Endocrinos, nutricionistas, psicólogos: ¿Quién me ayuda a adelgazar?

La preocupación por bajar de peso hace que muchas veces recurramos a personas, centros, métodos o dietas poco adecuadas, ineficaces e incluso peligrosas para la salud. Los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad nos aclaran quiénes son los profesionales que pueden ayudarnos a adelgazar.

Una dieta que ves en una revista, un centro donde te dan “productos naturales” sin siquiera un análisis sanguíneo de por medio, un producto de venta en herbolarios o incluso métodos “caseros” como saltarse comidas o reducir drásticamente la ingesta de ciertos alimentos sin ningún criterio justificado… Mucha gente es capaz de cualquier cosa para adelgazar, lo que les lleva a caer en el temido “efecto yo-yó”, a poner en peligro su salud, y a pasarse la vida a dieta sin conseguir resultados.

Para adelgazar de forma segura y efectiva hay que ponerse en manos de los profesionales adecuados, aunque se trate de perder poco peso, ya que tal vez lo que necesitemos sea, simplemente, que nos enseñen a comer adecuadamente. Cuando se trata de sobrepeso real e incluso obesidad, se hace totalmente obligatorio recurrir a los especialistas en este tema. Para saber quiénes son los profesionales a los que debemos acudir, hemos hablado con Rubén Bravo, director de comunicación y marketing del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, y experto en nutrición deportiva.

Acude a estos profesionales

Endocrinos (cuyos estudios universitarios son de 5 años) y nutricionistas (que cursan estudios universitarios son de tres años) son los expertos que, legal y médicamente, están cualificados para ayudarnos a adelgazar. “Al nutricionista podemos acudir cuando se trata de un problema de sobrepeso leve y no existe ninguna patología médica, por ejemplo, cuando hemos cogido un par de kilos en verano o Navidad; mientras que el endocrino es el profesional que debe ayudarnos si estamos frente a un problema de sobrepeso grave, obesidad o patologías como diabetes, hipertensión, ansiedad etc.”, nos explica Rubén Bravo. “Estas enfermedades también son causadas por la propia obesidad”, añade. Según Rubén, pesar entre 15 y 18 kilos más de nuestro peso se considera sobrepeso; por encima hablamos de obesidad.

Pero en el proceso de adelgazamiento también puede ser necesario recurrir a otros especialistas, como psicólogos, cirujanos, fisioterapeutas e incluso esteticistas. Dependiendo de la complejidad del problema, puede ser necesario que todos trabajen en colaboración con el endocrino o nutricionista. ¿Y los homeópatas, a los que muchas personas recurren ahora para adelgazar? Según Rubén Bravo, se trata de un especialista secundario que puede apoyar al endocrino o al nutricionista pero no sustituirlo. “De hecho, en nuestro centro los endocrinos prescriben medicación homeopática”, dice.

Las personas con sobrepeso y las que nunca consiguen adelgazar por mucho que se pongan a dieta, suelen presentar problemas de ansiedad, depresión e incluso trastornos alimenticios. “En este caso, es necesario el refuerzo del psicólogo”, añade.

Pero en casos de problemas graves de sobrepeso u obesidad, puede ser imprescindible el trabajo conjunto de distintos profesionales de la salud e incluso la estética. Por ello, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad cuentan con un equipo médico y profesional formado por endocrinos, nutricionistas, psicólogos, cirujanos vasculares y estéticos, fisioterapeutas y esteticistas. “Muchas veces hay que atacar el problema desde distintos frentes, dice Rubén. “Lo primero es diagnosticar al paciente para ver por qué tiene sobrepeso: metabolismo ‘machacado’, sedentarismo, ansiedad, depresión…”.

Así, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, tras el diagnóstico del endocrino, se ayuda al paciente desde diversos frentes: enseñándole como debe comer (“no hablamos de dieta porque muchas veces pedimos al paciente que coma más que antes”), apoyándole con terapia psicológica individual o de grupo, prescribiéndole sesiones de ejercicio con nuestros fisioterapeutas (tonificación, método Pilates), ofreciéndoles tratamientos de estética para solucionar problemas de flaccidez (aparece al perder mucho peso), celulitis, retención de líquidos, etc. En casos de obesidad, los cirujanos del centro pueden colocar a los pacientes balones gástricos (recomendados para pacientes con un sobrepeso de 30 o 40 kg) o bandas gástricas (para problemas mayores de obesidad), cuyas intervenciones se derivan a los hospitales con los que trabajan.

“Por nuestro centro pasan desde famosos que quieren tener un cuerpo perfecto, gente con sobrepeso u obesidad, hasta personas que sólo quieren perder un par de kilos localizados en la tripa o las caderas y no lo consiguen por mucha dietas o ejercicio que hagan”, dice Rubén.

Cuida tu metabolismo

Según Rubén Bravo, las dietas drásticas, hipocalóricas o desequilibradas, pueden bajar nuestro metabolismo basal hasta tal punto que no sólo no consigamos adelgazar sino que incluso engordemos aunque comamos muy poco. Ésta es la explicación del famoso “efecto yo-yó”. “Las necesidades calóricas diarias de una mujer están alrededor de las 1.700 kcal”, dice Rubén. “Si hacemos muchas dietas desequilibradas, por ejemplo, comer a base de ensaladas, fruta y dulces (que acabamos comiendo por ansiedad), nuestro metabolismo se acostumbra a funcionar con tan pocas calorías, que al volver a comer de forma normal engordamos, y aunque hagamos dieta estricta no conseguimos adelgazar”, explica. “Corregir el metabolismo es muy complicado”, añade.

No comemos bien

Para Rubén Bravo, experto en nutrición deportiva, muchos problemas de sobrepeso, leves o graves, son debidos a que no sabemos comer bien. “A partir de los 35 años tanto hombres como mujeres vamos engordando progresivamente aunque nuestro hábitos alimenticios o de vida sean los mismos, por lo que es necesario cuidar más la alimentación y aumentar la actividad física”, dice. “Para las mujeres, el momento crucial es la menopausia, cuando en sólo un año pueden engordar de forma descontrolada y sin motivo aparente”.

Según Rubén, “mucha gente no sabe comer de forma correcta”. “En nuestra alimentación abusamos, en general, de los hidratos de carbono saturados (pan, pasta, arroz…) y comemos pocas proteínas de calidad (pescado, aves, huevos), fundamentales para mantener la masa muscular y evitar la flaccidez”, explica.

“Con los menús que diseñan nuestros expertos los pacientes no pasan hambre, incluso van a comer más y se van a sentir más saciados, ya que se aumenta la ingesta de proteínas”, dice. Según Rubén, en realidad se podría prescindir de la mayoría de los hidratos de carbono saturados y sustituirlos por verduras, los alimentos más ricos nutricionalmente y menos calóricos. “Incluso es más recomendable comer más verdura que fruta, ya que ésta contiene mucha fructosa, sobre todo plátanos, uvas o aguacates”.

Según Rubén también es muy importante saber cómo y cuándo hacer las ingestas calóricas, sobre todo en función de la actividad física que vayamos a realizar. Por ejemplo, para quienes van a entrenar al gimnasio, este experto en nutrición deportiva recomienda comer hidratos de carbono (en este caso sí pueden ser saturados) unas dos horas antes si lo que vamos a hacer es ejercicio de musculación, ya que necesitaremos energía inmediata. Después, es importante tomar proteínas para preservar la masa muscular. Si lo que vamos a hacer es ejercicio cardiovascular, podemos hacer una comida en la que primen las proteínas, y unas tres horas antes. “Si queremos potenciar el efecto del ejercicio aeróbico, lo más eficaz es hacerlo en ayunas, ya que tras la noche, los niveles de glucógeno del cuerpo están muy bajos y empezaremos a quemar las grasas acumuladas; después, lo ideal es esperar una hora antes de desayunar, para seguir quemando”, explica.

Los consejos del experto

Para conseguir mantener un peso estable y saludable, Rubén Bravo nos hace estas recomendaciones:

– A partir de los 35 años, cuando el cuerpo empieza a decaer, controlar más la alimentación y aumentar la actividad física.
– Con la llegada de la menopausia, acudir a un experto para controlar el aumento de peso.
– Adoptar y ser constantes con unos buenos hábitos alimenticios. Las verduras, las proteínas bajas en grasa y el pescado deben ser los alimentos estrella de nuestra dieta.
– Reducir la ingesta de hidratos de carbono saturados y potenciar la de proteínas de alta calidad (pescados, aves, clara de huevo).
– Reducir el consumo de lácteos enteros o sustituirlos por desnatados.
– Hacer entre 5 y 6 ingestas diarias de cantidades moderadas de alimento. “Cada tres o cuatro horas el cuerpo puede asimilar una cantidad determinada de alimentos. Al hacer menos comidas y más copiosas no sólo no asimilarás todos los nutrientes sino que se acumularán en forma de grasas. Repartiendo los alimentos en más ingestas estaremos mejor alimentados y no engordaremos.
– Cuidado con los productos bajos en calorías: “que ponga light no quiere decir que no engorden”.

Estética inteligente

Según Rubén Bravo, hay numerosos tratamientos de estética que pueden servirnos de apoyo para adelgazar, sobre todo para perder volumen. “Pero debemos asegurarnos de que las/os profesionales que los realizan estén cualificados, ya que de ello depende su eficacia. Según este experto, “para que algunas máquinas sean efectivas, hay que ir en ayunas y después hacer deporte, ya que con el ejercicio eliminamos las toxinas de forma natural, tiene efecto de liposucción”. “Seguir estas pautas para emplear una máquina puede hacernos perder hasta 1,5 centímetros de volumen, mientras que en un centro de estética donde no nos hagan este tipo de recomendaciones sólo estaremos consiguiendo reducir entre 0,25 y 0,50 cm”, dice.

Más info. Instituto Médico Europeo de la Obesidad. C/ Rodríguez San Pedro, 21. Madrid. Tel. 91 7451795. C/ Sants, 146. Tel. 93 4090243. Barcelona. http://www.imeo.es

Publicado en:
Terra. Amalia Panea/Sport Managers
Fuente: http://mujer.terra.es/muj/articulo/html/mu219717.htm

Nutrición y Educación Alimenticia Infantil

Elisa Blázquez, especializada en Nutrición Humana y Dietética

del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) contesta a las preguntas más comunes que preocupan a los padres de niños obesos.  

Según las estadísticas alarmantes:

  •  Un 27,6% de la población comprendida entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad, según los últimos datos del Ministerio de Sanidad 
  •  El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década, según datos del Centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas
  • La crisis acentúa la obesidad infantil por un aumento de alimentos basura  

¿A que se debe el alto porcentaje de sobrepeso y obesidad infantil?

Según los últimos datos del ministerio de sanidad un 27,6% de la población comprendida entre los 2 y los 17 años presenta sobrepeso u obesidad.

Numerosas investigaciones estudian las causas de estos porcentajes alarmantes. La base genética de la obesidad explica por qué ciertos individuos tienen una mayor predisposición a tener un desequilibrio en el metabolismo energético. Sin embrago, solo con la genética no podemos explicar el gran incremento de obesidad en los últimos años. Según datos del CNIC (centro Nacional de Investigaciones Cardiológicas), el porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35% en la última década.

Los cambios en el estilo de vida, los nuevos patrones sociales y los cambios demográficos son los responsables de estos cambios tan drásticos en los últimos años. El alto porcentaje de obesidad infantil es debido al sedentarismo y los malos hábitos alimenticios adoptados. Hoy en día los niños pasan más horas del día viendo la televisión y los juegos que más les gustan son en soporte audiovisual. Según datos del INE un 17% de los niños y un 21,9% de las niñas no hacen ejercicio en su tiempo libre.

Hoy en día existe un consumo excesivo de alimentos manufacturados –comida rápida,  golosinas, refrescos y una impresionante variedad de bollería industrial– que están al alcance de los niños por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y los colegios. A este consumo de alimentos poco saludables se suma la falta de un patrón de consumo organizado. Una gran cantidad de niños no desayunan, a menudo están acostumbrados a picotear en todo momento y no comen o cenan en familia.

Además, hay que resaltar el cambio que ha supuesto la incorporación de la mujer al mundo laboral. Hoy en día las mujeres no tienen tiempo para dedicarle al hogar y para cocinar; muchas veces recurren a comidas de fácil preparación, como la comida precocinada. La comida tradicional y las costumbres familiares están cambiando cada día más y es una tendencia que hay que conducir.

– ¿Dónde los menores deben recibir una educación adecuada alimentaria?

La obesidad es multifactorial y compleja y hay gran cantidad de condicionantes en el entorno que pueden predisponer a un niño a padecer obesidad. Cuando hablamos de educación una de las primeras cosas de la que nos tenemos que percatar es de que un niño vive en un mundo industrializado y mediatizado, pasa parte del día en un colegio y tiene una familia con unas rutinas de vida características que seguramente sean distintas a las de los demás niños.

Para asegurarnos una correcta educación alimentaria todo el entorno del niño debería ser favorable. Sin lugar a dudas el entorno familiar es imprescindible cuando hablamos de una correcta educación nutricional, pero no debemos olvidar que un niño pasa más de la mitad del día en el colegio y que lo que aquí aprenda también será determinante. Hoy en día gran parte de los niños hacen la comida principal en el colegio. Por ello, los colegios deberían dar cada día más importancia a la educación nutricional.

En un mundo industrializado es difícil controlar todo aquello que el niño va a observar y aprender en los medios. Un padre o tutor tampoco puede aislar al menor del entorno en el que vive. Por esta razón, debería existir una reglamentación mucho más poderosa que controle toda la información engañosa que los niños reciben cada día sobre materia nutricional. En España existen ya multitud de campañas y estrategias destinadas a este control (ACTUA, 5 Al día, Estrategia NAOS, código PAOS), pero todavía queda mucho camino por recorrer.

Los menores deben recibir educación nutricional en el hogar y en el colegio principalmente, aunque los medios de comunicación también juegan un papel importante y deberían ayudar en esta labor ofreciendo mayor educación nutricional en los programas y anuncios destinados a los niños.

Los padres son una fuente de transmisión y orientación imprescindible y el colegio debe ofrecer educación tanto en el aula como en el comedor escolar para que los niños convivan en un entorno saludable y puedan aprender y comprender la importancia de comer sano y hacer deporte.

– ¿Cómo los padres pueden ejercer un control y asegurarse que lo que comen sus hijos es bueno para la salud?

Cuando hablamos de educación tendemos a pensar en directrices, obligaciones o imposiciones que un padre o tutor tiene que ejercer sobre el niño para corregir una conducta. Desde mi punto de vista una educación correcta está basada en la trasmisión de unos valores. En el mundo en el que vivimos y en el que viven nuestros hijos las prohibiciones son difíciles y pueden incluso ser un arma de doble filo y generar rebeldía. Un padre no debería aislar a un niño del entorno, porque tampoco esto le ayudará a enfrentarse a él en el futuro.

Para que un niño adquiera unos valores determinados y lleve un estilo de vida saludable es muy importante, para empezar, que viva en un entorno en el que tenga la capacidad de experimentar que es una vida saludable. Muchos niños o incluso adultos que tienen hábitos de vida nefastos, a menudo, ni siquiera son conscientes de ello porque de pequeños ya les alimentaban así y para ellos lo que hacen es “lo normal”. Por otro lado es muy importante que el niño reciba un mensaje coherente, si una madre dice a su hijo que tiene que comer verdura y ella nunca la prueba el niño no comprenderá porque el sí la debe tomar y ella no.

En los primeros años de vida ellos deben ejercer unas directrices y pueden controlar aquello que come su hijo, ya que el entorno del niño es el familiar y es en este momento donde debemos procurar que el niño coma de todo y se adapte a todo tipo de sabores. Es en estos años donde el niño va reconociendo los sabores y aquellos que le resulten familiares en el futuro serán más aceptados.

No obstante, cuando el niño empieza a salir del entorno familiar, un padre puede orientar y enseñar a su hijo a elegir qué es lo correcto, pero no podrá controlarlo. Si un padre muestra interés hacia lo que su hijo come cuando sale, si le explica el porque es saludable comer sano o hacer ejercicio, si le ofrece alternativas, si un niño tiene en casa comida sana y no comida basura, si tiene un bocadillo o fruta preparada para llevarse al colegio y así no comprarse el bollo de turno o si los padres ponen interés en que ese niño haga deporte y le apuntan a clases extraescolares, este niño estará teniendo la posibilidad de aprender a vivir de forma saludable.

– ¿Cuál es el perfil de un paciente menor de edad y con problemas de sobrepeso? ¿Qué soluciones se le pueden ofrecer?

Los niños con problemas de peso suelen ser niños con un patrón de estilo de vida mal estructurado desde el comienzo de su vida, suelen ser niños sedentarios y poco activos y con unos hábitos alimentarios caprichosos y descontrolados. A menudo esta falta de control viene condicionada por unos malos hábitos de los padres que se han trasmitido a los hijos. En otras ocasiones, menos frecuentes, los padres pueden llevar un estilo de vida saludable pero no se hacen responsables de la educación nutricional de sus hijos, dejándoles comer caprichosamente y poniendo a su alcance todo aquello que más les agrada, como chucherías, bollería o comida rápida.

A menudo son niños que han tenido siempre lo que han querido (consumo caprichoso), con falta de madurez e incapacidad de tomar decisiones por si mismos. Esta elevada permisividad de sus tutores les lleva a tener una baja autoestima e incluso una falta de percepción de la realidad.

Los niños obesos son niños a los que no les gusta el ejercicio y que comen sin ningún tipo de patrón determinado. Para ofrecer a un niño ayuda y conseguir cambiar estos estilos de vida, el abordaje debe de ser multidisciplinar y cuanto más joven sea el niño, más fácil será el abordaje. Considero que es esencial que el niño tenga una ayuda psicológica que le ayude a controlar sus impulsos, a comprender porque lo que ha aprendido desde pequeño no es lo correcto y a motivarle hacia el cambio. Por otro lado el niño debe recibir una educación nutricional buena, que le enseñe qué es lo que debe comer y qué es aquello que no le conviene. Cuando se hace un trabajo de educación nutricional con niños, los resultados pueden ser muy satisfactorios, si logramos captar su atención y motivación, ya que están en una edad muy receptiva, pero es muy importante que siempre tengamos presentes la importancia de que comprendan el porque de esta pauta nutricional y que no hay alimentos buenos o malos, sino una alimentación saludable. Los niños nunca deben tener la sensación de estar a dieta sino de estar aprendiendo y evolucionando por si mismos y orientados por sus padres.

– ¿Qué alimentos son indispensables en el menú diario de un niño? ¿Me podría dar dos ejemplos de comidas para un día normal y uno festivo?

La alimentación de un niño tiene que ser variada, equilibrada y saludable. Es importante que un niño coma de todo: cereales, lácteos, verduras y fruta, legumbres, carnes, pescados y huevos. No obstante, debemos hacer especial hincapié en aquellos alimentos que normalmente los niños rechazan más, como son las verduras y frutas o los pescados.

Para ir incorporando estos alimentos en la alimentación del niño la introducción debe de ser muy paulatina y en pequeñas cantidades. Si obligamos a tomar una cantidad grande de algún alimento que rechazan desde el primer momento le cogerán manía. Lo importante es que los niños prueben el alimento y cada día intenten comer un poquito más. Para que vayamos acostumbrando a los niños a los distintos sabores, podemos introducirlos como parte de salsas, guisos o purés, así estos sabores le resultarán más familiares el día que tomen el alimento solo.

Un niño debe hacer: tres comidas principales y dos tentempiés saludables, haciendo especial hincapié en un desayuno completo. Es importante que tome de 3 a 5 raciones de lácteos al día, 5 raciones de verdura y fruta, prefiriendo siempre la fruta fresca a los zumos, que incorpore cereales preferiblemente integrales, que se eviten las grasas saturadas, los azúcares y la comida basura, que se acostumbre a beber agua y que tomen varias raciones semanales de legumbres, carnes magras y pescados.

Ejemplo de comida de diario Ejemplo de comida en un día festivo
  1. Lentejas con verduras
  2. Filete de merluza a la romana con tomate casero
  3. Tres mandarinas
  4. Un trozo de pan integral
  5. Un vaso de agua
  1. Ensalada de langostinos con mayonesa casera y lechuga muy picadita
  2. Macarrones con carne de ternera magra, salsa casera (con cebolla, puerro, calabacín y tomate) gratinados con queso
  3. Flan de huevo casero
   
    Las lentejas son fuente de hierro, la merluza rebozada es más aceptada por el niño que un pescado a la plancha.

    Las mandarinas son ricas en vitamina C y suelen gustar a los niños; la vitamina C ayudará a que se absorba mejor el hierro de las lentejas.

    El pan puede ofertarse algunos días en versión integral, si el niño conoce desde el principio a este tipo de pan se adaptará con más facilidad a él. 

    
    Los días festivos son días para preparar aquello que más les gusta a los niños e incorporar salsas o postres dulces.

    No obstante, podemos seguir enseñándoles a que lo apetitoso también es sano.

    Por ejemplo, el tomate frito se puede hacer con otras verduras y pasarlo todo con la batidora. Los dulces pueden ser caseros, evitando los conservantes.