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Crean una camiseta inteligente que ayuda a prevenir la obesidad infantil

septiembre 25, 2014
Mide la frecuencia pulmonar y cardiovascular y el gasto energético.

La Voz de Galicia, por  R. Romar

camiseta inteligente contra la obesidadUn niño puede correr de forma intensa durante media hora y apenas notar el esfuerzo, mientras que otro puede quedar totalmente agotado en un ejercicio moderado de diez minutos. Ni a uno ni a otro se le puede exigir el mismo rendimiento. Pero se hace, con el resultado inevitable en la mayoría de los casos de que al segundo chaval, con tendencia ya natural al sobrepeso, acaba aborreciendo el deporte y se convierte en presa fácil de la obesidad.

La solución para evitar que caiga en el desánimo pasa por pautar su actividad en función de su condición física. Y esto precisamente es lo que se ha conseguido gracias al desarrollo de una camiseta inteligente que permite monitorizar mediante sensores parámetros como la frecuencia cardíaca del niño, su capacidad respiratoria y su gasto energético durante la práctica deportiva, lo que luego permite a los pediatras, con un programa informático de análisis de señales, personalizar la dosis de ejercicio necesaria para prevenir la obesidad.

«En algunos casos puede que no se consiga que pierdan peso, pero sí mejoran su resistencia física, lo que es un indicativo de buena salud cardiovascular, un aspecto también importante», explica Empar Lurbe, coordinadora de la unidad de Nefrología Pediátrica del Hospital General Universitario de Valencia y responsable del programa de Ejercicio Físico del Centro de Investigación Biomédica en Red-Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBERobn). Lurbe ha coordinado un equipo de pediatras que ha probado el efecto de la prenda inteligente durante varios años en más de 250 niños.

Incómodos calorímetros

El diseño tecnológico corresponde a la Universidad Politécnica de Valencia. «Incorporamos -resalta Lurbe- las nuevas tecnologías a la medicina para controlar mejor a los niños obesos». De paso también se les realiza un seguimiento cardiovascular.

«No se trata -advierte la especialista- de desarrollar actividad física, sino de hacerlo de acuerdo con lo que nuestro cuerpo, por constitución, capacidad y resistencia física, puede soportar y necesita para mantener un equilibrio». Hasta el momento, el control de la función cardio-respiratoria se realizaba mediante calorímetros (instrumentos que miden la energía que gasta un individuo) que los pacientes deben portar durante un tiempo determinado, pero con un manejo incómodo que hacen que los niños se los quiten porque les molesta, con lo que resulta casi imposible realizar un seguimiento en condiciones. Con las camisetas no solo se soluciona el problema, sino que los datos recogidos por los sensores ofrecen todo lo necesario para determinar qué tipo de ejercicio físico, durante cuánto tiempo y en qué condiciones debe hacerlo para obtener un resultado satisfactorio y tratar así de prevenir la obesidad.

La obesidad infantil, una asignatura pendiente a retomar con la vuelta al cole

septiembre 9, 2014

EL sobrepeso en la adolescencia es malo para la autoestimaPrestar especial atención al desayuno y a la cena ayudará a lidiar con el problema desde casa, según los expertos del IMEO que ofrecen ejemplos de menús para inculcar hábitos saludables a los menores

  • Uno de cada tres niños van al colegio sin desayunar y sólo un 8% realiza un desayuno completo, cifras que fomentan y explican parte del problema de la obesidad en edad escolar.[1]
  • Casi un 45% de los menores de entre seis y nueve años en nuestro país sufre exceso de peso.[2]

Según atestiguan los últimos datos, uno de cada tres niños van al colegio sin desayunar y sólo un 8% realiza un desayuno completo. Algo que a la larga engrosa las cifras de sobrepeso que hoy por hoy sitúan España a la cabeza de obesidad infantil en Europa.

“No hay que olvidar que los niños con sobrepeso y obesidad presentan más problemas óseos y musculares; tienen mayor riesgo de desarrollar diabetes, hígado graso y asma; entran en la pubertad antes que sus compañeros y en general muestran una autoestima más baja”, apostilla Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. El comienzo del curso escolar es un momento crucial para lidiar con el problema desde casa, donde los menores realizan dos de las comidas más importantes del día –desayuno y cena–, y para buscar formas que nos permitan inculcarles hábitos saludables desde edad temprana. Con el fin de ayudar a los padres en esta tarea, el Departamento de Nutrición del IMEO ha elaborado un patrón nutricional, fácil de seguir, que propone ideas de menús para la primera y la última toma del día, ya que el almuerzo suele ir a cargo del centro educativo.

“Muchos niños omiten el desayuno por varios motivos: las prisas de los padres para ir a trabajar, porque en esta hora de la madrugada tienen más sueño que hambre o por estar hartos de comer el mismo plato cada día”, anota Bravo. En consecuencia, se enfrentan a “una falta de combustible” que les impide rendir bien durante las clases. Comenzar la jornada con el estómago vacío genera en el pequeño un estado de ansiedad que puede tornarse en agresividad cuando alcanza la adolescencia alterando su comportamiento lineal. Además, a la hora del descanso el hambre hará que el menor sea más susceptible a la bollería industrial y las chucherías que suelen estar presentes en las máquinas expendedoras y que provocan estímulos fuertes por las subidas de azúcar pudiendo inducir cierta “dependencia”. En este sentido, la infancia y la adolescencia son determinantes, ya que en esta edad se forman las células grasas que pueden convertir a un niño “rellenito” en obeso para toda la vida.

Un niño de 3 años, por ejemplo, necesita unas 1.300 calorías diarias, y si tiene 12 años, cerca de 2.200. Podemos calcular la cantidad de calorías recomendada, partiendo de una base de 1.000 calorías y añadiendo 100 por cada año de edad en el proceso de crecimiento. “La clave para proporcionar una equilibrada alimentación a nuestros hijos reside en la correcta distribución del Valor Energético Total (VET) en las 5 tomas que se realizan a lo largo del día”, recalca el experto del IMEO. En este sentido recomendamos que el desayuno represente un 30% del aporte total, la comida principal un 35%, la cena un 15%, mientras que los tentempiés de media mañana y tarde representen un 10% del VET cada uno.

 

[1] Según datos de la SEEN y el Ministerio de Sanidad y Política Social de España.

[2] Según el estudio ‘Aladino’.

Volver a jugar al escondite, el pañuelo o la comba, receta contra la obesidad infantil

julio 21, 2012

Los juegos tradicionales aumentan la actividad física de los niños, ya que tienen que saltar, correr y perseguirse para ganar, en esto coinciden los expertos en educación física y obesidad infantil. El Observatorio de Juego Infantil (OJI) ha alertado de que casi la mitad de los niños españoles sufren de sobrepeso y que esto puede estar relacionado con que los niños utilizan sólo el 20% de su tiempo a juegos físicos. Rubén Bravo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha recordado que nuestros hijos pasan un promedio de 2 horas jugando con el wii o la consola. “A los niños hay que educarlos desde que son bebés hasta que salen de casa”, recalca el especialista.

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Fuentes: ABC/ ABC Punto Radio

El Observatorio de Juego Infantil (OJI) ha alertado de que casi la mitad de los niños españoles sufren de sobrepeso y que esto puede estar relacionado con que los niños utilizan sólo el 20% de su tiempo a juegos físicos.

La OJI apunta que hay índices muy bajos de juego en la población infantil y recomienda a las instituciones, colegios y a los familiares promover los juegos tradicionales para «fomentar la actividad física y los estilos de vida saludable», según reza la nota oficial de la OJI.

Para este observatorio el sedentarismo ha sido uno de los factores desencadenantes del sobrepeso infantil y apuestan porque los padres organicen el tiempo de sus hijos para que tengan más espacio para el juego física y de esta forma recuperar juegos tradicionales practicados por otras generaciones. El verano es la estación ideal para esto ya que los niños no tienen deberes escolares y disponen de más tiempo libre. Pero también apuntan que es necesario habituar a los pequeños a que realicen estos juegos con sus compañeros en otras épocas del año.

«Promover el juego tradicional comportaría una mayor socialización y más actividad física entre la población infantil. Se trata de recuperar lo que otras generaciones ya hemos tenido, el hecho de correr, saltar, perseguirse, etc., así como crear espacios de juego que potencien un mayor gasto energético en los niños», señala Jaume Bantulà, profesor de la Facultad de Psicología, Ciencias de la Educación y del Deporte en Blanquerna de la Universitat Ramón Llul.

Se refiere a juegos como El escondite, El pillado, La liebre, El Matado o El pañuelo, entre otros. En todos los anteriores los niños deben correr, perseguirse, saltar, esquivar obstáculos y ser hábiles en movimientos, en resumen, son travesuras que generan mucha actividad física.

Para Bantulà, los niños deben conocer la importancia de participar en actividades físicas y sugiere promocionarlas más en los centros escolares.

Videojuegos y televisión

El OJI también hace hincapié en la necesidad de reducir el uso de los videojuegos y el tiempo de exposición o otros medios electrónicos. La OJI hace alusión al estudio realizado por PAC Research&Education, Juegorama 2011 que indica que a partir de los 7 años se está empezando a reducir la presencia de juguetes por medio electrónicos y que hay un abandono prematuro del juego con juguetes a los 9 años.

El último análisis de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad cifra que un 44,5% de los niños españoles sufre algún tipo de exceso de peso. Solo Chripre e Italia superan estas cifras en Europa, según los datos de IDEFICS

Según el Comité de Nutrición de la American Academy of Pediatrics (AAP), los niños que pasan más de 4 horas diarias viendo televisión tienen un índice de masa corporal mayor, comparado con el de aquéllos que dedican menos de 2 horas diarias a la misma actividad.