Bárbara Bautista pierde 67 kilos en 15 meses gracias a una banda gástrica

Después de hacerse una cirugía restrictiva de estómago esta joven madrileña, que en su momento pesaba 150 kilos, técnicamente se encuentra fuera del grado de obesidad 

  • Entre el 70 y el 75% de los pacientes que recurren a dietas, vuelven a recuperar su peso, o incluso más, en un lapso de dos años.
  • La Banda Gástrica como tratamiento bariátrico tiene cada vez más expansión entre las soluciones contra la obesidad mórbida en el mundo occidental, debido a su eficacia a largo plazo.
  • En las personas operadas de Banda Gástrica, disminuye un 46% la grasa visceral y el metabolismo pasa a ser de inefectivo a equilibrado, según un estudio del Instituto Médico Europeo de la Obesidad realizado con más de 1.200 pacientes.

La conocimos hace más de un año, cuando su caso salió a la luz en las noticias por el Día Mundial de la Obesidad. Entonces, Bárbara Bautista, que llegó a pesar 150 kilos, había declarado su peculiar guerra contra la enfermedad, operándose de Banda Gástrica para deshacerse de los 82 kilos que le sobraban. Tenía 27 años y había más que doblado su peso normal. Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) queremos dar continuidad a su historia, haciendo público su testimonio. Hoy en día esta joven madrileña tiene un Índice de Masa Corporal inferior a 30, que técnicamente la sitúa fuera del rango de “persona obesa” y está decidida a llevar el asunto hasta el final, alcanzando durante los próximos meses su peso ideal de 68Kg.

Es la historia de Bárbara, narrada por ella misma, 15 meses después de someterse a un tratamiento de Banda Gástrica que le ayudó no sólo perder 67 kilos de los 82 que le sobraban, sino también a retomar su vida y recuperar la salud.La obesidad mórbida puede llegar a condicionarte más de lo que uno se imagina. Te impide hacer muchas cosas, entre ellas vivir la vida a pleno. Cosas tan sencillas como ir a según qué sitios -¡es una cuestión de movilidad y cabida!-, correr o hacer deporte, disfrutar de un parque de atracciones o viajar. Con mis casi 150 kilos sentía que estoy cargando otra persona encima. A veces me faltaban ganas para salir a la calle. Me incomodaba estar en el punto de mira de los demás, y con una talla 64 no era precisamente por sentirme atractiva. Resulta que no sólo pesaba por dos, sino también ocupaba el sitio del otro. Las veces que cogí un avión, tuve que pedir, rabiosa y avergonzada, un cinturón de seguridad añadido, porque en el estándar ya no cabía. Cuando iba al banco, no podía pasar el control de la puerta de seguridad. Siempre salía una voz por megafonía que decía “por favor, pasen de uno en uno”. Los sensores del sistema detectaban que allí dentro había dos personas, y no sólo una que pesa por dos.”

Ésta es la parte más perceptible de la historia de esta joven paciente del Instituto Médico Europeo de la Obesidad. La otra parte, “menos visible” que muchas veces queda fuera de foco, trata de la salud. La obesidad mórbida acarrea muchísimos problemas que ya conocemos -cáncer, diabetes II, hipercolesterolemia, problemas articulares, demencia senil y un largo etcétera-, que sitúan a ésta enfermedad entre la primera y la segunda causa de muerte. “Todas las personas que se planteen bajar de peso deberían hacerlo bajo supervisión y guía profesional, ya sea para reducir 5Kg o 80Kg”, insiste Rubén Bravo, supervisor del área de Nutrición y Endocrinología de IMEO. Las subidas de peso en el historial de un obeso mórbido suelen realizarse por tramos, partiendo muchas veces de un sobrepeso que ronda los 15Kg. Por diferentes problemas emocionales, en la mayoría de los casos vamos superando éstos tramos, añadiendo con cada problema 10 o 20kg más. Una vez alcanzados los 15Kg. de exceso, deberíamos ponernos muy en serio a solucionar el problema en manos de un equipo multidisciplinar de especialistas.

Las personas con problemas de obesidad a menudo sueñan con un cambio radical, obviando su imagen de “antes” para quedarse lo antes posible con la foto de “después” donde lucen su mejor aspecto: una figura delgada, talla de ropa acorde y una autoestima irrefutable. Pero entre estas dos instantáneas hay un largo camino a recorrer y pacientes como Bárbara saben que el punto de partida es la consulta del médico, cuando de verdad plantas cara al problema.

“Hice muchas dietas por mi cuenta, lógicas e ilógicas, pero en ninguna encontré la solución. Era capaz de perder 30 kilos y al cabo de unos meses había subido 50. Acudí a clínicas que supuestamente eran “buenas” y ofrecían resultados rápidos. Me ponían a régimen y apenas comía. Recuerdo que durante varios días desayunaba un vaso de leche, a media mañana tomaba un caramelo, el almuerzo consistía en cuatro anchoas y un tomate, merendaba un yogur y cenaba un par de tomates. El gran “premio” era la post cena: una onza de chocolate. A parte de pasar hambre, me sometía a unas corrientes para controlar la ansiedad y acupuntura. Conozco muchos “inventos” para adelgazar, algunos salían en programas de cámara oculta. Uno de estos remedios de efecto dudoso eran unas pastillas de carbono activo, las llamaban “amalgama”. Se les atribuía poderes milagrosos, ya que después de tomarlas te decían que podías comer lo que quisieras durante 50 minutos, sin engordar. Nada de esto sirvió.”

“En el caso de Bárbara, que se operó de Banda Gástrica con 27 años, nos permitió evitar problemas a largo plazo relacionados con la obesidad que posiblemente se hubieran desarrollado, si ella hubiera aplazado la cirugía hasta cumplir 30, 40 ó 50 años de edad”, puntualiza Bravo. Los resultados de esta paciente mejoraron de forma irrebatible en un plazo relativamente corto. El alto riesgo cardiovascular inicial que tenía la paciente -equivalente a un Índice de Grasa Visceral 17- se ha corregido varios puntos por debajo del que se considera de riesgo, alcanzando a un saludable Índice de Grasa Visceral 6. Así mismo ha pasado de tener un IMC 53,6 inicial a un IMC 29,9 actual. Además, se ha pasado de tener un metabolismo inefectivo a un metabolismo equilibrado. Antes de implantarse la Banda Gástrica hace quince meses Bárbara pesaba unos 149,4 Kg y llevaba una talla de ropa 64. En el primer año del tratamiento la joven perdió sus primeros 50Kg. Actualmente se encuentra por debajo de los 84Kg, habiendo perdido unos 67 kilos y utiliza una talla 50 de ropa. El planteamiento para éste año es conseguir los 68Kg para así ubicarse en su normopeso.

“Cuando voy al supermercado, me fijo más en las calorías que lleva cada producto y siempre estoy calculando, de modo que al final del día sé exactamente lo que he ingerido. Ya no hago compras compulsivas y evito las calorías vacías que “esconden” las patatas fritas o el helado, por ejemplo. Antes de dejarme seducir por un trozo de tarta, pienso sobre todo el trabajo que he hecho durante estos quince meses. Ha cambiado mi forma de pensar y sobretodo la relación con la comida. Ahora soy consciente de que comer es un placer, pero también un vicio en el que no hay que caer.”

La Banda Gástrica es la más “light” de las cirugías bariátricas

En la actualidad, existen varios métodos para bajar de peso. Pero las estadísticas médicas a nivel mundial indican que entre el 70 y el 75% de los pacientes que recurren a dietas vuelven a recuperar su peso, o incluso más, en un lapso de dos años. Ante los fracasos de las dietas, la cirugía de la obesidad se presenta como una alternativa segura, eficaz y definitiva. Según datos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), alrededor del 80% de los pacientes que se sometió a una cirugía bariátrica ha alcanzado la meta del tratamiento, que es bajar el 60% del exceso de peso. Pero más importante aún es que a los cinco años casi el 70% aún mantiene ese descenso.

La cirugía de tipo restrictivo es la vía más común a la que acude la medicina para solucionar problemas de obesidad mórbida. Técnicas, como la Banda Gástrica Ajustable y el Tubo o Manga Gástrica, están pensadas con el fin de disminuir la ingesta excesiva de alimentos y así contribuir a bajar de peso. El Balón Intragástrico no es un procedimiento quirúrgico, pero también se encuentra dentro de las técnicas restrictivas contra la obesidad, generalmente cuando el sobrepeso de un paciente no supere los 30Kg. La cirugía malabsortiva produce una desviación de los alimentos de tal forma, que su absorción es limitada, aunque se mantiene la cantidad de alimento ingerido. La cirugía mixta combina las técnicas restrictivas y malabsortivas. El Bypass gástrico es un ejemplo ilustrativo de este tipo de técnica combinada.

La Banda Gástrica es la más “light” de todas las cirugías bariátricas. Se trata de un anillo fabricado en titanio y envuelto en un colchón de silicona que se coloca alrededor de la entrada del estómago mediante una laparoscopia, de modo que el estómago no se corta, ni se deforma. Se tarda entre media y una hora en colocarla y se pasa sólo una noche ingresado en el hospital. La sensación de saciedad es desde el primer momento. “Somos consientes que hay casos en los que no se puede aplicar esta técnica y lo primero que hacemos es descartar que haya un trastorno profundo de la alimentación”, especifica Carmen Arribas, Directora Técnica y Asistencial de IMEO. Se realizan una serie de pruebas de salud para descartar las posibles contraindicaciones que puedan arriesgar la intervención.

“La gran ventaja de la Banda Gástrica es su amplio rango, se puede poner desde el momento que tu intuyes que vas a seguir subiendo de peso y que esto no tiene freno, a partir de un IMC moderado que puede ser 31 hasta un IMC de más de 50”, añade Arribas. En este último caso, lo habitual antes era hacer la reducción de estomago con un By pass, pero ahora se pueden perder perfectamente los 70, 80 kilos que sobran con la Banda. Después de que el cirujano bariátrico coloque la Banda, interviene un equipo multidisciplinar de especialistas encargado de hacer un seguimiento, mínimo de dos años, para supervisar todos los cambios que se irán produciendo en el organismo hasta que el metabolismo se haga eficaz.

El éxito de un tratamiento también depende del grado de aceptación y actitud positiva del paciente. “La cirugía es una herramienta para hacer cambios en el estilo de vida más fácilmente y los que se someten a la operación restrictiva del estómago deben entender esto y enfrentarlo con madurez”, concluye la especialista.

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