La obesidad materna modula las funciones digestivas de sus hijos

Europa Press
obesidad maternaLa obesidad materna conduce a marcados cambios en la composición de la microflora gastrointestinal y la función gastrointestinal de su descendencia, según conlcuye un estudio realizado con roedores que se presentará en la Reunión Anual de la Sociedad para el Estudio del Comportamiento Alimenticio (SSIB, por sus siglas en inglés). La microflora gastrointestinal consiste en múltiples especies de microorganismos que viven en el tracto digestivo de los animales y ayudan a la digestión.

Se sospecha que un desequilibrio en la microflora de un individuo contribuye al desarrollo y la persistencia de la obesidad. Un aumento en Firmicutes o Endobacterias frente a Bacteriodetes es una marca de la obesidad y está vinculado a un incremento de la permeabilidad gastrointestinal, la inflamación sistémica y el aumento de peso.

Los resultados de este nuevo estudio muestran que la microflora “obesa” se puede pasar de una madre a su descendencia. En roedores, las crías de madres obesas exhibieron un aumento de Firmicutes frente a Bacteriodetes y un incremento en la permeabilidad gastrointestinal, lo que sugiere que hay factores no genéticos que podrían transmitirse de la madre a los hijos para elevar la susceptibilidad a la obesidad.

Hoy en día alrededor del 30 por ciento de las mujeres que se quedan embarazadas son obesas y sus hijos tienen más riesgo de obesidad y trastornos metabólicos asociados. “Modular la composición de la microflora es bastante fácil y no invasivo y puede ser benficioso para estos niños”, apuntan los investigadores, que continuarán estos trabajos para analizar si puede ser una opción de tratamiento viable y promover la salud de la descendencia.

La obesidad materna influye en el desarrollo cognitivo del bebé

ABC / S. Gutiérrez

Que la salud de la madre influye en el desarrollo de su hijo es algo que se sabe desde hace tiempo. Son muchas las recomendaciones que se hacen a una mujer embarazada; no fumar, llevar una vida sana, no beber alcohol. Ahora, a tenor de los datos de un estudio realizado en el Centro Médico Baptista Wake Forest (EE.UU.), habrá que tener especial cuidado también con la obesidad. Según el trabajo, que se publica en Pediatrics, la obesidad materna puede contribuir al deterioro cognitivo en los bebés extremadamente prematuros.

«Este estudio muestra que la obesidad no sólo afecta a la salud de la madre, sino que también podrían afectar el desarrollo del bebé», explica Jennifer Helderman, coordinadora del trabajo.

A pesar de que en la última década los avances médicos han mejorado la tasa de supervivencia de los bebés nacidos con menos de siete meses, éstos siguen teniendo un alto riesgo de retraso en el desarrollo mental en comparación con los bebés nacidos a término.

A los 2 años

El estudio ha analizado a 921 niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación durante 2002 y 2004 en 14 centros. Los investigadores evaluaron la placenta de los bebés para identificar infección u otras anomalías; entrevistaron a las madres y revisaron sus expedientes médicos. A los dos años de edad se valoraron las capacidades cognitivas de los niños mediante una medida de uso común.

Los científicos encontraron que tanto la obesidad materna y la falta de educación secundaria se asociaba con deterioro de la función cognitiva temprana. «No estábamos especialmente sorprendidos por los factores socio-económicos, porque anteriormente ya se ha demostrado en repetidas ocasiones que las desventajas sociales predicen peores resultados en el recién nacido», dijo Helderman. Sin embargo, reconoce, el hecho de que la obesidad sea un factor determinante es de especial interés porque cada vez es «más frecuente» y es un factor «potencialmente modificable durante el periodo previo a la concepción y el embarazo».

La obesidad se ha relacionado con la inflamación, un evento que puede dañar el cerebro en desarrollo, dice Helderman. Lo que no se sabe es si la inflamación relacionada con la obesidad en la madre se transmite al feto. «Son pocos los estudios que han abordado los factores prenatales de riesgo de deterioro cognitivo en los niños nacidos prematuramente». El objetivo, señalan los investigadores, es utilizar la información de estudios como el éste para desarrollar tratamientos que eviten el deterioro cognitivo en bebés extremadamente prematuros.