La dieta Sirtfood promete perder mucho peso rápidamente

CuidatePlus, por Ana Callejo

“La dieta Sirtfood es el último régimen estrella en saltar a la palestra debido a los resultados obtenidos por la cantante Adele al seguirlo. Este modelo de alimentación se basa fundamentalmente en el aprovechamiento de las sirtuinas, unas enzimas cuya activación se ha podido relacionar tanto con la bajada de peso y la mejora del sistema inmunitario como con la reducción del estrés oxidativo o, lo que es lo mismo, el envejecimiento”, expone Carmen Escalada, nutricionista clínica del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para conseguirlo, afirma la experta, esta dieta insta a basar la alimentación en aquellos productos ricos en sirtuinas o que las activen y entre los que encontramos: manzanas, arándanos, alcaparras, cebollas, col rizada, rúcula, tofu, trigo sarraceno, café, té verde, chocolate negronueces, perejil, cúrcuma y aceite de oliva virgen.

En concreto, la dieta Sirtfood consta de tres fases diferenciadas. La primera de ellas dura tres días en los que no se pueden superar las 1.000 kilocalorías diarias. Solamente se pueden consumir tres batidos y un plato sólido principal que deberán ser ricos en los alimentos antes mencionados.

La segunda etapa es la más larga, ya que, según los creadores de esta dieta, ha de extenderse hasta que se alcance el peso deseado. En esta, se aumentan las calorías diarias hasta las 1.500, manteniendo los batidos y añadiendo una comida sólida más. Siempre, eso sí, cumpliendo con la premisa de que tanto unos como otros se basen en alimentos ricos en sirtuinas.

Por último, la tercera fase es la de mantenimiento por lo que las calorías diarias permitidas ascienden hasta las 1.800 y se permite la ingesta puntual de ciertos alimentos prohibidos hasta este punto.

¿Es otro ejemplo más de ‘dieta milagro’?

Escalada explica que la Sirtfood se puede considerar una dieta milagro por varios motivos. En primer lugar, porque promete una bajada de peso muy pronunciada y excesivamente rápida.

Además, no se ajusta a las necesidades concretas que pueda tener cada persona y, al reducir tanto la ingesta calórica diaria, existe un elevado riesgo de padecer déficit energético y de nutrientes como las vitaminas o los minerales.

Asimismo, como el resto de las dietas milagro, y debido a lo ya mencionado, la adherencia es muy baja por lo que no contribuye al establecimiento de unos correctos hábitos nutricionales que duren de por vida. Esto se asocia a importantes fluctuaciones en el peso a lo largo del tiempo o, dicho de otra manera, al temido ‘efecto rebote’.

¿Guarda parecido con alguna otra dieta?

En principio, menciona Escalada, se puede parecer a las dietas restrictivas hipocalóricas, ya que plantea una importante reducción de las calorías diarias ingeridas.

Por otro lado, también se parece a la dieta de los superalimentos puesto que otorga a algunos ellos propiedades adelgazantes. En este caso, a los ricos en sirtuinas o activadores de estas.

Por último, debido a que la base de la alimentación Sirtfood son los productos vegetales, pero permitiendo el consumo en baja cantidad y frecuencia de ciertos alimentos de origen animal, se puede decir que guarda cierto parecido con la dieta flexitariana.

Manzanas, arándanos y nueces

Alimentos permitidos y prohibidos

Según la nutricionista del IMEO, “el principal punto positivo de esta dieta es que la gran mayoría de los alimentos permitidos son productos sanos, en su mayoría de origen vegetal: manzanas, arándanos, alcaparras, cebollas, col rizada, rúcula, tofu, trigo sarraceno, café, té verde, chocolate negro de al menos el 85% de cacao, nueces, perejil, cúrcuma y aceite de oliva virgen”.

También “permite la ingesta de carnes magras, como el pollo o el pavo; gambas y dos copas de vino tinto al día. Por otro lado, esta dieta no tiene alimentos prohibidos como tal más allá de los ultraprocesados muy calóricos, debido a la drástica restricción calórica que pretende”, añade Escalada.

Riesgos para la salud de la dieta Sirtfood

“El principal riesgo que esta dieta presenta es que propone una drástica reducción del aporte calórico. Esto se relaciona con déficit energético y de diferentes nutrientes que pueden llegar a dar lugar a problemas como la hipoglucemiacaída del cabello, fatiga, lesiones musculares, malestar anímico o pérdida de masa ósea, entre otros”, advierte la nutricionista del IMEO.

Otro riesgo es que el bajo aporte energético y proteico de esta dieta lleva a quien la sigue a perder masa muscular (de ahí la rápida bajada de peso) por lo que el gasto calórico basal se reduce y al volver a comer “normal” es muy difícil mantener el peso logrado.

Además, permitir únicamente una comida sólida al día en la primera fase y dos en la segunda dificulta conciliar la dieta con eventos sociales y familiares, lo que suele ir ligado a baja adherencia al plan, aburrimiento y ansiedad.

Por último, y al igual que todas las dietas muy restrictivas, aumentan el riesgo de padecer trastornos del comportamiento alimentario como la anorexia o la bulimia.

Escalada recuerda que “para que una bajada de peso sea saludable debe oscilar entre el medio kilo y el kilo a la semana o, lo que es lo mismo, los dos y cuatro kilos al mes. Además, el peso perdido debe ser de grasa y no de agua o masa muscular”.

La hora de la comida también influye para conseguir adelgazar

20 minutos

  • Según un nuevo estudio, quienes comen antes de las tres tienen más probabilidades de adelgazar que quienes lo hacen más tarde.
  • En la comida se ingiere el 40% de todas las calorías diarias.
  • El horario del desayuno y de la cena no parece influir en la pérdida de peso.

    No solo cuenta qué comemos, cuánto y cómo. También es importante cuándo comemos. Así lo acaba de mostrar un estudio de la Universidad de Murcia, en colaboración con las de Harvard y Tufts (EE UU).

    La investigación, que publica el último número de la revista International Journal of Obesity, ha demostrado que quienes comen antes de las tres tienen más probabilidades de adelgazar que quienes lo hacen más tarde.

    Quienes comen tarde pierden menos peso que los que comen temprano

    Marta Garaulet, catedrática de Fisiología de la Universidad de Murcia y autora principal de este estudio, explica a SINC que “aquellos individuos que comen tarde –después de las 3 de la tarde– muestran una pérdida de peso significativamente menor que los que comen temprano”.

    Para llevar a cabo la investigación, los investigadores contaron con 420 participantes con sobrepeso que siguieron durante 20 semanas un tratamiento contra su obesidad, basado en la dieta mediterránea. Se les dividió en dos grupos, los que comían temprano al mediodía y los comedores tardíos –en esta comida se ingiere el 40% de todas las calorías diarias–.

    Posteriormente analizaron el horario del desayuno y de la cena, comidas más pequeñas y menos energéticas, y comprobaron que en ambos casos no influye en la pérdida de peso.

    En los comedores tardíos era más probable que se saltasen el desayuno

    Sin embargo, sí que observaron que los comedores tardíos, quienes perdieron menos peso, también consumieron menos calorías durante el desayuno y era más probable que incluso se lo saltasen.

    Además se han examinado también otros factores que desempeñan un papel en la pérdida de peso, tales como la ingesta de energía y el gasto, o las hormonas del apetito y la duración del sueño. Sorprendentemente, se ha encontrado que todos estos factores fueron similares entre ambos grupos.

    Sin embargo, los comedores tardíos resultaron ser más nocturnos y presentaron con más frecuencia una variante génica en el gen Clock, que codifica una proteína implicada en el reloj circadiano que marca los horarios de nuestro organismo.

De boxeador a obeso mórbido

Es la historia del púgil bonaerense Angel Martínez, quien llegó a pesar 300 kilos y sufrir serias complicaciones. Había salido de su casa gracias a la ayuda de Defensa Civil. Sin embargo, hoy recibe atención médica y, con mucho esfuerzo, se recupera en el marco de un programa provincial

El Día, diario de Argentina

El ex boxeador bonaerense Angel Jorge Martínez, hospitalizado hace 50 días con serias complicaciones de salud, tras llegar a pesar 300 kilos y ser auxiliado por personal de Defensa Civil, se recupera favorablemente en el hospital Bocalandro de Tres de Febrero ,donde recibe un tratamiento en el marco del programa provincial Alimentación Saludable.

Está en el hospital Bocalandro, uno de los 4 de la Provincia en los que ya se operaron más de 80 obesos en 6 meses, como parte del nuevo Programa de Alimentación Saludable. Los pacientes requieren una ardua preparación psicológica, actividad física y dieta estricta.

Angel José Martínez estaba tan mal que tuvo que ir Defensa Civil a sacarlo de su casa para trasladarlo hasta el hospital. Pesaba 300 kilos. Siete personas ingresaron a su habitación, donde estaba postrado, le ayudaron a sentarse en una silla de ruedas adaptada a sus dimensiones y lo subieron a la ambulancia.

Hoy, a un mes y 20 días desde su ingreso al hospital provincial Bocalandro de Tres de Febrero, Ángel, de 55 años, bajó más de 20 kilos y se prepara para una cirugía bariátrica “con la misma disciplina que tenía a los 19, cuando hacía boxeo amateur en la Federación Argentina de Box”. Por aquel entonces, rememora, “pesaba 78 kilos de ‘puro músculo’ y como mido 1,78 tenía un cuerpo perfecto”.

Tanto es así “que me sumaron al staff de modelos de Ante Garmaz”, cuenta Ángel sentado en la cama de la habitación del hospital y, enseguida, muestra las fotos que lo documentan para no dar lugar a los incrédulos.

Martínez es uno de los pacientes del nuevo *Programa de Alimentación Saludable* del ministerio de Salud de la Provincia que incluye, como parte del tratamiento, las cirugías bariátricas gratuitas.

Desde abril hasta ahora ya se hicieron 82 operaciones de este tipo en los hospitales Bocalandro de Tres de Febrero, El Cruce de Florencio Varela, San Martín y Gutiérrez de La Plata y otros 115 obesos mórbidos están en tratamiento y podrían ser candidatos a operaciones de este tipo, que achican la capacidad del estómago.

“Ante todo hay que tener en claro que estas operaciones son una herramienta más del tratamiento pero no constituyen soluciones mágicas”, advirtió el ministro de Salud de la Provincia, Alejandro Collia, quien promovió e hizo posible el traslado de Angel al hospital Bocalandro. Por eso, agregó, “en cada hospital donde se hacen estas operaciones el paciente es tratado por nutricionistas, psicólogos, fisioterapeutas, kinesiólogos y clínicos antes de entrar al quirófano”.

Adicto a la comida

“Si había pizza me comía cinco yo solo”, recuerda Ángel de sus épocas como cocinero en el club Primera Junta, de Capital Federal. Ya corría la década de 1980 y los tiempos de modelo, boxeador, vendedor y buscavidas tras quedar desocupado habían quedado atrás.

“La debacle empezó cuando entré a trabajar como cocinero en el club, a los 29 años”, cuenta. Para ese entonces ya estaba casado con Marisa, su actual mujer, y tenían dos hijas pequeñas. Dejó de hacer las 4 comidas diarias y las reemplazó por una suerte de banquete permanente: “Simplemente comía y tomaba gaseosa todo el día, desde que me levantaba hasta la madrugada, cuando salía del club”. Ocho meses más tarde ya no le entraban los pantalones.

Hace dos años todo empeoró, la compulsión a comer hizo que su peso trepe a 300 kilos, lo que le impidió moverse. Se instaló en la cama, cortó su vida social y cayó en una profunda depresión. Llegó un punto en que no podía ni levantarse para ir al baño y al moverse sentía que iba a morir asfixiado.

“Un día que estaba solo me caí de la cama, no pude levantarme y ahí dije ‘yo estoy reloco’, me sentí tan impotente, tan dependiente de los demás, tan destruido que quise morirme”, asegura. Desde ese momento se puso a dieta y algo logró, pero nada sustancial.

Desde hace un mes y medio, cuando Defensa Civil lo rescató, ingresó al Bocalandro sin poder caminar, con diabetes, hipertensión, úlceras en las piernas y pies. “Por la misma obesidad sufría de una inflamación de los testículos: parecían una pelota de fútbol cinco: el dolor era indecible”, enfatizó Ángel.

Tras haber bajado más de 20 kilos hoy dice que está comprometido con el tratamiento, que le volvió la disciplina de su juventud y que cuando el proceso termine “va a ser como nacer otra vez”.

Alberto Ferreres, el cirujano que estará a cargo de la cirugía bariátrica de Ángel, dijo que aún tiene que bajar varios kilos más para intervenirlo y que la operación se hará en dos etapas.

“Primero le colocaremos un balón gástrico que es un método reversible para que baje más de peso y recién en una segunda etapa evaluaremos la posibilidad de un by pass que, de todos modos, requiere de mucha disciplina en el postoperatorio”, dijo Ferreres.

Por eso la preparación psicológica de estos pacientes compulsivos es clave. En el hospital una psicóloga tiene dos encuentros semanales con Ángel y es monitoreado por médicos, kinesiólogos que le indican actividad física, y nutricionistas.

Come raciones de 1.800 calorías diarias que, por ejemplo, contienen a modo de almuerzo una hamburguesa, zanahoria hervida, caldo y dos gelatinas. Ángel no se queja y asegura que está motivado “para dar la pelea más difícil de su vida”.