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Celebra que ha perdido 70 kilos con unas hilarantes fotos del antes y el después

mayo 7, 2015

WTB, Yahoo Tendencias
Si sufrieras de obesidad mórbida y consiguieras perder 70 kilos en dos años, tras mucho esfuerzo… ¿Cómo lo celebrarías? Por supuesto, no con una comida. Beth Beard, una canadiense que ha pasado por ese trance ha decidido compartir con el mundo una simpática serie de fotos que acredita su transformación.

antes y después de perder 70 kilos

A Beth y su amigo el fotógrafo Blake Morrow, se les ocurrió crear el arma de motivación definitiva: idear unas imágenes en las que se viera a la mujer con los kilos de más, y unirlas con unas futuras fotos tomadas después de la dieta.

antes y después de perder 70 kg Beth

 

La primera sesión tuvo lugar en el que quizás fuera el peor momento de Beth, cuando pesaba casi 150 kilos. Tras haber intentado todo tipo de dietas, había decidido someterse a una operación para colocarse un balón gástrico en su estómago que le sirviera como trampolín para poder perder peso. Era su última esperanza, y funcionó.

 

antes y después testimonios obesidad

 

24 meses después, había perdido casi la mitad de lo que pesaba y pudo llamar a Morrow para terminar el proyecto. A continuación, el fotógrafo unió las dos sesiones de fotos con Photoshop y estos son los hilarantes resultados.

perder 70kig

Beth recrea escenas de la serie ‘Orange is the New Black’ o haciendo de ‘El Gordo y el Flaco’ a la vez. También se la puede ver en un homenaje a la película ‘Sonrisas y Lágrimas’ o incluso dándose envidia a sí misma por poder lucir una camiseta que antes no podía llevar. Genio y figura.
Beth obesidad morbida

 

En 4 meses perdió 71 kilos por lo que ganó el premio de un reality: 250 mil dólares

febrero 10, 2014

Rachel, de 24 años, pesaba unos 118 kilos al ingresar al ciclo y terminó con 47, es decir, bajó 71 kilos. Esto significa que logró perder casi el 60 por ciento de su peso original en un período de 16 semanas, que es lo que dura el entrenamiento.

Rachel FredericksonLa gran final de Biggest Loser, un programa del estilo de nuestro Cuestión de Peso, dejó un sabor amargo a los seguidores del reality. Rachel Frederickson, la ganadora, se coronó con estadísticas, al menos, alarmantes.
Rachel, de 24 años, pesaba unos 118 kilos al ingresar al ciclo y terminó con 47, es decir, bajó 71 kilos. Esto significa que logró perder casi el 60 por ciento de su peso original en un período de 16 semanas, que es lo que dura el entrenamiento de Biggest Loser.
Lo controvertido de la situación es que ahora la participante pasó de la obesidad mórbida a un índice de masa corporal por debajo del recomendado para su altura, 1,62 mts.
¿Cómo llegó a pesar 118 kilos? Durante la secundaria, Rachel participó en el equipo de natación de su escuela y luego, ingresó a la universidad con una beca deportiva. El problema llegó cuando decidió abandonar sus estudios para seguir a su novio en un viaje por Europa. La relación terminó muy mal, y por la depresión, aumentó de peso sin parar.
Es importante agregar que el premio de Biggest Loser son 250 mil dólares, un suma que actúa como gran motivador para los participantes, obviamente.

Fuente: TN/ Diariolaprovinciasj.com

Mujer obesa bajó de peso porque se atascó en montaña rusa

enero 21, 2014

Terra / Daily Mail
Nikole Whitehead Daily MailNicole Whitehead, de solo 23 años pasó una gran humillación cuando tuvo que ser levantada y sacada de una montaña rusa entre tres hombres debido a su sobrepeso.

La chica de Spondon , Derbyshire, estaba tan avergonzada que decidió transformar su vida y pasó de una talla 24 a una 10. Dijo : “Fue muy embarazoso porque estaba lleno de gente y yo era muy jóven. Me sentí mortificada teniendo tres personas tratando de pararme. Nos arruinó el día completo, ya que sólo quería ir a casa. Se podría haber evitado si yo no hubiese estado tan gorda”.

No fue sólo en los parques temáticos donde el peso de Nicole fue un problema. Tenía que ir a tratarse dos veces por semana porque su tamaño limitaba su respiración, lo que le provocó ataques de pánico .

Además, admitió que su peso afectó su autoestima. “Yo no tenía confianza en absoluto. Solía ​​llegar a estar muy estresada cuando tenía que comprar ropa y no estaba viviendo la vida de alguien de mi edad”, reveló agregando que estaba viviendo en la negación, porque no dimensionaba el porte de su cuerpo.

Nikole antes Nikole despuesFue la experiencia humillante en Alton Towers , que finalmente le dio el empujón que necesitaba para cambiar. Nicole , quien trabaja como auditora , comenzó a asistir a clases de Adelgazamiento Mundial.

“Yo solía comer unas cuantas tostadas de pan blanco con mantequilla en el desayuno. Ahora como aún tostadas, pero con pan integral y cereales. En el almuerzo me volvería a comer un montón de bocadillos y otras basuras y de cena papas fritas y chocolate. Ahora estoy mucho más organizada”.

Ahora está llena de confianza y puede visitar los parques temáticos con regularidad y sin temor a pasar una nueva experiencia embarazosa. Incluso ha retomando el buceo.

De boxeador a obeso mórbido

octubre 3, 2012

Es la historia del púgil bonaerense Angel Martínez, quien llegó a pesar 300 kilos y sufrir serias complicaciones. Había salido de su casa gracias a la ayuda de Defensa Civil. Sin embargo, hoy recibe atención médica y, con mucho esfuerzo, se recupera en el marco de un programa provincial

El Día, diario de Argentina

El ex boxeador bonaerense Angel Jorge Martínez, hospitalizado hace 50 días con serias complicaciones de salud, tras llegar a pesar 300 kilos y ser auxiliado por personal de Defensa Civil, se recupera favorablemente en el hospital Bocalandro de Tres de Febrero ,donde recibe un tratamiento en el marco del programa provincial Alimentación Saludable.

Está en el hospital Bocalandro, uno de los 4 de la Provincia en los que ya se operaron más de 80 obesos en 6 meses, como parte del nuevo Programa de Alimentación Saludable. Los pacientes requieren una ardua preparación psicológica, actividad física y dieta estricta.

Angel José Martínez estaba tan mal que tuvo que ir Defensa Civil a sacarlo de su casa para trasladarlo hasta el hospital. Pesaba 300 kilos. Siete personas ingresaron a su habitación, donde estaba postrado, le ayudaron a sentarse en una silla de ruedas adaptada a sus dimensiones y lo subieron a la ambulancia.

Hoy, a un mes y 20 días desde su ingreso al hospital provincial Bocalandro de Tres de Febrero, Ángel, de 55 años, bajó más de 20 kilos y se prepara para una cirugía bariátrica “con la misma disciplina que tenía a los 19, cuando hacía boxeo amateur en la Federación Argentina de Box”. Por aquel entonces, rememora, “pesaba 78 kilos de ‘puro músculo’ y como mido 1,78 tenía un cuerpo perfecto”.

Tanto es así “que me sumaron al staff de modelos de Ante Garmaz”, cuenta Ángel sentado en la cama de la habitación del hospital y, enseguida, muestra las fotos que lo documentan para no dar lugar a los incrédulos.

Martínez es uno de los pacientes del nuevo *Programa de Alimentación Saludable* del ministerio de Salud de la Provincia que incluye, como parte del tratamiento, las cirugías bariátricas gratuitas.

Desde abril hasta ahora ya se hicieron 82 operaciones de este tipo en los hospitales Bocalandro de Tres de Febrero, El Cruce de Florencio Varela, San Martín y Gutiérrez de La Plata y otros 115 obesos mórbidos están en tratamiento y podrían ser candidatos a operaciones de este tipo, que achican la capacidad del estómago.

“Ante todo hay que tener en claro que estas operaciones son una herramienta más del tratamiento pero no constituyen soluciones mágicas”, advirtió el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia, quien promovió e hizo posible el traslado de Angel al hospital Bocalandro. Por eso, agregó, “en cada hospital donde se hacen estas operaciones el paciente es tratado por nutricionistas, psicólogos, fisioterapeutas, kinesiólogos y clínicos antes de entrar al quirófano”.

Adicto a la comida

“Si había pizza me comía cinco yo solo”, recuerda Ángel de sus épocas como cocinero en el club Primera Junta, de Capital Federal. Ya corría la década de 1980 y los tiempos de modelo, boxeador, vendedor y buscavidas tras quedar desocupado habían quedado atrás.

“La debacle empezó cuando entré a trabajar como cocinero en el club, a los 29 años”, cuenta. Para ese entonces ya estaba casado con Marisa, su actual mujer, y tenían dos hijas pequeñas. Dejó de hacer las 4 comidas diarias y las reemplazó por una suerte de banquete permanente: “Simplemente comía y tomaba gaseosa todo el día, desde que me levantaba hasta la madrugada, cuando salía del club”. Ocho meses más tarde ya no le entraban los pantalones.

Hace dos años todo empeoró, la compulsión a comer hizo que su peso trepe a 300 kilos, lo que le impidió moverse. Se instaló en la cama, cortó su vida social y cayó en una profunda depresión. Llegó un punto en que no podía ni levantarse para ir al baño y al moverse sentía que iba a morir asfixiado.

“Un día que estaba solo me caí de la cama, no pude levantarme y ahí dije ‘yo estoy reloco’, me sentí tan impotente, tan dependiente de los demás, tan destruido que quise morirme”, asegura. Desde ese momento se puso a dieta y algo logró, pero nada sustancial.

Desde hace un mes y medio, cuando Defensa Civil lo rescató, ingresó al Bocalandro sin poder caminar, con diabetes, hipertensión, úlceras en las piernas y pies. “Por la misma obesidad sufría de una inflamación de los testículos: parecían una pelota de fútbol cinco: el dolor era indecible”, enfatizó Ángel.

Tras haber bajado más de 20 kilos hoy dice que está comprometido con el tratamiento, que le volvió la disciplina de su juventud y que cuando el proceso termine “va a ser como nacer otra vez”.

Alberto Ferreres, el cirujano que estará a cargo de la cirugía bariátrica de Ángel, dijo que aún tiene que bajar varios kilos más para intervenirlo y que la operación se hará en dos etapas.

“Primero le colocaremos un balón gástrico que es un método reversible para que baje más de peso y recién en una segunda etapa evaluaremos la posibilidad de un by pass que, de todos modos, requiere de mucha disciplina en el postoperatorio”, dijo Ferreres.

Por eso la preparación psicológica de estos pacientes compulsivos es clave. En el hospital una psicóloga tiene dos encuentros semanales con Ángel y es monitoreado por médicos, kinesiólogos que le indican actividad física, y nutricionistas.

Come raciones de 1.800 calorías diarias que, por ejemplo, contienen a modo de almuerzo una hamburguesa, zanahoria hervida, caldo y dos gelatinas. Ángel no se queja y asegura que está motivado “para dar la pelea más difícil de su vida”.