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En las redes de la obesidad infantil

agosto 2, 2017

El Consejo de la UE pide a los Estados medidas contra una epidemia silenciosa que afecta a uno de cada tres niños valencianos – Alertan de la agresiva promoción comercial y la publicidad directa a través de internet dirigidas a menores

Levante-EMV, por Paco Cerdà
Hasta el 60 % de niños con sobrepeso pueden convertirse en adultos obesos. La obesidad en la infancia está asociada a una mayor probabilidad de sufrir diabetes de tipo 2, asma, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. El aumento de peso tiene relación con la lactancia, la publicidad que reciben los adolescentes o el estatus socioeconómico del hogar: a más pobreza, peores hábitos alimenticios.

Una cruzada contra el sobrepeso y la obesidad infantiles. A ello se ha lanzado el Consejo de la Unión Europea en un documento de recomendaciones a los Estados que pone de relieve un problema de salud poco visible pero que determina el futuro de quienes lo padecen. El estudio avisa de que es probable que más del 60 % de los niños con sobrepeso se conviertan en adultos obesos. Y apunta a que la obesidad en la infancia está asociada a graves consecuencias para la salud, como una mayor probabilidad de sufrir diabetes de tipo 2, asma, hipertensión y enfermedades cardiovasculares. Además, acarrea un intangible, a veces incluso más peligroso: la obesidad infantil «está asociada con una baja autoestima», detalla el Consejo de la UE. En edades en las que es una lacra el acoso escolar (amplificado por el ciberacoso), la obesidad infantil puede tener aristas que solo conoce y sufre el niño y su entorno.

El documento radiografía la situación: señala que la obesidad infantil en Europa está relacionada con el estatus socioeconómico de los padres: cuanto más pobre es la familia, más opciones tienen los niños de adquirir malos hábitos alimenticios y padecer sobrepeso. Pero incluso antes del nacimiento hay factores de riesgo: según algunos estudios, favorecería la obesidad infantil factores como un elevado índice de masa corporal materno antes del embarazo, una exposición prenatal al tabaco, un aumento excesivo de peso de la madre durante la gestación y un aumento de peso acelerado del bebé durante sus primeros mil días.

Más ejercicio, menos pantallas

La lactancia es otro rasgo al que alude el documento del Consejo de la Unión Europea. «La lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida contribuye a lograr un crecimiento, un desarrollo y una salud óptimos. Posteriormente, para satisfacer sus crecientes necesidades nutricionales, los niños deben recibir una alimentación complementaria adecuada y segura, pero manteniendo la lactancia materna hasta los dos años o más», añade.

En todo caso, las conclusiones aprobadas por el Consejo se centran más en recomendaciones y peticiones a los Estados miembro para que aborden este problema. Están los consejos previsibles: que lo menores de 5 a 17 años hagan «como mínimo 60 minutos diarios de actividades físicas» y que al menos tres veces por semana ese ejercicio sea de intensidad vigorosa para reforzar músculos y huesos.

Se propone igualmente promover dietas sanas con alimentos nutritivos en el entorno educativo, desarrollar directrices con información sobre las porciones adecuadas según alimentos, y fomentar el etiquetado voluntario con las opciones saludables de alimentación.

Esas son las medidas esperadas. Pero hay una recomendación en la que la institución comunitaria pone un especial énfasis: controlar las pantallas, porque son el cordón umbilical por el que llega la obesidad infantil a muchos menores. Por este motivo reclama «aumentar los esfuerzos concertados por reducir la cantidad total y el poder de persuasión de la promoción de productos alimenticios destinada a niños y adolescentes que sea contraria al fomento de estilos de vida saludables».

En este sentido, exige a los Estados que «tomen nota, en particular, de la urgente necesidad de responder a los nuevos desafíos de la promoción comercial y la publicidad a través de las plataformas en línea y de las redes sociales donde los mensajes de comunicación, a menudo, van dirigidos a cada niño en concreto y son más difíciles de controlar».
Por ahí llega no solo el estilo de vida sedentario, sino una intensa y directa promoción de alimentos con alto contenido de energía, sal, azúcares o grasas saturadas y ácidos grasos trans o que no cumplan de otro modo las orientaciones nutricionales establecidas.

Ocho años: la edad crítica

El 30,4 % de niños de 0 a 16 años presenta exceso de peso en la Comunitat Valenciana, según los datos obtenidos del Informe de Salud del Escolar del año 2014. Es la última gran radiografía sobre la cuestión. En ella aparece que el exceso de peso infantil es más frecuente en niños (32,4 % niños y 28,3 % niñas). De ellos, el 18,6 % tiene sobrepeso (18,7 % niños y 18,5% niñas) y el 11,8 % obesidad (13,6 % niños y 9,8 % niñas).

La prevalencia de exceso de peso va aumentando progresivamente con la edad hasta los 11 años y desciende en edades posteriores. Pero los datos señalan un momento crucial: entre los 7 y los 8 años se pasa de un 34 a un 40 % de menores aquejados de exceso de peso.

En el sobrepeso, se constata un aumento de la prevalencia entre los 6 y los 11 años, alcanzando su cénit a esta edad. Sin embargo, en la obesidad se observa un incremento progresivo y marcado de las cifras hasta los diez años.
Los programas de atención integral a la obesidad infantil no solo modifican las dietas e incentivan la actividad física. También limitan el uso de las pantallas, un foco de origen del exceso de peso. En caso de obesidad secundaria o de presencia de síndrome metabólico, las autoridades sanitarias valoran la derivación del menor a la endocrinología pediátrica.

¿Son útiles las redes sociales para prevenir la obesidad?

julio 27, 2016

Un estudio concluye que, aunque no permiten una reducción sostenida de peso entre los jóvenes, sí podrían facilitar la pérdida de kilos limitados a corto plazo.

Con salud, por  Andrés Lijarcio

redes_sociales_obesidad_21072016_saludigitalLas cifras son alarmantes y en los últimos años no han hecho más que aumentar activando todas las alarmas. El sobrepeso y la obesidad son catalogadas como muchos especialistas como verdaderas epidemias del siglo XXI en países de todo el mundo. Según datos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en 2014 había más de 1.900 millones de adultos de 18 o más años con sobrepeso, de los cuales, más de 600 millones eran obesos. En general, durante ese año alrededor del 13% de la población adulta a nivel mundial (un 11% de los hombres y un 15% de las mujeres) era obesa. En lo que respecta al sobrepeso, lo padecía el 39% de los mayores de 18 años.

En este contexto, la OMS pone de relieve que la prevalencia mundial de la obesidad se ha multiplicado por más de dos entre 1980 y 2014. Un año antes, en 2013, más de 42 millones de niños menores de cinco años de edad tenían sobrepeso. Si bien el sobrepeso y la obesidad eran considerados hace tiempo un problema propio de los países de ingresos altos, actualmente ambos trastornos aumentan considerablemente en aquellos países más humildes, sobre todo en los entornos urbanos. Por su parte, en los países en desarrollo con economías emergentes, el incremento porcentual del sobrepeso y de la obesidad en los niños han sido un 30% superior al de los países desarrollados.

Como consecuencia, estas complicaciones suponen un factor de riesgo importante de enfermedades como las cardiovasculares, principalmente cardiopatías y accidente cerebrovascular, que en 2012 fueron la causa principal de fallecimiento en el mundo; diabetes; trastornos del aparato locomotor, como osteoartritis; así como algunos cánceres entre los que destacan el de endometrio, el de mama y el de colon.

En lo que se refiere a los pacientes pediátricos, la obesidad infantil se asocia con una mayor probabilidad de obesidad, muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Pero además de estos riesgos futuros, los niños obesos sufren dificultad respiratoria, un mayor riesgo de fracturas e hipertensión, y presentan marcadores tempranos de enfermedad cardiovascular, resistencia a la insulina y efectos psicológicos.

LA INFLUENCIA DE LAS REDES SOCIALES

Ante este panorama, las nuevas tecnologías en general y las redes sociales en particular influyen significativamente en la forma en la que los usuarios anuncian métodos para adelgazar o formas “eficaces” de hacer ejercicio para conseguir el peso deseado. Como en todo, la información que se puede encontrar en este tipo de plataformas es muy variada y por lo tanto no toda es fiable.

Recientemente se ha publicado un estudio sobre el uso de este tipo de herramientas, así como de aplicaciones para móviles enfocadas a la pérdida de peso en adultos jóvenes con sobrepeso y obesidad. La investigación, llevada a cabo por especialistas del The National Heart, Lung and Blood Institute del Instituto Nacional de Salud de Estados Unidos, y publicada en la revista científica The Lancet, concluye que este tipo de tecnologías “no permiten una reducción sostenida de peso entre los adultos jóvenes, aunque podrían facilitar la pérdida de peso limitado a corto plazo”.

chica_reduccion_peso_2_21072016_saludigitalEn redes sociales como Facebook o Instagram, normalmente las que cuentan con un mayor número de usuarios jóvenes se pueden encontrar numerosas experiencias de gente que expone a través de fotografías u otro tipo de contenido la manera en la que han perdido peso. Según este estudio, este tipo de imágenes o relatos no suelen influir significativamente en el usuario que también busca una solución a determinados problemas de sobrepeso.

HISTORIAS REALES Y VIRALES

La historia de Aubrey Johansen, una chica de 25 años, se ha hecho ya viral en las redes sociales más utilizadas en todo el mundo. Con sus fotos explica cómo llegó a pesar hace un tiempo hasta 159 kilos, un hecho que puso en jaque a su salud hasta tal punto que los médicos llegaron a alertarle que, si no bajaba de peso, sólo le quedarían alrededor de 15 años de vida.

Tras someterse a una operación esta paciente llegó a perder 72 kilos, sin embargo no está contenta con el resultado. Tras la reducción de peso a través de una intervención quirúrgica, Aubrey muestra cómo ha quedado su cuerpo ahora, caracterizado sobre todo por los excesos de piel después de la reducción de grasa. Aún así, independientemente del aspecto más estético, la joven reconoce sentirse ahora más enérgica y positiva que antes.

antes_despues_21072016_saludigitalEn este tipo de redes sociales es también común encontrar casos de personas que afirman haber conseguido un cuerpo atlético en un tiempo determinado animando a los usuarios a seguir sus métodos que, a priori, usaron para conseguirlo. En estos casos, los expertos recomiendan prudencia ante la credibilidad de determinadas historias usadas a menudo por marcas comerciales concretas que buscan un fin económico y lucrativo más allá de la concienciación saludable.

APPS ÚTILES CONTRA EL SOBREPESO

A pesar de la relativa influencia que este tipo de aplicaciones puedan tener sobre alguien con intención de prevenir problemas de salud relacionados con el sobrepeso o la obesidad, los especialistas destacan que en los últimos años el auge de determinadas apps saludables es beneficioso como complemento a los hábitos de vida sana que aconsejan para perder peso o mantenerse en forma.

Precisamente en torno a este tema, la oferta disponible de apps para dispositivos móviles es amplia y en ocasiones hace complicado al usuario conocer cuáles son las mejores. El ámbito de la mHealth se configura cada vez más como una fuente de herramientas eficaces para llevar a cabo una dieta sana y equilibrada, así como en una mejor realización de ejercicio físico.

Vence la obesidad y se convierte en modelo de ropa interior

abril 25, 2016

Su historia ha dado que hablar en las redes sociales.
Primera hora

obesidad_2Dollie Gillie es una canadiense de 30 años que con decisión, fuerza de voluntad, esfuerzo y disciplina logró vencer la obesidad. Ahora es modelo de lencería. Su historia ha dado que hablar en Instagram.

La mujer llegó a pesar más de 220 libras, así que cuando cumplió 22 años de edad tomó una sabia decisión. Comenzó a preocuparse por su peso y a comer saludable. Cambió de estilo de vida por completo.

Ella contó a Daily Mail que se había acostumbrado a llevar una vida sedentaria, “Recuerdo estar sentada en mi escritorio en mi nuevo trabajo y sentirme muy incómoda”. En ese tiempo Dollie pesaba 229 libras.

obesidad3Donna comentó que nunca tuvo una intervención quirúrgica para lograr estar en forma, sino que con una dieta saludable y mucho ejercicio logró tener una figura envidiable.

Muchos cibernautas de Instagram destacan la fuerza y empeño que puso esta mujer a mejorar su salud y figura.

Llaman “gorda” a una mujer tras su cita y su brillante respuesta causa furor en la Red

julio 30, 2015

Michelle Thomas logró sobreponerse al dolor que sentía y afirmó a su cita que no tenía problemas con su figura
ABC
facebook-gorda-respuestaCon la llegada de las redes sociales, cada vez son más los que apuestan por dejar a un lado los bares y las salidas nocturnas para buscar a su pareja a través de internet. Por ello no es raro que hayan nacido decenas de aplicaciones con este objetivo. Sin embargo, el que el contacto se haga a través del Smartphone o el ordenador hace que, en ocasiones, aparezca alguna persona que aprovecha su anonimato para adquirir una actitud despreciable.

Precisamente con uno de estos sujetos se topó la británica Michelle Thomas quien, tras tener una cita con un pretendiente hallado a través de la aplicación Tinder, recibió una carta suya en la que este afirmaba que nunca podría ser su novio debido a que estaba gorda. A pesar del disgusto inicial, la mujer se recompuso y, días después, publicó una respuesta que ya ha cautivado a miles de usuario en Facebook.

Esta historia comenzó cuando, hace algunas semanas, Thomas -de 30 años y escritora- contactó con un chico a través de la Red. Tras mantener alguna que otra conversación, ambos decidieron tener una cita. Según creía la mujer, todo parecía haber ido bien. De hecho, estaba bastante ilusionada. Sin embargo, la situación cambió cuando recibió un cruel mensaje de su «pretendiente».

«Hola Michelle. Gracias por la maravillosa velada de la noche pasada. Disfruté mucho de tu compañía y te adoro. Eres descarada y divertida; justo el tipo de chica con la que me encantaría salir si mi cuerpo y mente me lo permitieran, aunque me temo que no es el caso. Me gustas Michelle, y creo que eres la chica más bonita que he conocido, pero mi mente esperaba ver a alguien más delgada», comenzaba el escrito.

A continuación, el chico afirmaba que, aunque se sentía sumamente atraído por su mente, su personalidad y su rostro, no podía decir lo mismo de su figura: «Puedo sentarme contigo, tontear y tener una noche divertida, pero creo que cuando nos desnudemos mi cuerpo se vendrá abajo y no quiero que eso pase. No quiero estar tumbado a tu lado mientras me preguntas por qué no se me levanta. Estoy muy decepcionado conmigo mismo Michelle, porque realmente no me sentía tan bien con alguien como tú en años, pero estoy tratando de ser honesto contigo sin sonar como un auténtico imbécil».

Finalmente, y tras pedir perdón a Thomas por su superficialidad, le pedía que entendiera su postura, pues prefería pasar cuanto antes por una ruptura que hacerle daño en un futuro. «Soy un hombre, con todos los deseos carnales de un hombre y todos sus defectos, y tengo claro lo que quiere mi cuerpo», completaba.
Una respuesta que ha causado furor

Tras terminar de leer el mensaje, la mujer no pudo evitar las lágrimas. No obstante, y a pesar de que no le cabía en la cabeza por qué recibía esas líneas después de una cita perfecta, decidió sobreponerse y responder -en una carta abierta en su blog- a su «cita».

«Querido hombre que conocí en Tinder: No tengo por qué atraerte. Todos tenemos un amigo que estaríamos encantados de que nos atrajera, pero nuestro cuerpo y nuestra mente no funcionan así. Eso está bien. Lo que no está nada bien es el hecho de que, después de estar conmigo unas horas, te hayas tomado tu tiempo para escribir este mensaje que está totalmente fuera de lugar. Es poco menos que sádico», comenzaba.

A continuación, señalaba que había usado un tono «edulcorado y condescendiente» y que había detallado de forma «grotesca» cuánto le disgustaba su cuerpo con el único objetivo de «hacer daño». «Lograste despertar un temor oculto que tienen todas las mujeres desde la adolescencia: que no importa lo graciosa, lista, divertida, amable, apasionada o vibrante que sea, pues si está gorda nadie la va a encontrar atractiva. Me gusta mi figura. No me veo como Charlize Theron, y está bien, me parezco a mí y me gusto a mí misma», fiinalizaba.

Polémica en Bélgica por la obesidad de la ministra de Salud Pública

octubre 13, 2014

El estado de obesidad de la ministra de Salud Pública de Bélgica, Maggie De Block, ha generado una fuerte polémica en el país por presidir esa cartera.

Que.es
Maggie de BlockLa ministra de Salud Pública de Bélgica, Maggie De Block, ha generado una fuerte polémica en el país por su estado de salud precisamente. La mujer de 52 años padece obesidad, una enfermedad por la que está siendo duramente criticada al presidir el ministerio que se dedica a la salud de la población.

Desde su país la controversia es tal que aseguran que De Block no genera confianza en el ministerio debido a su peso, aunque sus compañeros han dicho que su apariencia física no es ningún problema a la hora de hacer política.

La popularidad de la ministra belga es muy positiva entre la población, que no tiene en cuenta su estado. Más bien, el debate lo ha generado un periodista de la región que publicó en su cuenta de Twitter si era creíble que De Block presidiera el ministerio de la salud pública.

Las críticas que se han generado en torno a la ministra son tan fuertes que las redes sociales se preguntan ahora si es un buen ejemplo. Maggie De Block es médica aunque actualmente se dedique a la política. Muchos ahora se preguntan cómo puede velar por la salud de un país si ella no cuida de la suya propia, aunque no se sabe si la mujer podría tener un problema  que nada tuviera que ver con la comida en exceso.