Las dietas también se ponen de moda: las corrientes alimenticias que son tendencia

20 minutos, por María Teresa Sánchez
Seguir una dieta ya no significa, obligatoriamente, querer reducir peso; se puede optar por un determinado régimen alimentario con el fin, por ejemplo, de retrasar el envejecimiento, mejorar la calidad de vida o frenar el Alzhéimer.

La fugacidad de las modas ha llegado también a la alimentación, pero a diferencia de una prenda de vestir, que puede sentar mejor o peor, llevar a cabo una dieta desequilibrada sí que puede causar serios problemas de salud. Por ello, hoy más que nunca es primordial tener una excelente educación alimentaria para poder interpretar con criterio la información que nos llega.

Para la dietista Susana Martínez, «la alimentación puede prevenir y curar muchas enfermedades, pero no produce milagros. La clave está en la variedad, la moderación, comer mucha fruta y verdura y hacer ejercicio de manera regular».

En este sentido, en nuestro país podemos presumir de contar con la mejor de las dietas, la mediterránea, tanto por la variedad de sus alimentos como por sus efectos beneficiosos para nuestro organismo.

Sin embargo, el aluvión informativo que hoy en día circula en blogs, páginas web y redes sociales sobre nutrición, superalimentos y alimentación saludable ha generado diferentes corrientes. Recopilamos a continuación algunas de ellas.

Paleolítica. Vuelta a los orígenes. La dieta contemporánea, basada en productos con un listado infinito de ingredientes, ininteligible en algunos casos, es para los defensores de esta corriente el origen principal de muchas de las enfermedades de la población –hecho no demostrado científicamente–. La propuesta se basa en una alimentación natural que incluye el consumo de frutas, vegetales, carnes magras, mariscos y semillas, y evita lácteos, alimentos procesados y refinados, alcohol, azúcares y almidones.

Días alternos. Días depurativos, de régimen y sociales. En estos tres bloques está dividida la dieta diseñada por Rubén Bravo con el objetivo principal de perder peso sin tener que renunciar a una comida de trabajo o celebración familiar. El plan semanal propone una dieta hipocalórica y detoxificante para los días depurativos, platos equilibrados y saludables para los días de régimen y elaboraciones consideradas ‘menos dietéticos’ para los días sociales.

Dash. Para la presión arterial. Aunque en un primer momento fue diseñada para tratar a los pacientes con problemas de hipertensión, esta dieta creada por el Instituto Nacional de Salud estadounidense, es una de las más efectivas y equilibradas alternativas en la pérdida de peso. Permite disfrutar de una alimentación variada en la que se incluyen, prácticamente, todos los grupos alimenticios. Eso sí, es imprescindible seguir a rajatabla el control de las porciones y algunos otros matices como la sustitución de los granos integrales por los refinados, lácteos bajos en grasa y la casi total prohibición de las grasas saturadas, la sal, el alcohol y los azúcares refinados.

Sin carne. Diferentes alternativas. Cada vez son más las personas que optan por una dieta que se apoya principalmente en los vegetales y frutas, reduciendo o eliminando los alimentos de procedencia animal.
Los flexitarianos, por ejemplo, están pisando fuerte: centran su alimentación en el consumo de frutas, vegetales, cereales integrales y proteínas vegetales, aunque de forma ocasional pueden tomar carne o pescado. Por otro lado, la dieta vegetariana en sí, excluye cualquier alimento de originen natural a excepción del ovolactovegetarianismo, que incluye huevos y lácteos en su alimentación.

Mind. Protege tus neuronas. Concebida para combatir y prevenir aquellas enfermedades neurológicas, como demencias y el alzhéimer. Promueve fomentar el consumo de verduras de hoja verde, nueces, bayas, arándanos, aceite de oliva, así como pescados una o dos veces a la semana; y restringir el consumo de alimentos como carnes rojas, mantequilla y margarina, quesos, dulces y pasteles, y productos fritos o procesados.

Dieta 2.0. Dietista en el ‘smartphone’. Páginas web que personalizan la dieta que necesitas o aplicaciones móviles que escanean la etiqueta de los alimentos, cuentan las calorías, proponen tablas de ejercicios o dan consejos de nutrición… La tecnología puede convertirse en el aliado perfecto para aquellas personas que tienen como objetivo rebajar su peso o simplemente mejorar su alimentación y que encuentran en su móvil un feedback que puede contribuir a mantener la constancia de la dieta.

«Solemos cocinar cremas, ensaladas y zumos de frutas»

Estudiante de 21 años, Paula Sánchez ha elegido ser flexitariana. Ha optado por una dieta basada, principalmente, en el consumo de hortalizas, legumbres, verduras, huevos y frutas. «En casa, al ser mi madre vegetariana, apenas comemos carne. Solemos cocinar cremas de verduras, ensaladas, salteados y zumos de fruta. Eso sí… si un día hay que comerse un buen entrecot o pescado, tampoco le hago ascos». Aunque todavía no conoce el término -de hecho aún no está establecido- Paula forma parte del 6,3% de la población española que sigue una tendencia en alza: la dieta flexitariana.

El jamón ibérico se libra del informe de la OMS para el consumo de carnes rojas y procesadas

El informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre las carnes rojas y procesadas apenas ha tenido repercusión entre los consumidores.
Un equipo de periodistas de Comando de la Actualidad de TVE ha visitado al Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) para hablar sobre el tema con Rubén Bravo, experto en nutrición y autor una dieta basada en el jamón y vino.
La Dieta del Vino y el Jamón es una dieta avalada por el equipo de nutricionistas del IMEO, y recomienda el consumo frecuente de jamón ibérico, entre unos 90 y 100gr diarios. Si aplicamos sin distinción la regla de la OMS de carnes rojas y procesadas, significaría que comiendo la mitad de esta cantidad aumentaríamos la probabilidad de padecer cáncer de colon. ¿Realmente esto es así?, nos preguntaríamos.
«Nosotros con este dato en concreto, extrapolándolo al jamón ibérico, no estamos de acuerdo», recalca Rubén Bravo. Un equipo del IMEO compuesto por nutricionistas, farmacéuticos y endocrinos ha realizado una serie de tablas comparativas y ha llegado a una conclusión bien diferente. «Hemos cogido como referencia el jamón ibérico comparando carcinógenos con una caja de tabaco y hemos obtenido como resultado que habría que tomar estos 90-100gr durante 5,2 años para equiparar todo este consumo a una sola cajetilla de tabaco», argumenta Bravo.
Muchos defensores en España del consumo de carnes rojas recuerdan que llevamos toda la vida comiendo ternera, jamón y carnes rojas procesadas; sin embargo hasta el momento ninguna estadística afirma que tenemos más riesgo de sufrir cáncer que otros países. Todo lo contrario: somos el segundo país más longevo del mundo, detrás de Japón. En este sentido, si todos tuviéramos niveles de cáncer alto, por seguir una dieta de corte mediterráneo, como es la dieta del vino y el jamón, ni mucho menos estaríamos dentro de este ranking.
En estos casos los expertos en nutrición del IMEO consideran necesario hacer algunas diferenciaciones entre el jamón ibérico de bellota y el jamón york de calidad deficiente que se come en Estados Unidos.
En su informe la OMS denuncia el contenido de nitritos, indicando que un consumo prolongado durante mucho tiempo y en cantidades diarias de 50 gramos aumentaría un 18 por ciento la probabilidad de padecer cáncer de colon. «Nosotros no estamos en contra de la OMS, pero intentamos matizar la diferencia de comer entre unos alimentos y otros», recalca Bravo y desmiente que este producto estrella nacional puede elevar los triglicéridos, engordar y favorecer la hipertensión…
Su efecto es todo lo contrario, tal como demostró un estudio realizado por el Hospital Ramón y Cajal donde comprobaban los beneficios del jamón ibérico sobre la memoria, en su reducción de la tensión arterial, y como potente vasodilatador proporcionando un importante efecto antioxidante.
Fuente: Comando Actualidad, Televisión Española 2015