Las espinacas son muy saludables, pero no por lo que piensas

CuidatePlus Marca, por María Sánchez-Monge

Popeye estaba equivocado: las espinacas no son una fuente de hierro tan buena como proclamaban las autoridades sanitarias apoyándose en los populares dibujos animados. Es cierto que contienen este mineral, pero en una proporción menor de la que se pensaba y, además, se absorbe con mayor dificultad que el procedente de la carne. El motivo es que se trata de hierro no hemo -el que está presente en los vegetales-, cuya biodisponibilidad se ve muy afectada por factores inhibidores o potenciadores. Por eso, se suele recomendar consumir al mismo tiempo alimentos ricos en vitamina Ccomo el pimiento rojo, el perejil, la col de bruselas, el limón o la naranja, para mejorar su absorción.

Las espinacas tienen un alto contenido de vitaminas y minerales.

Las espinacas contienen otros nutrientes muy beneficiosos. Su composición es la siguiente:

  • 90,7% agua.
  • 2,9% proteínas.
  • 0,5% grasas.
  • Aportan 31 Kcal por cada 100 gramos de porción comestible.
  • Son una buena fuente de fibra: 2,6 g por cada 100 g.
  • Son ricas en varios minerales; 100 g contienen: 90 mg de calcio, 4 mg de hierro, 54 mg de magnesio, 423 mg de potasio.
  • Aportan las siguientes vitaminas por cada 100 g: 542 microgramos de vitamina A, 30 mg de vitamina C, 2 mg de vitamina E, 140 microgramos de ácido fólico.

Estefanía Ramo, nutricionista de IMEO y experta en Tecnología de los Alimentos, recuerda que las recomendaciones de ácido fólico para adultos en condiciones normales oscilan, según la Fundación Española del Corazón, entre 180-200 microgramos al día, “por lo que se considera que las espinacas son una buena fuente de ácido fólico en nuestra dieta”.

La experta resume por qué hay que incluir este vegetal en un patrón de alimentación variado y sano: “Es un alimento lleno de nutrientes con la ventaja de que aporta muy pocas calorías. Su valor nutritivo se debe a su contenido en vitaminas y minerales”.

Ojo con los batidos detox de espinacas

No obstante, tal y como indica Laura Girona, portavoz del Colegio de Dietistas-Nutricionistas de Cataluña (Codinucat), no es conveniente exagerar sus propiedades saludables. “No existe evidencia científica para recomendar especialmente el consumo de espinacas. Ningún alimento por sí solo nos ayuda a prevenir patologías”.

Esta dietista-nutricionista alerta sobre una moda potencialmente peligrosa: los batidos detox, que se preparan con una cantidad muy elevada de vegetales de hoja verde. “Estos batidos no solo no producen un efecto beneficioso o protector para el cuerpo, sino que suponen un riesgo muy importante para la salud, entre otras cosas, por su elevado contenido en ácido oxálico”. El ácido oxálico es una sustancia que se ha asociado con la reducción de la absorción de minerales como el calcio, el hierro o el potasio.

Precaución en bebés y enfermos renales

No existe una recomendación de cantidad específica para el consumo de espinacas. “Recomendamos incluirlas, si gustan y no hay contraindicación patológica, en un patrón de alimentación saludable basado en alimentos de origen vegetal”, apunta Girona.

En todo caso, conviene tener en cuenta algunas restricciones y precauciones. “En pacientes con problemas renales y tendencia a la formación de cálculos no se recomienda el consumo habitual de esta verdura de hoja verde”, señala Andrea Marqués, nutricionista dietista especializada en gastronomía del IMEO. La razón hay que buscarla en el ya citado ácido oxálico que contienen, que “se combina con minerales como el magnesio, el hierro o el calcio y propicia la creación de cristales de oxalato que favorecen la formación de cálculos renales”.

Por otro lado, las espinacas son una fuente importante de vitamina K, fundamental en el proceso de coagulación sanguínea. Por eso, “los pacientes que consuman anticoagulantes orales, como el sintrom, no deben abusar de su consumo, ya que podría alterarse el proceso de coagulación si hay cambios muy bruscos en los niveles de vitamina K”, resalta Marqués.

Asimismo, se desaconseja incluir las espinacas, las acelgas y las borrajas en la alimentación de los bebés menores de 1 año, no ofrecer más de un plato diario de estos vegetales de hoja ancha a los niños de 1 a 3 años y no consumirlos durante las infecciones bacterianas gastrointestinales.

Girona explica la razón de estas recomendaciones de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan): “Estos vegetales contienen una elevada cantidad de nitratos, que son una sustancia que el cuerpo convierte en nitritos, incrementando el riesgo de sufrir metahemoglobinemia en niños. La metahemoglobinemia es una enfermedad en la que la presencia de metahemoglobina en sangre está aumentada. Este tipo de hemoglobina tiene menor capacidad de transportar oxígeno, disminuyendo la llegada de éste a los tejidos, pudiendo producir cianosis (lo que se conoce como síndrome del bebé azul).

Cómo aprovechar mejor sus propiedades nutricionales

Las espinacas se pueden ingerir crudas o cocinadas. “Para preservar su riqueza nutricional, es preferible recurrir al vapor, microondas, rehogado o salteado frente a cocciones con más agua, como hervir, cocer o guisar”, recomienda la portavoz del Codinucat.

“Por su contenido en vitamina C, comerlas crudas (por ejemplo, en ensalada) sería la mejor manera de preservar esta vitamina. También los folatos se mantienen mejor en crudo”, apostilla Marqués. “Si las cocemos, minerales como el calcio, el hierro o el magnesio se absorberán mejor; sin embargo, perderemos gran parte de las vitaminas. Cuando las cocemos en agua abundante podemos aprovechar el agua de la cocción como base para un caldo de verduras”.

Ramo hace las siguientes propuestas culinarias para conseguir una mejor absorción del hierro:

  • Hamburguesa de espinacas a la plancha con rodajas de cebolla y tomate al natural acompañado de una limonada casera sin azúcar.
     
  •  Lomos de sardina (sin espina) al horno sobre cebolletas, pimientos asados, espinacas con tomillo y romero acompañado de un vasito de gazpacho suave con berberechos al natural.
     
  • Ensalada de espinacas con kiwi, naranja y un puñadito de pistachos acompañado de una tortilla francesa de jamón York.

Estas son algunas recetas sabrosas para degustar las espinacas:

Quesadilla de espinacas y queso

Estas deliciosas y saludables quesadillas se preparan con espinacas frescas y con dos tipos de queso: mozzarrella y feta. En un bol grande, ponemos las espinacas y las mezclamos con el queso rallado o cortado en trozos pequeños. Una vez que tenemos la unión hecha, le añadimos un poco de pimienta al gusto

Hamburguesa de espinacas y atún

Esta hamburguesa es saludable y rica en proteínas.el atún  es uno de los pescados azules más consumidos. Su carne posee un 12 por ciento de grasa, lo que lo convierte en un pescado graso, pero se trata de una grasa rica en ácidos grasos omega-3, que ayuda a disminuir los niveles de colesterol y de triglicéridos en sangre.

Timbal de espinacas son salmón

Para la elaboración de este plato, se cogen los filetes de salmón y se corta en láminas. A continuación, se sazona con sal y se pasa por una sartén con muy poco aceite, hasta que se dore. Por otro lado, en otra sartén se saltea el ajo muy picado con poco aceite. Cuando este empiece a coger color dorado, se añaden las espinacas y cuatro cucharadas de agua.

Ensalada templada de espinacas

Las espinacas son muy versátiles y, entre otras posibilidades, se pueden disfrutar crudas,como parte de muchas ensaladas o de acompañamiento. En esta ensalada se combinan con calabaza y con almendras, frutos secos muy ricos en nutrientes muy beneficiosos para la salud como carbohidratos, aminoácidos y ácidos grasos esenciales.

En qué consiste la dieta paleo: pros y contras

As, por Javier Robledo Vico

Hay tantas dietas disponibles en internet que es complicado no perderse. Pese a que en Deporte y Vida no somos demasiado fanáticos de seguir dietas de moda ya que la mayoría pueden conllevar problemas para la salud, hemos estado investigando acerca de la dieta paleo, si es tan buena como dicen y qué supuestos beneficios puede tener para el organismo.

¿Qué es la dieta paleo?

Efectivamente, la dieta paleo hace referencia al paleolítico, buscando en ésta época cómo se alimentaban los hombres y las mujeres: más o menos, hace referencia a una “dieta de las cavernas”, en las que nuestros antepasados salían a cazar y se alimentaban buenamente de lo que podían, sobre todo carnes, pescado y vegetales.

El responsable de su popularidad fue el gastroenterólogo Walter L. Voegtlin, que pregonaba que la alimentación adecuada era aquella de hace más de 10.000 años, antes de que apareciese la agricultura. De hecho, fue en este punto donde sus defensores más defienden la dieta paleo, ya que consideran que enfermedades cardiovasculares o diabetes no existían en la época del paleolítico.

Para seguir este tipo de dieta, únicamente tendríamos que alimentarnos de frutas, vegetales, carnes magras, pescados, nueces y semillas, y destierra de la alimentación todo lo que tenga que ver con lácteos, legumbres, almidones, azúcares, granos o alimentos procesados. Casi nada. Seguramente, el que nos esté leyendo debería tirar a la basura prácticamente toda su nevera. Sólo podríamos alimentarnos de aquello que nos da la naturaleza.

Por qué se defiende la dieta paleo

Los defensores de la dieta paleo mencionan que las dietas modernas, basadas en productos refinados y azúcares, son las responsables de una ingente cantidad de problemas de salud: a saber, el Alzheimer, la obesidad, el Párkinson, la diabetes o la infertilidad. Además, creen que las carnes que se consumían antiguamente provenían de animales salvajes alimentados de pasto u de otros animales salvajes, y por ende eran magras y contenían significantes cantidades de ácidos grasos esenciales.

¿Qué supuestos beneficios tiene?

Por una parte, la dieta paleo tiene beneficios perfectamente lógicos, asociados a un menor consumo de azúcares y alimentos procesados, y un mayor consumo de verduras y frutas, frutos secos o carnes de calidad. Esto, lógicamente, ayudaría enormemente a combatir problemas como la obesidad.

Sus defensores argumentan que es muy positiva para la función digestiva, y que la lucha contra las enfermedades crónicas comienza precisamente en el intestino. Profesan que al consumir constantemente alimentos que el cuerpo no tolera, se crea una irritación en el sistema digestivo, lo que provoca una cadena de problemas inflamatorios y auto-inmunes.

Asimismo, los defensores de este tipo de dieta creen que regula el azúcar en sangre, fundamental para prevenir enfermedades como la diabetes. En definitiva, la dieta paleo busca evitar alimentos que pueden producir inflamación en el cuerpo, como el gluten, los lácteos pasteurizados o los granos, aunque son temas que producen una gran controversia. También rechazan los alimentos altamente procesados, como puedan ser los edulcorantes artificiales, los aceites industriales, las grasas trans o los alimentos provenientes de animales que han ingerido hormonas o antibióticos.

Además, la dieta paleo cuenta con el respaldo del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, que la calificó en 2015 como una de las dietas más efectivas para lograr la pérdida de peso.

El estudio que la desmonta

Según publicó El Confidencial basándose en un estudio publicado en The Quarterly Review of Biology, la dieta paleo no es tan efectiva ya que obvia el papel fundamental que han tenido el almidón y los carbohidratos en el desarrollo del cerebro humano.

“Hasta ahora ha habido una gran atención en el papel que la proteína animal y la cocina han tenido en el desarrollo del cerebro humano durante los últimos dos millones de años, y la importancia de los carbohidratos, especialmente en forma de comidas ricas en almidón, ha sido totalmente pasada por alto”, señaló la doctora Karen Hardy, responsable de la investigación.

Fiebre por los smoothies: ¿son tan saludables como parecen?

  • Jessica Alba, Alessandra Ambrossio y Elsa Pataky, que incluso ha incluido en la alimentación de sus bebés los batidos con frutas y verduras, han caído rendidos a ellos.
  • Un experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad nos da algunas claves para preparar el batido perfecto.

Mujer.es

Llegan de moda los smoohties, vivan los batidos saludablesEjercicio físico, dieta sana y muchos smoothies son los tres grandes pilares de las dietas de las celebries. Raro es el día que no llegan a las redacciones fotografías de Alessandra Ambrosio o Jessica Alba saliendo del gimnasio con uno de ellos y Elsa Pataky incluso se los prepara a sus bebés, que parecen encantados con los licuados. ¿Pero son tan saludables cómo parecen? ¿Cómo se hace el batido ‘perfecto’? ¿Pueden sustituir a una comida?

Los batidos de frutas y verduras, además de contribuir a una hidratación óptima, nos aportan formidables dosis de vitaminas, minerales y antioxidantes y ayudan a prevenir algunas enfermedades degenerativas, digestivas o, incluso, el cáncer”, nos comenta desde el IMEO.

Son ideales para deportistas, personas que están haciendo dieta o se decidan por una fórmula más saludable y también para quienes no disponen de tiempo suficiente para realizar las cinco comidas diarias. Están muy indicadas para gente mayor con factores de riesgo para desarrollar enfermedades degenerativas y ofrecen una fórmula alternativa a quienes no les gustan demasiado las verduras y las frutas, incluyendo a los niños con poco apetito o que son especiales a la hora de comer ciertos alimentos. No obstante, hay sencillas reglas que hay que seguir para que éste preparado siga siendo saludable y dietético. A continuación desgranamos algunas a modo de consejos prácticos:

Excluir los ingredientes que engordan demasiado

“Existen muchas recetas de smoothies que proliferan en la red y no son, precisamente, indicados para todo el mundo”, señala Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. Si se quiere perder peso o mantener el que ya se tiene, se deberían descartar, de entrada, ingredientes como azúcar, miel, sirope, cacao en polvo, lácteos enteros como leche y yogur griego, nata, mantequilla de maní, etc.

Mayor cantidad de frutas (con piel) y verduras

Recomendamos preparar los smoothies mixtos, en una proporción de 60% de fruta y 40% de verdura. Puesto que el 80% de los micronutrientes se encuentran en la pulpa y en la piel, es muy importante triturarlos, siempre que sea posible, enteros y consumirlos en los siguientes 20 minutos.

La fruta es más económica si se compra congelada

Algunas frutas y verduras se conservan muy bien en la nevera, como las espinacas o las frutas del bosque. “En algunos establecimientos los arándanos, por ejemplo, que son un gran cardioprotector, se venden congelados a precio más económico; preservan todas sus propiedades y no contienen bacterias de mal estado, de modo que tenemos una ventaja”, añade Bravo

No deben susperar las 150 kcal por vaso

Las frutas son más calóricas que las verduras, por esto hay que vigilar la proporción. Para hacernos una idea, unos 250ml de esta bebida tendrían alrededor de 150kcal, perfectamente aceptable en un desayuno, merienda o como un tentempié de media mañana.

Ayudan, pero no hacen milagros

Ciertos jugos si se toman con regularidad pueden ayudar a lograr ciertas metas de salud, pero no resolverán ningún problema por sí solos. Los preparados de color verde (espinacas, apio, pepino, puerro) tienen más fibra y calcio y pueden ayudar frente a enfermedades degenerativas, ejerciendo algunos efectos depurativos. Los de un color intenso rojo (sandia, fresas, frambuesas, arándanos) son antioxidantes y favorecen la salud cardiovascular. Los de color naranja (naranjas, zanahorias, mango) ayudan a prevenir el cáncer.

No sustituyen a una comida

Los smoothies no son comida líquida para adelgazar y no cumplen con los requerimientos nutricionales y proteicos de una toma principal. “Al ingerir la fruta y verdura triturada, omitimos una parte del proceso de la digestión, que son la masticación y la insalivación, que puede influir en el afecto de saciedad y acentuar la sensación de hambre”, apunta el experto en nutrición del IMEO.

Más cremosos, pero light

Los smoothies light no tienen por qué ser sólo de fruta y verdura. “Al añadir frutos secos (almendra o nueces) aportaríamos grasas saludables que nos ayudarán a protegernos frente a las enfermedades de corazón”, recalca el experto del IMEO. Con la leche desnatada obtendríamos proteína de alto valor biológico. Podemos conseguir más cremosidad, sin cometer disparates calóricos, añadiendo leche de almendras o de soja, queso batido desnatado 0% -en el mercado ya existen opciones con el doble de proteína-, muy indicado para deportistas que tienen una demanda proteica superior que las personas sedentarias.

Las especias le aportan sabor

La forma más saludable para endulzar el smoothie es añadiéndole azúcar moreno, estevia o especias con un toque dulce, como canela, cúrcuma, jengibre, vainilla o té verde. La canela es ideal para personas con manifestada sensación de apetito y diabéticos. Este condimento ayuda mantener los niveles de azúcar estables en la sangre gracias a los fitonutrientes que contiene.

La cúrcuma, también conocida como azafrán de raíz, es un antiinflamatorio natural que metaboliza la grasa y reduce el colesterol. Daría a nuestro coctel un característico sabor picante. El jengibre se puede añadir, si hay inflamación abdominal. Mejora la permeabilidad intestinal protegiéndonos de la formación de úlceras y parásitos intestinales. Mejora la digestión de las proteínas y calma las molestias de estómago. La vainilla es un tranquilizante natural y iría muy bien en un smoothie tomado a media tarde. El té verde es aconsejable para problemas de retención de líquidos.

No añadir clara de huevo

No es aconsejable añadir clara de huevo a los preparados, un error que muchos deportistas cometen. Hay estudios que demuestran que las proteínas consumidas a partir de huevos crudos pierden de un 50 a 65% de biodisponibilidad. Además, “ingerir de forma habitual clara cruda puede interferir en la absorción de biotina, causando caída de cabello y envejecimiento prematuro”, apostilla Bravo.

Qué comer para reducir el riesgo de cáncer

Huffingtonpost /Informe 21

alimentos anticancer
En la batalla para erradicar el cáncer, hay otro factor que preocupa a los científicos: la obesidad. El American Institute for Cancer Research (AICR) comprobó que se puede prevenir una tercera parte de los tipos de cáncer si la gente mantiene un peso saludable, come una dieta basada en plantas y está físicamente activa, precisamente lo que se recomienda para evitar la obesidad.

Ya hace un tiempo atrás el National Cancer Institute (NCI) ha estado recomendando y difundiendo lo que ellos llaman la “Nueva Dieta Americana” que debe servirse en un plato: dos terceras partes de alimentos basados en plantas (vegetales, habichuelas o frijoles, granos enteros y nueces) y no más de una tercera parte de alimentos provenientes de animales como pollo, mariscos, carne magra o productos lácteos bajos en grasa. Ese estilo de comer no solo ayuda a reducir el riesgo de cáncer, sino el de enfermedades cardiacas y la diabetes.

Junto con la “Nueva Dieta Americana”, difunden la siguiente información cuatro entidades que realizan investigaciones en conjunto: las mencionadas AICR y NCA, el National Institute of Health (NIH), American Association of Retired Persons (AARP) y American Cancer Society (ACS). Algunos datos te sorprenderán.

1.- El café reduce el riesgo de cáncer del colon y del endometrio. Un estudio encontró que la gente que bebe café vive más años. Las mujeres que beben más de 3 tazas de café diarias están 35 por ciento menos propensas a ser diagnosticadas con cáncer del endometrio. Las que beben 4 o más tazas de café al día tienen un riesgo más bajo de cáncer del colon que las que no beben café. Se cree que esto se debe a que el café reduce el tiempo de tránsito de los desechos de alimentos en el intestino. Mientras menos tiempo están los desechos en el colon, menor es el riesgo de cáncer en ese órgano. Siguen estudiando el café porque tiene más de 1,000 componentes y aún no se sabe cuál protege del cáncer.

2.- La gente que come muchos vegetales, frijoles, frutas, nueces, granos enteros, aceite de oliva y pescado, y menos carne roja, carne procesada y mantequilla, tiene menos incidencia de cáncer y enfermedad cardiaca. Se relaciona la carne roja con un aumento en el riesgo de cáncer, especialmente en el colon. El cerdo no es, como dicen, “la otra carne blanca”. Está en la misma categoría de la carne roja y el cordero. Nadie debe comer más de 18 onzas semanales de carne roja a la semana, y se recomienda pre-cocinarla (al microonda o hirviendo en agua antes de ponerla a la parrilla, para reducir los cancerígenos.

3.- El licopene presente en los tomates, la toronja rosada, el repollo y las remolachas, ayuda a proteger contra el cáncer prostático.

4.- Los vegetales crucíferos como brócoli y repollo protegen contra varios tipos de cáncer por sus vitaminas, minerales y antioxidantes.

5.- Los arándanos (blueberries) protegen contra el cáncer de la boca, la garganta, los pulmones y el estómago.

6.- Las frutas rojas y anaranjadas como el melón cantaloupe y las batatas o boniatos protegen contra el cáncer de la boca.

7.- Una dieta rica en la fibra de los granos enteros protege contra el cáncer, especialmente del colon.

8.- Cualquier nivel de alcohol aumenta el riesgo de cáncer del seno. El alto consumo aumenta el riesgo de varios tipos de cáncer en ambos la mujer y el hombre, incluyendo el colon y el hígado. La ACS recomienda, como límites de consumo de alcohol, 2 tragos diarios para los hombres y un trago diario para las mujeres.