Riesgo de obesidad en la menopausia y el embarazo tardío

La obesidad es una enfermedad física añadida a un trastorno de la alimentación y a menudo se encuentra unida a trastornos vinculados al estado de animo, como obsesión, ansiedad o depresión. Cuando estos factores se suman a la menopausia o a un embarazo tardío, se recomienda buscar ayuda de los especialistas, porque regulando la alimentación se pueden amortiguar los efectos negativos de éste periodo.

“En consulta diariamente nos visitan mujeres afectadas por la obesidad, que en algún momento de su vida se han sometido a un tratamiento hormonal de fecundidad, que suele ir unido a la fecundación in vitro”, comenta Rubén Bravo, especialista en nutrición y dietética de IMEO. En muchos casos ésta alteración en el sistema endocrino deja secuelas permanentes o muy duraderas, por lo tanto suele producir un aumento del tejido graso y una disminución de la masa muscular.

Durante la menopausia la mujer sufre un cambio endocrino importante y aumenta su capacidad para almacenar grasa. A partir de los cuarenta, el sistema endocrino de la mujer empieza a situarse en hipofunción en algunas de sus glándulas, generando la disminución de algunas hormonas, como la leptina, por ejemplo, que controla el gasto metabólico, o de la hormona del crecimiento, donde empieza a disminuir la masa muscular. En esta etapa, los estrógenos y la progesterona, dos principales hormonas femeninas, disminuyen, por lo tanto la tendencia de acumular grasa se empieza a notar cada vez más.

”En estos casos recomendamos una dieta que permite mantener la masa muscular que se sirva de más proteínas, reduciendo determinados hidratos de carbono y eliminando por completo los dulces a partir de las seis de la tarde”, resume Rubén Bravo. Al régimen se adhiere una actividad deportiva, no sólo para controlar el problema de sobrepeso, sino también para mejorar el estado general de la salud y prevenir algunas dolencias o enfermedades problemas de corazón, demencial senil, arteriosclerosis u osteoporosis. Los cambios en los hábitos alimenticios y deportivos es el primer paso. Dependiendo de la gravedad del caso de obesidad, se puede tratar desde con un balón gástrico hasta una banda gástrica. La liposucción o una dieta tipo Proteifine nos darían una solución puntual, pero no corrigen la raíz del problema.