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Cinco razones por las que tu cuerpo agradece la vuelta al cole

septiembre 11, 2018

Dormir en exceso, el aire acondicionado o salirnos de la rutina, algunos hábitos poco saludables del verano

ABC

La mayoría ha vuelto de las vacaciones y con la «depresión post vacacional» pero… hay muchas cosas positivas de la vuelta a la rutina. Desde Sanitas señalan que «en verano es común abandonar la rutina del resto del año y caer en descuidos en la alimentación, dormir en exceso y otros hábitos que pueden afectar a nuestra salud, por eso la vuelta al cole trae también el regreso de muchos hábitos saludables».

Desde Sanitas recuerdan algunos de ellos:

• Picar entre horas: La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) indica que el fin de las vacaciones de verano es el momento ideal para «erradicar malos hábitos alimenticios». Y es que en vacaciones solemos picotear pero abusamos de alimentos que contienen grasas saturadas, bollería industrial o alimentos procesados que son malos porque «contribuyen a aumentar el colesterol «malo» en nuestro organismo y favorecen el sobrepeso lo que supone un factor de riesgo cardiovascular», explica Natalia Galán, nutricionista de Blua de Sanitas. Además, recomienda que «es preferible sustituir este picoteo por alimentos más saludables como frutos secos, chips al horno de verdura o encurtidos». De media engordamos de 3 a 5 kg en verano según el Instituto Médico Europeo de Obesidad (IMEO).

• El uso del aire acondicionado. Llegar de la calle a 40 grados y ponernos el aparato a 20 grados o dormir toda la noche con él repercute negativamente en nuestro organismo. Una de las enfermedades que puede aparecer es la lumbalgia, ya que, según José Javier López Marcos, fisioterapeuta y entrenador personal de Blua de Sanitas, «el uso excesivo del aire acondicionado y el contacto directo del aire con el cuerpo puede ser el origen de este tipo de patología. Es importante que la piel y, por tanto, la musculatura no reciba directamente el chorro de aire porque el cuerpo ante la sensación de frío responderá con una brusca contracción muscular».

Además, puede originar cervicalgias, así como patologías de tipo respiratorio que en ciertos grupos poblacionales puede ser también un problema más grave por infecciones derivadas de esos procesos.

• Bebidas y alimentos muy fríos: combatir el calor con bebidas refrescantes o helados es muy habitual en verano, pero, ¿sabías que las comidas frías producen sensibilidad dental y hacen que saborear ciertos productos, como los helados, sea una auténtica tortura? Por otro lado, la nutricionista explica que, «cualquier tipo de alimento que consumamos origina una digestión. Como efecto en nuestro organismo se produce una termogénesis que aumenta la temperatura corporal. Otra cosa diferente es la sensación que tengamos al tomar algún alimento fresco, que puede ser de frescor, pero en realidad no baja la temperatura corporal».

Vovler a la rutina: el cerebro agradece volver a la seguridad de la rutina, de la casa, del trabajo, de las actividades… En definitiva, recuperar la serenidad de lo cotidiano. Por ello, Rocío Asperilla, psicóloga de Blua de Sanitas, indica que «es importante no etiquetar la rutina como algo negativo y recomienda concebirla como sinónimo de la constancia que hace que nos acerquemos a nuestras metas. Tener unos horarios, unas actividades pautadas y un equilibrio en el día a día nos ayuda a tener un mayor bienestar emocional, nos permite aprender, dominar nuevas destrezas y solucionar problemas». Una vida simplificada y ordenada nos ayuda a avanzar y nos da seguridad al saber qué va a suceder después.

• Dejar atrás las chanclas: según el fisioterapeuta de Blua Sanitas, «usar las chanclas en exceso en verano puede producir inestabilidad de tobillo (peligro de esguinces y torceduras); dolor e inflamación por tensión de la fascia plantar (la conocida como fascitis plantar); cambios en el patrón de marcha al dar pasos más cortos que nos obligan a usar otros músculos no preparados para la marcha; y la aparición de los conocidos dedos en garra, para que no se salga la chancla, generando una tensión mayor en los dedos”». Por esta razón se recomienda no abusar de las mismas y si se quiere un calzado abierto que tenga algún tipo de fijación o anclaje al tobillo.