¿Está la obesidad matando a más gente de lo creído?

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Una de cada cinco personas muere como consecuencia última de la obesidad, al menos en Estados Unidos. A tan contundente y preocupante conclusión ha llegado un equipo de científicos de la Escuela Mailman de Salud Pública de la Universidad de Columbia en la ciudad de Nueva York. Si esto es cierto, la obesidad es mucho más letal de lo que antes se había pensado.

En las décadas recientes, la obesidad ha sido la responsable del 18 por ciento, casi una quinta parte, de los fallecimientos de estadounidenses de entre 40 y 85 años de edad, según los autores del nuevo estudio. Este hallazgo contradice la estimación, muy aceptada por la comunidad científica, de que el porcentaje es solo de un 5 por ciento.

“La obesidad tiene consecuencias muchísimo peores para la salud de lo que algunos informes recientes nos habían hecho creer”, es la sombría valoración que hace, sobre el hallazgo, Ryan Masters, de la Escuela Mailman de Salud Pública.

Mientras que ha habido algunas señales de que la obesidad está comenzando a decrecer en algunos grupos de gente joven, los ritmos de crecimiento en la incidencia de la obesidad continúan acercándose a los picos históricos en naciones como Estados Unidos.

Para la mayor parte de los niños y adultos que ya son obesos, esa condición probablemente persistirá durante buena parte de su vida, provocándoles problemas serios de salud tarde o temprano.
muertes debido a la obesidad
En los estadounidenses de más edad, la cifra creciente de muertes provocadas por la obesidad es ya evidente. El doctor Masters y sus colegas han documentado su efecto ascendente en la mortalidad de hombres blancos que fallecieron con edades de entre 65 y 70 años desde 1986 hasta 2006. La obesidad de grado uno (índice de masa corporal desde 30 hasta menos de 35) aportó cerca del 3,5 por ciento de muertes para los que nacieron entre 1915 y 1919. Para los que nacieron 10 años después, el aporte fue de cerca del 5 por ciento de las muertes. Para los nacidos otros 10 años después, la aportación de la obesidad de grado uno fue de más del 7 por ciento de los fallecimientos.

Cuando la epidemia de obesidad se desencadenó en la década de 1980, lo hizo en todos los grupos de edades, pero las personas ancianas solo estuvieron expuestas en los últimos años de su vida a las condiciones responsables de la epidemia, mientras que la gente más joven de entonces es ahora la que más tiempo lleva expuesta a tales condiciones. Y la situación para los niños pequeños de hoy en día no es muy halagüeña en las sociedades con más problemas de sobrepeso. Un niño de 5 años criándose ahora en alguna de esas sociedades, está viviendo en un ambiente en donde la obesidad es mucho más cotidiana de lo que lo fue en la misma sociedad para un niño de 5 años una o dos generaciones atrás.

En el entorno del niño actual del ejemplo hay ahora más compañeros de su edad obesos que en el entorno del niño de una o dos generaciones atrás, tal como razona Bruce Link, profesor de epidemiología y ciencias sociomédicas en la Escuela Mailman de Salud Pública. Además, hoy en día los envases de raciones individuales de comida rica en grasa y azúcar son más grandes que una o dos generaciones atrás, lo mismo que sucede con las tallas de las prendas de vestir.

Link teme que veremos lo peor de esta epidemia de obesidad cuando la generación de quienes hoy son niños pequeños alcance la madurez.
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¿Cuál es el riesgo de sufrir un ictus durante el embarazo?

Aumenta el número de accidentes cerebrovasculares entre las mamás gestantes

Obesidad, hipertensión y diabetes. Tres factores de riesgo, cada vez más extendidos entre la población occidental, y que repercuten directamente en la capacidad de muchas mujeres de llevar a término un embarazo saludable, exento de peligros. Éste al menos es el punto de partida de uno de los estudios llevados a cabo recientemente por los expertos en epidemiología del Centro de Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos, y en el que se analiza el incremento de accidentes cerebrovasculares a lo largo de los últimos quince años entre las mujeres y nuevas mamás.

Y los datos, aunque sin ser significativos en lo que a la tasa total de hospitalizaciones se refiere (sólo 0.22 ingresos por cada 1.000 partos), son sin duda alarmantes: hasta un 54 por ciento más de mujeres sufren problemas de este tipo durante o después del embarazo, en datos comparativos recogidos entre 1994 y 2007. Un dato desde luego preocupante, y que apunta directamente al incremento de factores de riesgo entre la población occidental: en la actualidad, cada vez más mujeres llegan al embarazo presentando obesidad, hipertensión o diabetes, tres enfermedades que complican con su sintomatología el ya de por si complicado proceso de gestación, hasta el punto de suponer un peligro para la madre o el feto.

En estos casos, explica el estudio publicado en ‘Stroke’, una revista de la American Heart Association, el riesgo de sufrir un ictus u otro accidente cerebrovascular se duplica: según sus datos, las tasas de hospitalizaciones a causa de ictus aumentaron un 47 por ciento entre mujeres embarazadas y un 83 por ciento entre las recién paridas, dándose el mayor incremento entre las mujeres de 25 a 34 años, por encima de otras más mayores o más jóvenes.

Los problemas hipertensivos o las enfermedades cardiacas, combinados con los cambios que se producen en el cuerpo durante el embarazo (como los cambios en los factores de coagulación, el aumento del volumen en sangre o los cambios en la tensión arterial), serian en este caso los primeros de la lista a la hora de señalar a los culpables de los espectaculares incrementos en las tasas de ingresos por accidente cerebrovascular. La clave para evitar estos problemas: llevar unos hábitos de vida saludables antes, durante y después del embarazo y el parto, que incluyan una alimentación equilibrada y ejercicio practicado de forma habitual.

Fuente: HOLA