Las claves de la dieta Sirtfood que Adele utiliza para perder peso

Las búsquedas en internet sobre esta forma de perder peso han aumentado exponencialmente este fin de semana, después de que la cantante participase en un programa de televisión

El Confidencial

La dieta Sirtfood ha vuelto a ser noticia esta semana después de que la cantante Adele mostrara su delgada figura en el programa de comedia estadounidense Saturday Night Live.

Aunque Adele ya había atribuido su importante pérdida de peso a la dieta Sirtfood, justo después de su aparición televisiva aumento las búsquedas en Google sobre este régimen. Pero, ¿qué es exactamente la dieta Sirtfood y, sobre todo, funciona?

La premisa de la dieta

Dos nutricionistas del Reino Unido lanzaron la dieta Sirtfood en 2016. La premisa es que un grupo de proteínas llamadas sirtuinas, que participan en la regulación del metabolismo, la inflamación y el envejecimiento, pueden acelerarse al ingerir alimentos específicos ricos en una clase de fitonutrientes llamados polifenoles, recoge ‘Science Alert’.

Los fitonutrientes son compuestos químicos que las plantas producen para ayudarlas a crecer bien o defenderse. La investigación continúa arrojando luz sobre sus posibles beneficios para la salud humana.

La idea es que comer alimentos ricos en polifenoles, denominados “Sirtfoods”, aumentará la capacidad del cuerpo para quemar grasa, acelerando el metabolismo y provocando una pérdida de peso espectacular .

Los alimentos Sirt más comunes incluyen manzanas, soja, col rizada, arándanos, fresas, chocolate negro (85% cacao), vino tinto, té verde matcha, cebollas y aceite de oliva. La dieta Sirtfood obtiene algo de su fama porque el vino tinto y el chocolate están en la lista.

Dos fases

La dieta consta de dos fases durante tres semanas. Durante los primeros tres días, la ingesta total de energía se restringe a 4.200 kilojulios por día (o 1.000 calorías).

Para lograr esto, bebe tres bebidas de jugo verde sirtfood que incluyen col rizada, apio, rúcula, perejil, té verde matcha y jugo de limón. También come una comida “Sirtfood”, como pollo y curry de col rizada.

Del cuarto al séptimo día, ingiera 2-3 zumos verdes y una o dos comidas hasta una ingesta energética total de 6.300 kJ / día (1.500kcal).

Durante las próximas dos semanas, fase dos, la ingesta total de energía debe estar en el rango de 6.300-7.500 kJ / día (1.500-1.800 kcal) con tres comidas, un jugo verde y uno o dos bocadillos Sirtfood.

Después de tres semanas, la recomendación es comer una “dieta balanceada” rica en Sirtfoods, junto con jugos verdes regulares.

Aspectos positivos

Este plan de alimentación fomenta una variedad de alimentos ricos en polifenoles que también son buenas fuentes de vitaminas, minerales y fibra dietética, y se recomendarían en una variedad de dietas diseñadas para ayudar con el control del peso o como parte de un plan de alimentación saludable y equilibrado.

Una dieta para adelgazar será eficaz si logra una restricción energética diaria total sostenida. Por lo tanto, el mayor beneficio de la dieta Sirtfood es la restricción diaria de energía: es probable que pierda peso si la sigue.

Asimismo, la exclusión de los alimentos “chatarra” ultraprocesados ​​y densos en energía ayudará a reducir el riesgo de enfermedades crónicas .

Aspectos negativos

Sería aconsejable vigilar el tamaño de las raciones de algunos de los alimentos enumerados, como el vino tinto y el chocolate.

Como la mayoría de las dietas restrictivas, la fase uno puede ser un desafío y no se recomienda para personas con problemas de salud subyacentes sin la supervisión de un profesional de la salud.

La rápida pérdida de peso en la primera fase reflejará una pérdida de agua y glucógeno , la forma de energía almacenada en los músculos y el hígado, en lugar de ser toda grasa corporal.

Declaran guerra a los refrescos tipo Coca-Cola

Zoomnews.com  por Alicia Rodríguez

  • La Generalitat de Catalunya prepara una tasa especial sobre las bebidas refrescantes azucaradas
  • La embajada norteamericana muestra su inquietud ante la medida, que tacha de “discriminatoria”

cocacolaLa Organización Mundial de la Salud (OMS) considera la obesidad como la epidemia del primer mundo en el siglo XXI. Se trata de un problema que, junto con el sobrepeso, provoca al menos 2,8 millones de muertes al año, situándose en el quinto puesto en el ranking de factores de riesgo de defunción.

Concretamente en Cataluña, un reciente informe elaborado por el Departamento de Salud apunta que la mitad de los ciudadanos tiene problemas de peso. El 14% de los catalanes de entre 18 y 74 años padece obesidad y el 36% sobrepeso. Además, según la asociación de trasplantados Aecat, hace siete años la obesidad causaba unas 5.000 muertes al año solo en Cataluña. A la Generalitat parecen preocuparle estas cifras, pues está preparando un gravamen especial sobre las bebidas refrescantes azucaradas como parte de la lucha contra la obesidad.

Coca-Cola y Pepsi, que abarcan el 70% del mercado de este tipo de bebidas, no parecen estar dispuestas a quedarse de brazos cruzados ante la medida.

La medida, que permitirá a la Generalitat recaudar entre 20 y 30 millones de euros al año, llega en un momento muy ‘oportuno’ para Cataluña, que no atraviesa su mejor momento financiero.

Lo bueno y lo malo de los refrescos

Aunque los motivos que han llevado a la Generalitat a la implantación de esta nueva tasa estén en entredicho, los expertos en medicina contra la obesidad advierten de la necesidad de tomar “medidas drásticas”. Una de las consecuencias más evidente de una ingesta elevada de bebidas azucaradas es el cambio de la percepción en papilas gustativas. “Tanto adultos como menores llegan a rechazar el agua porque necesitan beber siempre algo que contenga algún tipo de dulce”, advierte Rubén Bravo, experto en nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“Este tipo de líquidos añaden ‘calorías muertas’, que  no proporcionan ni vitaminas ni minerales”, apunta Bravo. “Un exceso mal gestionado de insulina y energía, provocado por las bebidas azucaradas y con cafeína, puede crear inquietud, hiperactividad, falta de atención y hasta violencia en el consumidor”, explica el portavoz de IMEO. “Además, cuando empieza a bajar la insulina se percibe sensación de cansancio, tristeza y desgana”, añade Bravo, que relaciona estos efectos secundarios con el comportamiento de las últimas generaciones, precisamente aquellas que tanto abusan de estas bebidas.

Por su parte, la Asociación de Bebidas Refrescantes (Anfabra) se defiende alegando que frente al aumento de los índices de obesidad en España, el consumo de bebidas refrescantes azucaradas ha disminuido. El gremio lo tiene claro: “La finalidad es recaudatoria”. “Pero no se va a cumplir por el frenazo que va a suponer en el consumo”, añade Anfabra.
Además, la asociación considera la medida “discriminatoria”. “No hay justificación para gravar el azúcar de las bebidas refrescantes y no el de otros productos. Por otro lado, la industria catalana de este tipo de bebidas se ve discriminada frente al resto del país y la Unión Europea”, sostiene Anfabra.

El gremio cree que el gravamen supondrá un importante varapalo para el sector de alimentación y bebidas, hostelería y turismo, y recurre a la repercusión social de la medida para rechazarla de plano. “La industria de bebidas refrescantes genera 63.000 empleos y aporta 12.000 millones de euros al año a la economía española”, recuerda la Asociación de Bebidas Refrescantes.

Otras batallas contra la obesidad

Artur Mas no ha sido el primero en declarar la guerra al azúcar, Francia lo hizo antes. El país galo aprobó en 2011 un impuesto especial para las bebidas azucaradas, lo que se ha traducido en una recaudación de unos 120 millones anuales. La idea ha traspasado fronteras y ha llegado hasta el mismo país de la Coca-Cola, Estados Unidos. El año pasado, el alcalde de Nueva York, Michael Bloomberg, logró prohibir la venta de bebidas refrescantes de tamaño extra grande.

La comida basura y alta en grasas también está en el punto de mira. Dinamarca fue el primer país que implantó la ‘tasa grasa’, un impuesto especial sobre aquellos productos que contienen más de un 2,3% de grasas saturadas. Los daneses pagaban 15 céntimos más por una hamburguesa hasta hace apenas cuatro meses, cuando se decidió retirar el gravamen. Por su parte, Hungría grava todo tipo de alimentos insanos, desde refrescos hasta bollería. “Aquellos que lleven una vida poco saludable tendrán que contribuir más”, dijo el primer ministro húngaro, Viktor Orban.