España, a la cabeza del ranking mundial en la técnica de reducción de estómago por endoscopía con sutura Apollo

IMEO presenta los resultados del primer estudio con mayor número de pacientes que han recurrido a esta técnica: el 70% equilibró su metabolismo a los seis meses de tratamiento, al año el 90% de los que tenían sobrepeso lo perdieron por completo y en los casos de obesidad se logró perder una media de 64% del peso sobrante

  • El 52,7% de la población española de 18 y más años está por encima de su peso saludable, de ellos un 16,9% tienen obesidad. El problema se da en mayor medida entre los hombres y aumenta con la edad[1].
  • El 81% de los españoles fracasa al hacer una dieta, a pesar de que el 76% reconoce no estar contento con su peso actual, según datos de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad[2].

Dia de la obesidad 2015_IMEOCon el motivo del Día Mundial contra la Obesidad que se celebra 12 de Noviembre, el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) hace públicos los resultados del primer estudio con mayor número de casos de pacientes que se han sometido a una reducción de estómago por endoscopia con sutura Apollo. Los datos son concluyentes: a la medida que se reduce la carga del sobrepeso o los niveles de obesidad en la persona, mejora la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía y se equilibra la sensación de hambre y ansiedad hacia los alimentos. Además, al finalizar el primer año de tratamiento el 90% de los pacientes que tenían sobrepeso lo perdieron por completo, mientras que en los casos de obesidad se logró perder una media de 64% del peso sobrante.

La cirugía de la obesidad requiere de un diagnóstico exhaustivo y detallado

La cirugía de obesidad requiere de un enfoque profesional multidisciplinar con diagnósticos previos exhaustivos y detallados, control nutricional semanal y educación emocional con psicólogo, para conseguir cambios profundos en los hábitos de los pacientes. “En IMEO estudiamos y analizamos las características particulares de cada paciente, desde el perfil genético, metabólico, hormonal y psicológico hasta sus hábitos sociales o preferencias gastronómicas, todo ello es sumamente importante a la hora de diseñar un tratamiento personalizado y un balance nutricional ajustado que permita alcanzar un peso saludable y obtener resultados a largo plazo”, explica Rubén Bravo, experto universitario en nutrición y portavoz del IMEO. Un análisis enfocado en la Biotecnología Intersticicial y la Genética, no sólo permite evaluar los resultados de ADN de los pacientes, sino también ayuda comprender los mecanismos que influyen en el paciente a la hora de gestionar su forma de comer, pudiendo incidir directamente en las predisposiciones existentes a través de la modificación de los hábitos de vida.

Gracias a la alta tecnología aplicada al diagnóstico y tratamiento de la obesidad, hoy en día podemos abordar el problema utilizando las técnicas más novedosas y avanzadas, como es la cirugía endoscópica con sutura Apollo que nos permite reducir el estómago, sin cortes y sin dejar cicatrices externas, pues accedemos al estómago a través de la boca, frunciéndolo en varios pliegues con diversos puntos, para disminuir la capacidad de la cavidad gástrica que acumulará menos cantidad de comida.

En una persona obesa interfieren dos mecanismos importantes que inciden en su necesidad de comer hasta “sentirse saciado”. En primer lugar, los receptores del estómago encargados de identificar la sensación de saciedad pierden sensibilidad después de realizar durante mucho tiempo ingestas excesivas y rápidas, disfuncionándose la secreción de ghrelina. En segundo lugar, a esto sumamos el mal funcionamiento de la leptina, una hormona que manda al cerebro la señal que ya tenemos reserva de grasa suficiente y que no hace falta seguir comiendo. Si sus niveles se reducen en el organismo, aumenta la sensación de hambre y apetito, disminuye el gasto calórico y reduciendo la sensación de saciedad.

“Hay ciertos hábitos que pueden incrementar la producción de leptina en nuestro cuerpo, como el consumo de proteínas de alta calidad biológica (lácteos, carne, legumbres y nueces) que deben representar un 30% de la ingesta diaria, alimentos ricos en omega 3 y zinc o la práctica regular de ejercicio físico”, revela Bravo.

Por tanto, la sensación de hambre, la tendencia a picar entre comidas, la dificultad de utilizar la grasa como fuente de energía, son datos completamente medibles y contemplados en el actual estudio. Su registro y evolución nos proporciona información sobre el metabolismo de cada paciente y nos da las claves para plantear un tratamiento multidisciplinar adecuado, en el que interviene un amplio equipo de especialistas, entre ellos nutricionistas, endocrinos, psicólogos, fisioterapeutas, entrenadores profesionales, esteticistas, médicos internistas, cirujanos y endoscopistas.

Muestra del estudio de IMEO realizado con 244 pacientes con sobrepeso elevado y obesidad, intervenidos con cirugía endoscópica de reducción del estómago con sutura Apollo

El estudio realizado por el IMEO contempla 244 casos, 205 mujeres y 39 hombres, entre 19 y 78 años de edad. Más de la mitad tenían entre 35 y 54 años de edad en el momento en que recurrieron a esta cirugía para solucionar su problema de sobrepeso u obesidad.

De todos ellos, 146 ya han finalizado el primer año del tratamiento, 26 han concluido el noveno mes, 35 han cumplido el sexto y el resto se encuentra en fase inicial, entre el primer y el quinto mes.

Los datos analizados corresponden a dos principales grupos de pacientes, aquellos con un sobrepeso elevado y los que entran en los diferentes rangos de obesidad.

Los resultados muestran una alta eficacia en la pérdida de peso en el primer grupo. El 90% de las personas con sobrepeso (34) han alcanzado su peso saludable a los doce meses del tratamiento.

El grupo compuesto por personas obesas (210) empezó con niveles de peso muy altos, donde en algunas ocasiones sobraban hasta 90 kilos. Al finalizar el primer año de tratamiento, las personas de este grupo habían perdido de media el 64% del peso sobrante, siendo menor este índice en los casos donde el peso que se tenía que perder superaba 50 kilos.

“Hemos observado que en estos casos los primeros 10-12 kilos se pierden en los primeros dos meses, pudiendo perder en seis meses unos 20 kilos y al finalizar el año alcanzar un peso considerado saludable, o en el caso de los obesos pasan al rango de sobrepeso”, resume Bravo.

Mejora de la Tasa Metabólica

En casi todos los casos estudiados se observó una mejora de la tasa metabólica[3], es decir, la efectividad del organismo para utilizar la grasa como fuente de energía. Los índices iníciales eran realmente bajos: 112 pacientes tenían un metabolismo lento e inefectivo, 131 lo tenían equilibrado y sólo uno tenía el metabolismo activo. Uno de cada cuatro pacientes tenía una tasa metabólica mínima equivalente a 1. Finalizado el tratamiento, los parámetros mejoraron considerablemente, pasando de 4,5 de media a 7 de media a partir del sexto mes del tratamiento, alcanzando unos niveles equilibrados.

Reducción notable de la sensación de hambre

En cuanto a la leptina[4], de los 244 pacientes sólo 37 tenían los índices iníciales dentro de la normalidad, 27 estaban levemente por encima, 4 tenían los niveles por debajo de lo normal y la gran mayoría, 185 pacientes, mostraban unos niveles exageradamente altos (entre 21 y 40) desvelando una resistencia a la leptina que no incide en un menor nivel de hambre, ni mayor gasto calórico sino todo lo contrario.

El estudio realizado por el IMEO muestra la evolución en la mejora de los niveles de leptina. Mientras que en la fase inicial el promedio de los pacientes era de 27, al finalizar el primer año esta cifra disminuyo hasta 18,9, es decir, ha ido mejorando en aquellos casos que manifestaban una resistencia a la hormona, equilibrando la sensación de hambre.

[1] Según la Encuesta Europea de Salud en España 2014 realizada por el Instituto Nacional de Estadística (INE).

[2] La ‘Encuesta XLS Medical sobre los factores de éxito y fracaso en el intento de adelgazar’ fue realizada a 2.944 personas.

[3] Se mide en una escala de 0 a 15, determinando si un metabolismo es lento e inefectivo (de 0 a 5), equilibrado (de 5 a 9), activo o hiperactivo (de 9 a 15).

[4] Los parámetros considerados normales de leptina varían entre 10 y 15. De 0 a 9 es considerado por debajo y entre 16 y 20 por encima de lo normal.

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