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La sorprendente razón por la que no debes saltarte el desayuno

octubre 5, 2017

No comer por la mañana se ha asociado tradicionalmente a una mayor tendencia a engordar. Sin embargo, un estudio español añade un nuevo y preocupante inconveniente

El Confidencial
En el ajetreo de la mañana, algo se te olvida. Has apurado al máximo para permanecer más y más tiempo entre las sábanas. La ducha, fugaz. Y ya saliendo por la puerta, con la prisa haciéndose notar, echas en falta algo en tu rutina mañanera. Tan importante no será, dices, y luego llegan los retortijones de estómago. El hambre se abre camino, pero tú aguantas hasta la hora de la comida, quizá con un solitario café a mediodía, sin saber que, en efecto, el desayuno es la comida más importante del día, no solo para adelgazar o para tener más energía, sino también para prevenir enfermedades cardiovasculares.

Saltarse el desayuno se ha asociado tradicionalmente con una mayor tendencia a engordar y a tener niveles de colesterol más altos. Sin embargo, un nuevo estudio español, publicado en el ‘Journal of American College of Cardiology’, lo ha relacionado con las primeras etapas de la aterosclerosis, es decir, la acumulación de placa en las arterias que, a la larga, puede causar problemas graves como el ataque cardíaco o accidentes cerebrovasculares.

El estudio, realizado por el Centro Nacional de Investigaciones Cardiovasculares Carlos III (CNIC) en colaboración con el Banco Santander, analiza los hábitos dietéticos de más de 4.000 españoles, tanto hombres como mujeres, de 40 a 54 años y todos ellos trabajadores de banco. Los investigadores recogieron toda la información sobre rutinas y alimentos de los voluntarios y estos se dividieron en tres grupos, según la cantidad de calorías que ingerían por la mañana: menos del 5% del total diario, entre el 5% y 20% y más del 20%.

Placa en las arterias

Tan solo un 3% de las personas cumplía el perfil de la primera categoría. Es decir, una minoría se saltaba por completo la primera comida del día o solo tomaba un café rápido. La mayoría, alrededor del 69%, se enmarca en el segundo grupo: desayunos bajos en calorías (acompañaban el café con una tostada o pastel). Por último, el 28% restante empieza la jornada con una comida sana y sustancial: productos integrales, proteínas, grasas, frutas y pocos cereales refinados o azúcares añadidos.

La investigación relaciona a aquellos que se saltan o escatiman en el desayuno con varios factores de riesgo. Son 2,5 veces más propensos a desarrollar aterosclerosis generalizada, pues sus arterias mostraban signos tempranos de placa (compuesta por grasas, colesterol, calcio y otras sustancias que limitan el flujo de sangre rica en oxígeno), en comparación con aquellos que eran generosos con el almuerzo. Además, su cintura era, por lo general, más ancha y presentaban un índice de masa corporal más alto, y lo mismo ocurría con sus niveles de presión arterial, de colesterol y de glucosa en ayunas.

No obstante, aunque el estudio demuestre una clara tendencia, no justifica una relación causa-efecto directa. De hecho, los autores, entre ellos el cardiólogo Valentín Fuster, señalan que las personas que se saltan el desayuno suelen tener estilos de vida menos saludables en general, como, por ejemplo, peores dietas o un mayor consumo de alcohol y tabaco. Asimismo, como son más propensos a tener sobrepeso, es posible que no tomen esa primera comida del día como una estrategia para bajar de peso. Es, en definitiva, el pez que se muerde la cola.

Más hambre durante el resto del día

Pero incluso cuando los autores ajustan todos estos indicadores (el consumo de alcohol, tabaco y el sobrepeso), la tendencia sigue siendo clara: “Todo parece sugerir que saltarse el desayuno podría ser uno de los factores de riesgo que se agrupan en torno a la aparición temprana y al desarrollo de la aterosclerosis”. Asimismo, un editorial, realizado por investigadores de la Universidad de California y el National Heart, Lung and Blood Institute, que acompaña al estudio asegura que puede causar desequilibrios hormonales y alterar los ritmos circadianos (cuyos descubridores acaban de ganar el Nobel de Medicina) y también a que la gente coma más calorías y alimentos menos saludables durante el resto del día.

“El importante mensaje de este estudio, como señalan los autores, es que saltarse la primera comida del día nos sirve como un indicio claro de una dieta y un estilo de vida pobres, vinculados con la aterosclerosis”, escribieron en el editorial. En este sentido, recomiendan fomentar desde la infancia el hábito de comer un desayuno regular, abundante y nutritiva que “frene el tsunami” inminente de diabetes y trastornos cardiovasculares.

Ajo negro: qué es y qué beneficios tiene

marzo 21, 2016

DMedicina, por Mar Sevilla Martínez

ajo-negroEl ajo blanco es uno de los ingredientes más característicos de la cocina española. Muchos platos tradicionales lo incluyen en recetas como el salmorejo, el pollo al ajillo o la salsa alioli; aunque sigue siendo la estrella de la gastronomía, poco a poco va apareciendo en la carta de restaurantes y como ingrediente de algunas recetas el ajo negro, un alimento de origen japonés que se caracteriza por ser de color negro y que, a simple vista, sólo se diferencia  del blanco en que está más seco. La sorpresa viene al abrirlo y cortarlo: la textura es muy blanda y de color negro intenso.

En España su consumo no está extendido (ya hay cultivos en la zona de las Pedroñeras, en Madrid) aunque comparte e incluso intensifica algunas propiedades del ajo blanco, como la prevención de enfermedades cardiovasculares.

A nivel nutricional, Vanesa León García, miembro del Comité de Prensa de la Asociación de Dietistas-Nutricionistas de Madrid (Addinma), destaca que está compuesto por sustancias y nutrientes importantes para la salud, como vitaminas, minerales y aminoácidos.

“El ajo contiene un gran número de aminoácidos, las unidades estructurales básicas que conforman las proteínas del organismo. Por eso es recomendable para la formación y reparación de huesos, articulaciones, tendones o ligamentos. Es especialmente rico en el aminoácido cisteína, con actividad antioxidante. Además el ajo negro aporta todos los aminoácidos esenciales, denominados así porque el cuerpo no es capaz de fabricarlos y debemos ingerirlos a través de la alimentación”, afirma.

Además, León indica que en el ajo japonés el proceso de maduración hace que el contenido en azúcares aumente, por lo que el ajo negro aporta mayor cantidad de éstos que el ajo blanco y de ahí que su sabor sea ligeramente más dulce y aporte más calorías que el ajo blanco fresco (unas 180 Kcal / 100 g de ajo negro frente a las 120 Kcal / 100 g de ajo blanco fresco).

Seis beneficios del ajo negro

Además de prevenir enfermedades y actuar como antibiótico natural el ajo negro tiene los siguientes beneficios sobre la salud

1) Antioxidante

El ajo negro es antioxidante porque es muy rico en vitamina C y contiene entre 5-7 veces más polifenoles que el ajo blanco. “La ventaja de los antioxidantes es que reducen la acción de los radicales libres, moléculas que favorecen el en envejecimiento prematuro de las células del organismo”, explica Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). “Por lo tanto, el ajo negro retrasa el envejecimiento celular y la aparición de enfermedades degenerativas y crónicas”.

2) Previene la aparición de las enfermedades cardiovasculares

León indica que existen ensayos clínicos que demuestran que el ajo mejora la circulación sanguínea, reduce la tensión arterial, disminuye la agregación plaquetaria y ayuda a controlar los niveles de colesterol sanguíneos. Estos beneficios están relacionados con su aporte de alicina y de ajoenos.

3) Previene la migraña

Las sustancias vasodilatadoras que contiene el ajo negro también pueden influir y ayudar a reducir los dolores de cabeza y las migrañas.

“Si la sangre no puede circular la sangre por las arterias se produce un aumento de la presión arterial. En determinados casos, las causas de los dolores de cabeza son esa presión, por lo que conseguimos mejorar toda la circulación, las migrañas van a mejorar o se van a reducir su intensidad”, añade Escalada.

4) Actividad antimicrobiana

Algunos estudios han demostrado que la mezcla de sus componentes (en especial alicina, ajoenos y trisulfuro de dialilo) actúan frente a bacterias responsables de algunas infecciones y también incluso contra algunos tipos de hongos como la cándida.

5) Mejora las defensas

León indica algunas investigaciones in vitro e in vivo indican que el ajo potencia el sistema inmunitario, en concreto, aumenta la proliferación de linfocitos (un tipo de glóbulos blancos que luchan contra las infecciones) y del interferón gamma.

6) Prevención contra algunos tipos de cáncer

Por último, la portavoz de Addinma, especifica que, aunque aún es pronto para sacar conclusiones y los estudios se han realizado principalmente con animales, “parece que la compleja y completa composición del ajo modula la actividad de ciertas enzimas oxidativas y repara el ADN previniendo el daño cromosómico, por lo que podría prevenir algunos tipos de cánceres como el de colon, mama o el gástrico”.

Aunque el ajo negro tiene muchos beneficios, Escalada recuerda que las personas intolerantes al ajo blanco también lo son al negro, y que debe evitarse su consumo en aquellas personas que tengan problemas de coagulación o que vayan a pasar por quirófano. Además, puede interaccionar con determinados medicamentos, fundamentalmente anticoagulantes, como la heparina o la warfarina porque aumenta la acción de estos fármacos y puede favorecer la aparición de hemorragias, según León.

“En el caso de preparados a base de ajo blanco o negro, es decir, productos de fitoterapia con concentrado de ajo o de sus componentes, tampoco están indicados en mujeres embarazadas o en lactancia ya que se le atribuyen efectos abortivos, desórdenes del ciclo menstrual y alteración del sabor y el olor de la leche materna, por lo que los lactantes la podrían llegar a rechazarla. Pero sí pueden consumir ajo blanco o negro en cantidades moderadas en preparaciones culinarias.

Ajo negro en la cocina

Las recetas con ajo negro son poco frecuentes en España. De hecho, al ser un producto asiático no suele estar disponible en el supermercado y no es tan barato como el blanco.

Sin embargo, gracias al proceso de maduración controlada que sufre repite menos y tiene una textura más blanda. “Por esta razón el ajo negro se puede incluso llegar a untar y prepararse como base de tostadas de pan con un sinfín de ingredientes. También se puede adicionar a las recetas más tradicionales en sustitución del ajo blanco o incluso consumirlo directamente ya que su olor y sabor son más agradables”, concluye León.

7 síntomas de que tienes el colesterol por las nubes

marzo 3, 2015

La producción natural de colesterol por parte del hígado no supone un factor de riesgo, pero el proveniente de una dieta con elevados niveles de colesterol sí que lo es.
prevenir el colesterolDiario Panorama
Puedes vivir contento y feliz y, de repente, en la revisión de la empresa o en una analítica de control sin importancia descubres que tienes hasta el último vaso sanguíneo del organismo tapado con tanta grasa que estás a los pies de la tumba. Estos son los pistas e indicios para saber sobre el colesterol antes de que te den una pésima noticia.

Ya se sabe que más vale prevenir que curar. Para ir actuando contra las enfermedades coronarias, además de cuidar la dieta, hacer ejercicio moderado y demás consejos que todos sabemos ya, conviene conocer las pistas que deja en nuestro organismo, como por ejemplo el hecho de tener una alta concentración de colesterol plasmático. Poder vitar complicaciones y disfrutar de una mejor calidad de vida depende de saber interpretar los signos que nos deja nuestro cuerpo. Pero debes saber que el colesterol alto no tiene síntomas como tales, sino que deja pistas e indicios. Un análisis de sangre es la única forma certera de detectar un alto nivel de colesterol.

El colesterol es una sustancia vital para nuestro organismo ya que contribuye a la producción de hormonas y de vitamina D, además de ser un componente integral de las membranas celulares. La producción natural de colesterol por parte del hígado no supone un factor de riesgo, pero el proveniente de una dieta con elevados niveles de colesterol sí que lo es.

En realidad los signos de colesterol elevado están emparentados con los síntomas propios de una enfermedad vascular, ya que recordemos que una de las causas del origen de esta enfermedad es la concentración elevada de colesterol LDL -colesterol llamado malo producido por al dieta- en sangre. Te brindamos información sobre cuáles pueden ser los síntomas en la hipercolesterolemia.

1.- Adormecimiento de las extremidades: Puede deberse a causas neurológicas, como la migraña, pero conviene saber que puede deberse también a un problema circulatorio que no sea asociado, necesariamente, con el colesterol alto. Por ello, es muy difícil establecer si este síntoma es consecuencia de ello. Desde el punto de vista de la influencia de la nutrición, los problemas de circulación se pueden deber a falta de vitamina E, el exceso de sodio, la falta de potasio, el abuso de alimentos ácidos, poca fibra en la dieta o deshidratación.

2.- Hinchazón de extremidades: Es una consecuencia natural. La inflamación es un proceso de nuestro organismo que nos ayuda a defendernos cuando se ve agredido por un golpe o un traumatismo, o bien por la afección de una toxina o un agente infeccioso. A la hinchazón le suele acompañar el dolor y el enrojecimiento, como procesos naturales de reparación del daño.

Esta sería la inflamación aguda, pero el problema viene cuando esta inflamación en principio natural y buena, no sirve para eliminar el proceso que lo produce, aquí empiezan la Inflamación Silenciosa, asociada a problemas circulatorios en los que puede concurrir el colesterol alto.

Este tipo de inflamación no causa dolor por lo tanto no haces nada para detenerlo y está asociado a los hábitos alimenticios inadecuados por excesivo consumo de hidratos de carbono de absorción rápida y cereales refinados. O también al excesivo consumo de ácidos grasos omega 6, aceites de cómo el de girasol, soja, coco o maíz, el abandono de la dieta mediterránea y el consumo de comida industrializada y preparada que comemos y que contiene demasiado omega 6. Y Como resultado de este exceso de omega 6 los tejidos se taponan y se inflaman. La inflamación es el síntoma principal de muchas enfermedades, desde la enfermedad cardiovascular hasta la artritis, alergias o el asma.

3.-Mareos: El colesterol alto es el preludio de las enfermedades coronarias. De este modo,los mareos y dolores de cabeza son síntomas de que algo no marcha del todo bien en nuestro corazón. Además, niveles altos de grasas en el plasma son un factor de riesgo de accidente cerebrovascular. Los mareos suelen concurrir unidos a una sensación de falta de fuerza, falta de equilibrio y visión difusa.

La razón es muy sencilla: La sangre no circula de manera fluida. Además, tu hígado esta inflamado, al inflamarse evita que la sangre que transporta la vena fluya de forma adecuada.

4.- Pérdida de equilibrio y problemas de oído: A veces se confunde con el vértigo, pero son situaciones distintas que vendrían definidas por mareos, inestabilidad y en ocasiones, desfallecimientos muy puntuales. Además de los problemas circulatorios en pequeños vasos sanguíneos que riegan el cerebro, esos problemas de equilibrio que a veces se confunden con los famosos vértigos, tienen que ver con problemas en el oído. ¿En el oído? Sí, y están relacionados también con el altos niveles de colesterol en sangre.

Y es que elevadas cifras de glucosa, colesterol y triglicéridos son responsables de diabetes, infartos y daño en el riñón, pero también es cierto que antes de que se presente cualquiera de estos problemas, su primera víctima puede ser el oído. Y con ello, el equilibrio. Además, antes provocaría ruidos o zumbidos en el oído (acúfenos) y disminución en la capacidad de distinguir sonidos (hipoacusia), todo provocado por los hábitos alimenticios que llevamos.

5.- Visión borrosa: Más de 153 millones de personas sufren defectos o errores de refracción como hipermetropía, miopía y astigmatismo. El 75% de las causas de ceguera son prevenibles o tratables lo señala la Organización Mundial de la Salud (OMS). ¿Por qué? Es sencillo: Factores como los valores altos del colesterol y de los triglicéridos elevados pueden dar síntomas de visión borrosa, por ello es importante tener un control médico y oftalmológico.

Ocurre por una leve arteriopatía carotídea, es decir, cuando las arterias carótidas resultan levemente estrechas y el riego sanguíneo principal al cerebro disminuye levemente por una ateroesclerosis por tabaquismo, hipertensión y lo que nos ocupa, colesterol alto. Hay que tener cuidado, puede ser un aviso de que puede ocurrir un accidente cerebral.

6.- Dolor en el pecho: No es lo mismo el dolor de pecho con 20 años que con 65. Así, existen una serie de factores denominados de riesgo, que en el caso de estar presentes cuando una persona sufre dolores en el pecho suponen mayor peligro. Entre estos factores se encuentran la hipertensión arterial, el colesterol elevado, la diabetes, el tabaco, así como el sobrepeso-obesidad y el sedentarismo.

Si se tratase de un dolor que persistiera más de tres minutos, se extendiese por casi toda la zona central del pecho y se presenta en una persona hipertensa y/o diabética, sedentaria y con sobrepeso entorno al 15% tendríamos que pensar en una consulta con su médico en cuanto tuviese ocasión, incluso aunque el dolor se hubiese producido en una ocasión aislada.

7.- Xantomas y agitación al caminar o realizar las actividades físicas diarias: Comenzamos por lo último. Si tras los días intensos en que se ha caminado más de la cuenta o se ha tenido más actividad laboral observas que te es difícil volver a la calma o continúas con cierta excitación podríamos pensar en el colesterol, aunque ya sabes que este factor descrito, por si mismo no significa mucho.

Otra cosa es la presencia de xantomas, que son afecciones cutáneas por las cuales ciertas grasas se acumulan debajo de la superficie de la piel. Son comunes, especialmente entre los adultos mayores y entre las personas con niveles altos de lípidos en la sangre. Los xantomas varían en tamaño. Algunos son muy pequeños, mientras que otros son mayores a 7.5 cm de diámetro. Pueden aparecer en cualquier parte del cuerpo, pero se observan con mayor frecuencia en los codos, las articulaciones, los tendones, las rodillas, las manos, los pies o los glúteos.

Un xantoma aparece como una inflamación o protuberancia bajo la piel y generalmente es plano, suave al tacto y de color amarillo, con bordes claramente definidos.

Cinco trucos para no engordar en Navidad

diciembre 15, 2012
corazonBrinda con vino tinto para celebrar tu peso ideal.

La Gaceta de Intereconomía

Se acerca la Navidad y con ella las copiosas comidas, dulces y alcohol que no tardan en pasar factura a quienes postergan el cuidado de su salud para “una vez pasadas las fiestas”.

  • Durante estas fechas se disparan de forma considerable los casos de hipertensión, colesterol y obesidad, según el último informe del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), y por ello, un grupo de expertos ha trazado una serie de pautas para disfrutar de la Navidad sin aumentar peso.

    1. Compensar las comidas de los días festivosEn Navidad sólo hay 4 comidas que romperán con nuestra rutina diaria, celebrando Nochevieja, Navidad, Año Nuevo y Reyes de forma especial con familiares y amigos. En estas cuatro comidas realmente debemos tener un especial cuidado con los entrantes, los postres y las copas finales, porque suelen ser una inyección de calorías y grasas que elevan nuestro colesterol. Para los días no festivos el IMEO propone como ejemplo este menú:

    Desayuno: Un puñado de cereales sin azúcar con leche desnatada. Un descafeinado.
    Media mañana: 1 buen puñado de uvas y 2 nueces.
    Comida: Escalibada de pimientos rojos y atún.
    Media tarde: 2 yogures 0% y 2 nueces.
    Cena: 1 tazón de caldo de verduras, 5 shurimis de pescado a la plancha, 1 onza de chocolate puro, 1 vaso de vino tinto.

    2. Manejar el estrés y controlar las emociones

    Caminar 45 minutos diarios a un buen ritmo acompasando una respiración profunda mientras escuchamos música relajante, mejorará notablemente nuestro estado de ánimo, disminuyendo la depresión y reduciendo el riesgo cardiovascular.

    3. Reducir el consumo de grasas “malas”Sobretodo en Navidad, cuando pasamos más tiempo en la mesa comiendo o picando, debemos evitar el consumo de alimentos que contienen grasas trans o saturadas.

    Desde IMEO, recomiendan aumentar el consumo de alimentos ricos en potasio (verduras, frutas), calcio y magnesio (frutos secos, lácteos, algas marinas o brócoli), ya que favorecen la disminución de la hipertensión por estrés y suelen tener un efecto relajante muscular que también actúa sobre las arterias.

    Los frutos secos (nueces, almendras, avellanas y pistachos) tienen acción antiinflamatoria y antioxidante, además reducen el colesterol en la sangre. Por esta razón “es esencial su consumo diario, recomendando distribuir la toma de entre 6 y 8 frutos secos a lo largo del día”, aconseja Rubén Bravo, portavoz de IMEO.

    El consumo suficiente de agua o éste de frutas y verduras frescas con alto contenido de agua favorece la buena circulación de la sangre, reduce la presión arterial y asegura un buen nivel hídrico.

    El aceite de oliva es otro gran aliado del corazón, ya que tiene un fuerte efecto antiinflamatorio en el cuerpo humano, lo cual ayuda a prevenir enfermedades como la aterosclerosis que dificulta el flujo sanguíneo y aumenta la presión arterial.

    4. Brindar con vino tinto favorece el corazónDiversos estudios relacionan el consumo moderado del vino tinto con un menor riesgo de padecer enfermedad cardiovascular. Gracias a su poder antioxidante, este elixir de larga vida influye considerablemente en nuestro grado de bienestar, disminuye los niveles de estrés y retarda el envejecimiento celular.

    5. Propiciarnos un buen fondo emocional

    Es necesario aumentar los niveles de serotonina y dopamina, hormonas del bienestar. Estos dos neurotransmisores son los encargados de regular, entre otras cosas, nuestras emociones, apetito y estado de ánimo. No obstante, podemos influir de forma positiva en la secreción de esta hormona de la que depende, en gran medida, nuestro bienestar, aprovechando las horas de sol para realizar todas nuestras actividades diarias, y la noche procurar la calma y propiciar el descanso reparador”. Adaptar la nutrición a nuestro biorritmo es una de las claves para obtener el equilibrio emocional.