Gordofobia. ¿Quién no ama a estas mujeres?

Se rompe el silencio sobre el castigo social a la gordura. En las redes, activistas y blogueras visibilizan sus cuerpos, y sus argumentos, tratando de hacerse comprender y querer.

Mujer hoy, por Elena de los Ríos

gordofobiaUn fantasma recorre las conversaciones de las mujeres de medio planeta: el miedo a engordar. No hay día en el que las pizpiretas periodistas de la radio, cincuentañeras risueñamente aterradas, no comenten lo que comen o dejan de comer para evitar la maldición de los kilos de más. En la televisión mañanera, unas se felicitan a las otras por su delgadez, mientras diseccionan en directo la vida de una colega antaño escultural y hoy sepultada por la “vergüenza” de estar gorda y viva a la vez (qué poco nos queremos las gordas las unas a las otras, al menos en el universo de Carlota Corredera y Terelu Campos).

No dejamos de hablar de dietas ni cuando comemos. De hecho, en enero de 2016 supimos que las conversaciones que monopolizaron Twitter durante las navidades fueron la resaca y el miedo a engordar. Recientemente, se ha bautizado una nueva patología, la pregorexia, que designa al trastorno que sufren las embarazadas que se empeñan en no engordar: un 30% de ellas. Y las estadísticas dicen que si las mujeres españolas siguen fumando es, en realidad, por no coger peso.

Pero ¿por qué? ¿Qué causa en estas mujeres tal angustia, digna de Munch y su espeluznante grito? ¿Qué significa tanta conversación alrededor de sus cuerpos, de los cuerpos que desearían o de los cuerpos de sus amigas y conocidas? En realidad, reaccionan a la creciente presión social sobre los cánones estéticos, un repertorio de normas aplicado implacablemente a las mujeres para su mejor sometimiento, como explica Naomi Wolf en El mito de la belleza (Ed. Salamandra). Y en su huida hacia la bella delgadez, en su incesante expresión de horror ante los kilos, nos convierten a las que no nos ajustamos a la norma en la viva encarnación de todo lo que la sociedad desprecia y hasta le asquea.

“Está tremenda” y otros insultos…

Gordofobia no es solo que te griten “¡Adelgaza!” por la calle, un hecho puntual, una anécdota, un imbécil que dice con mala educación lo que otros piensan. Gordofobia es ese medio ambiente social en el que los kilos de más te convierten automáticamente en un lugar indeseado. Magda Piñeiro, fundadora de Stop Gordofobia y autora de Stop Gordofobia y las panzas subversivas habla de la “hipervisibilidad invisible” de los gordos: “No existimos y vivimos en soledad. Y esta invisibilidad alimenta el hecho de que, cuando nuestra hipervisibilidad se hace visible en algún sitio, seamos los seres extraños, raros, señalables, susceptibles de exclusión. Por eso creo que esto es una nueva forma de racismo.

La delgadez copa todos los espacios, como siempre lo hizo la piel blanca, mientras eran invisibilizadas las personas negras, sus costumbres, sus deseos, sus vidas, y el maltrato, la violencia y la humillación a la que siempre fueron (y lamentablemente siguen siendo) sometidas”. Lo cierto es que engordar provoca hoy más censura social que, pongamos, defraudar a Hacienda.

Ser curvy…

  1. Ser curvy es una actitud.
  2. Una curvy no busca aprobación, confía en su belleza.
  3. Una curvy no sigue la moda, la inspira.
  4. La sonrisa de una curvy es un arma de seducción masiva.
  5. Una curvy no necesita ser un ángel, es una diosa.
  6. Una curvy no hace ejercicio, se esculpe.
  7. Una curvy rompe moldes.
  8. Una curvy sabe lo que importa.
  9. Una curvy es una curvy.

Entrar en la categoría de gordo o gorda aniquila directamente tu capital erótico, definido por la socióloga Catherine Hakim como “un activo personal que aúna belleza, atractivo sexual, vitalidad, saber vestirse bien, encanto, don de gentes y competencia sexual”. Se requiere mucho dinero, mucho poder o mucho talento para que un gordo o una gorda alcance relevancia social. Por ejemplo: pensemos cuántos gordos y gordas encontramos en la primera fila de nuestros partidos políticos. Un estudio de la universidad John Hopkins reveló que los médicos de Estados Unidos se sienten menos identificados con los pacientes obesos y la comunicación en consulta es peor.

Además, los doctores pasan menos tiempo con ellos y les piden menos a pruebas diagnósticas, porque conectan sus dolencias con la obesidad. De hecho, los médicos disfrutan menos de su trabajo conforme sube el peso de sus pacientes. En otros países, como Gran Bretaña, incluso se está estudiando excluir de las operaciones quirúrgicas a obesos y fumadores. De hecho, ya se está negado intervenciones en rodillas o caderas a pacientes con sobrepeso. ¿Porque se les considera culpables?

Lo que aquí está en juego es el estereotipo de la gordura, una reducción al absurdo que es impugnada desde las redes por activísimas blogueras como Valerie Sagun o Jessamyn Stanley, que demuestran que el sobrepeso no está reñido con el ejercicio físico o el yoga, y que se puede ir sobrada de kilos y de salud. El cliché ordena que las gordas seamos vagas, glotonas, descuidadas, sin voluntad ni amor propio y con una salud en riesgo. “La gordura es una enfermedad mental”, se atrevió a decir Mario Vargas Llosa en un arranque de empatía. Sin embargo, los expertos confirman que el fenómeno va mucho más allá de una cuestión de autocontrol.

La nutricionista Mónica Moll admite que “se simplifica sobremanera el asunto, como si estar gordo fuera como ser miope y tuviera una solución estándar”, y añade que existen casi tantas causas de la gordura como gordos: “Los kilos pueden tener origen endocrino, genético, psicológico, cultural, educacional, deberse a accidentes o discapacidades, a medicaciones…”. El estudio La estigmatización social de la obesidad (2014) concluye que es imposible luchar contra un fenómeno global de causas tan complejas sin tener en cuenta el prejuicio y el sufrimiento que produce, sobre todo en las mujeres. “La estigmatización no solo exacerba las desigualdades sino que interfiere con los esfuerzos eficaces de intervención de la obesidad”, dice el citado estudio.

Ninguneadas y condenadas

  • En el trabajo. Su empleabilidad, posibilidad de ascenso y remuneración se ven comprometidos por los prejuicios en torno a la gordura: cansancio, debilidad moral, falta de autocontrol… Según un estudio de la Universidad de Exeter, si una mujer pesa 6,3 kilos más de lo esperable, ganará desde 1.700 euros menos al año.
  • En la calle. Aumentan los insultos públicos y la denigración cotidiana con burlas y acoso, por la percepción de los cuerpos gordos como inferiores. Los casos de bullying en los colegios han aumentado en e último año un 75%, muchos dirigidos a niños gordos.
  • En los medios. Abunda la representación negativa, con gordos y gordas en roles menores asociados a la vejez, el trabajo doméstico y la maternidad. Además, gorda es sinónimo de fea, de persona menos exitosa, menos inteligente y feliz.
  • En la vida personal. Las mujeres con obesidad desde la infancia a la etapa adulta, no solo tienen la mitad de probabilidades de tener un empleo remunerado, sino también de tener pareja (según el estudio La estigmatización social de la obesidad, de Domingo Bartolomé, publicado en Cuadernos de Bioética). En cambio, en los hombres, la obesidad continuada no se asoció con ningún resultado adverso.
  • En la alimentación. Un reciente estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha desvelado que se incrementa más la obesidad en las mujeres porque son ellas las que presentan las mayores tasas de desempleo, con el consiguiente consumo de productos más baratos y menos nutritivos.

Bellas, gordas, visibles

En los últimos tiempos, cada vez más marcas y revistas de moda cuentan con blogueras como Nadia Aboulhosn o Callie Thorpe. ¿La idea? Apoyar la visibilidad de cuerpos diversos como una manera de representar y atraer a más lectoras. De hecho, arrastrada por las compradoras y contra todo pronóstico, la moda se está convirtiendo en el espacio donde mejor se empiezan a visibilizar las mujeres con kilos.

A las consabidas Asos, Violeta by Mango, H&M, Persona o AD de Adolfo Domínguez, se unen firmas como Anna Scholz, Universal Standard o Fiorella Rubino. Solo Inditex permanece incomprensiblemente impermeable a la demanda global de una ampliación de sus tallas, con pocas prendas que llegan a la XXL en el catálogo de Zara. Pero, más allá de su visibilidad, la glotonería -caballo de batalla de los gordos y las gordas-, vive un proceso de politización imparable impulsado por estudios e investigaciones que denuncian las mentiras y malas prácticas de la industria alimentaria.

El retrato que poco a poco va imponiéndose acerca de porqué más del 40% de las personas en Occidente presenta algún sobrepeso -con países como el nuestro, con una tasa del 21,6% de obesos y del 39,3% de sobrepeso-, tiene mucho que ver con la correlación entre la (creciente) pobreza, cero educación en hábitos alimenticios saludables y acceso únicamente a alimentos de baja calidad. De hecho, aquí se cierra un segundo círculo vicioso que atenaza a la gordura: el de la adicción. La hormona leptina que ha de comunicar la saciedad al cerebro no hace su trabajo porque es inhibida por el azúcar. De esa forma, el “hambre eterna” del gordo se mantiene gracias a la industria de los refrescos y los alimentos baratos del supermercado, a rebosar de azúcar y grasas saturadas.

La complicidad de la industria

Cuando Michelle Obama decidió emprender una cruzada contra la obesidad infantil tuvo que dar marcha atrás de su intención inicial de cuestionar los refrescos gaseosos y la comida rápida, y centrarse solo en la promoción del ejercicio físico. ¿La razón? La todopoderosa industria alimentaria puso sus lobbies a trabajar… Pero para perder peso los estudios dicen que no es suficiente con el deporte; es necesario cortar con los productos ricos en azúcar y grasas. Pero el de la comida basura no es el único sector que necesita a los gordos, también la industria de las dietas.

Solo en España, adelgazar genera 2.000 millones de euros al año de beneficios. La gordura es rentable para muchos y, a la vez, el signo de un tiempo marcado por la ansiedad. En la presentación de ‘La cara oscura del capital erótico’ (Akal), un estudio sociológico sobre el valor de los distintos cuerpos en el mercado, su autor, José Luis Moreno Pestaña, explicaba: “Es muy difícil mantener pautas corporales de élite en condiciones de estrés laboral angustioso”, de ahí que sean las personas con menos recursos las que acaben cediendo a la obesidad o lleguen a realizar prácticas de riesgo para su salud con tal de evitar al monstruo de los kilos.

“La herramienta fundamental que encuentran muchas de estas personas son restricciones vecinas de la patología”, explicaba este profesor de Filosofía en la Universidad de Cádiz, que se atreve a cuestionar “verdades absolutas” de nuestro tiempo: ¿de verdad es posible transformar el cuerpo, tal y como nos exige la norma social? ¿Es pobreza lo que vemos en la obesidad? ¿Es la delgadez otro factor que busca homogeneizar la diversidad natural de los cuerpos? ¿Por qué le dedicamos tanto tiempo y dinero a la belleza física? ¿No es un tiempo que podríamos invertir mejor en otras cosas?

La angustia ante lo femenino

  • La gordofobia, el miedo a engordar o el rechazo a las personas gordas, proviene, como toda fobia, de un mecanismo psicológico que intenta proteger de la angustia. Si ese algo está fuera de mí, en el gordo o la gorda, no me afecta. Yo sí puedo controlarme. Premisa falsa, ya que todos estamos habitados por deseos que en cierta medida nos dominan.
  • Somos mucho más que un cuerpo. Las dificultades con la alimentación constituyen una manera de expresar sentimientos que no pueden ser dichos, emociones que no pueden ser reconocidas o afectos que desde nuestro inconsciente intentan manifestarse. Comer demasiado o no comer puede ser un intento de buscar una solución somática a una tensión interna. Entonces aparecen síntomas (atracones, obesidad, anorexia, bulimia) que pueden restaurar un interior dañado.
  • ¿Por qué apenas se rechaza la extrema delgadez y sí los kilos de más? ¿Qué representa estar gordo o gorda? El cuerpo femenino tiene curvas y las curvas excesivas se rechazan. Entonces la mujer, tomada solo como un cuerpo, cosificada, se tiene que adaptar a la moda. Se la pide que sea como un falo, sin curvas, sin feminidad. Se la constriñe.
  • La obesidad se está convirtiendo en un problema. Quizá en algunas sociedades tenemos más recursos materiales, pero menos psíquicos, estamos más estresados o frustrados. El acto de alimentarse está íntimamente ligado, desde los primeros momentos de la vida, a la construcción de las emociones. Podemos intentar compensar, con excesos o defectos de la comida, un vacío insoportable, más ligado a necesidades psíquicas que biológicas. Mientras el peso del cuerpo invada nuestro interés, no se pone palabras a otro tipo de peso que aplasta el ánimo, no nombramos los deseos, no nos hacemos dueñas de nuestra vida, colocándonos en el objeto de deseo “delgado” del otro. En este siglo las mujeres, estamos intentando consolidar nuestras conquistas. ¿Es posible que el camino hacia una vida más plena haya que pagarlo con la insatisfacción por unos kilos? ¿Es lo femenino lo que angustia?

Los seis regalos que el cuerpo humano pide todos los años a los Reyes Magos

  • Tener una dieta equilibrada, ir al gimnasio o dejar de fumar son algunas de los propósitos que tenemos cada año. ¿Lo conseguiremos este?
  • Repasamos las seis claves que deberíamos colgar con un imán en la nevera para empezar el año de forma saludable.

La Información

mercadoSe acerca fin de año y una vez más volveremos a hacernos promesas que intentaremos cumplir en 2016 pero que en más de una ocasión abandonaremos los primeros días de enero. Ir al gimnasio, ponerse a dieta o dejar de fumar son los regalos que nuestro cuerpo pide todos los años a los Reyes Magos. ¿Los conseguirá este año?

Los 4 enemigos de la salud

Los hábitos alimentarios inadecuados y a la vez mantener estilos de vida sedentarios, además del tabaquismo y el alcohol son los principales factores de riesgo para la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles, como las cardiovasculares o la diabetes entre otras. ¡Pero estas enfermedades se pueden prevenir si actuamos a tiempo!

No perder de vista la dieta equilibrada

Tenemos que mantener alimentación variada, moderada y equilibrada y reducir la ingesta de energía a través de los alimentos y las bebidas en los casos que sea necesario, pero siempre cumpliendo con las recomendaciones nutricionales, especialmente de vitaminas y minerales

Hacer deporte no es una tortura

¿Sabías que la esperanza de vida se puede elevar de media 3,4 años si se realiza actividad física moderada? En adultos, la Organización Mundial de la Salud recomienda realizar al menos 150 minutos semanales de actividad física aeróbica moderada, o en su lugar, 75 minutos a la semana de actividad física aeróbica vigorosa. Debemos cambiar la idea de comer menos y movernos más por comer mejor y moverse más. Ésta es la clave:mantener una alimentación variada, moderada y equilibrada junto con un estilo de vida activo y saludable.

Vigilar las calorías

Tal como indica el estudio científico ANIBES (Antropometría, Ingesta y Balance Energético en España), cada persona en España tiene una ingesta media de energía al día de 1.810 kcal ± 504 kcal/día. Los cereales y sus derivados, así como las carnes y sus derivados son los grupos de alimentos que más contribuyen a la ingesta diaria, ya que, respectivamente, suponen el 27,4% y el 15,2% de la ingesta total.

No debe haber alimentos prohibidos

No existen alimentos buenos o malos, sino estilos de vida más o menos correctos. Los hábitos alimentarios inadecuados, los estilos de vida sedentarios, además del tabaquismo y el alcohol son los principales factores de riesgo que facilitan la aparición de enfermedades crónicas no transmisibles. Pero estas enfermedades se pueden evitar controlando los factores de riesgo.

El sobrepeso hay que evitarlo

El sobrepeso y la obesidad afectan a más del 50% de la población adulta en España y a cerca del 30% de la población infanto-juvenil. Es necesario transformar el mensaje de “comer menos y moverse más” por “moverse más y comer mejor” realizando actividad física con intensidad y regularidad, y adecuando nuestra alimentación diaria a estos niveles.

Aunque el sobrepeso y la obesidad tienen múltiples causas, su resultado es fruto de una incorrecta adecuación entre las calorías que tomamos a través de los alimentos y las bebidas y las que gastamos mediante la práctica de actividad física y ejercicio.

La fórmula para estar en forma: 2-4-8

Cometer no más de 2 excesos gastronómicos a la semana; comer menos a partir de las 4 de la tarde; y practicar 8 horas semanales de actividad física. Esta es la fórmula para evitar el sedentarismo y el sobrepeso, según el Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

Lifestil de America economia, por Pablo Gutman
Ya se sabe que el exceso de sedentarismo contribuye al aumento de sobrepeso, pero los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, IMEO, (www.imeoobesidad.com) han identificado uno de los patrones de conducta que más contribuyen a reforzar este comportamiento.

el sobrepeso dificulta el ejercicioSegún el IMEO este patrón consiste en una combinación de hábitos perniciosos como dormitar en exceso, seguir una alimentación caótica e improvisada, pasar demasiadas horas sentado frente al televisor, mantener actividades que apenas consumen energía y que promueven una modificación negativa en el biorritmo natural, comenzar el día pasada la media mañana, conciliar el sueño a altas horas de la madrugada, y mantener largos periodos sedentarios a lo largo del día.

De acuerdo a estos expertos, aunque este círculo vicioso puede exacerbarse en períodos como las vacaciones, cuando tenemos más tiempo libre y menos obligaciones, también se produce a lo largo del año de trabajo, cuando el ritmo de vida se acelera y el estrés fomenta el descontrol en nuestra vida o dificulta unos hábitos saludables.

Igualmente consideran como “personas de riesgo” de incurrir en estas conductas nocivas, a aquellas que están jubiladas, con algún tipo de incapacidad o desempleadas; o bien expuestas a situaciones que fomentan el sedentarismo, como el trabajo realizado desde casa, la adicción a un ocio relacionado con el ordenador o los programas televisivos, o el cuidado de los hijos,  que deja menos tiempo libre para hacer deporte.

Por esta razón, el IMEO ha ideado una “fórmula universal” que contribuye a mantener a raya el sedentarismo y los kilos de más, sin necesidad de realizar grandes sacrificios, y fundamentada en la identificación de los tres momentos clave que reinciden en el aumento del sobrepeso: los excesos gastronómicos, las ingesta tardía y la insuficiente práctica de actividad física.

Hábitos semanales más saludables

hábitos no saludables“Uno de los secretos de una vida saludable reside en la correcta proporción de estos tres elementos que hemos organizado en una sucesión numérica 2-4-8 que sirve de ayuda para recordar las tareas que debemos y no debemos hacer en términos de hábitos y que se aplica a modo de autocontrol semanal”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz de este instituto.

“En esta fórmula, el número 2 hace referencia al total de excesos gastronómicos permitidos; el 4 indica la hora de la tarde a partir de la cual conviene reducir la ingesta de alimentos; y el 8 representa las horas que debemos dedicar a la alguna actividad física a lo largo de la semana”, explica.

Según Bravo, los excesos son el primer ‘escalón’ de la fórmula, ya que limitar su número a dos para toda la semana nos hará reflexionar y ser más conscientes de nuestra elección.

No hay nada malo en premiarnos, de vez en cuando, con un trozo de pastel o pizza, pese su evidente desproporción de calorías, grasas y azúcares, siempre y cuando esto sea la excepción de la regla y no al revés”, añade.

Por otra parte, “los alimentos que consumimos nos aportan la energía vital que nuestro organismo gasta durante el día. Por esto la mayor ingestión debe tener lugar en el desayuno, a media mañana y en el almuerzo, y a partir de las cuatro de la tarde, conviene ingerir el 30% de las calorías diarias recomendadas”, señala.

“Lo peor es apostar por un ocio más pasivo relacionado con la televisión, el ordenador o la lectura, lo cual desaceleraría nuestro ritmo de vida habitual y se invertiría la proporción de tiempo destinado al descanso y a la actividad física, de modo que ya no quemaríamos grasas con la misma intensidad, y estaríamos promoviendo la atrofia muscular y disminuyendo nuestra efectividad metabólica”, según Bravo.

padres e hijos haciendo deporte“No se necesitan muchos recursos económicos o apuntarse a un gimnasio para disfrutar de alguna actividad física que nos guste, ejercite y ‘cargue las pilas’ de energía positiva. La clave está en tomarnos en serio nuestra agenda para aprovechar aquellas horas del día que podamos destinar un ocio más activo que implique el trabajo de los músculos””, recalca.

Número a número

“Para implantar el 2-4-8 durante todo el año y en cualquier periodo, tenemos que instaurar sus indicaciones y filosofía en nuestros hábitos cotidianos, organizando nuestra agenda para planificar semanalmente los tiempos de actividad física, visitas al supermercado y días de excesos gastronómicos”, aconseja Bravo y explica cómo aplicar cada uno de los elementos de la fórmula:

El 2: “Dentro de un exceso gastronómico incluiríamos una cantidad elevada y fuera de lo habitual de comida, o bien un alimento que, sin ser excesivamente grande en tamaño, si lo es calóricamente”, explica.

Según Bravo “en el primer grupo podríamos incluir una hamburguesa con patatas, una pizza, un chuletón, un buen plato de pasta o arroz o una barbacoa. En el segundo grupo hablaríamos de un ‘bollo’, una bolsa de patatas fritas, unas palomitas con refresco de cola en el cine, una bolsa de dulces o un trozo de tarta”.

El 4: “”Nuestro cuerpo funciona sincronizando el biorritmo con los ciclos diurnos y nocturnos””, según Bravo.

Explica que entre las 6 y las 18 horas, se produce la “Fase Activa”, donde nos  predisponemos a funcionar con la máxima eficacia en tareas que requieran un esfuerzo mental o físico, soportamos mejor el estrés y la presión y somos más eficaces gestionando el trabajo, y en la que necesitamos más calorías provenientes principalmente de frutas, verduras y carbohidratos integrales.

“”De 18 horas a 6 de la mañana, en la “Fase de Reconstrucción”, nos predisponemos al descanso, crece la actividad de nuestros sistemas inmunitario y reconstructor, regenerando células, haciendo frente a virus o infecciones, reparando los tejidos y aceptando el sueño reconstituyente, y entonces el consumo calórico es menor, el metabolismo se ralentiza y son favorables los alimentos con contenido proteico””, señala.

El 8: “”La actividad física no requiere deporte, ni gimnasios necesariamente. He aquí algunas propuestas: subir escaleras en el Metro, trabajo o casa. Bajarnos una parada antes del autobús. Ir en bicicleta a trabajar. Pasear de forma acelerada. Montar en barca el fin de semana. Pasear con la bicicleta en familia. Jugar al futbol con los amigos. Practicar bailes de salón o apuntarse a ‘zumba’”, dice Bravo.

““Lo importante es moverse, motivarse y notar el efecto beneficioso del ejercicio para nuestro cuerpo y equilibrio emocional. Los expertos señalan que, en grupo y con música, la actividad física mejora de forma sobresaliente las situaciones de ansiedad y estrés””, concluye este especialista.

* Reportaje EFE

Los 10 ejercicios que actúan como un verdadero ‘milagro quita grasas’

El Confidencial, por Daniel Camiroaga
panchas, un ejercicio de alta intensidadLos mejores entrenamientos ‘quema grasas’ son aquellos ejercicios que involucran varios grupos musculares, aquellos que trabajan sobre los músculos más grandes del cuerpo y, sobre todo, aquellos que aumentan tu nivel de exigencia e intensidad, poniéndote cerca del límite.

Como el nivel de exigencia debe de ser alto, los ejercicios deben realizarse en intervalos de corta duración, alternando intensidades muy altas con otras de reposo activo, de modo que la exigencia se mantenga en niveles altos durante toda la sesión.

Si incorporas a tu rutina de ejercicios este plan de entrenamiento verás resultados muy rápidamente y en apenas mes y medio habrás modificado tu porcentaje de grasas de manera significativa y sorprendente.

La mejor manera de quemar grasas es realizar una rutina de alta intensidad, cuya actividad durante el entrenamiento nos acelere el organismo de tal manera que sea suficiente para mantener activo el metabolismo durante todo el resto del día y no solo durante el tiempo en que hagas tu entrenamiento, que es relativamente poco tiempo al cabo del día.

La combinación correcta de los ejercicios de fuerza y ‘cardio activo’ son la clave para quemar grasas y ganar músculo. La buena noticia es que al realizar los ejercicios a alta intensidad, con solo emplear de 15 a 20 minutos diarios, cinco días a la semana, será suficiente para, en apenas mes y medio, reducir tu porcentaje de grasa de forma considerable y aumentar la musculatura.

Como decíamos arriba, es fundamental involucrar los grupos musculares más grandes; por eso la mayoría de los ejercicios, se van a centrar en los músculos de la parte inferior del cuerpo, donde se encuentra el 50% de nuestra masa muscular.

Lógicamente debes de apoyar estos planes de entrenamiento con una alimentación equilibrada, en el que hagas una ingesta calórica moderada. Para aquellos que no puedan resistirse a las tentaciones del verano, y para aquellos momentos de debilidad en que se consuman grasas, existen suplementos como los comprimidos de Formoline, que absorben las grasas al tiempo que las ingieres, de modo que no se llegan a acumular en tu cuerpo.

Plan quema grasas

Plan: Realizar 2 súper series de 5 ejercicios cada uno, tal y como te mostramos abajo.

Tiempo: Pirámide descendente. Los ejercicios de las dos primeras super series, hazlos durante 60 segundos cada uno. En la segunda súper serie, haz cada ejercicio solo 30 segundos.

Descanso entre ejercicios: No descanses entre cada ejercicio,  sino que debes de incrementar la intensidad, haciendo skipping (carrera simulada en el sitio) durante 30 segundos.

Descanso entre súper series: Solo cuando acabes una súper serie, descansa un minuto.

Equipo: No se necesita.

1ª súper serie

  1. Sentadillas

Músculos involucrados: Glúteos, cuádriceps, gemelos y abdominales.

Ejecución: De pie, con las piernas separadas a la altura de los hombros, desciende hasta que tus piernas traspasen la línea imaginaria que les hace estar paralelas al suelo.

Nota: Cuanto más desciendas, mejor. Que las rodillas no sobrepasen las puntas de los pies.

  1. ‘Splits’

Músculos involucrados: Glúteos, cuádriceps, gemelos y abdominales.

Ejecución: De pie, como en el ejercicio anterior, con el pie derecho da un gran paso adelante y dobla la rodilla, hasta que esta pierna quede paralela al suelo. Vuelve atrás y repite con la otra pierna.

Nota: Si lo haces saltando, el ejercicio será más exigente.

  1. Escalador

Músculos involucrados: Abdominales, glúteos y cuádriceps.

Ejecución: A cuatro patas, con las manos apoyadas en el suelo, con una separación del ancho de los hombros, acerca la rodilla de la pierna izquierda a la mano del mismo lado. Repite alternando ambas piernas.

  1. Elevaciones de piernas

Músculos involucrados: Abdominales, cuádriceps y glúteos.

Ejecución: Tumbado boca abajo, con las manos apoyadas en el suelo bajo tu cadera, eleva las piernas unos 15-20 cm, y empuja alternativamente con cada pie como si tuvieras que empujar algo con tu pie hacia atrás.

Nota: Al realizar el empuje con cada pie, trata de apretar los abdominales.

  1. Abdominales bicicleta

Músculos involucrados: Abdominales.

Ejecución: Tumbado boca arriba, eleva las piernas hasta formar un ángulo de 90º con el resto del cuerpo e imita el movimiento de pedaleo.

2ª súper serie

  1. Dominadas

Músculos involucrados: dorsales, bíceps, hombros y abdominales.

Ejecución: En una barra (columpios, portería de fútbol, etc) utiliza un agarre a la altura de los hombros y, suspendido en el aire, trata de elevar tu barbilla por encima de esta cuantas veces puedas.

Nota: Si no puedes, ayúdate con un salto, apoyando los pies en el suelo.

  1. Fondos

Músculos involucrados: hombros, trapecio, tríceps y abdominales.

Ejecución: Tumbado boca abajo, apoyado sobre las puntas de los pies y las manos a la altura de los hombros, sube y baja manteniendo el cuerpo recto como una tabla.

Nota: si puedes, aprieta los abdominales mientras realizas el ejercicio.

  1. Tríceps

Músculos involucrados: Tríceps y abdominales.

Ejecución: Colócate de espaldas a una silla, apoyando en el borde de la silla, ambas manos con la mínima separación que seas capaz. Aleja los pies de la silla, todo lo que seas capaz. Baja el cuerpo y sube cuantas veces puedas durante el tiempo señalado para cada serie.

  1. Abdominales Twist

Músculos involucrados: Abdominales.

Ejecución: Sentado en el suelo, eleva tus pies del suelo, de modo que tu torso y tus piernas formen una V. En esta posición con las manos tras la nuca, gira el torso alternativamente a cada lado y trata de tocar con las manos en el lugar del suelo más alejado al cuerpo que puedas.

Nota: Mientras haces el ejercicio, trata de mantener los abdominales apretados y en tensión.

  1. Sentadillas estáticas en pared.

Músculos involucrados: Cuádriceps, abdominales y glúteos.

Ejecución: Como si te fueras a sentar en una silla pegada a la pared, imita el gesto y apoyando la espalda en la pared, dobla las rodillas, hasta que tus piernas formen un ángulo de 90º con el cuerpo y aguanta en la posición.

Mujer obesa bajó de peso porque se atascó en montaña rusa

Terra / Daily Mail
Nikole Whitehead Daily MailNicole Whitehead, de solo 23 años pasó una gran humillación cuando tuvo que ser levantada y sacada de una montaña rusa entre tres hombres debido a su sobrepeso.

La chica de Spondon , Derbyshire, estaba tan avergonzada que decidió transformar su vida y pasó de una talla 24 a una 10. Dijo : “Fue muy embarazoso porque estaba lleno de gente y yo era muy jóven. Me sentí mortificada teniendo tres personas tratando de pararme. Nos arruinó el día completo, ya que sólo quería ir a casa. Se podría haber evitado si yo no hubiese estado tan gorda”.

No fue sólo en los parques temáticos donde el peso de Nicole fue un problema. Tenía que ir a tratarse dos veces por semana porque su tamaño limitaba su respiración, lo que le provocó ataques de pánico .

Además, admitió que su peso afectó su autoestima. “Yo no tenía confianza en absoluto. Solía ​​llegar a estar muy estresada cuando tenía que comprar ropa y no estaba viviendo la vida de alguien de mi edad”, reveló agregando que estaba viviendo en la negación, porque no dimensionaba el porte de su cuerpo.

Nikole antes Nikole despuesFue la experiencia humillante en Alton Towers , que finalmente le dio el empujón que necesitaba para cambiar. Nicole , quien trabaja como auditora , comenzó a asistir a clases de Adelgazamiento Mundial.

“Yo solía comer unas cuantas tostadas de pan blanco con mantequilla en el desayuno. Ahora como aún tostadas, pero con pan integral y cereales. En el almuerzo me volvería a comer un montón de bocadillos y otras basuras y de cena papas fritas y chocolate. Ahora estoy mucho más organizada”.

Ahora está llena de confianza y puede visitar los parques temáticos con regularidad y sin temor a pasar una nueva experiencia embarazosa. Incluso ha retomando el buceo.

Descubierta la molécula responsable de los beneficios del ejercicio

descubierta_molecula_responsableAunque está claro que el ejercicio mejora la salud y la longevidad, los cambios que se producen en el cuerpo para facilitar dichos beneficios no estaban tan claros. 

Imfarmacias.es
Un equipo de investigadores norteamericanos ha descubierto una molécula que se genera durante el ejercicio y que contribuye a los efectos beneficiosos del ejercicio sobre el metabolismo, según publica la revista Cell Metabolism. Así, estudios iniciales del laboratorio de Spiegelman, que colaboró en dicha investigación, han demostrado que la proteína denominada PGC-1alfa regula genes metabólicos en el músculo y contribuye a la respuesta de éste al hacer ejercicio. En el estudio identificaron el ácido beta aminoisobutírico (BAIBA) como uno de esos metabolitos y encontraron que aumenta la expresión de los genes que están involucrados con la quema de calorías en las células de grasa. También redujo el aumento de peso y ayudó a equilibrar los niveles de azúcar en sangre en ratones. Los hallazgos sugieren que BAIBA puede contribuir a la protección frente a las enfermedades metabólicas inducida por el ejercicio.

“La manipulación de BAIBA o las enzimas que generan BAIBA puede tener un potencial terapéutico. La quema de grasa es probable que influya en múltiples aspectos de la salud metabólica relacionados con la diabetes, enfermedades cardiacas y otras condiciones”, apuntó Robert Gerszten, de la División de Cardiología y Cardiovascular del Centro de Investigación en el Hospital General de Massachusetts y la Escuela de Medicina de Harvard, en Estados Unidos. Los análisis realizados en estudios sobre el ejercicio en humanos y participantes en el Estudio del Corazón de Framingham revelaron que los niveles de BAIBA aumentan durante el ejercicio y se asocian inversamente con factores de riesgo metabólicos. En concreto, se correlacionaron inversamente con los niveles de azúcar en sangre en ayunas, insulina, triglicéridos y colesterol total.