las personas asegura que reúne más de 5 horas caminando a cabo de la semana.

“Un paseo a buen ritmo, realizado de forma regular, tiene múltiples beneficios que a la larga se traducen en más calidad y años de vida”, recalca Bravo. El simple hecho de caminar entre 30 y 60 minutos al día disminuye la incidencia de enfermedades cardiovasculares, la aparición de diabetes u obesidad, que hoy en día marcan las principales causas de mortalidad. Además, durante el proceso de ejercicio físico descienden los niveles de adrenalina y aumenta la liberación de endorfinas que, a su vez mejoran el bienestar general de la persona. En el caso de la mujer, debido a los cambios hormonales que se producen en su cuerpo y que provocan hiperglucemia, varices u osteoporosis, “el hábito de caminar se ha relacionado con una menor incidencia de osteoporosis, al aumentar la masa ósea”, concreta el experto.

Sólo un 24% de los encuestados practicará durante sus vacaciones de verano juegos como tenis, fútbol, baloncesto, bailes, senderismo, deportes acuáticos, o juegos al aire libre con los niños. La gran mayoría, representada por un 79%, define su proyecto vacacional de verano como “más bien sedentario”.

“La actividad física es la forma natural que tenemos para combatir la ansiedad, la depresión y el estrés”, destaca Rubén Bravo y añade que “cuando el 81% de los encuestados reconoce que come para reprimir sus estados depresivos o ansiedad, algo habrá que hacer”. En este sentido, el abandono de un estilo de vida sedentario es lo primero que debemos hacer, si nos proponemos un cambio, como perder peso y dejar o reducir algunas adicciones nocivas, como son el alcohol o el tabaco. Los hábitos deportivos, además de mejorar la condición física, juegan un papel importante en la rehabilitación y aumentan en buen grado la autoestima.

“Otro dato que queremos resaltar es que en los últimos años las mujeres se ponen a dieta en edades más tempranas, desde hace dos años nos encontramos en consulta con casos de niñas de 10, 11 y 12 años”, apunta Bravo y advierte que habituarse al hambre a la larga conlleva riesgo de trastornos de desorden alimentario como son la anorexia, ortorexia, bulimia o, como puede suceder en ocasiones, “la obsesión por la extrema delgadez” deriva en otras adicciones nocivas para la salud (alcohol, droga, dependencia de Internet). En España la mayoría de edad para casarse y trabajar ya se fija en 16 años, mientras que para beber cerveza o conducir coche basta con tener 18, según los cambios que contempla el Código Civil. “A la hora de diferenciar los diferentes perfiles según la edad, hemos tenido en cuenta estos cambios, así como el aumento de la edad media en España para tener el primer hijo, que para las mujeres se sitúa en los 31,5 años, siendo la más tardía de Europa”, especifica el portavoz del IMEO.

LOS PELIGROS DE LA “DIETA VERANIEGA”

En los meses que preceden y marcan el verano presenciamos un verdadero bum de dietas estivales. Las hay “para todos los gustos”: desde las dietas exprés para perder peso rápidamente, las indicadas para esculpir la musculatura, combatir la retención de líquidos o las hay hasta para fijar el bronceado (a base de alimentos ricos en betacarotenos). Debido a su masificación entre la población y los peligros que pueden acarrear, los especialistas del IMEO recomiendan estar alerta ante fórmulas mágicas y dietas no equilibradas, evitar el tratamiento no supervisado o la autoindicación de suplementos, tener cuidado con ayunos prolongados, así como “no comer” o la restricción de ciertos grupos de alimentos.

“Los profesionales sabemos que seguir una dieta no es cuestión de pasar hambre, sino de plantear una fórmula personalizada donde reduzcamos los niveles de grasa, mantengamos o aumentemos el tono muscular y cubramos todas las necesidades nutricionales diarias, manteniendo el apetito a raya y favoreciendo el equilibrio emocional. Éste planteamiento no se encuentra en internet o en una revista, sino en la consulta de un especialista”, apunta Bravo, también experto en nutrición. Es natural que el cuerpo tenga hambre, por esto la alternativa saludable sería aumentar el consumo de ciertos alimentos que nos aporten los nutrientes necesarios y que, a su vez, generen saciedad. Lo peor de una dieta malsana no es su efecto rebote, sino las consecuencias que puede acarrear en nuestro organismo: déficit de vitaminas y minerales que puede derivar en anemias, osteoporosis y calambres; déficit de rendimiento (dificultades de concentración, cansancio y debilidad); malhumor (afecta el entorno inmediato de la persona, sus relaciones sentimentales e interpersonales).

¿Hasta qué punto toleras la obesidad?

Una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad detecta que las mujeres toleran menos los kilos de más en un contexto social, laboral o de salud 

 Las mujeres con una complexión física buena se muestran más reacias a la hora de considerar una pareja con exceso de peso. 

  • Una de cada tres mujeres con peso ideal o sobrepeso, relaciona la obesidad con la estética o como una falta de la misma.
  • A la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. 

De cara al Día Europeo de la Obesidad[1] que la UE celebra el próximo 19 de mayo, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha realizado un estudio de la opinión pública en Madrid con el que pretende medir el grado de tolerancia de ambos sexos hacia la enfermedad y los problemas en los que a menudo puede derivar: exclusión social, soledad, incomprensión o discriminación en el trabajo. Las ocho preguntas que forman el contenido de la encuesta se centran en el ámbito social, laboral y de salud. Las 380 personas que fueron entrevistadas, de ellas 216 mujeres y 164 hombres, pudieron dar como única posible respuesta  “Si” o “No” para reforzar así el contraste de opiniones. En función de la condición física y el Índice de Masa Corporal mostrado, los participantes formaron tres principales grupos: individuos con normopeso (presentan un 52% del número total), sobrepeso (un 37%) y obesidad (un 11% del número total estudiado).

Tras analizar los resultados, que mediante la presente el IMEO hace públicos, se ha llegado a varias conclusiones, algunas bastante sorprendentes. Todos los encuestados afirman de forma unánime que entablarían amistad con una persona obesa, pero cuando se trata de algún compromiso como el matrimonio, las cosas cambian. El 67% de las mujeres -todas en su peso ideal o con un  sobrepeso remediable-, se niegan a considerar los candidatos obesos. “Este hecho no nos debe extrañar tanto, sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en la Unión Europea”, señala Rubén Bravo, portavoz de la entidad. Los hombres españoles, sin embargo, tienden más a “mimar la barriga de la felicidad” y son entre los que más problemas de obesidad presentan en la UE[2]. A lo mejor por esta razón, el 83% de los representantes del sexo masculino encuestados indica que no les importaría casarse con una mujer “rellenita”, si se dan las demás circunstancias. Las que sí, lo tienen claro, son las representantes del sexo femenino con un grado de obesidad importante. Todas ellas, en el 100% de los casos, afirman que aceptarán de marido un hombre que igual que ellas tiene obesidad.

Según las respuestas que se refieren a la salud, un 84% de las mujeres encuestadas (182 de un total de 216) ha indicado que no tolera los kilos de más. Curiosamente en este colectivo femenino se da el hecho que a la medida que aumenta el peso, aumenta la intolerancia al sobrepeso. De modo que a la pregunta “¿Toleras los kilos de más?” han contestado con NO un 76% de las mujeres con normopeso, un 94% de las que tienen un índice de sobrepeso determinado y el 96% de las mujeres con problemas de obesidad.    

A diferencia, un 78% de los hombres encuestados (128 de un total de 164), contesta afirmativamente la pregunta. La gran mayoría de este colectivo está en su peso ideal o tiene un índice de sobrepeso considerado aceptable. En cuanto a los hombres con obesidad y pese a que se trata de un problema de salud ya existente y arraigado, la inmensa mayoría, un 71% de ellos indica que NO tolera los kilos de más, coincidiendo así con sus homólogas.

“Profundizando en los resultados, nos damos cuenta que cuanto más aumenta el exceso de peso, la intolerancia hacia los propios kilos y los kilos de los demás también aumenta, sobre todo en las mujeres, existiendo autocrítica profunda y disconformidad”, destaca Bravo y añade que estos datos nos revelan “el alto grado de sufrimiento que padecen los enfermos de obesidad”.

Hablando de salud, la encuesta demuestra que todos los entrevistados son conscientes de los riesgos que conlleva la obesidad. El 99% de las mujeres y el 93% de los hombres indica que no esperaría tener problemas más graves de salud para tomar medidas contra los kilos de más. Sin embargo, un porcentaje diminuto pero significante, por situarse en un estado avanzado de obesidad o muy próximo, formado por el 1% de las mujeres y el 7% de los hombres encuestados, confiesan que se han visto obligados a tomar medidas después de tener un susto que ha puesto en peligro su salud.

En lo referente a la parte estética, las opiniones difieren. El 79% de los hombres no creen que la obesidad es una cuestión de estética, aunque el 41% de las mujeres lo sitúan más como un problema de estética que de salud. Una de cada tres mujeres con una complexión física que se puede considerar buena relaciona la obesidad con la estética o como una falta de la misma.

“Las mujeres que están acostumbradas a cuidarse en su día a día se muestran poco comprensibles hacia las mujeres con obesidad, porque ya dan por hecho que se trata de una falta de voluntad y dejadez”, comenta sus observaciones Bravo. En muchas ocasiones se olvida que se trata de una enfermedad crónica que repercute en la salud y necesita de una atención especial médica. 

A la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. Según los resultados de la encuesta, el 100% de las representantes del sexo femenino que presentan problemas de obesidad indican haber experimentado este tipo de rechazo social en el ámbito del trabajo, frente tan sólo un 36% de los representantes del sexo masculino.

En este sentido, el 76% de las mujeres con normopeso o sobrepeso remediable consideran que una persona con obesidad NO es la más adecuada para ocupar puestos de trabajo que implican dar cara al público. En cambio, el 86% de los hombres no tiene inconveniente.

No obstante, el 97% de las mujeres encuestadas afirma que no dudaría en contratar a una persona obesa en igualdad de condiciones, mientras que el 62% de los hombres preferiría no hacerlo.                    


[1] El Día Europeo de Obesidad (DEO) se celebra el tercer sábado de cada mes de mayo desde el año 2010 cuando fue instaurado oficialmente en la sede del Parlamento Europeo de Estrasburgo.

[2] Según la oficina europea de estadísticas (Eurostad) que los coloca al séptimo lugar entre los países comunitarios, por detrás de Malta, Reino Unido, Hungría, República Checa, Grecia y Polonia.