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¿Cómo escoger el deporte ideal para tu hijo?

octubre 8, 2014

La variedad de deportes organizados ofrece a los padres un gran abanico de opciones para elegir

El Diario NY
ninos-deporte¿Habla mucho? ¿Se mueve? ¿Le gusta correr? ¿Trepa árboles? Cada uno de estos comportamientos puede ser una pista asociada con el deporte ideal que tu hijo podría practicar, pero la elección no es tan sencilla.

Partiendo de la base que el deporte es bueno para la salud luego se abre una encrucijada de caminos que no resulta fácil decidir hacia dónde ir.

Este es el dilema al cual suelen enfrentarse los padres para escoger el deporte para sus hijos, en especial en una época en la que cada vez más los niños prefieren actividades sedentarias con dispositivos electrónicos y es necesario motivarlos a hacer ejercicio.

BBC Mundo ofrece cinco variables que pueden ayudar a los padres a la elección.

1.- Edad

Diferentes edades significa que los niños poseen diferentes capacidades para entender las reglas y absorber información, diverso desarrollo motriz y diferentes niveles de concentración.

Según el doctor Rafael Gutiérrez, especialista en Medicina del Deporte de la Clínica MEDS en Chile, “existen muchos programas deportivos para los niños de edad preescolar, pero que no es en realidad hasta los 8 o 10 años que tienen la capacidad física, pueden mantener la atención por tiempos prolongados y poseen la habilidad de comprender las reglas necesarias para jugar un deporte de manera organizada”.

“Un menor acude a practicar un deporte principalmente con una finalidad recreativa, para ocupar una parte de su tiempo de ocio con una actividad lúdica que le divierta”, destacó el doctor Gutiérrez.

La doctora Marianne Engle, del Centro de Estudios Infantil de Nueva York, resalta también que los niños menores de seis años deben estar expuestos a deportes sencillos y a una variedad en la que pueda expresar con claridad sus habilidades.

El menú de opciones es muy amplio, pero los pequeños son los que suelen mostrar algún tipo de inclinación, sea por el ejemplo de la familia (el deporte que practica el padre, la madre, un hermano u otro pariente) o por la influencia de algún amigo.

Es por eso que se debe prestar especial atención durante los momentos en los que juega libremente.

En ese tiempo los niños realizan actividades que podrían determinar su futuro crecimiento en un deporte como saltar, correr, atajar y tirar balones, nadar, bailar, escalar y lo hacen solos o con amigos.

2.- Individual o colectivo

La variedad de personalidades desde temprana edad genera un proceso de selección natural. Hay niños que se sientan tranquilos, otros que están en constante movimiento, hay de los que evitan el contacto físico y quienes tienden a utilizar los pies antes que las manos.

Para el doctor Fernando González, traumatólogo y doctorado en medicina deportiva, también es importante entender el desarrollo físico y psicológico del niño, si tiene algún grado de discapacidad, el sexo y los intereses personales para definir el estilo del deporte y el rol que el menor desempeñará dentro de él.

Si bien se pueden clasificar los deportes en varios subgrupos por elementos que los van relacionando, hay dos categorías principales en los que se pueden agrupar: individuales y colectivos.

Los deportes grupales estimulan el trabajo en equipo, la solidaridad, compañerismo, apoyo colectivo“, comentó el doctor González, quien trabajó con el club de fútbol profesional Universidad Católica y la selección chilena de rugby.

Los deportes individuales resaltan el esfuerzo personal, el sacrificio y una mayor cuota de constancia“, puntualizó.

En la primera lista se incluyen populares deportes como fútbol, béisbol, baloncesto, rugby, hockey o voleibol. En la segunda gimnasia, tenis, natación, esgrima, golf, esquí o equitación.

Hay otros que podrían entrar en ambas categorías como el ciclismo, vela o el bailar, que en su versión competitiva puede ser considerado un deporte.

3.- ¿Qué se busca?

Muchos niños sueñan con ser profesionales un día, pero ese deseo aparece una vez que los menores conocen el deporte y se hacen aficionados a él.

Pero antes de forjar una carrera deportiva, lo que prevalece al principio es la diversión y la serie de beneficios que se logran con el deporte a través de una “multitud de factores”, como comentó el doctor Gutiérrez.

“Están los directamente relacionados con la mejora de la salud: resistencia cardiorrespiratoria, flexibilidad, fuerza y resistencia muscular y la coordinación”, explicó. “Pero también puede contribuir a incrementar el autoestima y a desarrollar el pensamiento abstracto a través de nociones como velocidad, distancia, profundidad, fuerza, fuerza de impulso y juego limpio“.

El doctor González agregó que “con el deporte los niños aprenden a trabajar en equipo, a apoyar a un compañero y a ayudarse mutuamente, especialmente en los que son de equipo”.

“Aprenden órdenes y reconocen una autoridad fuera de los padres, generan amistades que suelen ser fuertes y duraderas“, complementó.

Por eso es importante saber cuál es el objetivo que se busca al escoger un deporte, con el que en muchos casos existirá una relación de por vida, sea profesional o como aficionado.

4.- Sin presión

El forzar a un niño a practicar un deporte puede tener un efecto contraproducente de rechazo, por lo que es preferible utilizar el estímulo como principal herramienta para que se haga la actividad física necesaria.

Presionar a un niño a practicar un deporte sería un fracaso a mediano o largo plazo, que podría traer consecuencias inesperadas”, alertó el doctor Gutiérrez.

“Hay que educarlo en un estilo de vida activo. El entorno físico y social donde vive, las características personales y la influencia familiar son elementos que determinarán que un niño haga más o menos deporte”, reiteró.

5.- Alternativas

Los deportes organizados suelen ser la solución de la mayoría de padres para impulsar a sus niños a la actividad física, que se considera necesaria para un desarrollo sano del organismo.

Pero estos deportes suelen tener un trasfondo competitivo que también podría acarrear un efecto negativo en el niño, tanto en el aspecto físico por lesiones de gravedad como psicológico (miedo al fracaso, falta de autoestima, rechazo de grupo).

“Creo que más importante que hagan deporte es que hagan algún tipo de actividad física“, aclaró el doctor González, quien recomendó que se haga “por al menos 1 hora al día y todos los días de la semana”.

Tanto el doctor González como el doctor Gutiérrez enumeraron una serie de actividades cotidianas que “pueden favorecer la formación y preparación física de los más pequeños”.

Caminar, subir y bajar escaleras, ayudar en las tareas domésticas, andar en bicicleta, bailar, pasear, trekking, nadar y juegos infantiles que requieran un nivel de actividad física.

7 de cada 10 españoles sigue una dieta estival

junio 18, 2013

Un estudio realizado por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) revela que la masificación de las dietas en verano se debe a la prueba del bañador y al deseo de aumentar el atractivo sexual

• Las mujeres jóvenes, de edad entre 17 y 31 años, sin hijos a cargo y con más tiempo de ocio y deporte, son las que más se cuidan el aspecto físico, según el estudio del IMEO ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano?
• El 80 por ciento de los españoles cree que en verano es más fácil ligar que en otras épocas del año, según datos de la red social de singles Clan 2000.
• Más del 60 por ciento de las mujeres que deciden llevar a cabo una dieta para perder peso lo hacen por razones estéticas y no por adoptar hábitos de vida saludables, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE, 2011).

Con la llegada del verano nos centramos más en la imagen corporal. Y no puede ser de otra manera, el calor obliga a ir ligero de ropa y ‘sintonizar con la onda vacacional’. Sin duda, es la época protagonizada por el bañador que, por mucho que varía según las piezas que lo componen, no deja de cumplir su principal función: enseñar el cuerpo que reviste, con todas sus peculiaridades, atractivos y desperfectos. Suele ser allí, en la playa, alrededor de la piscina o dentro del complejo vacacional donde el espíritu playero nos delata, sacando a la vista los kilos que nos sobran o nos faltan, como si de un certamen de belleza popular se tratase.
Hasta qué punto nos motiva la cita anual con el bañador a la hora de ponernos a dieta, es una de las preguntas que se hacen los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al detectar la necesidad de realizar un estudio a fondo de perfil. Bajo el formato de encuesta, han sido entrevistadas cien personas que viven en la capital Madrid, de ellas 55 mujeres y 45 hombres, quienes pudieron manifestar su opinión de forma anónima. El trabajo titulado ¿Quién y por qué se pone a dieta en verano? acierta con 9 preguntas en la diana que tratan de hábitos, dieta, actividad física, deporte, ocio e incluso indagan en el proyecto vacacional de los españoles para este verano.
Para las mujeres la cita anual con el bañador es el motivo principal para ponerse a dieta
“Tras cruzar las respuestas obtenidas con variantes de perfil –sexo, edad, condición física, situación familiar y ocupación laboral–, hemos llegado a interesantes conclusiones”, revela Rubén Bravo, portavoz del IMEO y encargado de presentar el estudio. Según los resultados de la encuesta, que el IMEO hace públicos en ésta nota, el 68% de los españoles ha hecho, está haciendo o hará alguna dieta para el verano, pero sólo un 11% admite haber consultado un endocrino o dietólogo. En el análisis de datos se ha visto de forma clara que las mujeres jóvenes, de entre 17 y 31 años de edad, son las que más cuidan su aspecto físico. El perfil que más se repite, en este sentido, es de una mujer ocupada, que tiene un trabajo estable o fijo a tiempo completo, que es soltera o convive en pareja y no tiene hijos a cargo.

Los problemas de sobrepeso y obesidad aumentan considerablemente en las representantes del sexo femenino a partir de 46 años de edad, según señala la encuesta y en un 20% de los casos observamos una falta de tiempo para actividades físicas por dar prioridad a los hijos, la familia y el trabajo.

En el caso de los hombres, se da un perfil parecido: los que son solteros jóvenes o viven en pareja y no tienen hijos a cargo se cuidan más, pero sin llegar a los extremos que son capaces las mujeres, por sentirse presionadas para adelgazar. Eso sí, la motivación de los varones jóvenes varía y tanto la dieta, como la actividad deportiva están orientadas al deseo de aumentar su atractivo sexual con el fin de poder ligar con más facilidad.

De forma casi unánime, los participantes opinan que la masificación de las dietas de verano en gran parte se debe a la prueba del bañador (un 96%), y al deseo de aumentar el atractivo sexual (un 89%).
Los hombres solteros se cuidan más para aumentar su atractivo sexual y para ligar más fácil
En cuanto a la actividad física que debería acompañar todo régimen, apenas el 37% afirma ser constante con el gimnasio, frecuentándolo tres veces a la semana. Sin embargo, cuando se trata de actividad rutinaria que no se contempla como deporte –caminar hasta el lugar de trabajo, pasear con la familia, ir al mercado de pie o llevar a los niños al colegio–, un 72% de las personas asegura que reúne más de 5 horas caminando a cabo de la semana.

“Un paseo a buen ritmo, realizado de forma regular, tiene múltiples beneficios que a la larga se traducen en más calidad y años de vida”, recalca Bravo. El simple hecho de caminar entre 30 y 60 minutos al día disminuye la incidencia de enfermedades cardiovasculares, la aparición de diabetes u obesidad, que hoy en día marcan las principales causas de mortalidad. Además, durante el proceso de ejercicio físico descienden los niveles de adrenalina y aumenta la liberación de endorfinas que, a su vez mejoran el bienestar general de la persona. En el caso de la mujer, debido a los cambios hormonales que se producen en su cuerpo y que provocan hiperglucemia, varices u osteoporosis, “el hábito de caminar se ha relacionado con una menor incidencia de osteoporosis, al aumentar la masa ósea”, concreta el experto.

Sólo un 24% de los encuestados practicará durante sus vacaciones de verano juegos como tenis, fútbol, baloncesto, bailes, senderismo, deportes acuáticos, o juegos al aire libre con los niños. La gran mayoría, representada por un 79%, define su proyecto vacacional de verano como “más bien sedentario”.

“La actividad física es la forma natural que tenemos para combatir la ansiedad, la depresión y el estrés”, destaca Rubén Bravo y añade que “cuando el 81% de los encuestados reconoce que come para reprimir sus estados depresivos o ansiedad, algo habrá que hacer”. En este sentido, el abandono de un estilo de vida sedentario es lo primero que debemos hacer, si nos proponemos un cambio, como perder peso y dejar o reducir algunas adicciones nocivas, como son el alcohol o el tabaco. Los hábitos deportivos, además de mejorar la condición física, juegan un papel importante en la rehabilitación y aumentan en buen grado la autoestima.

“Otro dato que queremos resaltar es que en los últimos años las mujeres se ponen a dieta en edades más tempranas, desde hace dos años nos encontramos en consulta con casos de niñas de 10, 11 y 12 años”, apunta Bravo y advierte que habituarse al hambre a la larga conlleva riesgo de trastornos de desorden alimentario como son la anorexia, ortorexia, bulimia o, como puede suceder en ocasiones, “la obsesión por la extrema delgadez” deriva en otras adicciones nocivas para la salud (alcohol, droga, dependencia de Internet). En España la mayoría de edad para casarse y trabajar ya se fija en 16 años, mientras que para beber cerveza o conducir coche basta con tener 18, según los cambios que contempla el Código Civil. “A la hora de diferenciar los diferentes perfiles según la edad, hemos tenido en cuenta estos cambios, así como el aumento de la edad media en España para tener el primer hijo, que para las mujeres se sitúa en los 31,5 años, siendo la más tardía de Europa”, especifica el portavoz del IMEO.

LOS PELIGROS DE LA “DIETA VERANIEGA”

En los meses que preceden y marcan el verano presenciamos un verdadero bum de dietas estivales. Las hay “para todos los gustos”: desde las dietas exprés para perder peso rápidamente, las indicadas para esculpir la musculatura, combatir la retención de líquidos o las hay hasta para fijar el bronceado (a base de alimentos ricos en betacarotenos). Debido a su masificación entre la población y los peligros que pueden acarrear, los especialistas del IMEO recomiendan estar alerta ante fórmulas mágicas y dietas no equilibradas, evitar el tratamiento no supervisado o la autoindicación de suplementos, tener cuidado con ayunos prolongados, así como “no comer” o la restricción de ciertos grupos de alimentos.

“Los profesionales sabemos que seguir una dieta no es cuestión de pasar hambre, sino de plantear una fórmula personalizada donde reduzcamos los niveles de grasa, mantengamos o aumentemos el tono muscular y cubramos todas las necesidades nutricionales diarias, manteniendo el apetito a raya y favoreciendo el equilibrio emocional. Éste planteamiento no se encuentra en internet o en una revista, sino en la consulta de un especialista”, apunta Bravo, también experto en nutrición. Es natural que el cuerpo tenga hambre, por esto la alternativa saludable sería aumentar el consumo de ciertos alimentos que nos aporten los nutrientes necesarios y que, a su vez, generen saciedad. Lo peor de una dieta malsana no es su efecto rebote, sino las consecuencias que puede acarrear en nuestro organismo: déficit de vitaminas y minerales que puede derivar en anemias, osteoporosis y calambres; déficit de rendimiento (dificultades de concentración, cansancio y debilidad); malhumor (afecta el entorno inmediato de la persona, sus relaciones sentimentales e interpersonales).