2.100 millones de personas en el mundo sufren obesidad o sobrepeso

El estudio, que fue realizado por la Universidad de Washington durante los últimos 33 años, señala que las cifras han aumentado a nivel global.

La tercera.com, por A. T. D. y Agencias

obesidad en el mundoUnas 2.100 millones de personas alrededor del mundo tienen problemas de sobrepeso o son obesas. Así lo indica el Instituto de Mediciones Sanitarias (IHME, en inglés) de la Universidad de Washington en la revista médica The Lancet.

La investigación es la más completa hasta la fecha de uno de los problemas de salud pública más apremiante de nuestra época, donde se usaron datos de 188 naciones durante 33 años: entre 1980 y 2013.

De acuerdo a este análisis, la obesidad ya no es un problema exclusivo de los países ricos -como lo era hasta el momento-, pues actualmente, el 62% de las personas obesas en el mundo viven en países en desarrollo.

“La obesidad es un problema que afecta a todo el mundo, independientemente de la edad o los ingresos o del país”, señala Christopher Murray, director del IHME.

EN CIFRAS
El reporte señala que si en 1980 había 857 millones de personas con este tipo de problemas, en 2013 ya suman 2.100 millones de personas.

Además, durante los 33 años del estudio, el porcentaje de personas con un índice de masa corporal (IMC) superior al 25 -el umbral del sobrepeso- ha pasado a nivel mundial del 28,8% al 36,9% en el caso de los hombres y del 29,8% al 38% en el de las mujeres.

Más del 50% de los 671 millones de obesos del mundo viven en sólo 10 países, que son: Estados Unidos, China, India, Rusia, Brasil, México, Egipto, Alemania, Pakistán e Indonesia.

Otra noticia desalentadora es que el número de niños o adolescentes obesos o con sobrepeso a nivel global, cifra que aumentó un 50%.

“Este aumento es muy preocupante… En la medida en que la obesidad infantil puede tener graves consecuencias para la salud, sobre todo en las enfermedades cardiovasculares, diabetes y numerosos cánceres”, dice Marie Ng, la investigadora que coordina el estudio.

El director del IHME, Christopher Murray, señala que en 30 años “ningún país ha logrado reducir las cifras de obesidad” y que se espera que sigan incrementándose “de forma constante, a medida que aumentan los ingresos en países de renta baja o media”.

Además, este instituto que se encarga de elaborar y evaluar mediciones de los problemas de salud más importantes del mundo, apunta que, si la obesidad y el sobrepeso no se controlan, podrían provocar un fuerte descenso de la esperanza de vida.

“Tenemos que recordar que la obesidad no es realmente un tema estético. Es un factor importante de riesgo de mortalidad”, puntualiza el profesor de salud global Ali Mokdad, otro de los investigadores.

IMC
El IMC es la relación entre el tamaño y el peso, un índice superior a 30 está considerado como una señal de obesidad en el adulto. En el caso de que el índice se sitúe entre el 25 y el 30, se considera sobrepeso.

Cirugía bariátrica, la acción más eficaz contra la diabetes en obesos

Uno de cada tres adultos estadounidenses será diabético en 2050.
AFP/ El Tiempo
La cirugía bariátrica, que consiste en restringir la absorción de alimentos, es por lejos la más eficaz para controlar de manera duradera la diabetes tipo 2 en personas obesas o con sobrepeso, según un estudio, que siguió a pacientes durante tres años.

Cerca de 80 por ciento de los 23 millones de estadounidenses con diabetes también tienen sobrepeso o son obesos, según los autores de este ensayo clínico, el más vasto y de más larga duración realizado hasta ahora, presentado en la conferencia anual del Colegio Estadounidense de Cardiología (ACC) en Washington.

Los 150 participantes, de entre 41 a 57 años en el momento del reclutamiento y de los cuales 66 por ciento eran mujeres, sufrían de diabetes del adulto (tipo 2) no controlada.

Fueron divididos aleatoriamente en tres grupos. El primero fue sometido a un tratamiento médico intensivo que combinaba ejercicio, dieta y medicación. El segundo recibió tratamiento antidiabético y fue sometido a cirugía de bypass gástrico, lo cual supone reducir el estómago en 2 a 3% de su volumen original mediante la creación de una derivación en el tracto digestivo para reducir la absorción de nutrientes por el intestino delgado.

Por último, el tercer grupo, además de la terapia de medicamentos, sufrió una gastrectomía, una ablación de estómago para reducir su volumen. El objetivo de este estudio, bautizado “Stampede”, fue comparar la eficacia de estos tres enfoques para el control de la diabetes manteniendo una glicemia o una tasa azúcar en la sangre, superior a seis por ciento, en promedio, durante tres meses. Los participantes tenían una tasa media de glucosa de 9,2% antes comenzar el estudio.

La “diabesidad”, una verdadera epidemia

Tres años después de estas intervenciones, sólo el cinco por ciento de los pacientes del primer grupo, únicamente con tratamiento médico, fueron capaces de controlar su diabetes, contra 37,5 por ciento en quienes se sometieron a cirugía de bypass gástrico y 24,5 por ciento en quienes tuvieron ablación de estómago.

“Vemos gente con vidas devastadas por la diabetes y tres años más tarde este estudio muestra que la cirugía bariátrica es más efectiva, con efectos positivos duraderos, para el tratamiento de la diabetes en las personas mediana y fuertemente obesas”, dijo Sangeeta Kashyap, un endocrinólogo de la Clínica Cleveland (Ohio), uno de los principales autores de esta investigación.

“Más del 90 por ciento de los pacientes sometidos a una de las dos cirugías bariátricas lograron perder 25 por ciento de su peso y controlar su diabetes sin necesidad de recurrir a la insulina y a múltiples antidiabéticos”, dijo.

En comparación, los participantes del primer grupo, tratados sólo con una terapia convencional, sólo redujeron cuatro de su peso. El estudio también muestra que la cirugía permite mejorar la calidad de vida de los pacientes y disminuir la necesidad de tomar medicamentos para controlar la presión arterial y los niveles de colesterol en comparación con los tratados con la terapia estándar.

Así, los participantes sometidos a un procedimiento bariátrico tomaban significativamente menos medicamentos cardiovasculares y contra la diabetes. Su estado mental también mostró una neta mejora.

Pero la cirugía bariátrica no está exenta de riesgos, señalan los médicos, ya que puede tener complicaciones, como sangrado, infección y coágulos de sangre. Ninguna complicación mayor fue observada entre las cien personas que fueron sometidas a una intervención en este estudio, subrayaron los investigadores, que dijeron que después de un año, los problemas más frecuentes fueron sangrado y deshidratación.

La obesidad, que afecta a más de un tercio de los adultos en Estados Unidos, es el principal factor desencadenante de la diabetes tipo 2: las autoridades sanitarias hablan de una verdadera epidemia llamada “diabesidad”.

Según la Asociación Estadounidense de Diabetes, de continuar la tendencia actual, uno de cada tres adultos estadounidenses será diabético en 2050. Este estudio también fue publicado el lunes en la versión online de la revista New England Journal of Medicine.

Bisabuelas pueden ser responsables de la obesidad

Tóxicos a los que se expusieron nos hacen más susceptibles a enfermedades

Por BBC Mundo / elnuevodia.com

obesity.jpg_thinstockNo importa qué tan sana sea la vida que llevamos, los tóxicos medioambientales a los que se expusieron nuestras madres, abuelas e incluso bisabuelas durante el embarazo pueden influir en las enfermedades que desarrollemos.

Investigadores de la Universidad de Washington se dieron a la tarea de hacer una lista de químicos que encontramos a diario en el ambiente y que, debido a la epigenética, causan enfermedades generaciones después.

Dos trabajos liderados por el biólogo molecular Michael Skinner, publicados por separado en PLOS ONE y Reproductive Toxicology, indican que la exposición a plastificadores -presentes en botellas de plástico- y a hidrocarburos -como el combustible de aeronaves-, pueden ser una causa de obesidad tres generaciones más tarde.

También pueden influir en el desarrollo de enfermedades de riñón, próstata, testículos y ovarios, así como en anormalidades relacionadas a la pubertad.

“Es la primera vez que probamos estas dos exposiciones medioambientales y descubrimos que los dos (químicos) promueven enfermedades transgeneracionales”, le explicó Skinner a BBC Mundo.

Este fenómeno se debe a la “herencia transgeneracional epigenética”. Al mismo tiempo que los animales (incluidos los humanos) heredan características de las secuencias de ADN de sus padres, también tienen una herencia epigenética con la activación o desactivación de algunos genes.

Ni los hijos ni los nietos… los bisnietos

El especialista señaló que muchas de estas enfermedades sólo aparecieron tres generaciones más tarde. “Es interesante ver cómo estas dolencias no se manifestaron en la generación F1, que serían los hijos, sino en la de los bisnietos”.

“(El estudio hecho en ratones) sugiere que una exposición ancestral de tus abuelos y bisabuelos puede aumentar tu susceptibilidad a desarrollar obesidad”. Esto incluye aumento de peso, y una gran cantidad de acumulación de grasa en la zona del abdomen.

Si dos personas -una con tendencia a sobrepeso y otra no- llevan la misma dieta y realizan la misma cantidad de ejercicio, la que es más susceptible a ganar peso podría desarrollar obesidad, al contrario de la otra.

“Lo que pasa con la exposición de nuestros ancestros a estos tóxicos es que aumenta la susceptibilidad. Si sabes que eres susceptible a ganar peso, podrás tomar medidas para no ser obeso”, aclara Skinner.

Según los expertos, el período más sensible para la exposición es durante la formación del feto. “Cuando se está formando en masculino o femenino es cuando hay más sensibilidad a ser reprogramado. Esto es un fenómeno epigenético”, aclara Skinner.

Estas enfermedades se evidencian tres generaciones más tarde debido a que permanentemente cambiamos las células germinales. “En este caso particular es la esperma, que tiene una firma epigenética que, básicamente, se transfiere a toda la descendencia subsecuente”, explica el experto. “Es una forma hereditaria no genética”.

Altos índices de obesidad

Michael Skinner sugiere que los altos niveles de obesidad hoy en día podrían tener relación con la exposición de nuestros ancestros a tóxicos. Estos químicos pudieron haber originado una reprogramación en nuestros genes y nos hicieron más susceptibles a ganar peso; una combinación explosiva si lo combinamos con comida rápida y sedentarismo.

“Si te fijas en las tasas de obesidad de los años 50 y principio de los 60, eran relativamente bajas, cerca del 5%. Si miramos los niveles de obesidad hoy en día, tanto en niños como en adultos, ronda más el 30-40%”.

“En tres generaciones hemos visto un aumento dramático de la obesidad. Un factor que no puedes atribuirse a la genética o a ninguna otra cosa que no sea influencia medioambiental”.

El experto aclara que si bien la dieta, la nutrición y el ejercicio son cruciales para evitar la obesidad, no hay que ignorar los componentes ancestrales.