Sushi, pizza o indio, ¿cuál es mejor para comer en casa?

CuidatePlus, por Isabel Gallardo Ponce

A veces no nos podemos resistir y nos dejamos vencer por la pereza o simplemente queremos darnos un capricho y abandonamos los cacharros en la cocina o lo que teníamos previsto para pedir comida a domicilio. Una vez que sabemos que no debemos abusar de este recurso aunque los toques de queda dificulten salir a cenar, ¿cómo podemos realizar decisiones saludables al pedir comida? 

Lo cierto es que no solemos pedir comida tradicional cuando levantamos el teléfono o usamos la aplicación de turno y tendemos a optar por comidas internacionales y más exóticas. Los expertos consultados por CuídatePlus te dan ciertos trucos para que la toma de decisiones sea algo más consciente y elijas aquello que no desbarate los esfuerzos que haces el resto de la semana para mantener una alimentación equilibrada.

Comida japonesa

Sin duda los ingredientes de la comida japonesa la convierten en una de las opciones más saludables para pedir a domicilio. Según Enric Sánchez, nutricionista del Grupo de Obesidad, Diabetes y Metabolismo del IRBLleida, y coordinador del Grupo de Trabajo de Dietoterapia de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad (Seedo), esta comida oriental se basa en hidratos de carbono complejos, como el arroz o las sopas con verduras, pero también incluye la técnica del vapor para la cocina, además de incluir pescado y poca carne -y cuando la hay es blanca-.

“El sushi es un plato típico de origen japonés basado en arroz aderezado con vinagre de arroz, azúcar y sal y combinado con otros ingredientes como pescados crudos, mariscos y verduras. Si bien es cierto que contiene azúcar y sal, el sushi es un plato saludable para la comida take away”, añade Sánchez. Esta recomendación se extiende también a las cenas, siempre que se tengan en cuenta las raciones y que estas tengan un tamaño adecuado. 

Con menos calorías, añade Estefanía Ramo, nutricionista del  Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), estaría el sashimi, un plato a base de pescado crudo o cocido, “como pulpo, sepia, rodaballo, atún, salmón y moluscos. Se sirve en rodajas finas con una ligera salsa de soja, wasabi (crema de rábano), caldo de algas o tofu. 

Con lo que hay que tener cierto cuidado es con las salsas, especialmente con la de soja por su alto contenido en sodio, y con que el restaurante sea de confianza y se observen todas las normativas respecto a la seguridad alimentaria en el congelado de pescado y en los productos frescos. 

Comida china

El chino del barrio o uno que te encanta al otro lado de la ciudad suele ser una opción bastante popular. Sin embargo, muchas veces “no respeta la cocción al vapor o al agua y abusan del aceite reutilizado y las salsas, escondiendo muchas veces ingredientes de mala calidad”, advierte Rubén Bravo, dietista del (IMEO)

Cocina india

La cocina india es muy especiada, y también contiene semillas, raíces, cortezas o hierbas, amén de bastante picante entre sus ingredientes, además de un gran contenido en grasas y salsas. Se aconseja un consumo puntual. En esta alimentación es muy común el dahí o yogur, que se consume siempre sin azúcar.

La base de la comida hindú son las verduras, hortalizas y tubérculos, acompañadas de arroz y legumbres. La cocina india, en general, prescinde de la carne bovina y porcina y muchos de sus platos son aptos para vegetarianos. Ramos afirma que dentro de las opciones más saludables destacan el pollo con sus variantes tikka masala (con leche de coco), shashi-korma (con castañas, almendras o anacardos) y tandoori (con jengibre y especias) que se pueden acompañar de samosa de verduras.

Además, el postre suele consistir en frutas frescas. Pero hay que ser precavido, aunque parece que la comida procedente de la India puede ser bastante saludable, hay que tener en cuenta que “la principal grasa utilizada en esta cocina es el ghee, que a pesar de que es muy efectivo para disolver los principios activos de las hierbas que se usan en esta cocina, tiene un enorme contenido de grasa y un gran aporte de calorías”,dice Sánchez. Por ello, una opción más saludable sería sustituirlo por aceite de oliva virgen extra

Gastronomía mexicana

La comida mexicana es cada vez más común entre las opciones internacionales de comida. Sin embargo, los nachos, burritos, tacos, quesadillas y fajitas puede que no sean la mejor opción para la salud, por su alto contenido en calorías y grasas, aunque todo depende de sus ingredientes, como siempre. 

Conviene también no elegir los platos con más salsas, sobre todo si en ellas abundan los quesos o la nata. No obstante, la comida mexicana tiene un gran abanico de productos y de técnicas culinarias, por lo que Sánchez aconseja escoger los platos realizados al vapor, al horno… “En esta dieta destacan el maíz y el chile -con un gran aporte de vitamina A y C-, seguido de los frijoles, el arroz, frutas y verduras, especias, carnes, aves, pescados y mariscos”. 

Ramos añade que dentro de la oferta de comida a domicilio, “podemos optar por la salsa de guacamole, los jalapeños, las tortillas de maíz, ricos en fibra y aptas para celíacos, con relleno de pollo”.

Comida estadounidense

El famoso estilo de vida americano (american way of life) se asocia con comida rápida (fast-food), caracterizada por alimentos ultraprocesados y por la abundancia de fritos, rebozados, grasas saturadas y grasas trans, azúcares añaidos y sal.  De ahí que esta opción sea la menos saludable para pedir a domicilio, aunque nos tienten las hamburguesas, los refrescos, los perritos o la mayoría de las pizzas. 

“En la comida americana el azúcar tiene un importante papel y las carnes que se consumen son en su mayoría procesadas -normalmente carne roja con mucha grasa, como vacuno, cerdo, bacon…-. Los cereales que se utilizan son en su mayoría azucarados y se consume poca fruta y verdura. Además, en esta cocina se opta por formas de cocción poco saludables”, recuerda Sánchez. Y es que muchas veces, por ejemplo, los panes de hamburguesas contienen grasas de baja calidad y aditivos. 

Además la comida americana se caracteriza por presentarse en raciones de gran tamaño con acompañamiento y postre. Por eso, si pedimos unas patatas fritas o una ensalada creyendo que elegimos un plato más saludable, lo más seguro es que vengan con salsas para aliñarlas o acompañarlas. Este tipo de salsas suelen contener una gran cantidad de azúcar, además de aditivos “que podrían irritar las paredes del tubo digestivo por su acidez”, dice Sánchez. Así que para aliñar las ensaladas lo mejor es siempre usar aceite de oliva virgen, vinagre y sal u optar por el zumo de limón.  

En el ámbito industrial, cuanto más elaborado es un alimento, más procesado está. Por lo tanto, más que en la preparación del plato, deberíamos centrarnos en la elección de los productos para este, vigilando que sean productos frescos y sin o con poco procesado.

Sin embargo, en la comida americana, según Ramos, hay cabida para la comida de calidad con un procesado más sencillo de los alimentos y sin abusar de colores y sabores fuertes, como podrían ser el pavo dorado con finas hierbas y verduras asadas, las ensaladas, las hamburguesas de carne de vacuno con pan rústico o en su versión vegana a base de arroz integral, soja, quinoa y frijoles. 

Platos italianos

Lo primero que nos viene a la cabeza cuando pensamos en la gastronomía italiana es la pizza y la pasta. Sin embargo, por más que queramos la pizza no es un alimento propio de la dieta mediterránea, sobre todo si la pedimos para llevar ya que está repleta de grasas saturadas, sal y suele estar realizada con harinas refinadas. 

La cosa cambia si el restaurante en el que pedimos la cena tiene pasta, arroz, y pizza de harinas integrales. Su acompañamiento debe aportar verduras, proteína y aceite de oliva virgen extra. Sánchez recuerda que también hay que evitar añadir salsas calóricas y con mucha sal. Pero, además, la cocina italiana también cuenta con abundantes verduras, frutas, carnes y pescados, que pueden ser una opción saludable. 

Carnes argentinas, uruguayas y brasileñas

Las carnes procedentes de América del Sur -Argentina, Uruguay y Brásil- suelen ser carnes muy jugosas y con cortes muy diferentes a los que estamos habituados. Se trata, según Ramos, de carnes muy jugosas que provienen del pastoreo y con un alto valor nutricional y ricos en Omega 3, ácido fólico y vitaminas del grupo B. “De promedio contienen 20 gramos de proteína animal por cada 100gr de producto, por esto se deben consumir con moderación y evitando aderezar con salsas”, apunta Ramos. Y una vez más hemos de atender a la forma de cocinado, siendo las formas más saludables el asado a la parrilla, a la brasa, el grill y la barbacoa. Eso sí, eligiendo un corte que no supere las cantidades recomendadas y evitando derivados (salchichas, morcillas, chorizos…).

Para acompañar la carne, no hay que olvidar añadir verduras, ya sean crudas o cocinadas, y ponerle la guinda con fruta de postre.

Los niños que desayunan bien sacan mejores notas

El Doctor Bravo dice que también son mejores hijos 

Ana Nodal, Revista Aquí Castilla -La Mancha

Ni administraciones sanitarias ni entidades privadas están dispuestas a que nuestros niños sigan alimentándose de manera inadecuada.

Representantes del IMEO, con Rubén Bravo a la cabeza, han participado en la iniciativa del Desayuno 3S Y, en este sentido, el desayuno juega un papel fundamental. No en vano, de esa primera comida del día depende no sólo la salud de los chavales, sino su estado emocional e incluso su propio rendimiento escolar. Lo explica Rubén Bravo, naturópata experto en nutrición.

Nueve de cada diez niños de Castilla-La Mancha no desayunan. Son datos alarmantes que han movilizado no sólo a las administraciones sanitarias, sino a entidades privadas como el centro comercial Luz del Tajo, que ha promovido junto al Instituto Médico Europeo de la Obesidad el llamado desayuno 3S: sostenible, saludable y social. Rubén Bravo, neurópata experto en nutrición, indica que los malos hábitos de alimentación son peores en nuestra Comunidad que en el resto de España.  “A nivel nacional, son un 10% los que no desayunan, aunque la mayoría no lo haga bien. Pero en Castilla-La Mancha es un 90% el porcentaje de niños que se van al cole sin desayunar” .

Otro dato a tener en cuenta, añade el doctor Bravo, es que el 27,8% de la población infantil “se encuentra en un nivel de sobrepeso u obesidad. Y esto es grave”. Para intentar paliar esta situación, el Instituto Médico Europeo ha desarrollado tres actividades. “En principio, hemos organizado una serie de talleres, seleccionando niños de los colegios de la zona, entre 130 y 150, para enseñarles a tomar un desayuno completo, saludable. No sólo intentamos que elijan alimentos, sino que los puedan elaborar ellos. Para ello cuentan con el apoyo de profesionales y monitores. El día 28 harán una fiesta con todos ellos”.

La página web ‘http://www.laformuladeldesayuno3s.com, es otra de las apuestas de este instituto médico para conseguir que los chavales se alimenten convenientemente. “Esta página web está más bien orientada a los padres”, explica el doctor Bravo. “Les damos un montón de información acerca de cómo debe ser ese desayuno saludable. También incluimos un test donde los padres podrán rellenar todas esas preguntas, cinco, muy sencillas, que contribuirán a informarles sobre lo que están haciendo bien, lo que están haciendo mal y cómo deberían hacerlo para que sus hijos desayunen de una forma más adecuada.”

La tercera iniciativa que ha puesto en marcha el Instituto Médico Europeo de la Obesidad es la configuración de ese desayuno saludable, “que lo llamanos el desayuno 3S. ¿Por qué? Porque, por un lado, nos centramos en que sea un desayuno social, dirigido principalmente a que los padres estén más tiempo con sus hijos en del desayuno, que dediquen entre 15 y 20 minutos a esta primera comida del día, que les ayuden a escoger los alimentos, a prepararlos, y que mientras que estén desayunando conversen sobre las cosas que les interesan. ¿Qué está ocurriendo ahora? Que, o bien no se desayuna, o se desayuna rápido. Eso hace que los niños tengan desayunos incompletos y, al tener que comer rápido, a la larga se les está creando una ansiedad por la comida, que es uno de los problemas principales que tenemos en los adultos obesos, que comen con mucha ansiedad y muy rápido”.

“La segunda S que tenemos es la de sostenible. En Toledo va muy bien porque hay alimentos muy ricos de la zona y lo que intentamos inculcar es que los niños consuman alimentos de su región y que intenten elegir los alimentos de temporada. Y por otro lado es crucial la parte del desayuno que se refiere a qué seleccionar, es decir, de qué tiene que estar compuesto un desayuno”. En este sentido, Rubén Bravo especifica que “debería estar compuesto por un hidrato de carbono, a ser posible integral. En este caso podemos hablar de unos cereales integrales, de un pan de centeno integral o de avena integral. Este hidrato de carbono lo que les va a proporcionar es energía de una forma lenta pero sostenible y moderada a lo largo de toda la mañana. Va a evitar que se cansen a lo largo de la mañana. Además, hay que incluir una pieza de fruta, que es una de las cosas que los niños se suelen saltar. La fruta les va a dar ese piquito de insulina inicial en el desayuno para que comiencen el día con energía. Y luego, por otro lado, también hemos de incluir un lácteo y una proteína. La proteína puede ser un poquito de jamón york, jamón serrano, pavo… Y el lácteo, un yogur, un vaso de leche, etc. ¿Qué les van a proporcionar estos dos últimos alimentos? Sobre todo están orientados al crecimiento. La leche proporciona calcio para potenciar y reforzar sus huesos y la proteína va a ayudarles en el crecimiento muscular”.

El llamado Desayuno 3S es recomendable desde que el niño tiene dos o tres años. “Así será más fácil que cojan un hábito. Si tú ves que tu padre come rápido o que se toma lo primero que coge, los niños van a intentar imitarlo. Si en cambio ven que les dedican un poquito de tiempo, que comen con paciencia, que eligen alimentos adecuados, también van a intentar seguir sus pasos. Recomendamos que en cuanto dejen de comer como bebés se empiece a educar a los niños en este tipo de alimentación. Hacerlo a los 15 años ya es imposible”.

Para llevar a cabo una alimentación adecuada sería imprescindible poco menos que un cambio en los hábitos de vida. Y es que hoy en día los chavales se acuestan tarde, lo que conllevar que se levanten con la hora justa para ir al colegio sin dedicar el tiempo necesario para el desayuno. “Esos malos hábitos están influenciando negativamente tanto su salud como su forma de ser. Ahora estamos potenciando unas generaciones con un exceso de hiperactividad, agresividad, combinados con niveles de apatía, sin incentivos. Y esto está muy, muy relacionado con la alimentación. La mayoría de los alimentos que suelen tomar los jóvenes o los niños suele estar llena de picos de insulina, donde se toma un azúcar ya sea en forma de zumo o chuchería o bollería y es que esto les está creando una tendencia a un comportamiento bipolar, lo que hace cuando llega la adolescencia surjan los problemas”.

Hay otro hecho a tener en cuenta, señala el doctor Bravo: “los niños menores de 14 años pasan delante del televisor, la consola o el ordenador, entre tres y cinco horas al día. Es decir, cuando llegan del colegio se pasan la mayor parte del tiempo ahí sentados. Antes los niños estaban todo el día en la calle, montando en bici, jugando… ahora no y las relaciones sociales han bajado en este aspecto”.

El modo de vida ha cambiado, en general. Los padres casi nunca están en casa “y tampoco quieren discutir con ellos. Los ves en un desayuno, en una cena… Y es difícil, cuando les ves un rato, estar inculcándoles que tienen que tomar verdura o comer pescado. Si eso se lo hacemos desde pequeños lo van a ver normal. Uno de los problemas fundamentales en este sentido es de los padres ¿por qué trabajas tanto?, ¿por qué no ves a tus hijos? para que ellos tengan todo lo necesario: estudios, ropa, puedan ir a la universidad… Pero en algo tan fundamental como es su salud y como es su estado emocional, en el que incide la comida directamente, falta esa preocupación de los padres”.

El doctor Bravo aclara que “no hay alimentos prohibidos, aunque algunos se deberían tomar de forma moderada, como la bollería, los dulces, las bebidas excitantes, hamburguesasa, pizzas. Con una vez a la semana, dos veces a la semana, como mucho, es suficiente”.

 También hay solución para aquellos que se levantan inapetentes. “Nosotros incluimos en el desayuno tanto según me levanto como la media mañana.Nada más levantarse se pueden tomar un lácteo o una pieza de fruta, que eso sí entra bien,y luego, cuando vaya al cole, puede llevar un sándwich con jamón york y algo de pan integral.Ya tenemos hecho el desayuno perfecto”.

El desayuno es la principal comida del día. La Organización Mundial de la Salud habla de un 35% de las calorías consumidas en el desayuno y media mañana y Sanidad habla de un 30%. “Ahí tenemos que meter un tercio de toda la comida que vamos a tomar en el día. Es cuando el cuerpo necesita más, está más activo, el metabolismo arranca fuerte. Tendríamos que cenar muy poquito y empezar a descansar a partir de las once de la noche como muy tarde. Siguiendo este biorritmo, nos levantaremos por la mañana más prontito, con más energía, estaremos más despiertos y nos apetecerá desayunar más fuerte. Estos son cambios de hábitos”.

Lo cierto es que hay estudios que indican que los niños que hacen un desayuno adecuado sacan mejores notas, rinden más en el colegio. “Y son más estables emocionalmente, son mejores compañeros, son más equilibrados como personas… Al final, el combinar algo que les dé un poquito de ánimo por la mañana y un hidrato de carbono que les va dando de forma estable energía a lo largo de toda la mañana, hace que su comportamiento sea estable. Están más atentos, no tienen sensación de taquicardia, como les pueden producir unos azúcares simples o un zumo de naranja con azúcar añadido o una bollería. Los niños que desayunan bien actúan de forma equilibrada y eso en su carácter se nota y en la forma de concentrarse, de atender en clase, de portarse bien, de asimilar la información, de ahí que obtengan mejores notas. Y también son mejores hijos. Es raro encontrar un chaval que saque unas notas excelentes y que luego en casa sea un desastre. Porque están más equilibrados, son más maduros, no tienen cambios en su cuerpo que muchas veces ni ellos mismos saben por qué les ocurren”.