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7 errores graves en una operación bikini a contrarreloj

junio 27, 2017
A los que llegan tarde para la operación bikini, los expertos del IMEO recomiendan plantearse objetivos realistas, personalizar la dieta y la tabla de ejercicios y no caer en algunos errores que puedan tener graves secuelas en la salud  

Con el comienzo del verano se inaugura un largo e intermitente período vacacional que para muchos concluye a mediados del septiembre. Aunque no a todos guste el concepto de sol y playa, las altas temperaturas y olas de calor obligan a la población a ir aligerada de ropa, destapando las imperfecciones en la silueta. “En estas circunstancias, a la que se suma la presión social y también las propias autoexigencias para cumplir con el canon de belleza actual, muchas personas pueden sentir frustración al pensar que a finales de junio ya no están a tiempo de conseguir sus objetivos”, apunta Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Así, con la desesperación y las prisas, deciden optar por métodos menos ortodoxos en una ‘operación bikini’ a contrarreloj para “borrar” los antiestéticos michelines en el poco tiempo que les quedan hasta las vacaciones.

En este contexto, recalcan los expertos a modo de alarma social, todo producto o régimen que promete una pérdida de peso superior a dos kilos por semana, debe ser tratado con total desconfianza. Lo más probable es que estemos ante un método fraudulento que carece de rigor científico o ante la venta de pseudo-fármacos y sustancias prohibidas o peligrosas sin prescripción médica, con adversos efectos secundarios. Como ejemplo, señalan la proliferación de páginas web que ofrecen, eso sí, a buen precio, pastillas adelgazantes, anabolizantes, dopantes y una extensa variedad de artículos que, más allá del eslogan “porque yo lo valgo”, victimiza a quienes acuden en busca de remedio.[1] Y esto ya no es sólo cosa de mujeres, porque ellos también se han vuelto susceptibles a todo lo relacionado con el autocuidado de la salud y herramientas de estética con el fin de estar en forma o tener un aspecto más joven.

Ni parches anti papada, ni cremas reductoras que “funcionan de noche”, ni electro estimuladores de masa muscular, ni dietas basadas en los efectos milagrosos de ciertos productos o alimentos pueden equipararse con los resultados que se consiguen con constancia, actividad física regular y una alimentación saludable como rutina.

La recomendación general, en esta línea, es tener objetivos realistas, no pretender perder más de 6 kilos al mes, seguir una dieta y tabla de ejercicios personalizadas, respaldados por expertos acreditados y no caer en algunos de los errores que se cometen en esta época, porque puede ser peor el remedio que la enfermedad, resumen los expertos del IMEO.

7 errores graves a evitar en una operación bikini a contrarreloj

A continuación los expertos enumeran siete fallos capitales que, además de arruinar una ‘operación bikini’ a lo desesperado, pueden comprometer la salud global de la persona, afectar su metabolismo, reducir la masa muscular, causar desórdenes alimenticios, provocar efecto rebote, altibajos en el estado de ánimo y aumento del riesgo cardiovascular, entre otros.

1.- Autoasignarse una dieta, tomarla prestada de una amiga o imitar el régimen de las celebrities. Antes de cometer cualquier “barbarie”, se recomienda acudir a un nutricionista o endocrino quien va a personalizar nuestra dieta en función de posibles patologías, intolerancias o alteraciones hormonales, realizando un control y seguimiento de la pérdida de peso que ha de ser paulatina y sin riesgos adicionales para la salud.

Que una dieta generalista le haya funcionado a una amiga o celebritie no quiere decir que es buena para todos. Cada persona tiene un organismo diferente, y lo que a unos les ha servido, a otros puede causar problemas diversos o un efecto distinto al deseado.

2.- Alimentarse únicamente con zumos de frutas y verduras provoca desnutrición. Las dietas donde se retiran uno o varios grupos de alimentos provocan una gran pérdida de masa muscular y una ralentización del metabolismo. “De modo que si uno pretende bajar de peso a base de frutas, verduras y dieta líquida, lo más seguro es que llegará delgado al final del verano, pero blando, flácido y con un efecto rebote asegurado”, advierten los expertos del IMEO.

3.- Sustituir la ingesta equilibrada de alimentos sólidos por “productos adelgazantes”. El mejor ejemplo de esto es el ayuno con sirope de savia, fórmula mejorada del sirope de arce. Esta “auténtica cura”, según los que la comercializan, gana adeptos gracias al rumor que ¡ayuda a perder hasta un kilo al día! Este planteamiento que carece de rigor científico se basa en un ayuno prolongado que dura de 7 a 10 días y sólo permite ingerir tés detoxicantes y sirope de savia con zumo de limón y cayena picante.

Los expertos en nutrición del IMEO recuerdan que este método figura en su Ranking de las Dietas menos indicadas para perder peso y añaden que “una ingesta de nutrientes esenciales inferior a la recomendada se asocia con problemas en la piel, circulatorios, digestivos, de salud mental y pérdida de memoria”. El peso que se pierde inicialmente es fundamentalmente de masa muscular, y no de grasa, y tiene asegurado efecto rebote.

En conclusión, aconsejan rechazar cualquier planteamiento que con el fin de perder peso recurre a pastillas adelgazantes, cápsulas quemagrasas, caldos milagrosos, tés laxantes, diuréticos y con efecto slim, entre otros. Porque en la pérdida de peso no hay milagros, sino constancia e indicaciones profesionales.

4.- Machacarse con ejercicio físico para el que no se está preparado. Después de una larga temporada en la que apenas hayan pisado el gimnasio, asombra ver a personas que pretender levantar el mismo peso que hace diez años, hacer bicicleta de montaña o correr de modo maratoniano. Es una expectativa irreal y potencialmente peligrosa en cuanto a traumas.

“No hay que excederse con el deporte, el sobre entrenamiento o intensidades físicas a las cuales no estamos  acostumbrados”, recalca Bravo. Pueden producir una lesión o una pérdida de masa muscular. Levantar pesas más tiempo de lo recomendado, sin acompañar con una dieta adecuada, provocan un deterioro del tejido muscular. Lo ideal es comenzar progresivamente y consultar a un graduado en ciencias de la actividad física y del deporte.

5.- Convertirse en un adepto del “Cuerpo Hollywood”. Hay personas que nunca están conformes con su condición física y harán lo imposible para verse aún mejor, marcando costillas, tableta y un cuerpo casi atlético.

Pastillas adelgazantes, abuso de batidos protéicos para aumentar la masa muscular en poco tiempo o el uso inadecuado de diuréticos –error típico de los que piensan que si no se pueden marcar las tabletas, al menos se puede desinflar la barriga–, son frecuentes en muchos fanáticos del gimnasio.

Lo más importante es marcarse objetivos realistas. No debemos dejarnos llevar por fotos que circulan en Instagram, porque en muchos de estos casos se trata de deportistas profesionales o culturistas que toman anabolizantes para mejorar su aspecto físico. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios en su momento ya alertó que el uso de algunas sustancias prohibidas en el deporte, como anabolizantes y dopantes, pueden causar problemas hepáticos, renales, brotes psicóticos, derrame cerebral e incluso provocar la muerte.

Los expertos del IMEO aconsejar buscar un aspecto natural, esbelto y sano y no perder la cabeza por físicos que son inalcanzables para alguien que no dedica su vida a cultivar el cuerpo. Esto nos ahorraría muchas frustraciones.

6.- Adelgazar mientras se duerme. Si hay algo cierto en esta afirmación, se limita al hecho que mientras dormimos también se queman calorías. Pero de aquí a creer que las cremas anticelulíticas que “funcionan de noche” harán todo el trabajo, sin necesidad de esfuerzo por nuestra parte, es un autoengaño. Ni con la dieta de la Bella durmiente (a base de pastillas analgésicas) sucederá el milagro. El éxito de la operación bikini está en combinar  alimentación saludable, ejercicio físico y descanso activo.

Las dietas programadas por un especialista y con cenas ligeras nos van a ayudar a perder peso mientras dormimos. Debido que durante la noche los niveles de azúcar en sangre se estabilizan y el uso de grasa como fuente de energía para mantener el metabolismo basal se activa.

7.- Tirar la tolla y eliminar por completo los hábitos saludables en verano. “Nuestra experiencia en consulta nos demuestra que en esta época es fácil aumentar de 2 a 4 kilos, si se descuida la alimentación ya que aumenta la tendencia al sedentarismo y la frecuencia con la que se hace vida social”, señala Bravo.

A veces una subida de 4,5 kilos, si ya se tiene obesidad, puede producir un aumento del riesgo cardiovascular que, junto a las subidas de la temperatura y al consumo más frecuente de bebidas alcohólicas, podría provocar más de un susto. Lo importante es no tirar la toalla, aunque se tenga un nivel alto de obesidad, y lo más indicado, buscar consejo profesional.

[1] En 2016 la agencia que regula los medicamentos en Reino Unido, MHRA por sus siglas en inglés, cerró más de 4.000 páginas web que vendían fármacos falsos, entre ellos pastillas adelgazantes, un número tres veces mayor del año anterior.

La ‘fórmula’ perfecta de unas vacaciones saludables: 2-4-8

agosto 19, 2014

Cometer no más de 2 excesos gastronómicos a la semana, reducir la ingesta de alimentos a partir de las 4 de la tarde y realizar 8 horas de actividad física semanales conciliaría hábitos saludables y espíritu vacacional, según expertos del IMEO

descanso pasivo y obesidad_bajaEl exceso de sedentarismo en vacaciones, sobre todo para los que se quedan en casa durante semanas, contribuye al aumento de sobrepeso. Es la conclusión a la que llegan los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) al observar un patrón de conducta que resurge en épocas de vacaciones, y que consiste básicamente en entrar en un círculo pernicioso de dormitar en exceso, pasando demasiadas horas sentado frente al televisor, manteniendo actividades que apenas consumen energía, y que promueven una modificación negativa en el biorritmo natural, favoreciendo comenzar el día pasada la media mañana y la conciliación del sueño a altas horas de la madrugada, con largos periodos sedentarios a lo largo del día; una combinación de hábitos que no nos permitirá sacar el máximo provecho a nuestras vacaciones, y que agravará el Síndrome de Depresión Postvacacional y el sobrepeso.

Por esta razón, los expertos de IMEO han creado una “fórmula” que permite mantener los kilos de más a ralla durante las vacaciones, sin necesidad de realizar grandes sacrificios que puedan lastimar nuestro espíritu vacacional. “Se trata, principalmente, de huir del sedentarismo e impedir que los excesos a la hora de comer se vuelvan algo habitual que deje consecuencias”, explica Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del instituto. Tras estudiar múltiples casos en consulta, se han identificado tres momentos clave que reinciden en el aumento de sobrepeso en verano: los excesos gastronómicos, las ingesta tardía y la insuficiente práctica de actividad física.

En este sentido, el secreto de unas vacaciones saludables residiría en la correcta proporción de éstos tres elementos que hemos organizado en una sucesión numérica 2-4-8 que sirve de ayuda para recordar las cosas que debemos y las que no debemos hacer en términos de hábitos saludables y que se aplica a modo de autocontrol semanal. El número dos hace referencia al total de excesos gastronómicos permitidos, cuatro indica la hora de la tarde a partir de la cual conviene reducir la ingesta de alimentos y ocho representa las horas que debemos dedicar a la alguna actividad física a lo largo de la semana. “Si logramos seguir esta regla de oro, planificando nuestro tiempo libre implantando un poco de disciplina, habremos conseguido nuestro propósito: disfrutar de unas vacaciones sin temor a subir de peso”, apostilla el experto.

Los excesos son el primer ‘escalón’ de la fórmula, ya que limitar su número a dos para toda la semana nos hará reflexionar y ser más consientes de nuestra elección. No hay nada malo en premiarnos, de vez en cuando, con un trozo de pastel o pizza, pese su evidente desproporción de calorías, grasas y azúcares, siempre y cuando esto sea la excepción de la regla y no al revés. Pero sabiendo que 100gr de patatas fritas chips nos proporcionan unas 500Kcal, equivalentes a una tercera parte de la ingesta calórica diaria recomendada para una mujer y apenas nos llenarían el estómago, ¿los tomaríamos igualmente? Entre todos los nutrientes las grasas son con el menor poder saciante. Razón por la cual es más fácil ingerir mayor cantidad de chips, ya que la sensación de “estómago lleno” llega más tarde al cerebro.

Los alimentos que consumimos nos aportan la energía vital que nuestro organismo gasta durante el día. Por esto la mayor ingesta debe tener lugar en el desayuno y el almuerzo y un 25 por ciento de las calorías diarias recomendadas, a partir de las cuatro de la tarde.

8 horas de actividad física a la semana permiten tener los kilos de más a rallaLas altas temperaturas al exterior y la falta de mayores obligaciones, relacionadas con el cese laboral, no nos animan, precisamente a “ponernos a sudar”. Sin embargo, lo peor que podemos hacer es apostar por un ocio más pasivo relacionado con la televisión, el ordenador o la lectura; esto desaceleraría nuestro ritmo de vida habitual y se invertiría la proporción de tiempo destinado al descanso y a la actividad física, de modo que ya no quemaríamos grasas con la misma intensidad. Ilustrémoslo con un ejemplo[1]: un varón de estatura mediana que pesa unos 80 kilos quemaría alrededor de 80Kcal viendo una película que dura una hora y media. Si dedicara este mismo tiempo para dar un paseo sin prisas o bailar, quemaría unas 200Kcal.; ir en bicicleta, 250Kcal.; jugar baloncesto o nadar, unas 400Kcal.; patinar en la calle o correr, 500Kcal.; remar en canoa o kayak, 600 Kcal.; jugar voleibol en la playa, unas 1500Kcal.

“A menudo olvidamos que en verano nuestro principal activo es nuestro tiempo libre – recalca Bravo – y no se necesitan muchos recursos económicos para disfrutar de alguna actividad física que nos guste, ejercite y ‘cargue las pilas’ de energía positiva”. La clave está en tomarnos en serio nuestra agenda para aprovechar las horas de luz y calor moderado (entre las 8 y 12h y entre las 17 y 20h) para destinarlos a un ocio más activo que implique el trabajo de los músculos. Dedicar cuarenta minutos de actividad física por la mañana y completarla con otra media hora en la tarde es ideal para tonificar el cuerpo y favorece el descanso por la noche.

 

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[1] Para calcular el gasto calórico utilizamos la fórmula Cal aprox. quemadas = Actividad física x (Peso en Kg x 2,2) X Minutos de práctica y puede variar en función de otras características de la persona, como edad, sexo, altura o metabolismo basal.