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Seis semanas de posibles excesos gastronómicos traen las Navidades en España

diciembre 12, 2014

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad aconseja ‘dosificar las Navidades’ optando por un plan de intercambios gastronómicos saludables que nos permitirán reducir a menos de la mitad las calorías sin renunciar la festividad

Por unas naviddes saludablesA seis semanas de posibles excesos gastronómicos, evalúan el riesgo de estas Navidades los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Hasta 17 días no laborales marca el calendario oficial en España este año desde 1 de diciembre hasta concluida la semana de Reyes[1] sumando festivos y fines de semana. Si a ello se añade algún otro día libre, se formarán puentes de hasta cinco días o semanas enteras de vacaciones.

En principio, el espíritu vacacional no tiene por qué suponer un problema de salud, pero si se utiliza la época navideña como válvula de escape a los deseos adictivos de comer, buscando justificación social en la celebración, sí se convierte en un problema.

“Nuestra práctica en consulta indica que es en estas fechas cuando hay un mayor riesgo para descuidar la alimentación, pudiendo ganar 1 kilo por cada semana de excesos y hasta 6 kilos en total“, afirma Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del IMEO. El ‘legado’ que nos deja cada comilona de Navidad o Año Nuevo asciende a unas 3000 Kcal., el equivalente a dos días de dieta normal.

Con el fin de prevenir excesos sucesivos, los expertos aconsejan ‘dosificar’ las celebraciones, reservando las comidas principales para los días señalados y optando por opciones más saludables que nos permitirán reducir las calorías a menos de la mitad. Para facilitarnos la tarea, los especialistas en nutrición del Instituto han elaborado una tabla de intercambios con sugerencias concretas de aperitivos, entrantes, platos principales, bebidas y postres.
“No hay que renunciar a la Navidad, hay que saber disfrutarla con moderación”, resalta Bravo. El problema no son los días de festividad concretos, sino la tendencia a seguir comiendo igual en los días que las rodean, repitiendo el mismo patrón permisivo una y otra vez. El exceso de alcohol deshibe y reduce nuestro autocontrol y fuerza de voluntad, aumentando el riesgo de glotonería excesiva e ingestas desmesuradas, que tendrán efectos negativos no sólo en los kilos de más, sino también en nuestra salud y equilibrio emocional. Obrar con moderación nos asegurará un buen sueño y descanso y nos librará de caer en la tendencia depresiva tras el fin de las fiestas por haber engordado varios kilos.

Aunque las navidades no son la fecha más indicada para ponerse a régimen, sí son idóneas para plantearse un objetivo real, como mantenerse en el peso actual o intentar no coger más de un kilito, que luego no sería tan difícil perder. Para una persona que está en el límite, los 6 kilos cogidos a lo largo de este mes pueden significar traspasar la barrera del sobrepeso a la obesidad y esto acarrea serios problemas para la salud.

Por esta razón, el Departamento de Nutrición del IMEO ha elaborado un plan de intercambios saludables que realiza algunos retoques sobre lo que podría ser nuestro menú de Navidad. En aperitivos y entrantes se recomienda sustituir los fritos (croquetas, empanadillas, tempuras), quesos y pastas para untar (foie gras, patés, sobrasada) por fiambres magros (jamón, lacón, cecina), marisco y pescados (gambas, langostinos, mejillones, boquerones, pulpo, sepia o calamares).

En la comida, se recomienda sustituir las fuentes de proteínas grasas (cochinillo, cordero, cabrito, pato, salmón) con otras de proteínas magras (ternera, pavo, pulpo, besugo o lubina). “Las proteínas magras son el macronutriente que mayor gasto calórico provoca al digerirse y sólo aportan 4 Kcal por gramo”, puntualiza el experto del IMEO. Al aumentar el consumo de proteínas magras, contribuimos a reducir la sensación de hambre, ya que la metabolización de las proteínas genera un alto consumo calórico, ayuda a mantener niveles apropiados de azúcar en sangre y nos ayuda a mantener el apetito a ralla en estas fechas.

La presencia de frutas y verduras en el menú navideño es de primordial importancia, por su aporte en fibra. Consumidas preferentemente antes de la comida o cena, favorecerán el proceso digestivo y disminuirán la absorción de grasas, previniendo el aumento del colesterol.

En cuanto a las bebidas, los expertos en nutrición se declinan por el consumo moderado de vino tinto, rosado y cava en lugar de bebidas espirituosas de alta graduación (ginebra, ron, whisky y vodka).

En el postre, el plan de intercambios saludables sustituye o limita el consumo de los clásicos dulces navideños elaborados a base de frutos secos, azúcares, grasas y harina refinada (turrón, mazapán, polvorones, roscón relleno de trufa o nata) con postres tradicionales caseros (flan de huevo, natillas, roscón sin relleno).

[1] En la mayoría de comunidades autónomas de España tienen 5 días festivos oficiales: el día de la Constitución, la Inmaculada, Navidad, Año Nuevo y Reyes. En Cataluña y Baleares también es declarado fiesta oficial el 26 de diciembre, San Esteban.

Plan de intercambios saludables especial Navidad de IMEO

La dieta de los dos días que triunfa en EE UU

julio 13, 2014

Pros y contras del régimen 5.2 que siguen actores como Angelina Jolie y Ben Affleck y que promete perder casi tres kilos el primer mes a cambio de ocho días de ayuno.

El Correo, por Virginia Melchor.
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Es la dieta del momento. Y paradójicamente, no para de engordar su lista de seguidores. Surgió hace dos años en Estados Unidos, pero causa furor desde que la cadena inglesa BBC la publicitase a bombo y platillo y que Angelina Jolie y Ben Affleck la hiciesen suya. Su mayor éxito reside en que el sacrificio se reduce en el tiempo. La decisión de adelgazar siempre implica la aceptación de un reto y un compromiso que en este caso queda limitado al consumo de 600 calorías durante dos días a la semana (500 para las mujeres). El método es sencillo. Se trata de comer de forma más o menos normal excepto un par de días -si son seguidos mejor- en los que se realiza un semiayuno. Según sus creadores, esta fórmula produce un adelgazamiento progresivo sin la temida pérdida de masa muscular.

Sin embargo, la famosa dieta 5.2, como también se la conoce, no ha estado exenta de críticas, que señalan su potencial para provocar desordenes alimenticios. Pero no todo es negativo. Al menos cumple su función. Según la tabla que los doctores Harvie y Howell incluyen en su libro, ‘La dieta de los dos días’, se pierden una media de 2,7 kilos en el primer mes (un máximo de 6,6 kg). El segundo mes, unos 1,8 kg, y el tercero, aproximadamente 1,4 kg. Eso sí, al final de la semana, el cómputo de la pérdida de peso también sera el resultado de los nuevos hábitos alimenticios adoptados durante los cinco días sin ayuno -recomiendan una dieta mediterránea- y el ejercicio físico. Propone alimentos convencionales, sin platos sofisticados o raros ni limitaciones monotemáticas.

Los nutricionistas que se han posicionado a favor argumentan que el ayuno intermitente reduce los niveles de la hormona llamada IGF-1, lo que reduce el riesgo de contraer enfermedades como el cáncer, la diabetes o el alhzéimer. Por otra parte, los estudios demuestran que en dietas como ésta, menos restrictivas, los riesgos de abandono se reducen. Es justo lo contrario a las dietas ‘trampa’, que consisten en saltarse el régimen un día para retomarlo después con mayor motivación. Pero, por desgracia, ni siquiera la dieta 5.2 garantiza que el peso perdido se esfume para siempre. En eso, las anatomías prodigiosas de Angelina Jolie y Ben Affleck juegan con ventaja.

nticios. Se dirige a adultos sanos, pero está generando, como tantas otras dietas, un adelgazamiento sin control médico, lo cual conlleva sus riesgos. Sus detractores también han advertido de que puede producir hipoglucemia, problemas digestivos y estreñimiento si durante los días de semiayuno no se aumenta considerablemente el consumo de agua, parte indispensable de la dieta, junto a las proteínas y los vegetales. Además, es fundamental que no se caiga en el ‘picoteo’ entre horas y que la medición de calorías sea lo más exacta posible para que, bajo ningún concepto, se superen las 600-500 kcal. Resulta llamativo y es una de las razones de crítica que se fije un contenido energético similar para todo el mundo cuando cada persona tiene sus necesidades nutricionales y grado de actividad física. Al concentrar tan pocas calorías en dos días, puede ser contraproducente para quienes se enfrentan a jornadas ‘todoterreno’.

TIPO DE ALIMENTACIÓN

Desayuno
Un par de huevos revueltos con jamón (proteínas para empezar el día con energía) acompañados de café solo, un té verde o simplemente agua. Se rondarán las 250 calorías.

Comida
Se puede cocinar cualquier tipo de pescado a la plancha, aunque es preferible que sean azules, acompañados de verduras de temporada, tanto hervidas como a la plancha. Las cantidades deben ser mínimas, pues no se deben superar las 180 calorías. Si saltarse la merienda resulta irresistible, aconsejan comer unas pocas almendras, fresas o la mitad de una manzana.

Cena
Se recomiendan las carnes blancas, bajas en grasa como el pavo o el pollo a la plancha combinado con verdura. Este plato es intercambiable con el del mediodía, por lo que se puede comer pavo en la comida y pescado en la cena o viceversa. Las calorías tampoco deben exceder las 180. Otra de las recomendaciones en las que hacen hincapié sus inventores es en el consumo de potenciadores de sabor como el limón para el pescado, o el perejil para la carne, y evitar así las salsas calóricas.