Los motivos por los que tener sobrepeso potencia este virus

Los virus de la gripe se contagian más entre personas obesas y, además, son más agresivos. A la inversa, estar delgado es un escudo protector frente a posibles infecciones. La clave está en el sistema inmunológico

Alimente El Confidencial, por Ángeles Gómez

Los virus de la gripe y el coronavirus Covid-19 hacen su agosto estos días. Los primeros llevan varias semanas entre nosotros y parece que no tardarán mucho en retirarse (el último dato oficial de casos de gripe es 97 por 100.000 habitantes, la cifra más baja de las últimas semanas) y, a la inversa, el Covid-19 sigue extendiéndose y ya suma más de 150 afectados en España, recoge la web del Ministerio de Sanidad.

Aunque el miedo es libre, y cada cual tiene el suyo, hay razones objetivas para que algunos se preocupen más de la cuenta. En ambos casos, sobrepasar la barrera de los 60 años, tener enfermedades pulmonares o la inmunidad deteriorada son factores de riesgo. A estos, se suma una nueva evidencia referente a la gripe: la obesidad ‘atrae’ a los virus y, además, los hace más agresivos. Dicho claramente: las personas obesas son más propensas a tener gripe y más complicaciones. Por si esto fuera poco, los virus parece que se ‘nutren’ de la obesidad y mutan hacia cepas más virulentas.

La peligrosa relación entre influenza (gripe) y obesidad capta la atención de los científicos desde hace varios años. Concretamente, “desde el año 2009, cuando se produjo una pandemia de gripe de tipo A, subtipo H1N1, se han publicado varios estudios que correlacionan la obesidad con más propensión a enfermedades más graves causadas por el virus de la gripe”, indica la investigadora Marta López de Diego, del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC). “Esto se refleja en que los pacientes con obesidad tienen mayor riesgo de ser hospitalizados, de requerir cuidados intensivos e incluso de morir cuando se infectan por el virus de la gripe”.

Más contagio entre obesos

Ahora, acaban de conocerse nuevas evidencias en este sentido que contribuyen a explicar por qué el virus de la gripe cambia mucho de un año a otro y, además, afecta a un mayor número de personas, en consonancia con la epidemia mundial de obesidad que sufre el mundo. La combinación de estos factores supone un problema de salud pública.

“Las personas obesas no tienen buenas respuestas antivirales y esto favorece que el virus entre en su organismo, se replique más rápidamente y mute de la forma que le sea más beneficiosa”, dice Stacey Schultz-Cherry, del Hospital Infantil St. Jude y colaboradora de la OMS para Estudios sobre la Ecología de la Influenza.

Las declaraciones de Schultz-Cherry se basan en los resultados de la investigación que ha dirigido y que se ha publicado esta semana en la revista de la Sociedad Americana de Microbiología, ‘mBio’, en la que se ha imitado en ratones lo que ocurre durante una epidemia de gripe. ¿Qué sucede si un virus se transmite entre personas delgadas? ¿Y entre obesas?

En este nuevo trabajo, los científicos encontraron que a medida que el virus pasaba de ratón obeso a ratón obeso, experimentaba cambios y las variantes eran más virulentas que las cepas que iban de roedor delgado a roedor delgado. Y hay un agravante añadido: “La respuesta de emergencia para detener la replicación y propagación está disminuida en ratones obesos y esa menor respuesta puede favorecer la aparición de gripes más virulentas”, apunta la directora del estudio, que sugiere que la obesidad puede estar detrás de la variabilidad viral de cada temporada y que obliga a actualizar continuamente las vacunas.

Por si esto fuera poco, López de Diego añade que “las vacunas frente al virus de la gripe, que sirven para prevenir las infecciones, parecen ser menos eficaces en las personas obesas, lo que las hace más susceptibles de infectarse con él”.

Delgadez y salud

Los problemas de inmunidad asociados a la obesidad tampoco son desconocidos. “Parece contradictorio que la obesidad cause susceptibilidad a la infección. La obesidad, entendida como incremento de energía almacenada, puede ser una forma de estar preparado frente a una infección”, refiere Salvador Iborra, del Departamento de Inmunología de la Universidad Complutense de Madrid y miembro de la Sociedad Española de Inmunología (SEI). Sin embargo, “las evidencias sugieren lo contrario: la enfermedad se asocia a más infecciones en ambos sexos, y en mujeres, a infecciones urinarias y sepsis”.

El inmunólogo añade que “la obesidad altera la fisiología respiratoria, los pliegues de la piel y la circulación sanguínea, y todo ello puede llevar a infecciones de todo tipo: respiratorias, de la piel, periodontitis, etc”.

Si la obesidad predispone a multitud de enfermedades, ¿la delgadez es un pasaporte a la salud? La científica del CNB lo tiene claro: “Las personas delgadas suelen tener un sistema inmune más potente, lo cual facilita combatir las infecciones, incluyendo el virus de la gripe”.

Otras ventajas de los delgados sobre los obesos es que en ellos, dice la investigadora, “las vacunas de la gripe, que sirven para prevenir las infecciones, inducen una respuesta inmune protectora más potente, lo que los hace menos susceptibles de infectarse con el virus de la gripe”.

Está claro: adelgazar es una buena (y eficaz) estrategia individual para ponerle las cosas difíciles a los virus.

Autor: noticiasdeobesidad

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