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Perder peso podría reducir el riesgo de cáncer de piel

junio 11, 2018

La obesidad es un factor de riesgo conocido para muchos tipos de cáncer y un nuevo estudio plantea la posibilidad de que la pérdida de peso disminuya este peligro.

Muy Interesante, por Sarah Romero

Solo en España, ya hay unos 4.000 casos de melanoma al año, pues las cifras no han parado de crecer en los últimos 30 años. En países como Estados Unidos, el cáncer de piel es la forma más común de cáncer. Solo en 2014, hubo casi 80.000 nuevos casos, y para finales de 2018, se estima que habrá más de 90.000.

Comprender los factores de riesgo detrás de cada tipo de cáncer es importante para minimizar el riesgo de la población en general. Está confirmado que la obesidad es un factor de riesgo para muchos tipos de cáncer, incluidos el cáncer de endometrio, de hígado, de riñón, el colorrectal y el pancreático.

Ahora, un equipo de investigadores dirigidos por Magdalena Taube, de la Universidad de Gotemburgo (Suecia), se propuso investigar más detalladamente el papel de la obesidad en el riesgo de melanoma, una forma de cáncer de piel de crecimiento rápido. Han presentado sus hallazgos en el Congreso Europeo sobre Obesidad, que se celebró en Viena, Austria.

Obesidad y melanoma

Investigaciones anteriores concluyeron que la obesidad aumenta tanto el riesgo como la tasa de crecimiento del melanoma. En el estudio reciente, sin embargo, los investigadores querían saber si la pérdida de peso produciría el efecto contrario y, por tanto, positivo: si reduciría el nivel de riesgo de cáncer de piel.

Para examinar el vínculo entre la obesidad, la pérdida de peso y el melanoma, tomaron datos del estudio Swedish Obese Subjects, un proyecto creado para monitorear los resultados de la cirugía bariátrica en comparación con los individuos que usan tratamientos de obesidad convencionales.

Los participantes fueron más de 2.000 personas que se sometieron a cirugía de obesidad y un número similar de participantes de control con los que compararon una gran variedad de parámetros, incluidos la edad, el sexo, las medidas corporales, los rasgos de personalidad y los factores de riesgo cardiovascular.

“España tiene hoy el doble de casos de cáncer de piel que hace 30 años”

Su análisis demostró que aquellos que se habían sometido a cirugía tenían un riesgo significativamente menor de desarrollar melanoma en los siguientes 18 años.

Una reducción del riesgo del 61%

De hecho, en comparación con el grupo de control, los individuos operados vieron un descenso del 61% en su riesgo de desarrollar melanoma maligno, y un 42% menos de riesgo de todos los tipos de cáncer de piel.

“En este estudio a largo plazo, la cirugía bariátrica redujo el riesgo de melanoma maligno. Este hallazgo respalda la idea de que la obesidad es un factor de riesgo de melanoma e indica que la pérdida de peso en individuos con obesidad puede reducir el riesgo de una forma letal de cáncer que ha aumentado constantemente en muchos países durante varias décadas”, exponen los autores.

El vínculo entre el cáncer de piel y la obesidad es algo sorprendente, y se necesitarán más estudios para descubrir exactamente por qué se produce este efecto. Los hallazgos marcan otro riesgo de salud preocupante asociado con la obesidad, pero también ofrecenuna ruta potencial para reducir los peligros.

Referencia: Magdalena Taube, Universidad de Gotemburgo (Suecia). Congreso Europeo de Obesidad en Viena (Austria).

Obesidad y asma, una relación vieja pero no del todo entendida

mayo 14, 2014

El exceso de grasa acumulada en ciertas partes del cuerpo influye en el control del centro respitario. Más allá de esta evidencia, no está lo suficientemente claro si la relación se debe más a cuestiones genéticas o factores ambientales.

Correo Farmacéutico, por Elena Alonso

Los niños obesos tienen más probabilidad de desarrollar asmaDurante las últimas décadas los investigadores han documentado las asociaciones entre obesidad y asma en adultos. Sin embargo, los mecanismos subyacentes de esta relación permanecen a día de hoy sin ser esclarecidos cabalmente. Los estudios en curso están también detectando este vínculo entre la población pediátrica, lo que ofrece nuevos enfoques a la hora de entender dicha correspondencia. En estos términos se expresa un artículo publicado la semana pasada en JAMA que hace repaso completo de la conexión entre ambas enfermedades.

Los expertos en la materia sí han logrado entender la parte superficial del mecanismo que hace que la obesidad genere asma (no al revés).

En el cerebro se establece la forma de respirar, es decir, la frecuencia y la duración que se dedica a cada ciclo respiratorio (inspiración y expiración). La obesidad influye en el control que ejerce el centro respiratorio general. Aquélla, por tanto, se relaciona con otras enfermedades respitorias, además del asma.

Ferrán Barbé, nuevo director del Ciber de Enfermedades Respiratorias, explica que, por lo menos, “hay tres enfermedades respiratorias afectadas por la obesidad: el ya citado asma, el síndrome de obesidad-hipoventilación (niveles bajos de oxígeno y de anhídridos alto) y la apnea del sueño. Los obesos tienen un depósito de grasa en la zona del cuello y ello provoca que la vía respiratoria tenga un calibre menor y sea más fácilmente colapsable”.

En la lenta tarea de descubir más implicaciones precisas entre ambas patologías, Antonio Nieto, jefe de Neumología y Alergia infantil del Hospital La Fe (Valencia) saca a colación una tesis que se está preparando en su departamento que analiza la resistencia insulínica y las alteraciones en obesos y asmáticos. Sugiere que podría haber cientos de genes comunes entre obesidad y asma.

Sin embargo, Nieto no cree que el problema sea fundamentalmente genético. El aumento de casos de obesidad, tanto en edad infantil como adulta, ha crecido casi paralelamente al aumento de los casos de asma, especialmente en los países industrializados. “Pueden existir factores ambientales, como el bisfenol A, que actúan en el envoltorio del ADN, por decirlo de algún modo inteligible, e inducir que determinados genes se enciendan o se apaguen en las siguientes generaciones“.

El efecto de la obesidad en el asma difiere en función del sexo de la persona. Las mujeres adultas normalmente presentan una prevalencia mayor, pero esta característica no se extrapola a las niñas. La explicación parece residir en el cambio hormonal de las mujeres.

Perder peso puede convertirse en una ardua tarea, especialmente para los obesos. En los niños, la actividad física es importante para su correcto desarrollo, socialización y salud general, pero el miedo a que sufran un ataque de asma provocaría que se limitara su capacidad física. “Es un error que los padres impidan al niño con asma hacer deporte. Siempre y cuando se respete una intensidad moderada, es altamente recomendable. Deportistas de élite son asmáticos, y eso no les impide ganar medallas”, aconseja Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de Obesidad (Imeo).

Es necesario, pues, romper ese círculo vicioso. Más de un vez los investigadores han señalado que la inactivadad del niño, unida a los complejos sociales que le pueda generar su obesidad, llevaría a casos de depresión infantil.

El óptimo manejo del tratamiento del asma es deficitario

Aprovechando el Día Mundial del Asma, celebrado el pasado martes, un editorial de la revista The Lancet insistía a los médicos, padres y políticos para que se implicaran más en la prevención y tratamiento de esta enfermedad, ya que varios estudios han detectado que los adultos y, consecuentemente, los niños no lo manejan bien, pese a que en un alto porcentaje de los casos se pueden resolver las molestias con el uso adecuado de inhaladores.

La Organización Mundial de la Salud ha confirmado que es la séptima enfermedad más relevante del mundo, con cerca de 235 millones de afectados. Dependiendo del momento y la persona, los ataques de asma pueden ser leves y cortos y, en otros casos, largos y recurrentes, agravándose los cuadros en determinadas personas ante, por ejemplo, la actividad física, la exposición a alérgenos como los ácaros del polvo doméstico, la caspa de los animales de compañía, pólenes o los hongos, la contaminación, el humo del tabaco, entre otros.

DESDE LA FARMACIA
Desde el sector farmacéutico se ha elaborado el Punto Farmacológico nº 84 Asma. El objetivo es actualizar los conocimientos de estos profesionales sanitarios. El informe aborda los aspectos clínicos del asma, la etiopatogenia y factores de pronóstico.El farmacéutico tiene un papel relevante también en la detección del paciente asmático para aliviar a sintomatología respiratoria.