Cómo no engordar en Navidad

Revista GQ

no_engordar_en_navidad_se_puede_5247_645xSeguramente cuando esta mañana te has levantado y el café no te ha pasado por el gaznate debido al empacho que acarreas, habrás maldicho las comilonas de los dos últimos días. La típica cena de Nochebuena y correspondiente comida de Navidad en la que se empieza picando un poco de esto y un poco de aquello, y se termina ingiriendo comida suficiente para sobrevivir durante los próximos tres meses.

Por ello, aprendida la lección (un año más y así hasta que llegue el siguiente, que la habremos olvidado), ponemos precaución y parapeto ante las reuniones festivas que restan, Nochevieja, Año Nuevo y Reyes, las cuales anuncian un nuevo banquete sin fin.

Aquí es cuando entra en acción el supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición de IMEO, Rubén Bravo, para comentarnos los pasos a seguir. Según declaraciones a Europa Press TV, el truco principal está en darse un homenaje en las fechas señaladas y, entre tanto, cuidarse no para adelgazar, sino para no engordar.

1. En estas fechas una mujer suele coger entre dos y tres kilos, pero un hombre oscila entre tres y cuatro. Un peso considerable, pero nada comparable a gente que ha llegado a aumentar nueve kilos. Sólo por esta razón, deberíais continuar con el decálogo.

2. La gente no se pone a dieta en Navidad. Esto es una verdad de perogrullo. Ante tanto manjar, es imposible no picar con algo y, por unas cosas o por otras, y con alguna excusa mediante, terminas pecando gastronómicamente hablando. Y esto nos lleva a la solución del siguiente epígrafe.

3. Rubén Bravo aconseja durante estas fechas adoptar la filosofía del “suma y resta”, esto es, llevara  cabo un balance de calorías en el que guardamos la suma calórica para los días señalados (cenas de empresa, Nochebuena, navidad, etc.) y la resta, con sus correspondientes comidas ligeras, para los que los rodean.

4. El “efecto aperitivo”. Aquí va otra triquiñuela, media hora antes de comenzar una comida copiosa, toma algún alimento bajo en calorías para que el cuerpo tenga tiempo de segregar el estímulo de la saciedad y así llegar a la comida principal con menos hambre. Ingerimos menos y damos un respiro al Almax, tan demandado estas fechas.

5. El error: Omitir comidas, tanto el día del evento como en los días que lo preceden o suceden. Esto provocaría más hambre, más ganas de comer, mayor atracón, mayor empacho y mayor todo.

6. “El problema de las comidas navideñas no es el plato principal, sino los entrantes calóricos”. Expliquémonos: si mezclamos alimentos calóricos, con calóricos y de postre añadimos otros aún más acalóricos, introducimos una bomba de relojería en nuestro estómago que nos acompañará en las próximas jornadas. Elige un plato fuerte y acompáñalo de otros más livianos: cambia las croquetas por las gambas a la plancha o los frutos secos por verduras al horno.

7. Los postres y las copas. Respecto a lo primero, controlémonos, no exite otra forma. Y ahora, aprendámonos este dicho que un día pronunció un oráculo o una abuela muy sabia, de tantas que hay, y que nos hará mucho bien: Cerveza y vino, divino. Además de ayudarnos a sobrellevar la resaca si respetamos el orden del dicho a la hora de la ingesta de los mismos, nos permitirá recordar cuáles son las dos bebidas alcohólicas que menos engordan. Todo ello considerando que las bebemos en su forma original, si empezamos a mezclarlas con refrescos carbonatados, MAL, ayudamos a convertir las calorías que estamos tomando en grasa.

8. Compra comida con mesura y que no se llene el ojo antes que la barriga, o estarás comiendo lo mismo (y con el similar grado calórico) durante los siete días posteriores a la fiesta, encadenando una celebración con otra y entrando en un bucle sin control de comilonas.

9. Si consigues llevar a cabo esta filosofía zen de vida, tendrás un buen trecho de los propósitos de Año Nuevo recorridos. Después de unos días, habrás cambiado tus hábitos de alimentación y no verás tan descabellado comenzar a apreciar ciertas actividades deportivas para continuar con la mejora de tu recién estrenado estilo de vida. Si no los has seguido, pues nada, se convertirá en el típico propósito que todos tenemos y nunca cumplimos.

10. No al remordimiento. Si te has dado el atracón durante el mes completo que duran las Navidades (muchos las encuadran desde la cena de empresa hasta el día de Reyes), no hay por qué fustigarse ni llorar ante el espejo. Retoma el paso número tres y pa’lante.

Aconsejan evitar atracones en Navidad y hacer comidas ligeras entre festividades

MADRID, 23 Dic. (EUROPA PRESS)

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ha ofrecido este viernes una serie de consejos para evitar aumentar de peso durante la fiestas navideñas sin pasar hambre, para lo cual recomienda principalmente hacer comidas ligeras entre los días festivos y evitar “atracones” en fechas señaladas de esta época para mantenerse en el peso.

En declaraciones a Europa Press TV, el supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición de IMEO, Rubén Bravo, ha indicado que en estas fechas una mujer suele coger entre dos y tres kilos y un hombre entre tres y cuatro, aunque ha reconocido que tiene pacientes que han llegado a aumentar entre siete y nueve kilos, por lo que aconseja seguir una serie de “consejos reales”, no para adelgazar, sino para no engordar.

“No podemos poner a la gente a dieta en Navidad porque no nos van a hacer caso, entonces hemos intentado coger un poco las inquietudes de los pacientes que vemos a diario y hemos buscado unas reglas que no son muy costosas (…). Uno de los trucos que damos es centrar las navidades en las comidas de empresa, de familia o fin de año, así al final son tres o cuatro (días) y el resto del tiempo nuestro objetivo es bajar kilos”, ha explicado.

Por ese motivo aconseja tomarse esta época como una suma y resta de calorías donde guardamos la suma para los días señalados y la resta para los que los rodean. Una dieta un poquito más baja en calorías, equilibrada y que tenga todos los grupos alimenticios, es lo ideal para los días entre festivos, ya que este periodo comienza en el puente de la Constitución y termina el Día de Reyes.

El segundo consejo es poner en marcha lo que Bravo denomina “efecto aperitivo”, que consiste en, media hora antes de comenzar una comida copiosa, comer alimentos bajos en calorías, para que el cuerpo tenga tiempo de segregar el estímulo de la saciedad, y así llegar a la comida principal con menos hambre. También ha señalado que un error frecuente es omitir comidas en el día de los eventos.

COMPRAR COMIDA JUSTA

“El problema de las comidas navideñas no es el plato principal sino los entrantes calóricos, así como los postres y las copas de alcohol”, ha matizado. Al respecto aconseja reemplazar todo ello por varios menos calóricos, como por ejemplo cambiar las croquetas por gambas a la plancha o los frutos secos típicos de los entrantes, por verdura al horno.

Finalmente el nutricionista ha agregado que las personas que no quieran ver su peso alterado pasada la primera semana de enero, deben tener especial cuidado con los brindis. “Cerveza y (vino) tinto son los que menos engordan; si juntamos un refresco con calorías como un refresco de cola, lo que estamos haciendo es acelerar el proceso de convertir las calorías que estamos tomando en grasa. Esto hace que las copas nos engorden antes”, ha señalado.

Además de ello, es necesario comprar la comida justa, ya que se trata de algo positivo no sólo para la salud sino también para el bolsillo; por ello es fundamental calcular los comensales y las raciones evitando así estar durante los dos o tres días posteriores a las celebraciones, recurrir a las ‘sobras’. “Podemos utilizar una economía que nos sirva para ir a alimentos un poquito más baratos, por ejemplo, sustituir un pescado por pavo relleno que se mueve en la mismas calorías pero nos cuesta un poquito menos”, ha aconsejado.

“LA NAVIDAD ERA UNA CATÁSTROFE”

Miguel Fernández es un paciente de la clínica IMEO que, preocupado por su problema de obesidad y consecuentemente de salud, decidió recurrir a expertos para perder los kilos que le sobraban. Allí consiguió reducir su peso considerablemente y además cambiar sus hábitos de vida, comiendo sano y comenzando a “apreciar” actividades físicas deportivas.

“Acudí a IMEO con la esperanza de solucionar un problema que desde la infancia me venía atosigando que era mi problema de obesidad; yo pesaba casi 100 kilos, y bueno, vine aquí y me ofrecieron la solución. Me conformaba con quitarme todo ese peso de encima pero la realidad es que terminé aprendiendo a llevar un estilo de vida saludable, a comer bien y hasta a apreciar el deporte”, ha confesado Miguel.

El periodo navideño era una “catástrofe” para el paciente, pues en la época previa “estaba deseando” que llegara la festividad “para comer todo lo que no debía”, pero luego tenía remordimientos. “Cuando aquello terminaba era horrible porque te mirabas al espejo, la báscula no mentía y todo el mundo te decía: ‘Como te has puesto'”, ha indicado.

“Llevo viniendo varios años porque solucioné mi problema pero yo soy una persona con tendencia a engordar, y necesito estar en supervisión. He cambiado todo mi modelo de vida, no sólo he adelgazado sino que he aprendido a mantenerme en un estado de salud favorable (…). Una vez alguien dijo que el deporte y la vida sana son el prozac del siglo XXI, yo apuesto por ello, te cambia la vida para bien, por supuesto que sí”, ha sentenciado.