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El simple plan de 7 días para reducir el azúcar en tu dieta y adelgazar

noviembre 4, 2017

Aunque su sabor haya conquistado los paladares a lo largo de la historia y sea una de las sustancias más consumidas en todo el mundo, es de las más peligrosas para la salud

El Confidencial

Tomamos mucho más azúcar de la que necesitamos. Hay demasiados alimentos que, sin que seas consciente, contienen esta dulce sustancia. La identificamos en las bebidas azucaradas, los caramelos o la bollería, pero también está oculta en yogures de sabores, cereales, panes de molde o salsas como el kétchup.

Aunque su sabor haya conquistado los paladares a lo largo de la historia y sea una de las sustancias más consumidas en todo el mundo, lo cierto es que también es una de las más peligrosas para la salud. Proporciona calorías sin aporte nutritivo y su ingesta elevada está vinculada al aumento de peso y a enfermedades cardiovasculares, obesidad o diabetes tipo II.

Cuando aparezca la necesidad de tomar algo dulce, detente y piensa de dónde viene ese sentimiento. Puede que solo estés cansado o tengas sueño.

Al respecto, la ONU recomienda que limitemos su consumo por debajo del 5% (equivalente a unos 25 gramos o seis cucharaditas). Lo notaremos en la salud: tendremos menos caries dentales, más facilidad para conciliar el sueño y un peso más equilibrado, entre otros muchos beneficios.

Dado que el azúcar ha sido el culpable de la mayoría de las crisis de salud de los últimos años, es hora de tomar cartas en el asunto y comenzar a reducir su consumo. Brooke Alpert, autora de ‘The Sugar Detox’, ha ideado un plan de 7 días para romper tu adicción a esta sustancia poco a poco y para siempre.

Atento:

Lunes: hacer limpia en casa

Es hora de deshacerse de los brownies, del alijo de dulces que tienes en el cajón de la oficina y de las galletas de chocolate que guardas en el armario. También de esa barra de cereales aparentemente light y del zumo bajo en grasa. Además de quitarte el azúcar, recortarás un montón de calorías innecesarias de tu dieta.

Cuando aparezca la necesidad de tomar algo dulce, detente y piensa de dónde viene ese sentimiento. Las situaciones más comunes que han podido llevarte a desarrollar el antojo son las siguientes:

  • Tu nivel de azúcar en la sangre es demasiado bajo. Eso significa que es probable que te saltes comidas o que las espacies demasiado, o que no comas suficiente proteína para estabilizar el azúcar en sangre. Como remedio, combina un refrigerio azucarado con nueces mixtas similares a proteínas y frutas deshidratadas sin azúcar. Las grasas saludables en las nueces absorben lentamente los azúcares naturales de la fruta para que recuperes el equilibrio y los antojos desaparezcan.
  • Estás cansado. Tienes sueño, porque duermes mal y/o poco. En lugar de buscar algo azucarado para aumentar tu energía, opta por un café o un té; ambos son beneficiosos para la salud.
  • Tienes síndrome premenstrual o perimenopausia. En caso de que seas mujer, este puede ser tu caso. Niveles inadecuados de progesterona o estrógeno desencadenan los antojos de dulces, ya que dejan de producirse determinadas sustancias químicas necesarias para que el cerebro se sienta bien, como son la serotonina, la dopamina y la norepinefrina. Todo ello provoca insomnio, dolores de cabeza, fatiga o depresión leve. Si este es tu caso, trata de comer vainas de soja, pues contienen unos compuestos llamados isoflavonas que imitan al estrógeno. Si esto no reduce los antojos de azúcar, opta por productos dulces y sanos como una naranja o dos cuadraditos de chocolate negro.

Martes: tira los edulcorantes

Ya es hora de deshacerse de todos los edulcorantes que tengas por casa. Tu cuerpo es extremadamente rápido en la descomposición de azúcares simples como este. ¿El problema? Aunque no tengan apenas calorías, un consumo excesivo provoca picos de azúcar en sangre, lo que hace que quieras consumir más.

Limita asimismo el uso de endulzantes naturales como el agave o la miel: tu cuerpo los procesa de la misma manera. Al café, por ejemplo, puedes ponerle canela.

Cuidado con el vino tinto: puede tener fitoquímicos buenos para la salud, pero cuando tomamos alcohol, se convierte en azúcar en nuestro cuerpo

Los azúcares artificiales “son más dulces que el azúcar y tu cuerpo tiene la misma respuesta hormonal, como si fuera azúcar normal”, dice Alpert. “Por eso no los recomiendan para perder peso”.

Prueba con el extracto de vainilla, el coco o crea contraste con la sal (una pizca de esta sustancia puede endulzar el plato en cuestión; solo se puede aplicar a alimentos que no son naturalmente dulces, como la sopa de calabaza o las rodajas de fruta).

Miércoles: corta el gas

Las bebidas con gas no son buenas para tu salud, según asegura la experta en ‘Prevention’, pero además contienen mucha azúcar. Incluso las light. “Estas han sido endulzadas con jarabe, por eso están tan buenas”, añade.

Si estás habituado a consumir estas bebidas, lo mejor será que las reemplaces: te será más fácil eliminarlas de tu dieta. El psicólogo James Claiborn, autor de ‘The Habit Change Workbook’, sugiere optar por reemplazos que choquen con el comportamiento que se está tratando de cambiar. Piénsalo: si tus bebidas gaseosas son con cafeína, puedes sustituirlas por un café o un té.

Jueves: leer etiquetas

Comienza a leer las etiquetas de ingredientes de todo lo que consumas como si te fueras a examinar de ello. Cambia el yogur de sabores o la leche de almendras por las versiones simples.

Igual no lo sabes, pero algunos yogures de frutas con sabor contienen casi 6 cucharaditas de azúcar añadida en sus pequeños envases, que es la cantidad que la American Heart Association sugiere que consumas en un día entero. En su lugar, endulza tus comidas favoritas con frutas enteras. “Y estate atento: los aderezos, la salsa de pasta, las galletas, la mantequilla y las sopas son también fuentes comunes de azúcar oculta”.

Viernes: cuidado con los hidratos

“La harina blanca, el arroz blanco y el pan blanco son básicamente azúcar”, dice Alpert. De hecho, es posible que no pienses que eres goloso, pero si comes bagels y pasta regularmente, probablemente te estás engañando a ti mismo. “La pizza es básicamente un postre. Para tu cuerpo es como un trozo de pastel”, añade la experta.

La solución: come carbohidratos, pero siempre integrales. El arroz integral, el pan de grano germinado y la quinua se tienen que convertir en tus mejores amigos. Este es el esquema que tienes que grabarte a fuego:

  • Granos refinados: comer raramente.
  • Granos enteros: con moderación.
  • Legumbres: con moderación.

Sábado: modera el alcohol

Si eres de los que toma una copa de vino cuando sale o cena fuera, es hora de que, según Alpert, recuerdes que “el vino tinto puede tener fitoquímicos y beneficios para la salud, pero la verdad es que cuando tomamos alcohol, este se convierte en azúcar en nuestro cuerpo”.

Si decides tomar una bebida, elije una cerveza ligera, un vino o una copa de bebidas espirituosas (vodka, ginebra, ron, whisky escocés, bourbon), sin mezcla. La mayoría de los refrescos, incluso la tónica, tienen azúcar añadida o proceden de jugos de frutas. Y como último consejo, limita tus bebidas a un máximo de dos por semana.

Domingo: limita las frutas

La excesiva cantidad de azúcar presente en la fruta, derivada de la fructosa naturalmente presente en esta, desestabiliza los niveles en sangre y puede conducir al letargo, a caer en los antojos, a la falta de concentración o a acabar con un microbioma alterado. Por eso es bueno limitar su consumo o decidirse por las menos calóricas.

laSexta impacta con el estado de la obesidad: ‘Es la pandemia del siglo XXI’

septiembre 16, 2016

El estreno del ‘Enviado especial’ Jalis de la Serna centrado en la obesidad llamó mucho la atención de los espectadores, que lo convirtieron en Trending Topic y le dieron una buena acogida en las redes sociales

enviado-especial-jalis-de-la-serna-obesidad-642-400Ver Tele
La primera entrega del ‘Enviado especial’ Jalis de la Serna arrancó anoche con éxito de audiencia en laSexta (10.1% de cuota de pantalla y 1,7 millones de espectadores) y buena acogida en las redes sociales.

El nuevo programa escogió para su lanzamiento el tema de la obesidad, y habló con médicos expertos, personas que lo sufren y también algunos que sacan beneficio de este grave problema de salud que es la mayor pandemia del siglo XXI.

Buena parte de la entrega se centró en la localidad de Little Rock, en Arkansas, que es el estado con más personas obesas de todo EE.UU. De la Serna se trasladó allí para conocer a qué se debía esa estadística, y hubo muchas conclusiones llamativas.

La situación extrema en Little Rock, capital de Arkansas

Ya en Little Rock, De la Serna entrevistó a Bibian, una funcionaria del Estado que explicó que no puede permitirse comer de forma saludable ya que cuesta tres veces más que la comida procesada: “Una manzana cuesta tres veces más que un perrito caliente”, como recoge la web de laSexta.

Sin salir de la ciudad fue al restaurante ‘Mean Pig’, un santuario de comida típica americana. Allí entrevistó a Kat Robinson, una crítica gastronómica que asegura que “el tamaño de la porción se ha incrementado de forma dramática en los últimos 30 años”. “Lo queremos todo XL”, sentenció.

En dicho restaurante, Jalis de la Serna tuvo que firmar un consentimiento para probar la salsa extremadamente picante del ‘Mean Pig’ y exhimir de toda responsabilidad al establecimiento.

También se cito con una pediatra del hospital infantil de Little Rock para repasar la dramática cifra de obesidad infantil: “El 85% de mis pacientes, de los 2 a los 18 años tienen problemas de sobrepeso”, le contó la doctora, añadiendo que “vamos hacia una epidemia global de obesos”.

Algo con lo que concuerda Valentín Fuster, uno de los mayores expertos en obesidad, en el hospital Monte Sinaí de Nueva York. El conductor de ‘Enviado especial’ le describió la situación que se vive en Little Rock tras visitar la ciudad, y Fuster le confirmó que “si hay una cosa que todos los países estamos viviendo es el sobrepeso”.

Si eres obeso, tu funeral costará el doble

Jalis de la Serna también se trasladó a una funeraria para conocer si es más caro un funeral para una persona obesa que para una persona de talla normal. El periodista entrevistó a su propietario Derrick Gunn, quien le informó de que la diferencia es de casi el doble debido al ataúd.

*Puede ver todos los vídeos en la web de laSexta.

Qué debemos saber sobre la alimentación saludable

noviembre 10, 2015

Autor: Rubén Bravo
Naturópata, experto universitario en nutrición y gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

la dieta meditarránea favorece la saludUna alimentación saludable debe basarse en una alimentación natural que cumple los siguientes requisitos:

  • Que escoja alimentos frescos y sin procesar en la medida de lo posible.
  • Que sea equilibrada, aportando las necesidades diarias, tanto en macronutrientes como en micronutrientes.
  • Que respete las formas tradicionales y vanguardistas de cocinar, evitando el uso del microondas, el abuso de las grasas saturadas y las harinas refinadas.
  • Que incorpore medidas preventivas alimentarias para reducir el riesgo de posibles enfermedades en el futuro y retardar el envejecimiento.
  • Que sea adaptada a las características personales de cada individuo teniendo en cuenta su edad, composición corporal, actividad física, enfermedades, tendencia genética, intolerancias alimentarias, gustos culinarios, ritmo de vida y equilibrio emocional.
  • Que se ajuste al Biorritmo Humano, aportando alimentos más energéticos (hidratos de carbono) en el periodo diurno de actividad, y más estructurales (proteínas y grasas saludables) en el periodo nocturno de reparación.

¿Qué pautas debemos seguir para llevar una correcta y adecuada alimentación?

La primera recomendación es acudir a un especialista para que nos elabore un plan de alimentación que cumpla con los requisitos marcados anteriormente, tenemos que comprender que la alimentación es el pilar más fuerte que sostendrá nuestra calidad de vida y salud a lo largo de nuestra vida, por lo que bien merece la pena darle la importancia que realmente tiene, buscando los consejos e indicaciones de un experto. Las directrices que yo daría serían:

  • Beber entre 2 litros y 2,5 litros de agua diariamente.
  • Tomar entre 5 y 7 raciones de fruta y verdura al día, seleccionándolas en su forma fresca y natural, evitando los envasados.
  • Elegir siempre alimentos integrales.
  • Comer la fruta con la piel y evitar los zumos envasados.
  • Tomar entre 0,9grs y 1,5grs de proteínas magras por kilo de peso. La variación dependerá de si se realiza actividad física, y si es así qué actividad se hace, siendo 0,9grs para las personas sedentarias y 1,5grs para los que realizan un deporte intenso.
  • Evitar el azúcar, los endulzantes o aquellos alimentos que los contengan.
  • Desayunar como un rey, comer como un príncipe y cenar como un mendigo.
  • Entre una y dos copas de vino tinto diarias en comidas diferentes.
  • En el grupo de los embutidos elegir entre el jamón york, pavo o jamón serrano/ibérico magro, siempre en su modalidad “al corte”, desechando los envasados.
  • De 3 a 6 nueces diarias.
  • De 2 a 3 cucharadas soperas de aceite de oliva extra al día.
  • Evitar alimentos precocinados y excesivamente procesados.
  • Tomar ternera 2 veces por semana y pescado o marisco 4 veces por semana.
  • Tomar 1 o 2 veces por semana legumbre.
  • Planificar las comidas y la lista de la compra, evitar la improvisación.
  • Elegir alimentos naturales.
  • Realizar la compra una vez a la semana.
  • No cocinar en exceso los alimentos. Evitar el microondas.
  • Tomar 2 onzas de chocolate negro +70% al día repartidas en merienda y cena.
  • Evitar los fritos y los empanados.
  • Tomar 2 raciones de lácteos desnatados al día.
  • Realizar 5 comidas al día, 3 principales y 2 tentempiés.
  • Comer despacio.
  • No abusar de las bebidas alcohólicas.
  • En todas las comidas diarias combinar siempre una proteína + un hidrato de carbono (integral, fruta o verdura) + 1 grasa saludable.

¿Cuáles son las principales diferencias entre alimentos ‘procesados’ y naturales?

Desde el punto de vista de la Naturopatía los alimentos naturales son aquellos que:

  • No han sido sometidos a productos químicos ni artificiales como pesticidas, fertilizantes, piensos, colorantes, conservantes…
  • Se han obtenido respetando los ciclos biológicos estacionales y la actividad biológica del suelo, respetando la sostenibilidad del sistema agroalimentario.

Los alimentos procesados serían todos aquellos que no son naturales, donde ya sea en su producción, elaboración o envasado, se les ha añadido cualquier tipo de sustancia externa inherente al propio alimento tal y como lo encontramos en la naturaleza; o bien no se han respetado los ciclos naturales y el entorno natural con fines económicos y productivos.

Diferencia principal entre frescos y congelados

Los alimentos frescos son aquellos que por sus características naturales conservan sus cualidades aptas para el consumo durante menos de 30 días o bien requieren condiciones de temperatura controlada, tanto en el comercio como a la hora de transportarlos.

Los alimentos congelados son los que son sometidos a un proceso de congelación especialmente diseñado para preservar su integridad y calidad y para reducir, en todo lo posible, las alteraciones físicas, bioquímicas y microbiológicas, tanto durante la fase de congelación como en su conservación.

Alternativas de comidas saludables de rápida preparación

Con un poco de creatividad podemos prepararnos platos fríos en no más de 2 o 3 minutos. Aquí os dejamos algunas ideas, todas ellas compuestas por una mayoría de alimentos frescos y naturales:

  • Sandwich “tumaca”, compuesto por pan integral de centeno, un tomate cortado en rodajas, un chorrito de aceite de oliva y jamón Serrano o ibérico magro (retirándole la grasa).
  • Ensalada mixta crujiente, configurada con 3 puñados de brotes verdes, un tomate, media cebolla, 100grs de taquitos de jamón york bajo en grasa, 2 biscotes de pan integral desmenuzados, una cucharada sopera de aceite de oliva, una pizca de sal, unas gotas de mostaza y un chorrito de vinagre de Módena.
  • Ensalada agridulce de Burgos. Base de lechuga fresca iceberg, con un tomate cortado en rodajas, en la parte superior incorporar una pieza de 150grs de queso fresco 0% de burgos. Coronar con 2 nueces y aliñar con aceite de oliva extra, un chorrito de vinagre de Módena, y un chorrito de miel ecológica de romero.

Platos precocinados como por ejemplo albóndigas, lasañas o tortilla de patata, ¿son sanos?

Todos los platos y alimentos que hemos considerado menos saludables, ya sea por su composición o por su elaboración, podemos tomarlos perfectamente de forma esporádica sin superar nunca una ración semanal y tomarlas en la hora del almuerzo y no en la cena.

Tenemos que llevar un estilo de vida saludable y basar la mayoría de nuestra alimentación en recomendaciones sanas y equilibradas, pero no debemos volvernos ortoréxicos y obsesionarnos en exceso con estos planteamientos.

¿Cuáles son los mejores métodos de cocción?

Es necesario conocer la forma en la que vamos a cocinar un alimento, ya que variará la calidad nutricional de nuestra comida.

Podemos destacar como técnicas culinarias más saludables: horno, papillote, vapor, hervido, plancha, brasa y salteado.

  • Horno: La preparación al horno apenas precisa el uso de aceite. Además, dentro del horno podemos preparar papillote, según esta técnica los alimentos se cuecen en su propio jugo al estar totalmente envueltos en papel de aluminio que mantiene una mayor jugosidad.

Estas preparaciones son adecuadas en general para todo el mundo, especialmente para aquellas personas que siguen pautas nutricionales de control de peso.

  • Vapor: A diferencia del hervido, los alimentos al vapor no se cuecen en agua sino con el vapor que ésta despide. Es importante tapar bien la olla para evitar perder el vapor de agua y procurar que el agua no toque el alimento.

De esta forma se logra mantener mejor las propiedades de los alimentos, se conserva el color y sabor de los alimentos. Se puede aromatizar el agua con especias, hierbas y condimentos para conseguiremos un toque diferente. No precisan grasas añadidas.

  • Hervido: Resulta una cocción práctica y rápida si se utiliza olla a presión. El inconveniente es la pérdida de nutrientes que se quedan en el agua. Se perderán principalmente minerales y vitaminas hidrosolubles del grupo B. Para minimizar dichas pérdidas se aconseja introducir las piezas cuando el agua hierva y poco troceadas. También es importante no utilizar gran cantidad de agua y tapar la olla durante la cocción.

El tipo de cocción no añade calorías al alimento. El agua de hervir con nutrientes que han perdido los alimentos se puede reutilizar para elaboración de purés, sopas, etc.

  • Plancha: Método por el cual no es necesario añadir aceite a los alimentos o bien muy poca cantidad. Si aplicamos una pizca de aceite de oliva sobre el alimento evitamos su oxidación.
  • Brasa: Se puede realizar sin aceites o grasas añadidas. En ocasiones se cubren los alimentos para evitar que sufran daños por quemaduras, especialmente las hortalizas.

La brasa nos transmite, además del sabor del alimento, también el aroma a leña e incluso a humo.

  • Salteado: Se caracteriza por ser una cocción rápida de alimentos troceados en pequeñas porciones y añadiendo algo de aceite. Siempre es preferible que utilicemos aceite de oliva, por su resistencia al calor y por sus características nutritivas.

Por el contrario, los guisos, fritos, sofritos, estofados y microondas serían las técnicas culinarias menos saludables.

  • Guisos y Estofados: Preparaciones a fuego lento en las que se suelen añadir grasas procedentes de aceites, mantecas, carnes grasas o embutidos.
  • Fritos y sofritos: Se caracterizan por la utilización cantidades considerables de aceite. Esto provocará un incremento del valor calórico de los alimentos que cocinemos. Para evitar una pérdida nutricional del plato es aconsejable utilizar aceite de oliva, ya que soporta bien las altas temperaturas e intentar no reutilizarlo porque puede contener sustancias nocivas.
  • Microondas: Los microondas son una forma de energía electromagnética. Cada microondas contiene un magnetrón, un tubo en el cual electrones son afectados por campos magnéticos y eléctricos de tal manera que se efectúen muy pequeñas ondas de radiación de aproximadamente 2450 MHz.

Esta radiación del microondas interactúa con las moléculas del alimento. Todas las ondas de energía cambian la polaridad de positivo a negativo en cada ciclo. En el uso del microondas, esto sucede millones de veces en cada segundo. Las moléculas de los alimentos, especialmente las del agua tienen un efecto de cambios positivos y negativos. Toda esta agitación crea fricción molecular la cual produce calor. Esta forma inusual de calor también puede generar daño substancial a las moléculas causando que se destruyan o deformen, reduciendo su biodisponibilidad o disminuyendo su valor proteico.

¿Hasta qué punto influyen en la calidad de la comida los utensilios que se utilizan para cocinar?

Las diferentes normativas, tanto españolas como europeas, regulan con bastante precisión los materiales aptos para cocinar, su diseño y su fabricación para proteger a los alimentos de la toxicidad que estos pudieran transmitir en el proceso de cocinarlos o emplatarlos.

Resaltamos algunos de estos materiales y las precauciones que debemos tomar:

  • Aluminio. Presente tanto en el papel alumínico y en utensilios como sartenes o fondos de difusores, y prohibido en la mayoría de los países desarrollados por su alta toxicidad cerebral. Al ser un buen conductor de calor y un metal ligero, se venden los utensilios de aluminio anodizado o sellados con materiales inocuos para evitar la contaminación. Con estos tratamientos se pueden utilizar sin problema.
  • Utensilios esmaltados. Sobre todo en cazuelas metálicas o de barro. El peligro viene cuando estos utensilios se desgastan o golpean, pues el alimento quedaría expuesto al material que hay en la base. Es muy importante cerciorarnos de que de ninguna manera contienen plomo, ni en el esmaltado ni en su material principal, pues la intoxicación por plomo suele ser lenta y crónica, afectando principalmente al sistema digestivo y a los procesos intelectuales y de la conducta.
  • Acero inoxidable 18/10. Compuesto por 18 partes de níquel y 10 de cromo, es muy estable en contacto con los alimentos, pero si está dañado o desgastado, podría transmitir estos metales pesados a la comida. Los aceros más aconsejables, serían el acero quirúrgico (T304) pues no es poroso, y el acero japonés por ser una aleación de altísima calidad exento de cromo y níquel.
  • “Teflón” o PFTE Polifluorotetraetileno. Comúnmente conocido también como “antiadherente” en los utensilios para cocinar.

El APFO o ácido perfluorooctanoico es un ingrediente crucial para fabricar el teflón. Al ser calentadas a temperaturas muy altas, las ollas y sartenes liberan partículas tóxicas. Por ello hay que apostar por alternativas de teflón más resistentes que mantienen la superficie perfectamente sellada para que no se volaticen con las altas temperaturas.

La empresa que inventó el PFTE fue DuPont en 1938. Varias declaraciones sostienen que esta empresa conocía los efectos nocivos del APFO desde 1961 y que ocultaba información sobre su toxicidad. Es en el 2010 cuando la Agencia de Protección Ambiental de los EEUU obligó a las compañías que lo fabrican, a reducir en un 95% su emisiones de APFO, y a erradicar su rastro de todos los utensilios de cocina.

¿De qué manera repercute todo esto en la salud de las personas?

Las diferentes técnicas culinarias que apliquemos a los alimentos y los utensilios que utilicemos en la elaboración de los platos, van a determinar buena parte de la calidad de nuestra alimentación: cantidad y tipo de grasas ingeridas, aporte de vitaminas y minerales, calidad de la proteína cocinada, toxicidad y posibles enfermedades a medio y largo plazo… Por esta razón debemos escoger en la medida de lo posible las técnicas más saludables e invertir en utensilios de cocina de alta calidad, sustituyéndolos cuando éstos comiencen a desgastarse o deteriorarse.

El azúcar, una droga dulce que nos amarga la vida

marzo 10, 2014

Existen estudios que aseguran que el azúcar blanca genera tanta adicción como el tabaco o el alcohol. Sin embargo, ¿sabemos realmente lo perjudicial que puede resultar para nuestra salud su consumo excesivo?

QUE, por Arancha Cuéllar
azucar_refrescos-queHay estudios que sitúan los efectos del consumo excesivo de azúcar blanco a la altura de drogas tan adictivas como el tabaco o el alcohol. Quizás por ello, a nuestros niños les cueste prescindir de los bollos y a los adultos abandonar la costumbre de añadir dos cucharaditas al café de la mañana. Pero, ¿realmente sabemos qué efectos puede tener el consumo de azúcar en nuestro organismo?

Con moderación, puede que no sea un problema, sin embargo, el azúcar blanco no solo está en los sobrecitos del bar, también se oculta en numerosos productos que hacen que cada día lo consumamos en exceso sin saberlo. Por ello, podemos tener problemas de sobrepeso sin saber muy bien por qué. La Organización Mundial de la Salud (OMS) acaba de reducir a la mitad la recomendación diaria sobre el consumo de azúcar, que no debe superar el 5% de la ingesta habitual de alimentos, es decir, en un adulto, unas seis cucharadas de café al día (25 grs aproximadamente), incluyendo los alimentos que lo tengan ya incorporado.

Y es que en los supermercados existen numerosos alimentos que contienen grandes cantidades de azúcar y que probablemente ni imaginemos. Muchos de ellos tienen sabor salado y otros se esconden bajo falsas etiquetas de 0% o light, lo que conllevan a un engaño al consumidor. “Por ejemplo, yogures que se venden como 0% pero que contienen cuatro dedos de mermelada azucarada y que la gente los compra pensando que con ellos va a cuidar la línea. Aunque no tengan grasa, sí contienen mucho azúcar”, explica Rubén Bravo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Por otro lado, el azúcar refinado se esconde en conservas (por ejemplo de maíz), zumos envasados, refrescos, pan de molde, galletas, salsas como el tomate frito o el ketchup, embutidos, productos lácteos, pizzas, hamburguesas o platos precocinados.

Por supuesto, hay alimentos que no ocultan el exceso de azúcar. Es el caso de las chucherías, los chocolates y algunos cereales de desayuno: “En el caso de los cacaos, de cada 20 gramos, 14 son azúcar, y en el caso de algunos cereales azucarados para el desayuno, de cada 30 gramos, 13 son azúcar”, puntualiza este experto.

Luego están las bebidas light, que no contienen azúcar pero sí sustancias químicas endulzantes que en determinados países están prohibidas, ya que está demostrado que su consumo en exceso puede producir cáncer. Además, está comprobado que crean adicción. Tal y como explica este experto, “las personas que se habitúan a las bebidas azucaradas o endulzadas, no quieren ni probar el agua para hidratarse”.

UN PROBLEMA DE SALUD MUNDIAL

El exceso de azúcar blanco en el organismo supone una acumulación de grasas poco saludables que afectan al corazón, al sistema nervioso y al estado anímico de las personas. “Nada más ser consumida aporta vitalidad y alegría excesiva, pero, al cabo de un rato, la sensación es de tristeza absoluta. Si dejo de tomar azúcar y me siento un rato, al cabo de media hora el cuerpo ya me está pidiendo más”, matiza Bravo.

Esto es similar al efecto de euforia que provocan determinadas drogas como la cocaína. “El azúcar hace que te sientas más activo, más feliz y más calmado”, asegura. Esto es por la liberación de dopamina, betaendorfina y serotonina. Sin embargo, al cabo de un rato aparece la sensación de bajón.

Muchos deportistas que necesitan energía rápida ingieren grandes cantidades de azúcar que les permiten tener mucha vitalidad durante los siguientes 30 minutos. No obstante, se trata de una energía sin nutrientes, ni vitaminas, ni grasas beneficiosas.

Por otro lado, el azúcar blanco entra muy rápidamente en la sangre, lo que hace que se estimule la generación de insulina en el páncreas, un órgano que se vuelve menos eficiente a la hora de asimilar los alimentos, dando lugar a la diabetes de tipo 2. Esta enfermedad afecta, por cierto, al 14% de los españoles en edad adulta, según la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN).

Por último, el exceso de azúcar es el culpable de la obesidad infantil. Batidos, bollos o comida rápida están al alcance de nuestros niños casi a las puertas de los colegios. Por supuesto, su sabor les resulta agradable al paladar prefiriéndolo sobre cualquier otro tipo de alimento más nutritivo.

ALTERNATIVAS AL AZÚCAR BLANCO PARA ENDULZAR PLATOS

Pero, ¿hay alternativas al azúcar blanco? La mayoría de expertos recomiendan otras formas de endulzar las comidas diferentes al azúcar blanco, es decir, el que procede de la remolacha y ha sido sometido a un proceso de refinamiento. Este azúcar es el peor, ya que aporta energía rápida, que estimula de forma acelerada la insulina, y que no contiene ningún tipo de nutrientes. Por ello, advierten, menos dañino es el azúcar moreno (azúcar integral), que procede de la caña de azúcar y cuya caloría no es tan vacía. “Contiene nutrientes como sodio o potasio”, matiza este nutricionista.

La sacarina no es considerada la mejor alternativa para endulzar, más que nada porque es un producto 100% químico, y el exceso de químicos en el cuerpo no suele conducir a nada bueno. “Los endulzantes químicos están en el origen de muchos cánceres o pancreatitis”, advierte. Por ello, quizás lo más saludable para dar un toque dulce a los alimentos sea el extracto de estevia, una planta natural de origen latinoamericano, que no aumenta el aporte calórico ni provoca una reacción glucémica, lo que permite su uso incluso en pacientes con diabetes de tipo 2.

En definitiva, son numerosos los alimentos que ocultan las calorías vacías del azúcar blanca y que se comercializan normalmente a pesar de las recomendaciones de los expertos que instan a la industria alimentaria a reducir el 30% de su contenido para combatir la diabetes y los problemas de sobrepeso.

De hecho, hay quienes sospechan que si no se prohíbe esta sustancia es porque hay una poderosa industria farmacológica detrás a la que le interesa seguir creando medicamentos para los enfermos de diabetes de tipo 2, una de las epidemias de los países desarrollados del siglo XXI.

Quizás la mejor recomendación que se puede hacer, entonces, es leer el etiquetado nutricional de los alimentos antes de lanzarnos a introducirlos en la cesta de la compra… ya que muchos podrían sorprendernos.

Cómo evitar el bisfenol A, la peligrosa sustancia cancerígena

agosto 26, 2013

ESPAÑA AÚN NO LA HA PROHIBIDO

El Confidencial

sustancias cancerígenasEl bisfenol A, también conocido como BPA, es un producto químico utilizado para fabricar todo tipo de plásticos policarbonatos, latas de alimentos o bebidas, recibos de compras o extractos bancarios, CDs e, incluso, biberones. Su presencia en los productos que utilizamos a diario es tan común que un estudio del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC, por sus siglas en inglés) refrendó que más del 90% de los estadounidenses tienen trazas en su organismo de esta sustancia, aunque generalmente por debajo de la “dosis diaria tolerable”. Un umbral de seguridad que para la Agencia Nacional de Seguridad Sanitaria de Francia (Anses) está subestimado, pues ha asegurado en repetidas ocasiones que puede ser altamente dañino para las generaciones venideras, especialmente en lo que respecta al cáncer de pecho.

La Autoridad Europea para la Seguridad Alimentaria (AESA) publicó el pasado mes de julio un informe donde alerta que los niños de entre 3 y 10 años son los más expuestos al Bisfenol A debido a que su consumo de alimentos en relación a su peso corporal es superior al que se da en otras edades. En concreto, señala que en un 23% de los casos, las mujeres embarazadas están expuestas a niveles del compuesto potencialmente peligrosos, por lo que sus hijos tendrán más posibilidades de sufrir cáncer de pecho cuando crezcan. Unos datos que van en sintonía con el panorama legislativo, pues el Senado francés declaró ilegal este compuesto en octubre del pasado año.

Las autoridades sanitarias españolas aún no han movido ficha sobre esta controvertida sustancia que  se encuentra en el punto de mira de los investigadores médicos. Sin embargo, desde la Unión Europea se están promoviendo diversos estudios para analizar su riesgo potencial en la salud humana y legislar según sus resultados. La comunidad científica internacional no ha conseguido consensuar un punto de vista respecto a los perjuicios de la exposición al Bisfenol A, aunque sí coinciden en subrayar que los bebés y niños pequeños son el grupo poblacional con más riesgos.

La publicación de informes contradictorios ha contribuido a aumentar todavía más la desconfianza de las organizaciones de consumidores, que cada vez se preocupan más por la exposición crónica a esta sustancia. Los informes más críticos, varios de ellos publicados en la prestigiosa revista científica de la American Medical Association, concluyen que, incluso a niveles muy bajos de concentración, el BPA puede estar asociado a la diabetes, la obesidad, la infertilidad, el cáncer de mama o de próstata, los problemas cardiovasculares, las alteraciones en el desarrollo neurológico y cerebral y a los trastornos del comportamiento.

La Agencia de Alimentos y Medicamentos de EEUU (FDA, por sus siglas en inglés) ha elaborado una serie de recomendaciones para limitar la exposición de los consumidores a esta sustancia que se pueden resumir en cinco puntos.

Código de reciclaje de las botellas

El código de reciclaje que indica el tipo de plástico usado para su fabricación en la parte inferior del recipiente (código de identificación de resinas) nos puede ayudar a identificar su presencia. Los que pueden contener más trazas de Bisfenol A son aquellos con los números 7, 3 y 10. Los plásticos que no contienen BPA, ftalato, ni poliestireno expandible son los que llevan los códigos de reciclaje con los números 1 (Pete), 2 (HDPE), 4 (LDPE), y 5 (PP), según la Unidad Especial de Salud Ambiental Infantil (PEHSU, por sus siglas en inglés).

Alternativas a las latas

Las conservas envasadas se pueden encontrar tanto en envases de lata como de cristal. La FDA recomienda abusar lo menos posible de las primeras ya que el BPA utilizado en el revestimiento de las latas puede filtrarse en el contenido de los alimentos, especialmente en el caso de los líquidos, como las sopas y las salsas.

Embotellado en vidrio

Hay muchas alternativas a los envases plásticos, incluyendo el vidrio, la cerámica, la madera o el acero inoxidable. Todos ellos son más duraderos, reducen la generación de desechos y, por supuesto, la exposición al BPA. Es especialmente recomendable sustituir el aceite embotellado en plástico por el de vidrio, ya que tiene una mayor tendencia a filtrarse en este producto.

Evitar las botellas que se rayen

La FDA recomienda evitar el consumo de alimentos calentados en envases de plástico en el microondas, así como hervir biberones de plástico hecho con BPA. Cuanto más altas sean las temperaturas más fácilmente se liberará y filtrará en los alimentos este producto químico.

No reutilizar demasiadas veces

La reutilización de botellas de plástico para beber, como es el caso de las utilizadas por los deportistas, no debe ser demasiado prolongada porque con el tiempo liberan más fácilmente el BPA.