Posts Tagged ‘perder kilos’

Peligrosa tendencia en EEUU: los obesos abandonan sus dietas y cada vez hay más

marzo 14, 2017

Perder kilos es difícil, pero mantener el peso deseado lo es mucho más. Luego de intentar y fracasar, las personas con sobrepeso pierden la confianza y se dejan estar

Infobae

La población con sobrepeso aumenta y, por primera vez, también la que abandona las dietas: es un cambio generacional (IStock)

Mientras la obesidad aumentó del 53% al 66% en una generación, la cantidad de adultos que hacen dieta para combatirla descendió del 56% de las personas con problemas de peso al 49%, según un estudio publicado en la Revista de la Asociación Médica de los Estados Unidos (JAMA). Los investigadores encontraron que entre 1988 y 2014 la tendencia a abandonar las dietas resultó estadísticamente significativa entre los hombres y las mujeres blancos, pero aun más importante entre las mujeres afroestadounidenses: del 66% al 55 por ciento.

El equipo de la Facultad de Salud Púbica de la Universidad de Georgia del Sur ofreció una interpretación: “Aumenta el peso corporal socialmente aceptable”. La tendencia al sobrepeso se ha mantenido en un ascenso estable, pero es la primera vez que se advierte que la aceptación del sobrepeso está en un camino similar.

El trabajo comparó datos de 27.350 personas tomados de la Encuesta de Salud Nacional y Análisis Nutricional, un proyecto sostenido de los Centros para el Control y la Prevención de las Enfermedades (CDC). Durante el primer período que se estudió, 1988 a 1994, el 56% de los adultos obesos intentaron hacer algo al respecto y se sometieron a dietas; en cambio, entre 2009 y 2014 muchos más perdieron la confianza en esforzarse para tener una alimentación sana y el porcentaje descendió al 49.

Los autores apuntaron a un estudio que la revista académica Obesidad publicó en 2010, donde se relataba “un giro generacional en las normas sociales sobre el peso corporal”: la gordura se había normalizado, aseguraba. Entre 1998 y 2004 tanto los varones como las mujeres mostraron una declinación en la tendencia a considerarse con sobrepeso, aun si su índice de masa corporal lo indicaba. “Ese giro hace que la gente tienda menos que antes a querer bajar de peso, lo cual limita la efectividad de las campañas de salud pública a favor de la reducción de peso”.

Los autores del nuevo estudio reconocieron, además, otros factores por lo cual la cadena de acción del sobrepeso a la dieta se haya roto. La mala percepción del peso corporal propio puede reducir la motivación de las personas para hacer el esfuerzo de comenzar una dieta, observaron, pero también influyen la medicina preventiva y la experiencia.

El médico de cabecera, que debería aconsejar a los pacientes obesos que bajaran de peso, no lo está haciendo como antes. El otro factor de importancia es que muchos obesos han vivido así demasiados años y han intentado hacer dieta demasiadas veces, hasta que por fin perdieron la confianza en el método.

“Cuanto más tiempo han vivido los adultos con obesidad, menos podrían querer intentar bajar de peso”, escribieron. “En particular si lo han intentado muchas veces sin éxito”.

El éxito no radica en eliminar kilos, que en sí es muy difícil, sino en mantener un peso menor. El cuerpo está preparado para presentar obstáculos: el metabolismo cambia de manera tal que funciona igual con menos calorías y las hormonas se ajustan para aumentar el apetito y recuperar el volumen. Casi la totalidad de las personas que bajan de peso lo recuperan cinco años después de la dieta.

Jian Zhang, uno de los autores del estudio, explicó a la agencia Reuters que perder kilos “es un compromiso de por vida, y es doloroso, y muchos de nosotros lo hemos intentado y hemos fracasado, una y otra vez, y por fin dejamos de intentarlo”.

Con respecto a la falta de presión social, Zhang lo atribuyó a que se desvanece en la medida en que hay más personas obesas. También se puede pensar que influye, agregó, “el hecho de que los adultos con sobrepeso viven tanto, y a veces mas, que los adultos con peso normal”. Es decir que hacer dieta no les resulta necesariamente la mejor manera de mejorar la salud: el ejercicio, por ejemplo, puede ser más beneficioso que la restricción.

Los cachés de los famosos por hacer dieta

junio 18, 2014

La cosa rosa
U253730Los rostros famosos se han abonado desde hace tiempo a ser imagen de planes y productos que tienen como fin perder kilos. Ahora que llega el verano los medios de comunicación se llenan de publicidad cuya finalidad es que nos pongamos a dieta. Terelu Campos, Jorge Javier Vázquez, Belén Esteban, Caritina Goyanes o Chabelita se han convertido en el reclamo de algunas de ellas.

La Otra Crónica de El Mundo habla sobre los cachés que cobran los famosos por este trabajo. Entre los que más cobran se encuentran Jorge Javier Vázquez -que no para de hablar de la dieta de los puntos– y Carlos Moyá con 60.000 euros de remuneración por una campaña al completo.

En febrero, Terelu Campos se proponía perder 10 kilos con “Redu Peso” que le pagaba 50.000 euros por la campaña. “Yo les dije a los de “Redu Peso” que no voy a hablar de kilos. Creo que pertenecen a mi intimidad y me interesa más el volumen que he perdido que el peso. También he ganado kilos porque he musculado más, que he estado dos horas en el gimnasio durante tres meses. He perdido ocho centímetros”, comenta la hija de María Teresa Campos que confiesa que prefiere perder ocho centímetros que cuatro kilos.

La que en abril se propuso perder nueve kilos en tres meses fue Belén Esteban con Ketolisis y a ella no le importó pesarse y certificar que comenzaba el reto con 67,3 kilogramos. Hace unos días, Chabelita, la hija de Isabel Pantoja, se estrenaba como imagen de la popular “Dieta de la alcachofa” con la que esperaba perder los kilos que había ganado con su embarazo. Mientras que Caritina Goyanes, después de probar muchísimas dietas, está contenta con la banda gástrica virtual de la que hablaba el pasado mes de febrero. Lo que está claro es que los milagros no existen.

Test para detectar dietas milagro

diciembre 19, 2012

Diez preguntas sencillas para detectar dietas ineficaces, fraudulentas o peligrosas para la salud

Por Julio Basulto / Laura Caorsi, Eroski Consumer

test dietas milagro by Alberto GEl 95% de los europeos considera, con buen criterio, que la obesidad es perjudicial para la salud. No obstante, nuestras cifras de sedentarismo son muy elevadas, mientras que los conocimientos sobre la relación entre alimentación y salud son más bien escasos. Apenas el 42% de los europeos sabe que la salud puede alterarse en función de los alimentos ingeridos. La combinación de estos “ingredientes” genera un caldo de cultivo muy propicio para que surja la llamada “charlatanería nutricional”, esto es, información falsa o errónea sobre alimentación que, por lo general, persigue fines comerciales y puede ser peligrosa para la salud. Su máximo exponente son las dietas milagrosas. A continuación se explica qué es una dieta milagro y se aporta un cuestionario práctico para detectarlas y no caer en la trampa.

Dietas milagro: qué son

Se podría definir a una “dieta milagro” como aquella que contiene promesas que suenan demasiado bonitas como para ser ciertas. La Estrategia Naos propone otra definición, quizá más acertada: son aquellas que prometen una rápida pérdida de peso sin apenas esfuerzo. Perder peso de forma rápida no es en absoluto aconsejable: puede causar graves problemas de salud, tal y como declara la American Obesity Treatment Association.

Un ejemplo de dieta que cumple con las dos definiciones anteriores es la “La dieta paleolítica”, que incluye la siguiente frase: “Puedes perder de 10 a 13,5 kg en un año tomando la misma cantidad de alimento y sin hacer ningún cambio en tus hábitos de ejercicio”. Tras leer una promesa así, u otra similar (imposible de cumplir según cualquier tratado serio de obesidad o de metabolismo energético), el mejor consejo es mirar hacia otra parte.

Sin embargo, a veces no es tarea fácil desenmascarar (o sea, quitar la máscara) a una dieta milagro, ya que, o bien se camufla bajo campañas publicitarias muy bien diseñadas, o bien cuenta con el aval de un “reputado experto” (que nunca lo es). Es más, en gran parte de las ocasiones, la dieta se acompaña de afirmaciones veraces mezcladas con otras que no lo son. Tal y como afirma el catedrático de Nutrición Abel Mariné, “de estas dietas cabe afirmar que tienen cosas buenas y originales, pero las buenas no son originales y las originales no son buenas”.

Test práctico: diez preguntas para detectar una dieta milagrosa

Las dietas milagrosas, en el mejor de los casos, son ineficaces. También pueden provocar el resultado contrario al esperado -el conocido “efecto yoyó”- y, peor aún, dañar nuestra salud. Ante la proliferación de estas dietas -cada vez más abundantes, variadas y sofisticadas-, el GREP-AEDN acaba de editar un documento denominado “¿Cómo identificar un producto, un método o una dieta ‘milagro’?”. El informe de este grupo de dietistas-nutricionistas aporta las claves para reconocer cuándo estamos ante una promesa dietética fraudulenta.

A partir de este informe, EROSKI CONSUMER propone un sencillo test, un cuestionario con diez preguntas clave para desenmascarar dietas milagro.

Si marcas un “sí” en cualquier ítem de la lista, es muy probable que te quieran tomar el pelo.
Si marcas dos “sí”, es casi seguro que la propuesta, además de ser engañosa, incumple la legislación.
Si marcas “sí” tres veces o más, corres un alto riesgo de perder tu salud a causa de la dieta o el “método” en cuestión.

La dieta…     Sí     No
1. ¿Promete resultados rápidos?
2. ¿Promete resultados asombrosos o “mágicos”? (una “cura milagrosa”, un “ingrediente secreto”, un “antiguo remedio” o un “quemador de grasas”).
3. ¿Prohíbe el consumo de un alimento o grupo de alimentos?
4. ¿Ofrece listados de alimentos “buenos” y “malos”?
5. ¿Presenta relatos, historias o testimonios para aportar credibilidad? (“La dieta con la que han adelgazado 30 millones de personas” o “Mary sobrevivió a un cáncer gracias a esta dieta”).
6. ¿Se puede autoadministrar o implementar sin la participación de profesionales sanitarios cualificados? (“hágalo usted mismo”).
7. ¿Atribuye “proezas” a determinados nutrientes? (“El omega-3 moviliza sus grasas” o “las proteínas sacian muchísimo”).
8. ¿Conlleva consumir “preparados” que vende quien promueve la “dieta” o el “método”?
9. ¿Contiene afirmaciones que sugieren que los “preparados” son seguros, ya que son “naturales”?
10. Los preparados que se consumen (productos dietéticos o similares), ¿tienen un coste muy elevado si los comparamos con el valor económico de obtener los mismos resultados mediante alimentos comunes?

Entre las dietas que cumplen todos o la mayoría de los puntos del anterior cuestionario, el GREP-AEDN ha desenmascarado a las siguientes: la “dieta de la Zona“, la “Isodieta“, la “dieta Dukan“, la “dieta enteral Planas“, el “método Pronokal®” y la “dieta flash“.

El consejo es claro: hay que alejarse de ellas. Si queremos prevenir enfermedades crónicas mediante la alimentación, es preciso seguir una alimentación saludable. Sus beneficios a largo plazo son innumerables. Y si padecemos obesidad o cualquier otra enfermedad, el primer paso es acudir sin demora a un profesional sanitario en toda regla.