Posts Tagged ‘obesidad abdominal’

La obesidad favorece la aparición de la demencia

noviembre 30, 2017

Catalunya Express
La obesidad favorece el desarrollo del deterioro de “algunas funciones mentales superiores, sobre todo cuando se envejece”, dando pie a la aparición de la demencia, según ha apuntado la presidenta de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN), Irene Bretón.

Asimismo, la obesidad abdominal, un aumento del perímetro de la cintura, “es la que más se relaciona con las enfermedades degenerativas, cardiovasculares y con el trastorno neurocognitivo“, ha explicado la doctora Purificación García Martínez de Icaya.

En este sentido, “el exceso de grasa que almacena el cuerpo es el contenido adiposo, y la capacidad de este se acaba”, y “cuando ya no puede más dicha grasa va a otros órganos que no están preparados para ello, como por ejemplo el corazón, hígado, riñón, y el sistema nervioso”.

PROBLEMAS DE MEMORIA

Por ello, “ese aumento de lípidos, de grasa ectópica, provoca alteraciones estructurales y funcionales en el sistema nervioso, lo que traduce en problemas de memoria, aprendizaje o ejecución”, ha destacado la doctora.

También, “una mayor resistencia de insulina se asocia con niveles más altos de beta-amiloide, sustancia implicada directamente con el desarrollo de algunos tipos de demencia”, según Bretón.

Además, otro de los factores que destacan es que las personas con obesidad pueden presentar otras enfermedades cardiovasculares asociadas que son factores que influyen de manera negativa sobre todo el riego sanguíneo cerebral, y por tanto contribuyen al deterioro.

ENFERMEDAD CRÓNICA

“La obesidad es una enfermedad crónica, que se define por un exceso de grasa corporal y que tiene unos ciertos efectos negativos en todo el organismo”

Así se relaciona con enfermedades tales como hipertensión, diabretes, triglicéridos, cardiovascular incluso con el cáncer. Hoy en día todos relacionados la obesidad como causa de todo ello”, según ha declarado la doctora Martínez de Icaya.

Asimismo, califica a la enfermedad como “la epidemia del siglo XXI”, pues uno de cada cinco españoles tiene obesidad.

Es mas, según la Organización Mundial de la Salud (OMS) entre 1980 y 2014, la prevalencia mundial de obesidad casi se ha duplicado.

En el caso concreto de España, casi un 40 por ciento de la población tiene sobrepeso, y obesidad, más de un 20, cifras que van aumento según la edad, ha señalado la experta.

VIDA SALUDABLE

Por todo ello, ambas sociedades, a través la campaña ‘cuida tu peso, cuida tu memoria’, lanzan varios hábitos de vida saludables que ayudan a prevenir el deterioro; basándose en una dieta saludable y el ejercicio físico regular.

En este sentido, la doctora Nuria Vilarrasa, coordinadora del grupo de trabajo de obesidad de la SEEN, ha recalcado que “hay que cambiar el estilo de vida, llevar una dieta sana y equilibrada y para ello hay que acercarnos a la dieta mediterránea”, pues “se ha visto que los pacientes que se adhieren a ella se ha empezado a asociar a menores riesgos de demencia”.

Asimismo, la nutricionista ha argumentado que se debe aumentar el consumo de frutas y verduras, “intentando mantener las cinco raciones al día”, fomentar las legumbres y hortalizas.

Pero es importante “evitar los alimetnos con azúcares generales”, donde han coincido las tres expertas en la medida del Ministerio de Sanidad en reducir la cantidad de esta en un 10 por ciento.

A su vez, ha recalcado el ejercicio físico moderado, y con ello un buen manteniendo de la hidratación. Incluso, las horas de sueño pueden influir en el deterioro, por lo que ha recomendado dormir una media de siete horas.

Cinco claves nutricionales para evitar la obesidad masculina

diciembre 4, 2016

Noticias de Mallorca / Infosalus
fotonoticia_20161204073134_640El 52,7 por ciento de la población española de más de 18 años está por encima de su peso y más años presenta sobrepeso u obesidad, un problema que se da en mayor medida en hombres (60,7%) que entre las mujeres (44,7%) aunque no tenga la misma repercusión según un sexo u otro.

De hecho, desde el Instituto Médico para el Estudio de la Obesidad (IMEO) reconocen que, mientras que la obesidad femenina está despiadadamente juzgada y temida –e incluso en las redes sociales hasta circula el término “gordofobia” con este fin–, la obesidad masculina se sigue viéndose como “un mal menor” encriptado en términos exculpatorios, como ‘barriguita cervecera’ o ‘la curva de la felicidad’, que le ayudan a gozar de un mayor grado de aceptación social.

Eufemismos que se encargan de presentar la obesidad del varón dentro de un contexto social de lo más normal, porque los hombres beben más (alcohol), frecuentan restaurantes por motivos de trabajo, comen durante las reuniones, hacen vida social en bares y, al mismo tiempo, apenas se someten a dieta.

El problema, según el experto en nutrición y portavoz del IMEO, Rubén Bravo, es que “quitando importancia a un problema de salud no hace que se resuelva por sí solo”, al tiempor que reconoce que los hombres que visitan sus consultas en busca de solución a su estado de obesidad es significativamente menor (21%) que el de mujeres (79%).

Aunque lo ideal es contar con un nutricionista que supervise nuestra alimentación, los expertos en nutrición de IMEO nos ofrecen cinco claves para seguir un patrón nutricional que haga posible evitar la obesidad masculina:

Aumentar los alimentos de origen vegetal y la fibra soluble (frutas, verduras, legumbres, avena) que ayudan a disminuir el colesterol.

Asegurar el aporte de calcio, vitamina D, vitamina K y magnesio, con el fin de mejorar la salud ósea. Aumentar el consumo de lácteos no enteros, pescados azules, verduras de hojas verdes o alimentos enriquecidos.

No olvidar los alimentos proteicos. Mejor la proteína vegetal (legumbres, los cereales, frutos secos). Las carnes que sean magras, sin grasa.

Reducir o moderar el consumo de alimentos grasos, sobre todo las grasas saturadas (por su incidencia en el riesgo cardiovascular) y aumentar el consumo de grasas poliinsaturadas, como los omega 3, que juegan un papel importante en la prevención de enfermedades cardiovasculares. Los encontramos en principalmente en pescados azules, aceites vegetales, nueces, semillas, etc.

Recordar que el ejercicio físico reduce la pérdida de músculo, aumenta el gasto calórico y fortalece los huesos, a la vez que mejora la salud cardiovascular. Su práctica regular ayuda a evitar enfermedades y potencia el bienestar emocional.

Los hábitos de vida, muy relacionados con las enfermedades cardiovasculares

marzo 15, 2013

El 14 de marzo se celebra el día europeo de prevención de estas dolencias
 
Hola.com

dieta-sanaMás vale prevenir. Ésa es la clave cuando hablamos de enfermedades cardiovasculares. Y es que un buen número de estas dolencias se podrían evitar con el cambio de determinados hábitos. Con motivo del Día Europeo de Prevención del Riesgo Cardiovascular, que se celebra hoy, la Fundación Española del Corazón (FEC) recuerda que las enfermedades cardiovasculares (ECV) son la primera causa de muerte en los países desarrollados, por encima del cáncer y las enfermedades del sistema respiratorio. Sólo en España se cobraron 118.313 muertes en 2011, lo que representa el 30,5% de los fallecimientos producidos.

Según los últimos datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), las enfermedades cerebrovasculares (ictus) causaron un total de 28.855 muertes en 2011, cifra que representa un 24,38% de los fallecimientos por causas cardiovasculares. En segundo lugar, se encuentran otras enfermedades cardiovasculares que han supuesto la muerte de 20.466 personas, mientras que el infarto agudo de miocardio ha causado 18.101 muertes.

Una rutina de hábitos cardiosaludables
Hay que tener en cuenta, por ejemplo, que el 90% de los infartos –tal vez el accidente cardiovascular más conocido- se asocia a factores de riesgo clásicos fácilmente modificables y prevenibles, como son la hipertensión, el colesterol elevado, el tabaquismo, la diabetes y la obesidad. Según el Dr. Enrique Galve, presidente de la sección de Riesgo Vascular y Rehabilitación Cardíaca de la Sociedad Española de Cardiología (SEC), “los factores de riesgo más preocupantes son la diabetes y la obesidad, factores estrechamente relacionados con la mala nutrición” y añade que “nuestra sociedad ha pasado de un modelo de alimentación basado en los productos naturales a la comida rápida y los productos precocinados”.

El tabaco, mal aliado
Y junto a estos problemas de salud, el tabaco, uno de los factores de riesgo cardiovascular que más preocupan a los médicos. “Aunque se ha producido una situación de contención, especialmente en el caso de los hombres, sigue siendo un factor a tener en cuenta. Durante los últimos 30 años, la mujer ha incrementado el consumo de tabaco, en parte porque ésta se ha incorporado mucho más tarde al hábito de fumar. Este hecho provocará a la larga un incremento de enfermedades coronarias en el caso del género femenino” explica el Dr. Galve. La mujer, especialmente durante su etapa fértil, está más protegida que el hombre ante eventos cardíacos gracias a su sistema hormonal pero, en la actualidad, esta protección se ve disminuida a causa del tabaquismo y los hábitos poco saludables.
Y si al tabaco le sumamos el sedentarismo, nos encontramos con un cóctel complicado. La inactividad física es otro de los factores que, junto a la mala alimentación, puede conducir a la alteración de las cifras de la presión arterial, el colesterol, los lípidos en sangre, la obesidad y la diabetes. El Dr. Galve afirma que “a pesar de que las campañas para promover la actividad física entre la población han sido muy bien recibidas por el público en general, son precisamente las personas que más necesitan la actividad deportiva, las que llevan una vida más sedentaria”.

Un error si tenemos en cuenta las cifras, para reflexionar: ocho de cada diez infartos se podrían evitar dejando de fumar, practicando ejercicio físico regular y manteniendo una dieta sana. Estos hábitos saludables reducen la hipertensión arterial, el nivel de lípidos (colesterol y triglicéridos) y previenen la diabetes o en su defecto mejoran su control si el individuo ya la padece.

Varios factores de riesgo
Además, hay que tener en cuenta que la mayoría de las veces, el riesgo cardiovascular de una persona no se debe a un solo factor, sino a varios. Se puede afirmar que el riesgo cardiovascular no es el resultado de una suma de factores, sino que éstos multiplican el riesgo de manera exponencial. De hecho, cada vez son más los casos de pacientes que presentan el perfil clínico llamado “síndrome metabólico”, que es la existencia en un mismo individuo de varios factores de riesgo junto a la obesidad abdominal.
Además de los factores de riesgo cardiovascular ya conocidos, el estilo de vida actual está muy relacionado con la aparición de nuevos factores como la apnea del sueño, el estrés o el consumo de drogas.

Cuatro claves para combatir el riesgo cardiovascular
La FEC recomienda:
1. Seguir una dieta sana y cardiosaludable para prevenir el sobrepeso, la obesidad y, en particular, la obesidad abdominal. Para combatir la obesidad en general, hay que mantener el índice de masa corporal (IMC), por debajo de 24,9.
2. Practicar ejercicio físico de intensidad moderada regularmente. Una buena opción es pasear a buen ritmo entre 30 y 60 minutos diarios, al menos cinco días por semana.
3. No fumar.
4. Acudir al médico cada cierto tiempo para conocer los factores de riesgo de cada uno. Así, con la medida de la presión arterial y un análisis de sangre se puede saber si la presión arterial, los lípidos y la glucosa (azúcar) en sangre se encuentran dentro de los parámetros de la normalidad.

Rubén Bravo de IMEO en Radio Extremadura

abril 7, 2011
Muchossex símbolos’ de los años 90, hoy lucen la antiestética barriga que caracteriza a los hombres a partir de los cincuenta años de edad. Entre los nuevos obesos de Hollywood se encuentran Val Kilmer, quien en su momento tuvo romances con Cher, Cindy Crawford y Drew Barrimore, Alek Baldwin, el ex marido de Kim Basinger y Mikey Rourke quien sigue en portada gracias al atractivo de su actual novia, la joven modelo rusa Elena Kuletskaya. ¿Por qué se exige tanto que la mujer esté delgada, y en cambio, al hombre se le perdona la tan denostada barriga, siendo la grasa visceral un factor de riesgo tan importante?, plantean la pregunta los especialistas del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

La grasa visceral elevada, que se acumula en el interior del abdomen alrededor de los órganos vitales, contiene un alto riesgo para la salud que se expresa en enfermedades cardiovasculares, diabetes, hipertensión y algunos tipos de cáncer. Representa un 20% de la grasa corporal total en el hombre y el 6% en la mujer. Del 30% al 60% de la grasa visceral se hereda genéticamente. Sin embargo, se puede neutralizar con una dieta equilibrada y actividad física regular.

En este programa de Esquina Viva, de Radio Extremadura, Rubén Bravo, nutricionista y naturopata del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos ofrece algunos consejos para quemar la grasa visceral y evitar la tan denostada barriga.

El estrés fomenta la aparición de trastornos alimentarios y de apetito

febrero 15, 2011
  • Un 11% de la población de los jóvenes escolarizados en la Comunidad de Madrid, con edades comprendidas entre los quince y dieciocho años, padecen un trastorno de conducta alimentaria, según datos publicados por el Instituto de Nutrición y Trastornos Alimentarios de la Comunidad de Madrid, 2010. 
  • Varios estudios realizados durante los últimos años por científicos advierten que el estrés en el trabajo, la inseguridad por la situación económica y la depresión en los adolescentes podría fomentar la obesidad. 
  • El 78% de las personas que acuden al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) padecen de obesidad derivada de los trastornos alimentarios, el estrés y la ansiedad.

Obesidad debida al estrés en los adultos

El estrés, en todas sus formas –tensión, fatiga, presión, alteración, depresión, insomnio–, representa una reacción defensiva física y mental del ser humano ante un ambiente desfavorable. Hombres y mujeres responden de forma diferente al estrés, pero en ambos casos este estado de ánimo conlleva a comer de forma compulsiva y desmedida. Los varones suelen desarrollar una obesidad abdominal, mientras que las mujeres almacenan los cúmulos adiposos en la zona de los glúteos y los muslos. Al ser más emocionales, las representantes del sexo femenino resultan más propensas a experimentar alteraciones en el estado de ánimo por problemas de trabajo, pareja o la familia, aunque ellas también son más decisivas a la hora de ponerse a régimen.

“Existe una relación entre el estrés y la obesidad basada en los trastornos alimentarios”, afirma Ángel Nogueira, especialista en trastornos alimentarios de IMEO. Muchas veces comemos no porque tenemos hambre, sino porque nos encontramos en estado de estrés emocional, ayuno prolongado, alteración del sueño, ingesta cargada de cafeína y el cerebro reacciona como si estuviésemos ante una amenaza física. Aumenta la adrenalina y nos encontramos con un exceso de hormonas, entre los cuales está el cortisol, que es culpable de nuestra sensación de hambre y de la energía conservada bajo forma de grasa. En esta situación “la persona estresada se decanta por comer alimentos que abundan de azúcares, sal y grasa, porque son los que estimulan el cerebro para producir hormonas del placer”. Así con cada enfado damos un paso más hacia la obesidad, sometiéndonos a un mayor riesgo cardiovascular, advierte el especialista.

Cuando el organismo produce cortisol en grandes cantidades, la producción de la testosterona –muy importante para la formación de la masa muscular– disminuye. Con el tiempo, esto conlleva a la disminución de la masa muscular, de modo que por mucho que la persona entrene, no quemaría calorías suficientes. El cortisol también es culpable del almacenamiento de grasa visceral alrededor de los órganos vitales. Este tipo de grasa es muy peligrosa, ya que desprende ácidos grasos en la sangre que aumenta el colesterol y la insulina y puede causar problemas cardíacos y diabetes.

Trastornos de la alimentación en adolescentes

La ansiedad y los trastornos de la alimentación que cada vez son más frecuentes entre los adolescentes, radican en el ideal de belleza que gira en torno a la delgadez y el aspecto físico. Sin embargo, hay varios síntomas que nos pueden indicar la presencia de estos trastornos de la alimentación, es cuando se debe buscar ayuda profesional. “En el caso de la anorexia, por ejemplo, se observa una perdida de peso bastante importante -por debajo del 85% del peso correcto-, intenso temor a engordar, incluso teniendo bajo peso, distorsión en la propia percepción de la imagen corporal, negando el estado de delgadez en el que se pueda estar”, indica el especialista en trastornos de la conducta alimentaria. Otro síntoma típico en estos casos es que en las adolescentes que tienen este problema suele producirse una amenorrea o ausencia de menstruación que podría durar 3 meses consecutivos.

La bulimia se caracteriza con una excesiva influencia de la figura corporal y el peso. A diferencia de la anorexia, aquí se observa una serie de atracones o una elevada ingesta de alimentos en un periodo de tiempo menor a dos horas, acompañado por una sensación de pérdida del control. De forma paralela, aparecen comportamientos compensatorios como vómitos, uso de laxantes o diuréticos, ayuno o ejercicio excesivo para contrarrestar el atracón. “A causa de los ácidos del estomago, eliminados por el vomito, podemos notar erosión en los dedos y oscurecimiento de los dientes que dilatan la presencia de la enfermedad”, señala Nogueira.

Existen otros trastornos de la alimentación, aunque no tan populares, que también sufren los adolescentes, como es el caso de la vigorexia. Se presenta sobre todo en los varones y también incluye una alteración de la figura corporal. “Los que trabajamos en el ámbito del deporte y la actividad física, observamos a menudo esta obsesión en chicos jóvenes que quieren tener cada vez más masa muscular, y a pesar de tener un cuerpo musculado, tienen la percepción de estar delgados”, relata Nogueira.

Entre los trastornos de conducta alimentaria también está la ortorexia que consiste en llevar una alimentación saludable a límites extremos, llevando consigo el aislamiento del individuo. “Se trata principalmente de trastornos psicológicos, por ello lo primero que habría que hacer es consultar con un especialista en la conducta y en caso de que el problema sea mas grave, que sea tratado por un equipo multidisciplinario que incluya psicólogos, psiquiatras, endocrinos, médicos, nutricionistas y asesores deportivos” recomienda el especialista de IMEO.