Lo sensato es tomar la leche recomendada, ni más ni menos

Una investigación sueca publicada en ‘The British Medical Journal’ apunta un posible riesgo de muerte y fracturas en el consumo excesivo de leche. Expertos advierten de que no es un trabajo concluyente.

Correo Farmacéutico, por Ana Callejo Mora

consumo moderado de lácteosUn estudio observacional publicado en el último número de The British Medical Journal (BMJ) apunta que una elevada ingesta de leche en mujeres y hombres podría estar asociada con altas tasas de muerte y de fracturas, sobre todo de cadera. El trabajo, que ya adelantó correofarmaceutico.com el pasado miércoles, ha sido realizado por un grupo de investigadores de la Universidad de Uppsala y del Instituto Karolinska, ambos en Suecia, coordinados por el profesor Karl Michaëlsson.

Dos grandes grupos de población que habitaba en Suecia (61.433 mujeres de entre 39 y 74 años y 45.339 hombres de 45 a 79 años) cumplimentaron cuestionarios de frecuencia en el consumo de 96 alimentos. Las mujeres fueron seguidas 20 años, tiempo en el cual fallecieron 15.541 y sufrieron una fractura 17.252, de las que 4.259 se rompieron la cadera. En contra de lo esperado, los autores observaron que las mujeres que bebieron más de tres vasos de leche al día (680 ml) tuvieron un riesgo mayor de muerte que aquéllas que consumieron menos de un vaso al día (60 ml). En el caso de los hombres, seguidos durante 11 años, 10.112 murieron en ese periodo y 5.066 sufrieron una fractura, con 1.166 casos de fractura de cadera. Los varones también presentaron un mayor riesgo de muerte asociado a un mayor consumo de leche, aunque de forma menos pronunciada que en las mujeres.

“Como siempre en nutrición, en el medio está la virtud. El exceso en el consumo de cualquier alimento nunca es bueno”, considera María Ballesteros, vocal de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). La especialista puntualiza que, “al tratarse de un estudio observacional, tiene factores de confusión, pero sí que aporta una hipótesis interesante”. Los investigadores sospechan que esta asociación entre ingesta excesiva de leche y mortalidad y fracturas podría deberse a los niveles altos de lactosa y su metabolito, la galactosa, contenidos en la leche, puesto que previamente vieron en ratones que estos niveles incrementan el estrés oxidativo y la inflamación crónica.

“Para que un estudio como éste pueda llegar a tenerse en cuenta y hacer que cambie la recomendación nutricional actual habría que investigar más tipos de población y hacer un metaanálisis que confirmara estos datos”, explica Elena Alonso, vicedecana de la Facultad de Farmacia de la Universidad CEU San Pablo, de Madrid. Ballesteros, Alonso y el resto de expertos consultados por CF consideran que, mientras no se demuestren estas conclusiones, lo sensato es seguir las dosis recomendadas: de 2 a 4 raciones diarias de lácteos en la edad adulta.

Desde el Instituto Tomás Pascual Sanz son todavía más precavidos al valorar este trabajo. Consideran que es llamativo en su discusión y resultados, así como en su título, pero, como los mismos autores dicen en las conclusiones del estudio, éstas deben ser interpretadas con cautela, ya que es observacional. Además, opinan que los datos se basan en la respuesta a dos cuestionarios de frecuencia de consumo de alimentos que tienen algunas limitaciones, como infraestimación o sobreestimación del consumo de algunos alimentos por parte de los voluntarios.

“Se cree que con tomar leche basta para tener unos huesos fuertes, pero sin vitamina D el calcio de la leche no cumple esta función. De ahí la importancia de combinarla con alimentos ricos en vitamina D, como el pescado”, insiste Rubén Bravo, especialista en Nutrición y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). Dentro de los pescados, “los que aportan más cantidad de esta vitamina son el atún, el bonito, el salmón -incluso ahumado-, el pez espada y las sardinas. Debe tomarse, al menos, 3 ó 4 veces por semana. No hace falta ingerir la leche en la misma comida que el pescado, pero sí el mismo día”.

LÁCTEOS CON POCA LACTOSA

En cuanto a los productos lácteos fermentados con bajo contenido en lactosa (incluidos yogur y queso), las asociaciones halladas por Michaëlsson fueron en la dirección opuesta. Vieron que las mujeres que tomaban cantidades altas de estos productos presentaban tasas más reducidas de mortalidad y fracturas, en comparación con las que ingerían menos cantidad de los citados lácteos.

EE.UU. estudia medidas para reducir la obesidad en niños

bebidacortadaUn impuesto sobre los refrescos como la soda, las bebidas energéticas, los tés dulces y las bebidas isotónicas podría ser más efectivo en la reducción de la obesidad en los adolescentes que otras medidas como el ejercicio o la prohibición de la publicidad.

Correo Farmacéutico
Según un estudio publicado en American Journal of Preventive Medicine, un impuesto sobre los refrescos como la soda, las bebidas energéticas, los tés dulces y las bebidas isotónicas podría ser más efectivo en la reducción de la obesidad en los adolescentes que otras medidas como el ejercicio o la prohibición de la publicidad. Además, esta medida generaría ingresos significativos para actividades para prevenir la obesidad. El estudio ha demostrado que la actividad física beneficiaría a niños entre seis y 12 años.

Los investigadores utilizaron un conjunto de criterios para seleccionar tres políticas para reducir la obesidad infantil de entre 26 políticas recomendadas: programas extraescolares de actividad física, un impuesto especial sobre los refrescos azucarados y una prohibición en los anuncios televisivos de comida rápida dirigida a los niños. Los investigadores utilizaron un modelo de microsimulación de Markov para estimar el impacto de cada una de estas medidas en una población simulada en edad escolar en 2032, tras 20 años de su implementación.

Tres medidas
El modelo predijo que las tres medidas podrían reducir la prevalencia de obesidad infantil. Los programas extraescolares de actividad física reducirían la obesidad sobre todo en niños de edades comprendidas entre seis y 12 años (1,8 por ciento) y la prohibición publicitaria sería la que menos lograría disminuirla (0,9 por ciento). El impuesto sobre los refrescos reduciría la obesidad entre adolescentes de 13 a 18 años (2,4 por ciento).

Un estudio previo estimó que un impuesto sobre los refrescos de un céntimo por onza generaría 13,25 billones de dólares (unos 10 billones de euros). Otras ventajas son que también reduciría la obesidad entre adultos que consumen estas bebidas, que la medida no requiere financiación federal para ser implementada (a diferencia de la política extraescolar) y que no se encontraría con los habituales obstáculos legales a los que suelen enfrentarse las nuevas regulaciones.

“Por desgracia, la implementación de cualquiera de estas medidas a corto plazo es muy poco probable”, ha explicado Alyson Kristensen, de Partnership for Prevention (EEUU). No obstante, esto podría cambiar el conocimiento del público e incrementar las peticiones por una acción gubernamental más estricta”, ha concluido.

Obesidad y asma, una relación vieja pero no del todo entendida

El exceso de grasa acumulada en ciertas partes del cuerpo influye en el control del centro respitario. Más allá de esta evidencia, no está lo suficientemente claro si la relación se debe más a cuestiones genéticas o factores ambientales.

Correo Farmacéutico, por Elena Alonso

Los niños obesos tienen más probabilidad de desarrollar asmaDurante las últimas décadas los investigadores han documentado las asociaciones entre obesidad y asma en adultos. Sin embargo, los mecanismos subyacentes de esta relación permanecen a día de hoy sin ser esclarecidos cabalmente. Los estudios en curso están también detectando este vínculo entre la población pediátrica, lo que ofrece nuevos enfoques a la hora de entender dicha correspondencia. En estos términos se expresa un artículo publicado la semana pasada en JAMA que hace repaso completo de la conexión entre ambas enfermedades.

Los expertos en la materia sí han logrado entender la parte superficial del mecanismo que hace que la obesidad genere asma (no al revés).

En el cerebro se establece la forma de respirar, es decir, la frecuencia y la duración que se dedica a cada ciclo respiratorio (inspiración y expiración). La obesidad influye en el control que ejerce el centro respiratorio general. Aquélla, por tanto, se relaciona con otras enfermedades respitorias, además del asma.

Ferrán Barbé, nuevo director del Ciber de Enfermedades Respiratorias, explica que, por lo menos, “hay tres enfermedades respiratorias afectadas por la obesidad: el ya citado asma, el síndrome de obesidad-hipoventilación (niveles bajos de oxígeno y de anhídridos alto) y la apnea del sueño. Los obesos tienen un depósito de grasa en la zona del cuello y ello provoca que la vía respiratoria tenga un calibre menor y sea más fácilmente colapsable”.

En la lenta tarea de descubir más implicaciones precisas entre ambas patologías, Antonio Nieto, jefe de Neumología y Alergia infantil del Hospital La Fe (Valencia) saca a colación una tesis que se está preparando en su departamento que analiza la resistencia insulínica y las alteraciones en obesos y asmáticos. Sugiere que podría haber cientos de genes comunes entre obesidad y asma.

Sin embargo, Nieto no cree que el problema sea fundamentalmente genético. El aumento de casos de obesidad, tanto en edad infantil como adulta, ha crecido casi paralelamente al aumento de los casos de asma, especialmente en los países industrializados. “Pueden existir factores ambientales, como el bisfenol A, que actúan en el envoltorio del ADN, por decirlo de algún modo inteligible, e inducir que determinados genes se enciendan o se apaguen en las siguientes generaciones“.

El efecto de la obesidad en el asma difiere en función del sexo de la persona. Las mujeres adultas normalmente presentan una prevalencia mayor, pero esta característica no se extrapola a las niñas. La explicación parece residir en el cambio hormonal de las mujeres.

Perder peso puede convertirse en una ardua tarea, especialmente para los obesos. En los niños, la actividad física es importante para su correcto desarrollo, socialización y salud general, pero el miedo a que sufran un ataque de asma provocaría que se limitara su capacidad física. “Es un error que los padres impidan al niño con asma hacer deporte. Siempre y cuando se respete una intensidad moderada, es altamente recomendable. Deportistas de élite son asmáticos, y eso no les impide ganar medallas”, aconseja Estefanía Ramo, nutricionista del Instituto Médico Europeo de Obesidad (Imeo).

Es necesario, pues, romper ese círculo vicioso. Más de un vez los investigadores han señalado que la inactivadad del niño, unida a los complejos sociales que le pueda generar su obesidad, llevaría a casos de depresión infantil.

El óptimo manejo del tratamiento del asma es deficitario

Aprovechando el Día Mundial del Asma, celebrado el pasado martes, un editorial de la revista The Lancet insistía a los médicos, padres y políticos para que se implicaran más en la prevención y tratamiento de esta enfermedad, ya que varios estudios han detectado que los adultos y, consecuentemente, los niños no lo manejan bien, pese a que en un alto porcentaje de los casos se pueden resolver las molestias con el uso adecuado de inhaladores.

La Organización Mundial de la Salud ha confirmado que es la séptima enfermedad más relevante del mundo, con cerca de 235 millones de afectados. Dependiendo del momento y la persona, los ataques de asma pueden ser leves y cortos y, en otros casos, largos y recurrentes, agravándose los cuadros en determinadas personas ante, por ejemplo, la actividad física, la exposición a alérgenos como los ácaros del polvo doméstico, la caspa de los animales de compañía, pólenes o los hongos, la contaminación, el humo del tabaco, entre otros.

DESDE LA FARMACIA
Desde el sector farmacéutico se ha elaborado el Punto Farmacológico nº 84 Asma. El objetivo es actualizar los conocimientos de estos profesionales sanitarios. El informe aborda los aspectos clínicos del asma, la etiopatogenia y factores de pronóstico.El farmacéutico tiene un papel relevante también en la detección del paciente asmático para aliviar a sintomatología respiratoria.

Las proteínas, mejor en la primera comida, y el resto del día, a raya

Un nuevo estudio vuelve a subrayar los beneficios de estos nutrientes. Sin embargo, las dietas están saturadas de ellas y, pese a su potencial efecto saciante, no constituyen la panacea contra la obesidad.

Correo Farmacéutico, por Elena Alonso

proteinas en el desayunoEl desayuno es una de las piezas más importantes en la alimentación de personas de todas las edades, especialmente entre los niños en edad escolar.

Una investigación presentada en la conferencia sobre Biología Experimental de la Sociedad Americana de Nutrición celebrada el pasado lunes en Estados Unidos defiende que los desayunos altos en proteínas serían muy recomendables, ya que controlarían el apetito y optimizarían el nivel de glucosa.

El equipo investigador comprobó la capacidad saciante de 6 desayunos diferentes que compartían unos niveles similares de calorías, grasas y fibra, pero variaban en la cantidad de proteínas.

Los participantes tuvieron que indicar su nivel de hambre antes del desayuno y cada 30 minutos durante las siguientes 4 horas. Pasado este tiempo, a los sujetos se les sirvió un plato de pasta que debían terminar hasta que se sintieran llenos. Los resultados posteriores mostraron que el grupo de personas que había desayunado más proteínas mejoraron sus niveles de apetito a lo largo de la mañana, además de consumir menos calorías en la comida.

Las conclusiones de este estudio, que todavía no se ha publicado formalmente en una revista científica, no son completamente nuevos. De hecho, algo similar reivindicaba Barry Sears y su popular dieta de la zona.

Clotilde Vázquez, jefa del Departamento de Endocrinología y Nutrición de la Fundación Jiménez Díaz, de Madrid, advierte de que este estudio sólo muestra un aspecto: “La obesidad es muy compleja. No porque haya tenido éxito en un momento determinado y con unas determinadas personas quiere decir que siempre vaya a funcionar así”.

Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, aconseja no consumir aisladamente las proteínas, sino siempre acompañadas de grasa e hidratos de carbono para asegurar su efecto saciente.

En caso contrario sería más fácil que esa ingesta, siempre en cantidades importantes, produzca efectos negativos en órganos como los riñones o el hígado.

Un desayuno ideal, respetando las costumbres gastronómicas españolas (sin huevos ni salchichas), incorporaría lácteos, una pieza de fruta, cereales y un alimento proteico (pavo, jamón york, queso fresco…), propone la dietista Estefanía Sal. El orden de los alimentos sería indiferente.

La presente investigación sí que suma material a la controversia que existe sobre la idoneidad de las proteínas. Hace unas semanas CF se hacía eco de un estudio publicado en Cell Metabolism según el cuál el exceso de proteínas de origen animal estaría vinculado al cáncer.

Pilar Martín Vaquero, endocrina en el D-Médical, considera que “no se necesitan tantas proteínas en la vida adulta porque ya no crecemos, salvo a lo ancho. Al ingerirlas, casi siempre estamos consumiendo un montón de grasas sin saberlo”. A continuación pone el siguiente ejemplo: “80 gr. de jamón york tienen 16 gr. de proteína y 18 gr. de grasas malas (226 kcal.). Resulta curioso ver a la gente que cena jamón york y luego no come pan porque dice que engorda (60 gr. de éste equivaldrían a 30 gr. de hidratos, 4,5 gr. de proteínas y 0 grasas, es decir, 138 kcal.)”.

Las proteínas de origen vegetal (soja, alubias…) son mejores: “No contienen tanta grasa. Pero como tienen aminoácidos limitantes hace falta que sean combinadas con productos como la patata o el pan”, comenta Vázquez.

Lo ideal es que se ingieran entre 0,8 y 1,1 gr. de proteína por kg. de peso corporal. A lo largo del día los porcentajes calóricos deberían distribuirse del siguiente modo: 45-55 por ciento hidratos de carbono; 20-35 por ciento, lípidos y, finalmente, 10-35 por ciento, proteínas.

En los últimos 50 años las estadísticas han registrado un aumento de dos puntos en la ingesta de proteínas y de 8 en el caso de los lípidos, mientras que los hidratos de carbono han bajado 11 puntos.

Los expertos coinciden en afirmar que a la dieta actual le sobran proteínas: “En el momento en que los productos cárnicos bajaron de precio se empezaron a consumir más”, explica Vázquez. “El segundo plato, muy abundante, ha ido paulatinamente sustituyendo al plato único”. Paradójicamente, aquellas personas que se ven obligadas a consumir un plato único en una tartera “estarían más cerca de unos hábitos alimenticios más saludables, siempre y cuando contenga hidratos y proteínas”.

Cómo quedarse con ‘lo bueno’ de la comida internacional importada

Estados Unidos y México no son un ejemplo a seguir en gastronomía, mientras que de la comida china y turca no llegan los ingredientes de mayor calidad. La comida japonesa y la italiana (sin ponerse ciegos) podrían ser la mejor opción.

Ana Callejo Mora | Correo Farmacéutico

En las dos últimas décadas, y cada vez con más fuerza, España está notando la influencia de la gastronomía de otros países, como Estados Unidos, China, Japón, México, Italia o Turquía, desbancando, poco a poco y casi sin notarlo, tanto a ingredientes como a platos nacionales equilibrados y saludables de la dieta mediterránea. Ahora que se acercan las comidas y cenas navideñas, en las que la gente suele decantarse por restaurantes de los países citados o intenta reproducir sus platos en el propio hogar, es momento de repasar las virtudes y debilidades de estas cocinas del mundo.

“Sin ninguna duda, este cambio de tendencias gastronómicas es uno de los factores determinantes que está provocando en nuestra sociedad el incremento alarmante de las cifras de obesidad y sobrepeso, no sólo en adultos sino también en niños”, comenta Rubén Bravo, especialista en Nutrición y Gastronomía y portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Para Esperanza Torija, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), la opción menos sana, sobre todo para los pacientes con riesgo cardiovascular (CV), es la comida americana, ya que está basada en “mucha carne, grasa y fritos”.

Al respecto, Bravo señala: “Nada bueno, desde el punto de vista de la gastronomía saludable, puede salir del país que inventó y propagó los conceptos de fast food (comida rápida) y super-size (súper raciones de comida). Si visitamos un restaurante americano en España resulta muy complicado realizar una comida saludable”.

La influencia de la cocina estadounidense también se observa en la comida tradicional mexicana, originaria de la sociedad azteca, lo que ha dado como fruto la mutación Tex-Mex. “Aun así, si buscamos en nuestra ciudad o en la red, es posible encontrar restaurantes de comida tradicional de México y trasladar a nuestro hogar sus ricas y saludables recetas picantes con carnes, tortitas de maíz y fajitas de pollo y verduras”, explica el portavoz del IMEO. Además, “las enchiladas pueden acompañarse de legumbres“, dice Torija.

En España se nos ofrece una comida china preparada con ingredientes de muy baja calidad, cocinada en la mayoría de los platos con grasas hidrogenadas en frituras o con salsas grasientas y muy especiadas para ocultar esta mala calidad. En ocasiones se han producido casos de intoxicación por el parásito Anisakis, por lo que desaconsejamos a mujeres embarazadas o en periodo de lactancia frecuentar estos restaurantes o su servicio a domicilio. Por desgracia, para disfrutar de una buena comida china es necesario acudir a establecimientos que no están al alcance de todos los bolsillos”.

A esto, la catedrática de la UCM añade que la salsa de soja suele llevar bastante sal, pero, al emplearse como condimento, no supondría  riesgo alguno para la salud.

ESPECIAS COMO CAMUFLAJE

Otro ejemplo del uso excesivo de especias para enmascarar alimentos de dudosa calidad es la comida turca que llega a España. “De ahí que en ocasiones lleve a digestiones pesadas”, resume Bravo. Sin embargo, “el humus es un gran plato a nivel nutritivo y una buena opción si no se toman legumbres”.

La cocina japonesa importada en España es merecedora de más tenedores que la china. “Es la opción más saludable de la gastronomía asiática, pues destacan el sushi, sashimi o maki, elaborados a partir de ingredientes de calidad media-alta donde predominan las algas ricas en yodo, el arroz blanco y pescados con elevado contenido en omega 3 y proteínas de alta calidad biológica”, repasa Bravo. “Recomendamos tomar cantidades moderadas, pues, a pesar de tratarse de comida muy saludable, son platos calóricos. Las embarazadas o lactantes deberían evitar estos platos, porque contienen alimentos crudos, y el exceso de pescados grandes, como el atún, por su contenido en mercurio”. Torija recuerda que las algas pueden resultar indigestas para algunas personas.

pizzaLa cocina italiana guarda gran parecido con la española por influencia mediterránea. “El problema es que hemos importado los platos más calóricos, como pizzas y pastas, dejando en segundo plano el resto de platos tradicionales más sanos y menos calóricos. No aconsejamos estas importaciones a personas con alto riesgo CV, hipertensión o hipercolesterolemia, al igual que aquéllas en régimen de adelgazamiento, pues estos platos están compuestos de ingredientes como queso, embutidos o natas, con una base de trigo no integral”, apunta Bravo.

Torija pone el punto positivo a la comida italiana, al explicar que la pasta tiene un mayor valor nutritivo que el pan, sugiriendo ingerirla como plato único.

Pasta y verdura ‘al dente’ para obtener más beneficios.

Valor nutricional de platos e ingredientes importados del mundo que se han hecho populares en España. 

HamburgesaAMERICANA.
Los platos típicos de la gastronomía de Estados Unidos que se pueden encontrar en España son las hamburguesas, las costillas de cerdo con salsa de barbacoa azucarada, los entrantes que son mayoritariamente frituras realizadas con grasas hidrogenadas y los postres que, en muchos casos, se acercan por ración casi a las 1.000 Kcal.

ITALIANA.
En ciertos aspectos, esta cocina guarda muchos parecidos con la española dada la influencia mediterránea, siendo rica en verduras, frutas, arroces, pastas, quesos, aceite de oliva, aceitunas, carnes y pescados de calidad. La virtud de la salsa de tomate frito es que el licopeno (un antioxidante) está más biodisponible que en el tomate crudo.

sushi ASIÁTICA (CHINA Y JAPONESA).
En España se disfruta de una versión de poca calidad de la comida tradicional china, pues allí abundan verduras, sopas, arroz, pescados, carnes y tofu, con una forma de cocinarlas muy saludable como el wok -las verduras quedan al dente, lo que preserva mejor las vitaminas-. El tipo de comida japonesa disponible en España  ofrece gran variedad de platos de calidad, como el sushi.

TURCA.
El kebab es, dentro de la comida turca, el plato que más fama ha adquirido en España. Pese a abusar de las especias, lo positivo es que, de las comidas rápidas, el kebab no es la peor opción porque incluye cordero magro o pollo, y la salsa de yogur no es demasiado grasa.

MEXICANA.
A pesar de que la comida mexicana ha recibido mucho influjo de la americana y cuenta con contundentes platos, como los nachos con queso, también ofrece alimentos como el pimiento y el tomate con poderes antioxidantes. El chile picante, además de poseer efectos antiinflamatorios, tiene poder saciante y estimula el metabolismo de los lípidos.

México ya ha llegado a la cima en cuanto a sobrepeso y obesidad

El cribado obligatorio del riesgo cardiovascular en la población mexicana debería realizarse a partir de los 18 años de edad, según ha propuesto Enrique Morales, director del Centro de Investigación Cardiometabólico, en Aguascalientes (México), al Gobierno de este país en el Congreso Mexicano de Cardiología, celebrado la semana pasada en Guanajuato. “Los mayores de 18 deberían someterse obligatoriamente a análisis que midan su glucosa, colesterol, presión arterial e índice de masa corporal. Estos exámenes deberían repetirse cada tres años. El cribado, que debería ser sencillo y barato, podría hacerse en colegios, centros comerciales y otros lugares públicos”.

La razón que alega este experto es que “la dieta mexicana es una mezcla de fritos, comida basura y refrescos, además de rica en carbohidratos y grasas”. La combinación de dieta pobre y sedentarismo es causa de la obesidad epidémica.

“México lidera la cumbre del último ranking de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico sobre los países con mayor tasa de obesidad y sobrepeso, con un 69,5 por ciento de la población que presenta estos problemas”, puntualiza Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, destacando que “Estados Unidos actualmente se encuentra en el segundo puesto de esta lista, con un 68 por ciento de población que sufre obesidad y sobrepeso”.

SOCIEDAD ‘INMÓVIL’
Para Esperanza Torija, catedrática de Nutrición y Bromatología de la Facultad de Farmacia de la Universidad Complutense de Madrid, “el problema de la obesidad, tanto en España como en México, parte de que no hacemos ejercicio”.

El sobrepeso asociado a la menopausia se puede evitar

Sustituir los hidratos y azúcares por el pescado en las cenas y hacer ejercicio suave por las mañanas ayuda
Correo Farmacéutico, por Joanna Guillén Valera

Uno de los mayores temores de la mujer cuando entra en la menopausia es el aumento de peso que experimenta progresivamente, estimado entre el 6 y el 17 por ciento (peso y grasa), según datos de la Asociación Española para el Estudio de la Menopausia. Este sobrepeso se debe a cambios hormonales que, aunque no se pueden modificar, sí se puede contrarrestrar con una dieta pautada y equilibrada y más ejercicio físico.

“Las mujeres en la menopausia son un grupo muy amplio que visita con frecuencia la farmacia”, informa Aquilino García, vocal de Alimentación del Consejo. Por este motivo, y para ayudar a los farmacéuticos a mejorar el consejo nutricional a estas mujeres, el Consejo General de COF ha centrado su quinto Plenúfar (Plan de Educación Nutricional por el Farmacéutico) en la menopausia. La documentación recogida en este documento, adelantado en exclusiva a CF, estará en las farmacias desde octubre y en ella se describen “los cambios fisiológicos de la mujer, sus necesidades y los suplementos que puede tomar”, detalla García.

Como informa a CF Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición en la Universidad de Murcia, “este sobrepeso, de entre dos y tres kilos, se debe a un cambio importante de las hormonas. La disminución de estrógenos y de la leptina (hormona que quita el hambre), la pérdida de beta endorfinas (que disminuye el efecto de recompensa de la comida), el aumento de la galanina (una molécula que hace que crezca la ingesta de grasa) y la disminución de la colecistoquinina (que afecta al apetito específico por la grasa) son alteraciones que hacen que la mujer tenga más hambre y coma más”, explica.

CUÁNDO Y CÓMO
“Una mujer no entra en la menopausia de un día para otro sino que su cuerpo va dando señales entre dos y cinco años antes”, informa Rubén Bravo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). “Ahí es cuando hay que comenzar a realizar los cambios en los hábitos”, apunta. Según él, el planteamiento debería tener dos partes: plan nutricional y deportivo.

En primer lugar, “es importante distribuir los alimentos a lo largo del día adaptándolos a los ciclos hormonales diurno/nocturno”, detalla Bravo. Así, “se aconsejará e ingerir los hidratos de carbono en forma de pan o cereales integrales en el desayuno para aportar el mayor número de energía cuando la demanda es superior; hacer comidas ricas en proteínas y verduras y cenas muy ligeras donde el alimento principal será el pescado, como fuente de omega 3 que potenciará la hormona de crecimiento y el sistema inmunitario”.

El empeoramiento del sueño en esta etapa de la mujer también repercute en el peso, informa Garaulet. “Nuestros resultados publicados en la revista AGE en 2012 muestran que con la menopausia se produce un cambio en los ritmos circadianos y dormimos peor”. En concreto, “se produce una caída brusca de la temperatura corporal a las siete de la mañana que se suele acompañar con un despertar brusco y un acortamiento de sueño”.

Para mitigar esto y mejorar el sueño, en el Plenúfar se recomienda “un aporte de triptófano por la tarde o la noche que permite la síntesis de serotonina y melatonina favoreciendo la relajación y la preparación al sueño. Ambos compuestos se encuentran en la leche, el arroz o la avena, las nueces, las cerezas, los plátanos y los dátiles”.

En cuanto al ejercicio, “fundamental”, indica García, éste debería estar adaptado a las características de la mujer. “No son necesarias las estrictas clases de spinning o body pump”, indica Bravo, “pero sí andar, pilates o yoga por las mañanas”, apunta Garaulet.

CONSEJOS A NIVEL GENERAL

  • Consumo prioritario de omega 3 y 6.
  • Educación nutricional.
  • Comer de forma equilibrada y ejercicio físico moderado
  • Ingesta de complementos alimenticios con polen y vitaminas que va muy bien y calma los sofocos y mejora considerablemente el sueño de las mujeres.
  • Tomar algunos productos para la retención de líquidos, complejo natural con algún principio activo quemagrasa y, además, complementos con soja que ayudan a dezmar los síntomas de la menopausia.

Edulcorantes artificiales: con moderación hasta que se conozcan mejor sus efectos fisiológicos

A pesar de que todavía no se sabe a ciencia cierta (y con evidencia científica) cómo actúan los edulcorantes de origen artificial en el organismo y si acarrean riesgos o no, los expertos consultados por CF aconsejan una ingesta controlada de estas sustancias. Algunas investigaciones apuntan que las bebidas edulcoradas artificialmente podrían traer consigo riesgos antes achacados al propio azúcar, como es la obesidad. Así que, contención hasta nueva orden.

Correo Farmacéutico (número 2-9 de agosto), por Ana Callejo Mora

Para algunas personas un sobre de ázucar va acompañado de una señal de stop. En su lugar suelen elegir entre las variantes que existen en el mercado de edulcorantes artificiales (ver cuadro). Si estos productos son más sanos o no es algo que ha sido, y será, ampliamente debatido. Ahora, un artículo de opinión publicado en la edición electrónica de Trends in Endocrinology&Metabolism y firmado por Susan E. Swithers, profesora de Neurociencias del Comportamiento de la Universidad de Purdue, en Indiana (Estados Unidos), revisa -lo que la autora llama- “el lado oscuro” de los edulcorantes artificiales.

“El consumo de bebidas endulzadas con azúcar ha sido ligado a obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. Como resultado, la mayoría de estadounidenses ha pasado a consumir edulcorantes artificiales. Sin embargo, algunos estudios en humanos han mostrado que las bebidas con estos edulcorantes también se asocian a estas patologías”, destaca la  profesora de la citada universidad.

Los expertos consultados por CF afirman no tener una opinión completamente conformada al respecto, puesto que es un tema controvertido y sobre el que todavía no existe evidencia científica. Además, “el de los edulcorantes dietéticos es un asunto muy nuevo como para poder hacer una recomendación. Sí podemos decir que debemos tomarlos con moderación hasta que se conozcan mejor sus efectos fisiológicos”, comenta Marta Garaulet, catedrática de Fisiología y Bases Fisiológicas de la Nutrición de la Universidad de Murcia.

“Son necesarios ensayos clínicos prospectivos bien controlados en los que se demuestre con mayor nivel de evidencia que las bebidas con edulcorantes artificiales son nocivas”, añade Dolores Corella, catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la Universidad de Valencia. Es más, un artículo publicado el pasado julio en Nutrition Reviews por un grupo de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Minnesota, Estados Unidos, “concluye que no existe mayor riesgo para la salud debido al consumo de bebidas edulcoradas con edulcorantes artificiales”, dice Corella.

Otro estudio de este año, publicado en American Journal of Clinical Nutrition por la científica española Carmen Piernas junto con el profesor Barry Popkin, en la Universidad de Carolina del Norte, “ha demostrado que si se sigue una dieta para adelgazar controlada en calorías, aquellos individuos a los que se les permite ingerir bebidas edulcoradas toman menos energía en forma de postre que aquellos que sólo pueden beber agua”, resume Garaulet.

En el caso de los diabéticos y prediabéticos, el uso de edulcorantes bajos o sin calorías “puede facilitarles el control de sus niveles de glucosa y la pérdida de peso”, según plasma Craig Johnston, de la Facultad de Medicina de Baylor (Houston), en un artículo publicado en el último número de US Endocrinology.

ALTERACIÓN CEREBRAL

Volviendo al lado oscuro, “las personas que regularmente consumen edulcorantes artificiales muestran patrones de activación alterados en los centros de placer del cerebro en respuesta al sabor dulce, lo que sugiere que estos productos no satisfacen el deseo de dulces”, explica Swithers. Igualmente, apunta, “estudios en ratones y ratas han demostrado que el consumo de edulcorantes no calóricos disminuye la respuesta fisiológica al sabor dulce, provocando que los animales se atiborren de comida rica en calorías y dulce”. Dicho esto, quizás en el día a día, señala Garaulet, “en la dieta habitual, las bebidas edulcoradas no sean de utilidad, ya que a la larga sí producen una compensación de la ingesta energética”.

Rubén Bravo, director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad  (IMEO), también da la razón a este razonamiento del artículo de opinión de Trends in Endocrinology&Metabolism. “Vivimos en una sociedad con sobresaturación gustativa alimentaria, que ha educado a nuestras papilas gustativas a que todos los alimentos posean un sabor intenso y predominante, que ha anestesiado el gusto por los matices y el sabor de un alimento natural”.

Bravo prosigue diciendo que “si nos centramos en los sabores dulces y en las bebidas edulcoradas, rápidamente me viene a la cabeza la tendencia de encontrarnos en consulta a pacientes a los que no les gusta el agua y necesitan que todas sus bebidas y comidas del día lleven uno u otro sabor. De aquí, las frecuentes dicciones hacia las bebidas de cola o similares en personas con sobrepeso u obesidad”.

El miembro del IMEO comenta que los estudios que muestran la repercusión que determinados alimentos tienen sobre las hormonas y neurotransmisores “comienza a evidenciar cómo el abuso de los edulcorantes y endulzantes de sabores intensos provocan picos de insulina y dopamina en el consumidor, sumiéndole, durante un breve periodo de tiempo, en una sensación agradable de plenitud y actividad, que se tornará en fatiga y tristeza en cuanto la insulina y dopamina caigan vertiginosamente, obligando al consumidor a buscar una nueva dosis”.

En definitiva, para Garaulet, “hay muchos factores que pueden estar influyendo en la respuesta a las bebidas edulcoradas. En la Universidad de Harvard estamos viendo que la hora a la que se consumen podría cambiar su efecto sobre nuestra fisiología”.

EN 5 IDEAS

1. SUPLANTAR EL AZÚCAR

El consumo de bebidas con azúcar se ha ligado a obesidad, diabetes tipo 2 y síndrome metabólico. Por ello, la mayoría de estadounidenses consume ahora edulcorantes artificiales.

2. ASUNTO AÚN MUY ‘VERDE’

El asunto de los edulcorantes dietéticos es todavía muy nuevo como para poder hacer una recomendación. Son necesarios ensayos clínicos prospectivos con más evidencia.

3. POSIBLE UTILIDAD EN DIETA

Según la Universidad de Carolina del Norte, en una dieta para adelgazar controlada en calorías los individuos que pueden ingerir bebidas edulcoradas toman menos postre.

4. RESPUESTA ALTERADA

Los que suelen tomar edulcorantes artificiales muestran patrones de activación alterados en los centros de placer del cerebro en respuesta al sabor dulce, no satisfaciendo su deseo.

5. SATURACIÓN DEL GUSTO

La sobresaturación gustativa educa a las papilas gustativas a que todos los alimentos posean un sabor intenso, lo que anestesia el gusto por el sabor de un alimento natural.

CÓMO Y CUÁNTO ENDULZAN LA VIDA LOS SUSTITUTOS DEL AZÚCAR

Tipos de edulcorantes artificiales que se utilizan en lugar de los endulzantes con azúcar.

El aspartamo es una combinación de fenilalanina y ácido aspártico, que son dos aminoácidos.
El aspartamo es 220 veces más dulce que el azúcar y pierde su dulzor cuando se expone al calor. Se ha estudiado bien y no ha mostrado ningún efecto secundario serio.

La sucralosa es 600 veces más dulce que el azúcar.  Es termoestable, lo cual significa que no se descompone al cocinarse u hornearse. Se emplea en muchos alimentos y bebidas dietéticas.
La sucralosa también se encuentra en la goma de mascar, postres de leche congelados, jugo de fruta y gelatina. También se utiliza como un edulcorante para agregar a los alimentos en la mesa.

La sacarina es de 200 a 700 veces más dulce que el azúcar.
Se emplea en muchos alimentos y bebidas dietéticas. Puede tener un sabor amargo o saborcillo metálico en algunos líquidos.
No se utiliza para cocinar ni para hornear.

La stevia, un edulcorante no calórico, se obtiene de la planta Stevia rebaudiana, que se cultiva por sus hojas dulces.
Comúnmente se conoce como hierba dulce, hierba de azúcar o simplemente estevia.
El extracto de la stevia rebaudiana está aprobado como un aditivo para alimentos y se considera un suplemento dietético.

El acesulfamo K es un edulcorante artificial.
Es termoestable y puede usarse para cocinar y hornear. También está disponible como edulcorante de mesa.
Está aprobado por la FDA y se usa junto con otros edulcorantes, tales como la sacarina, en bebidas carbonatadas y otros productos bajos en calorías.

El neotamo es un edulcorante artificial usado en muchos alimentos y bebidas dietéticas.

Los ciclamatos son 30 veces más dulces que el azúcar.
Están prohibidos en Estados Unidos debido a que en el año 1970 se demostró que causaban cáncer de vejiga en animales.