¿Unas torrijas ‘light’? ¡Sí, es posible!

Te ofrecemos una receta para disfrutar de este postre típico de Semana Santa en su versión más ligera. Una de las claves: sustituir la sartén por el horno. ¡Caerás en la tentación sin dejar de cuidar la línea!

HOLA
Es, sin duda, uno de los postres más característicos de Semana Santa y, no nos engañemos, uno de los más calóricos también. Por supuesto, esto no quiere decir que no podamos permitirnos el capricho de saborear unas ricas torrijas durante los próximos días. El problema, como en todo, no es ‘el uso’ sino ‘el abuso’. Y es que los ingredientes con los que se elabora este dulce no son precisamente ligeros: leche entera, azúcar, pan blanco, abundante aceite…

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Lo que hoy te proponemos es una ‘alternativa’ para hacer de las torrijas un postre mucho más ‘light’. Se trata de una receta que nos llega de la mano de ‘NC Salud’ (empresa dedicada al asesoramiento nutricional), cuyo chef, Pablo Cáceres, se ha ‘empeñado’ en hacernos disfrutar de unas torrijas sin que los remordimientos nos invadan. ¿Cómo?: la principal clave es la cocción, que se efectúa en el horno en lugar de optar por la fritura en sartén, así como el empleo de productos alternativos como el pan integral o la leche de soja. Lógicamente, el resultado no es el mismo, pero sí se trata de una opción mucho más saludable y que ofrece la posibilidad de no tener que renunciar (o al menos no del todo) a uno de los sabores más ligados a esta época del año:

INGREDIENTES

-Pan integral (2 rebanadas). Es más rico en fibra, minerales y vitaminas del grupo B que el pan blanco. Además tiene un poder saciante mayor.

-Leche de soja (¼ litro). Aporta ‘cero’ colesterol y algo menos de la mitad de grasa que la leche entera. Lo más interesante es que la mayor parte de la grasa que contiene la bebida de soja pertenece al grupo de ácidos grasos poliinsaturados (entre los que se encuentran los Omega 3 y Omega 6, que actúan como cardioprotectores). Por otro lado, la bebida de soja no contiene lactosa ni caseína, elementos característicos de la leche que, en ocasiones, pueden ser origen de intolerancias, alergias y síntomas como la hinchazón abdominal o los trastornos gastrointestinales.

-Huevo (1 unidad). Cuenta con un amplio abanico de vitaminas, como la A, esencial para el buen estado de la piel y la visión, la D, aliada para la asimilación del calcio, y la B12, que garantiza el buen estado del sistema nervioso. Este alimento también es rico en minerales como el fósforo, para asegurar una buena salud ósea, o el zinc, necesario para el buen estado de la piel, las uñas, el cabello y la función cognitiva.

-Miel (4 cucharadas). Para nuestras torrijas, sustituiremos el azúcar refinado por unas cucharadas de miel. Una buena parte de su dulzor procede de su considerable contenido en fructosa, un azúcar cuya metabolización en nuestro organismo mantiene los niveles de insulina estables. Además, a diferencia del azúcar de mesa, la miel acompaña los azúcares que contiene con cantidades modestas de vitaminas y minerales que contribuyen a la ingesta diaria recomendada de los mismos.

-Naranja y limón (1 corteza). Siendo ambas frutas ricas en nutrientes indispensables, la corteza del limón destaca, además, por su alto contenido en fitonutrientes que se asocian a la prevención del cáncer, propiedades antiinflamatorias, vasoprotectoras, diuréticas y antihipertensivas.

-Canela (en rama y en polvo). Estudios preliminares asocian el consumo de 1g de canela al día con la reducción de los niveles de colesterol, triglicéridos y azúcar en sangre.

ELABORACIÓN

-Calentamos la leche de soja con una rama de canela, la miel y las cortezas de limón y naranja, y a continuación retiramos del fuego y dejamos enfriar.

-Encendemos el grill del horno para que vaya cogiendo calor a unos 210º y por otro lado cortamos dos rebanadas de pan integral con un grosor de unos 1,5 cm (menos de dos dedos). Seguidamente, vertemos la leche de soja aromatizada en un plato hondo y colocamos las rodajas de pan durante 10 minutos.

-Batimos el huevo en otro plato hondo y pasamos por él las rebanadas de pan que previamente habíamos puesto en la leche.

-A continuación, colocamos las torrijas en el horno. Tras 5 minutos horneándose, cuando veamos que la parte superior se ha dorado, las damos la vuelta para dorar la otra parte.

-Una vez cocinadas, las sacamos del horno y espolvoreamos canela en polvo al gusto.

Cómo debe ser el ayuno de Viernes Santo

Los especialistas recomiendan que sea una dieta líquida que garantice los niveles mínimos de glucosa.

Europa Press / Heraldo de Aragón

El especialista en Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Ruben Bravo, ha recomendado que el ayuno de Viernes Santo consista en una dieta líquida que asegure los niveles mínimos de glucosa y ha desaconsejado esta práctica en diabéticos, obesos, menores de edad, y mayores de 65 años.

Este experto ha explicado que el ayuno, según la religión católica, puede consistir en una sola comida compuesta por lactéos, huevos y verduras o una dieta líquida, y ha aconsejado que los feligres ingieran, ese día, un zumo de piña, yogur bebido –que aporta proteínas e hidratos de carbono–, caldo de verduras y pescado.

Bravo ha aconsejado además “comer sano” y realizar una dieta “rica en frutas y verduras” el día antes del ayuno para que genere una reserva de glucosa y ha alertado de que la abstinencia no debe de exceder, en cualquier caso, de las 48 horas.

“Si hacemos bien el ayuno no tiene por qué tener consecuencias. Si se hace de forma saludable, el ayuno sirve para limpiar y descongestionar el aparato digestivo, pero si se lleva al extremo y sin conocimiento, puede ocasionar cuadros de males gástricos, hipoglucemia y hasta desmayos”, ha argumentado.

En este sentido, este experto ha señalado que, en caso de experimentar sensación de debilidad, desmayos, sudoración, temblor, taquicardia o fatiga, debe interrumpirse el ayuno. Asimismo, ha precisado que hipotensos, hipoglucemicos, mujeres en época de lactancia y enfermos de tuberculosis, cáncer o SIDA deben abstenerse de realizar esta práctica religiosa.

“En día de ayuno el aporte calórico nunca debería bajar de unos 1000 – 1100 Kilocalorias diarias”, ha insistido el nutricionista, quien ha precisado que la actividad física realizada debe limitarse a caminar para evitar el riesgo de bajadas de tensión o azúcar.

Menos calorías

En cuanto a la ingesta de dulces típicos de esta festividad religiosa, Bravo ha señalado que se puede optar por recetas de elaboración propia, bajas en calorías. De esta manera, ha recomendado la torrijas ‘light’, preparadas con pan integral al vapor y al horno.

La miel tiene que ser sustituida por almíbar y el azúcar, por fructosa. “Hay que saber diferenciar entre un ayuno y un proceso de detoxicación”, ha afirmado Bravo, quien ha detallado que éstos deben realizarse con cada cambio estacional y “durante una o dos semanas”.

Así, estas dietas, que consisten en evitar el alcohol, tabaco, la carne magra y los productos industrializados, “se suele realizar con el cambio estacional para entrar en la siguiente estación con una limpieza física y con vitalidad”, ha señalado. Su seguimiento ayuda a mejorar problemas cutáneos y a reducir la sensación de ansiedad, las infecciones respiratorias, los problemas digestivos, el insomnio y dolor de cabeza.