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No son dietas, son un peligro de salud pública: las tres prácticas para adelgazar que denuncia ‘Punto de Mira’

abril 12, 2018

Directo al paladar / Cuatro

El doctor Nick Riviera no es solo un personaje de los Simpsons. Tampoco es un perfil de falso médico que solo exista en Estados Unidos y Latinoamérica. También en España hay médicos que faltan al código deontológico. Y ni siquiera hace falta un título al que faltar al respeto. Como ha mostrado el programa de Cuatro Punto de Mira, son muchas las personas sin escrúpulos que se aprovechan de la obsesión de sus víctimas por adelgazar, ofreciendo productos y operaciones prohibidas y peligrosas.

Todos los años asistimos al surgimiento de nuevas dietas milagro, con la misma (y antigua) promesa: que adelgazaremos mucho, en poco tiempo y sin apenas esfuerzo. Como no se cansan de repetir los nutricionistas, se trata de regímenes que no sirven para adelgazar de forma efectiva -por el consabido efecto rebote-, normalmente basados en teorías pseudocientíficas, pero en algunos casos graves ni siquiera podrían clasificarse como dietas: se trata de productos (e, incluso, operaciones quirúrgicas) que son un auténtico peligro para la salud.

El programa de cuatro ha denunciado tres de estas prácticas, quizás las más peligrosas que circulan en la actualidad (aunque, por desgracia, no son ni de lejos las únicas).

1. Malla lingual

 

Este invento consiste en la colocación de un pequeño parche en la lengua que se cose en la parte superior de la lengua y molesta al masticar. El dolor impide comer ningún alimento sólido. Se tratas de un procedimiento que no está avalado por ningún estudio científico y está prohibido en casi todo el mundo, también en España.

Pero aun así, como ha demostrado el programa de Cuatro, hay clínicas que siguen ofreciéndolo por la friolera de casi 2000 euros. “Me parece una vergüenza que haya médicos que hagan esto, porque es perder peso teniendo dolor”, ha apuntado Rubén Bravo, nutricionista de Instituto Médico Europeo de la Obesidad. “Es peligroso para la salud. Hay un caso de muerte en República Dominicana. Puedes tener inflamaciones y ahogarte durmiendo”.

En el programa se ve cómo se ofrece este tratamiento en una clínica, sin comprobar si quiera el perfil del paciente. También se destapa cómo una médica ofrece instalar la malla en su propio domicilio, pagando en negro (300 euros) y reconociendo que la práctica es ilegal.

2. Pastillas quemagrasas

En el segundo bloque del programa, se analiza el fenómeno de las pastillas “quemagrasas”, un concepto igual de atractivo como falso. Como explica la nutricionista Clotilde Vázquez, “no hay nada que te tomes y disuelva la grasa, es un reclamo basado en pseudociencia. Solo hay tres fármacos para tratar la obesidad aprobados, con receta y bajo control médico y no tienen nada que ver con quemar grasas”.

El programa pone el foco en un caso de 2015, cuando los Mossos de’Esquadra detuvieron a una mujer que comercializaba un producto quemagrasas en Castelló d’Empúries (Alt Empordà) que traía desde México y vendía como un complemento alimenticio natural pero en realidad contenía un pesticida, y provocó varias hospitalizaciones entre sus consumidores.

También se localizan en internet otras píldoras prohibidas, que se venden de forma fraudulenta en páginas de segundamano conocidas por todos y cualquiera puede comprar, Como explica la nutricionista algunas de estas pastillas contienen anfetaminas, drogas que quitan el apetito, pero producen dependencia y pueden producir paros cardiacos. Es el caso de la sibutramina, un supresor del apetito cuya comercialización se prohibió hace un lustro en casi todo el mundo, pero que se sigue encontrado en internet. Por supuesto, a precios elevados.

3. Dietas detox

Por último, el programa ha analizado las dietas detox comerciales, que prometen regímenes completos a base de zumos y sopas con supuestas propiedades depurativas. Se trata de productos que llevan varios años en circulación, se venden de forma legal(en este caso son productos alimenticios que, sobre el papel, no incumplen ninguna normativa) y cada vez tienen más éxito.

Como explicaba el programa, la Autoridad Europea de Seguridad Alimentaria (EFSA) ha emitido una advertencia sobre esta dieta en que apunta que los zumos verdes –uno de los mayores reclamos de esta– no tienen ninguna eficacia probada y contienen una cantidad excesiva de ácido oxálico, un compuesto presente naturalmente en las plantas verdes que se reduce en su cocción pero cuyo consumo excesivo (algo normal si se toman estas verduras en crudo) puede derivar en deficiencias renales, piedras, hipertensión, dolores articulares…

Estos zumos se pueden comprar hoy en cualquier supermercado o cafetería, y hay empresas que se han especializado en su fabricación y comercialización a precios desorbitados. En el programa una voluntaria se somete a una dieta completa, en la que se ofrecen seis zumos al día para tomar durante tres días. El régimen de tres días tiene un precio de 180 euros: 10 euros por botella.

Los zumos además, como se explica tras analizar estos en un laboratorio, tienen un alto contenido en azúcar. Tres nutricionistas consultados aseguran que no son dietas sanas y tampoco son tan eficaces para adelgazar como se asegura, pues todo el peso que se pierde se recupera en seguida tras abandonar el régimen.

Los expertos advierten de los peligros de los ‘campamentos’ de pérdida de peso

agosto 15, 2011

LUEGO SE RECUPERA EL PESO PERDIDO Y UN 50% MÁS

MADRID, 15 Ago. (EUROPA PRESS) –

   En los últimos años se han popularizado los métodos drásticos para bajar de peso a toda costa, como campamentos, hoteles y estancias  que tiene como objetivo bajar un gran número de kilos en un corto periodo de tiempo. Estos métodos carecen de aval médico y son insostenibles a largo plazo y ponen en riesgo la salud de sus participantes.

   Esta es sólo una de las advertencias que lanzan los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) preocupados por esta nueva tendencia. Este tipo de dietas restrictivas  no tiene efectos a largo plazo ya que tienen el conocido efecto rebote, recuperar lo perdido y engordar más kilos.

   Como explica a Europa Press el naturopata especialista en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, el doctor Rubén Bravo, “este tipo de campamentos tiene como resultado un efecto rebote. Porque no se cambian los hábitos a la hora de comer modificando la ansiedad y el estrés, causantes en buena medida del sobrepeso. Estos campamentos tienen el objetivo de someter al cuerpo a un estrés muy fuerte para bajar peso muy rápidamente que produce que, cuando volvemos a los hábitos cotidianos, se tiende a recuperar el peso y a aumentarlo un 50 por ciento más”.

   Este tipo de terapias de pérdida de peso llevan muy poco tiempo implantados en España, pero países como Estados Unidos y China los crearon hace ya décadas.

   Como explica Bravo, “los campamentos tienen programas de entre 6 y 9 semanas. En ellos todo está planificado, desde una dieta muy restringida, hasta un duro programa de ejercicios y entrenamiento y en ocasiones, como ocurre en España, el campamento es impartido por militares”.

    “Las personas que se someten a este tipo de adelgazamientos pagan una gran cantidad de dinero – entre 4.000 y 6.000 euros dependiendo del programa- para que les hagan madrugar les machaquen y les restrinjan la dieta”, añade el experto.

RIESGOS PARA LA SALUD

   Por un lado existe un riesgo porque son personas que no están acostumbradas a hacer deporte, y que se ven sometidas a un ejercicio de un alto nivel atlético. Además suelen padecer enfermedades cardiovasculares o de diabetes, por ello someterlas a un ejercicio muy fuerte es peligro para su salud.

   En cambio, los expertos de instituto señalan que es necesario empezar a practicar ejercicio poco a poco para que el cuerpo se adapte. En el caso de personas obesas necesitan controlar su ritmo cardiaco, que no se produzcan subidas muy altas, por encima de 180 pulsaciones, ya que supone un riesgo para su salud.

   El cuerpo de una persona adulta necesita ingerir al día una cantidad mínima de calorías que varía entre 1.200 y 1.400 y, por el bien de su salud, no deben descender bajo estos límites. Si, por un lado, se consigue un gasto calórico alto a base de un intenso ejercicio físico que roza las 2.000 calorías y, por otro lado,  se ingere menos de 1.000 calorías al día con una dieta restrictiva, entraríamos en un déficit importante que puede ralentizar el metabolismo, añade Bravo.

   Además deben tenerse en cuenta que si la persona padece un sobrepeso superior a los 20 kilos y tiene más de 55 años se incrementan los riesgos para su salud, pudiéndose producir lesiones y enfermedades problemas cardiovasculares, hipoglucemias, bajadas de la tensión arterial, mareos, traumatismos, un trastorno de la alimentación y sobretodo un seguro efecto rebote.

   Los datos sobre estos campamentos en España son muy escasos pero si  se toman como referencia los realizados en Norteamérica, suelen estar divididos por sexos, y los hay especializados por edades y campamentos para adolescentes.

   Todos los expertos destacan las negativas consecuencias para la salud que tienen este tipo de campamentos. Bravo recuerda que “el secreto de mantener la buena forma física consiste en seguir una dieta equilibrada basada en algunas sencillas pautas, como evitar los excesos y las comidas híper calóricas y distribuir los alimentos siguiendo el biorritmo del cuerpo: tomar los hidratos de carbono en el desayuno, las frutas en la media mañana y dejar las verduras y la proteínas para la comida, la merienda y la cena”.