Posts Tagged ‘orinoterapia’

Orinoterapia, una vieja práctica

junio 28, 2016

El País, por Olga Fernández Castro
dieta de la orina, foto El PaísBeber orina, aplicarla sobre la piel o inyectarla es una práctica con adeptos, incluso existe un Congreso de Uroterapia. “Se está extendiendo entre la población latinoamericana y sus raíces se remontan a los aztecas y los incas. Los que la siguen dicen utilizarla para depurar el organismo y obtener nutrientes: proteínas, minerales y vitaminas. Pero no existen estudios científicos que corroboren esto y, además, implica riesgos, porque en la orina se concentran muchos residuos y sustancias tóxicas para el organismo, por eso la eliminamos”, explica Carmen Escalada, nutricionista clínica en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad, en Madrid. Los medios de comunicación sí han recogido desenlaces fatales por el uso de la orinoterapia, como el sucedido en Bolivia, donde murió una joven por una infección generalizada tras una inyección de orina. Otro de sus usos es la aplicación sobre la piel para otorgarle suavidad, una práctica basada en un componente de la orina, la urea, que ha demostrado efectividad en la piel seca. Sin embargo, tal y como recomienda Carmen Escalada, existen maneras más asépticas de utilizar la urea: por ejemplo, en cremas. “Si se utiliza la orina sobre la piel y hay heridas, se pueden infectar”, concluye.

La dieta sin azúcar, la cetogénica, de la patata, de la orina y de la arcilla: ¿ayudan a perder peso?

febrero 4, 2015

El tabloide inglés The Guardian se ha sumado a las predicciones en cuanto a las dietas que probablemente acapararán la atención de los ingleses en los próximos meses, en vistas de una Operación bikini que promete ser de todo menos aburrida. La publicación hace referencia a 5 dietas que abarcan de la dieta sugar-free hasta la dieta de la patata o la dieta –¡horror!– de la orina. Veamos de qué se trata y qué opinan los expertos en nutrición de ello.
Desde el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) insisten que antes de emprender cualquier dieta por nuestra cuenta, hay que consultarlo con el médico endocrino o con algún especialista en nutrición.

  1. La dieta sin azúcar

Dado que cada vez más científicos están alertando sobre el consumo excesivo de azúcar no es de extrañar que aparezcan dietas que coloquen su erradicación como una prioridad. La última en unirse a esta tendencia ha sido la presentadora de televisión Davina McCall, cuyo libro 5 weeks to sugar-free (Orion), que salió a la venta el pasado 8 de enero, es ya número 1 en Reino Unido.

El libro pone el énfasis en la eliminación de nuestra dieta de todos los azúcares añadidos, así como los carbohidratos refinados (como el pan blanco o la pasta), y la sustitución de alimentos con un alto índice glucémico (la capacidad de un carbohidrato para elevar los niveles de glucosa en sangre) por otros en los que sea bajo.

Opinión de los expertos

Según la Organización Mundial de la Salud el consumo saludable recomendado al día por persona no debería sobrepasar las 5 cucharillas de azúcar o 25 gramos. Se estima que en España consumimos, de media, cuatro veces más, o sea, 112 gramos al día, según el Estudio de Nutrición y Riesgo Cardiovascular en España.

Reducir el consumo de azúcar al mínimo en nuestra dieta será siempre beneficioso, por lo que, a priori, esta dieta no tiene nada de malo. Ahora bien, aunque no es el caso de la dieta propuesta por McCall, hay quien lleva esto de no comer azúcar al extremo, prohibiendo incluso el consumo de fruta. Es el caso de la perniciosa Bulletproof Diet, que estaría en esta lista si no hubiéramos hablado ya de ella largo y tendido. La fruta, como recuerda en The Guardian la nutricionista Rosalind Miller, aporta importantes nutrientes como la vitamina C o la fibra, así como polifenoles, que no se obtienen tan fácilmente en otros alimentos.

  1. La dieta de la patata

The-potato-diet, photo by The Guardian & Alamy.jpgAunque la dieta de la patata es un invento novedoso sus promotores aseguran que un régimen parecido fue el que siguió el poeta Lord Byron para perder más de 30 kilos en 5 años. En 2011 la dieta de la patata empezó a darse a conocer cuando el director ejecutivo de la Washington State Potato Commission, Chris Voigt, aseguró haber perdido 9,5 kilos en dos meses comiendo 20 patatas al día, algo que además había mejorado sus niveles de glucosa y colesterol.

Hay diversas variantes de esta dieta, pero en resumidas cuentas se trata de una dieta hipocalórica en conjunto (de en torno a 1000 calorías dirias) que, supuestamente, nos mantiene saciados gracias a las patatas, que se acompañan de proteína para comer y otros vegetales para cenar.

Opinión de los expertos

La dieta de la patata incumple varias de las máximas de toda dieta saludable. En primer lugar, es poco variada, por lo que, aunque los productos ricos en almidón sean una gran fuerte de energía, es difícil que nos ofrezca todos los nutrientes necesarios. En segundo lugar, es una dieta inflexible y aburrida que nos hartará a la primera semana. No está de más recordar que para que una dieta funcione de verdad tiene que poder mantenerse en el tiempo, de lo contrario adelgazaremos mucho en un primer momento y después sufriremos el temido efecto rebote.

  1. La dieta cetogénica

Aunque la dieta cetogénica fue definida por primera vez en 1921 y fue la base sobre la que Robert C. Atkins construyó su famosa dieta, está viviendo una nueva juventud después de que Kim Kardashian asegurara haberse puesto a tono gracias a esta.

Esta dieta se centra en la ingesta de alimentos ricos en proteínas y grasas y la restricción de glúcidos y azúcares con el objetivo de generar una situación de cetosis –exceso de cetonas en la sangre– similar al ayuno.

Opinión de los expertos

Aunque el paradigma nutricional parece estar cambiado a marchas forzadas, y puede que nos hayamos pasado en la condena de las grasas, todavía es pronto para llegar a conclusiones. Parece evidente que tomamos demasiados carbohidratos, pero que reduzcamos su ingesta no implica que debamos atiborrarnos de grasas, cuyo elevado consumo sigue estando vinculado a un aumento del colesterol y el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares.

  1. La dieta de la orina

Beber orina es una práctica antigua que  determinados adeptos de las terapias naturales parecen dispuestos a retomar bajo el más atractivo nombre de orinoterapia. Según los defensores de esta práctica, si llevamos una dieta estricta y practicamos ejercicio beber orina nos ayudará a ralentizar el envejecimiento, previniendo incluso la aparición de arrugas y canas. El último grito entre los defensores de la orinoterapia consiste en inyectarse la orina de una mujer embarazada, que contiene una hormona presente sólo en las futuras madres que acelera el metabolismo.

Opinión de los expertos

Beber orina es una estupidez que contraviene el sentido mismo de nuestro aparato excretor. ¿Qué sentido tiene volver a ingerir lo que nuestro propio cuerpo se ha encargado de expulsar? No hay nada que justifique su ingesta, pero peor aun su administración intravenosa, que los doctores advierten puede causar numerosos problemas de salud.

  1. La dieta de la arcilla

La actriz Shailene Woodley (conocida por su papel en Divergente) parece dispuesta a quitarle el trono a Gwyneth Paltrow en el panteón de “actrices metidas a nutricionistas que no tienen ni idea de lo que están hablando”. Woodley explicó en el programa de David Letterman que ingiere arcilla como parte de una dieta depurativa.

Según palabras textuales de Woodley, “La arcilla es buena para ti porque el cuerpo no la absorbe, lo que parece provocar una carga negativa que se une a los isótopos negativos. Y, esto es una locura, también ayuda a eliminar los metales pesados de tu cuerpo”. Parece claro que Woodley no tiene ni idea de lo que es un isótopo, y mucho menos qué relación puede tener esto con la salud, pero, por desgracia, no es la única que se cree este tipo de chorradas pseudocientíficas.

Opinión de los expertos

Para empezar, no necesitamos ingerir arcilla para eliminar unas toxinas de las que ya se encarga de forma eficaz nuestro aparato excretor, que para algo está. Pero, además, tiene peligros añadidos de los que ya han alertado las autoridades sanitarias, pues los productos que se comercializan tienen altos niveles de plomo y arsénico que podrían ser especialmente peligrosos en mujeres embarazadas. Es curioso eso de ingerir metales pesados para eliminar metales pesados…