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Alternativas saludables de comidas para llevar

julio 23, 2015

Los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad recomiendan optar por alternativas saludables de comidas a la hora de preparar la mochila, la nevera portátil o la barbacoa

El éxodo de personas que abandonan las grandes urbes en el mes de agosto ya es historia. Los que se quedan en la ciudad, por obligaciones laborales o falta de presupuesto, suelen disfrutar de unas mini vacaciones, aprovechando los fines de semana largos para realizar alguna otra escapada en familia o con los amigos. Independientemente de cuál sea su pasatiempo y destino preferido –senderismo, ciclismo, camping, playa, turismo rural o paseo urbano–, queda pendiente una importante labor: preparar la comida para llevar para el resto del día. Con el fin de facilitar a las familias en la tarea y poniendo hincapié en el valor nutricional y las calorías moderadas, los expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrecen algunas ideas y alternativas saludables en formato mochila, nevera portátil y barbacoa.

“Queremos animar a las personas a cuidar su línea también en verano y mostrarles que dejar atrás algunas viejas costumbres puede ser sólo de beneficio para su salud y peso”, apunta Rubén Bravo, naturopata experto en nutrición y portavoz del IMEO. Todos podemos permitirnos de vez en cuando algún capricho como aliciente para el paladar. Pero si queremos que en septiembre no se nos haga cuesta arriba la vuelta a la rutina, lo más sensato sería dejar de lado el bocata de media barra de pan con tortilla de patata, queso o embutido, la bolsa de patatas chips de sabores adictivos, los elaborados industriales de harinas refinadas y grasas hidrogenadas o saturadas, las bebidas azucaradas o éstas con alcohol de un aporte calórico elevado.

A continuación presentamos en detalle la propuesta de los expertos del IMEO de alimentos de alto valor biológico y nutricional que no se estropean al calor, no rebosan de grasas, sal y azúcares innecesarios, que son bajos en calorías y que son sencillas de elaborar para que podamos llevarlos a la playa, a la montaña o al camping.

Comidas para llevar en formato mochila

Bocadillos saludables para llevar“Lo ideal es utilizar alimentos ligeros, bajos en calorías, que no fermenten y no requieran nevera, en tamaño individual, como son el bocadillo y la comida en fiambrera”, sugiere Rubén Bravo. La cantidad y el tipo variarán en función de la actividad física que se va a realizar a lo largo del día.

Ideas para bocadillos

Un bocadillo ideal sería aquel que combina un hidrato de carbono integral, una grasa saludable y una proteína de alto valor biológico. Los hidratos de carbono integrales consumidos al día se han de ajustar aproximadamente al 50 por ciento de las calorías totales ingeridas. De estos hidratos de carbono habría que escoger entre las frutas y verduras de bajo índice glucémico y los cereales integrales. “Desde IMEO recomendamos utilizar el pan de centeno integral como base, pues contiene hasta 100 veces más cantidad de micronutrientes que los panes blancos elaborados de harinas refinadas”, argumenta Bravo.

bocadillo de pan de centeno integralSi se realiza una actividad ligera tendríamos suficiente con una rebanada, tipo ‘bikini’. Si realizamos alguna actividad física de intensidad moderada, podemos tomar 2 rebanadas o el equivalente de un sándwich completo. Le añadimos un chorrito de aceite de oliva virgen extra, tomate en rodajas o triturado y lonchas de jamón serrano magro, quitándole la grasa, o bien ibérico de bellota o cebo.

Otra configuración combinaría lechuga, tomate, aceite y queso fresco 0% o jamón de pavo bajo en grasas.

Platos para fiambrera saludables

platos saludables para llevar en la fiambreraLos platos de fiambrera son perfectos para llevar en la mochila y consumirlos a la hora de comer. Se pueden preparar en casa, utilizando productos que puedan aguantar 24h fuera de la nevera.

Proteína + hidrato de carbono integral

Si se realiza una actividad física moderada-alta, podemos combinar proteína con hidrato de carbono integral. Son mucho más saciantes, debido a su mayor contenido en fibra, de 2 a 6 veces mayor que en las versiones incompletas, y aportan mucho más minerales, vitaminas y oligoelementos. Previenen el estreñimiento, ayudan a estabilizar los niveles de azúcar en la sangre y reducir el colesterol.

Un ejemplo es el arroz integral con pollo al curry, sustituyendo la nata montada por queso batido 0%.

La lasaña con carne picada, tomate y pasta integral también es una excelente opción.

Proteína + verdura

Si nos espera un día tranquilo con poca actividad física, mejor combinar la proteína con verdura, como por ejemplo berenjena rellena con carne picada o pimientos asados con atún.

Ensaladas completas

Si se quiere apostar por la ensalada, llevarla sin aliñar o montarla antes de comer. Podemos combinar brotes verdes, zanahoria rallada, lechuga y tomate, entre otros, con marisco cocido, filete de pollo, una lata de atún o taquitos de jamón york.

No es aconsejable añadir huevo por el posible riesgo de toxiinfeciones alimentarias y Salmonella. El aliño se añade 10 minutos antes de comer.

También sería una buena opción llevar la ensalada campera, sustituyendo la patata por boniato que es un tubérculo de índice glucémico más bajo.

Extras y suplementos energizates

En caso de una actividad física alta (senderismo, montañismo, ciclismo…) nos vendría bien disponer de alimentos para reforzar los músculos y neutralizar las agujetas. Desde IMEO recomiendan dejar de lado las barritas de cereales y productos prefabricados, priorizando opciones más naturales y saludables, como chocolate negro, frutos secos, pipas sin sal, kiwi o plátano, que nos ayudarán con la reposición de minerales.

Alivian las agujetas el agua con limón con una pizca de azúcar moreno y una banana, que además nos ayudará a evitar los calambres por su alto contenido de potasio.

Alimentos para llevar en formato nevera de playa o bolsa térmica

En el verano nos apetecen friasOpciones saludables y muy adecuadas para familias con niños:

– bebidas y preparados congelados bajos en calorías, como limonadas caseras de frutas, infusiones frías, smoothies y helados lights (con queso batido desnatado, chocolate negro, azúcar moreno o estevia, frutas frescas de temporada…);

– cerveza 0%, pues el alcohol también deshidrata y podría causar mareos en los días de mucho calor;

– zumo de zanahoria o jugo de tomate;

– agua en abundantes cantidades;

– frutas de un aporte calórico bajo o moderado, como cerezas, melocotón, manzana o nectarinas (la sandía, el melón y el plátano tomarlas con moderación);

– galletas caseras configuradas con aceite de oliva y harinas integrales;

– chips caseros de láminas de boniato horneadas como consumo ocasional entre las comidas.

Alimentos para llevar en formato barbacoa o cocina al aire libre

barbacoa saludableSuelen ser platos para compartir en familia o con los amigos. La regla básica es priorizar todo tipo de carnes y pescados magros, evitando chorizos, salchichas, butifarras y pancetas. Mejor prepararlas a la parrilla con verdura de guarnición.

Ideas de alimentos saludables ideales para la parrilla

– brochetas de pollo y verdura;

– solomillos con parrillada de verduras;

– sardinas o pulpo a la plancha con salpicón de cebolla y pimientos;

– para postre frutas a la plancha por su toque dulce natural caramelizado (consumo ocasional).

A partir de las seis de la tarde comienza la fase de regeneración y la disposición del organismo se orienta al descanso, centrándose en la reparación celular y la optimización del sistema inmunitario, siendo la demanda energética menor. Por esta razón es preferible evitar los platos pesados en la cena y optar por picoteo saludable como jamón ibérico, sardinas, berberechos, sepia, pulpo, una tortilla francesa… Si se hace barbacoa, mejor cocinar pescado que carnes más pesadas y grasas.

Los ingredientes desconocidos y nada saludables que contiene nuestra comida

junio 8, 2013

¿Los alimentos contienen serrín o insectos?

El Confidencial

Women doing shopping in supermarketLa imparable sucesión de escándalos alimentarios durante los últimos meses, desde la polémica por la carne de caballo hasta la crisis de los pepinos, está poniendo en cuestión la indulgencia de los controles de calidad, al mismo tiempo que aumenta la desconfianza de los consumidores ante el deterioro de la cadena alimenticia. La tendencia legislativa hacia la autorregulación se ha demostrado ineficaz, tal y como la ONU denunció en un informe presentado en 2011 durante la celebración de la cumbre mundial para la prevención de las enfermedades no contagiosas (ENC).

Las conclusiones de la ONU han sido ratificadas por un grupo de investigadores de la Universidad de Melbourne especializados en política sanitaria, en cuyos estudios insisten en que la única manera de “evitar los daños causados por los alimentos poco saludables es mediante la intervención y control desde las administraciones públicas”. Una propuesta que, según subrayan en la investigación “Profits and pandemics, tiene como objetivo poner freno a ciertas prácticas en el procesado de alimentos.

Según las cifras oficiales, cada año mueren 18 millones de personas a causa de la presión arterial alta (9,4 millones), la obesidad (3,4), la diabetes (3,4) y el colesterol (2). Una serie de enfermedades que, según matiza el estudio, “pueden atribuirse en gran parte al consumo de alimentos y bebidas ultraprocesadas, cuyas ventas se están concentrando en los países en vías de desarrollo o en poblaciones que están perdiendo poder adquisitivo”, como está sucediendo en el sur de Europa.

La escritora y periodista de investigación especializada en industrias alimentarias, Rachel Sanders, ha sacado a la luz algunas de las prácticas que se esconden detrás de la fabricación de alimentos procesados, y que tienen que ver principalmente con los aditivos. A pesar de ello, es en este tipo de sustancias donde más pone el foco la legislación europea.

Los aditivos alimentarios son las sustancias más reguladas y estudiadas, por lo que si están en el mercado es porque se han evaluado y reevaluado constantemente para descartar cualquier peligro para la salud”, señalan fuentes de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición. Además, si en función de la evolución de los conocimientos científicos surgiera alguna duda sobre la inocuidad de un aditivo, “se procedería a la retirada de la autorización comercial”, afirman desde la agencia que depende del Ministerio de Sanidad.

No obstante, el bufete que dirige Don Barrett, el abogado norteamericano que ganó la primera y multimillonaria batalla judicial contra las grandes compañías tabacaleras a finales de los años 90, prepara ahora una demanda contra una treintena de multinacionales de la alimentación. Precisamente, porque el etiquetado del 25% de los alimentos es falso o engañoso, asegura el abogado.

Colorantes con extracto de cochinilla y otros insectos

La práctica totalidad de los productos procesados que tienen un color rojizo o rosado llevan un colorante referenciado en la etiqueta como ‘ácido carmínico’, aunque en realidad no se trata más que de extracto de cochinilla u otros insectos similares. Según la FDA es un colorante seguro por su bajo grado de toxicidad. Sin embargo, grandes cadenas como Starbucks se han visto obligadas a cambiar este colorante por otro, después de que se registrasen diversos casos de alergias graves asociadas al consumo de sus productos. La lista de alimentos que contienen el eufemísticamente denominado ‘ácido carmínico’ es interminable.

Queso rallado elaborado a base de celulosa

El queso para gratinar o rallado está fabricado con celulosa refinada, que se utiliza para evitar que se vuelva a convertir en una masa compacta una vez en la bolsa. La celulosa es un aditivo alimentario permitido y bastante generalizado, aunque su uso más frecuente es en los helados. La celulosa se confecciona a partir de fibras vegetales descompuestas, entre las que se incluye principalmente el serrín de la madera. Y es en este punto donde está la trampa, ya que en las etiquetas se referencia la celulosa como ‘aditivo natural’ o, peor aún, ‘aditivo ecológico’, lo que no es exactamente sinónimo de saludable.
 
Los residuos tóxicos (no controlados) generados por la producción de yogur
La leche sobrante como consecuencia del procesado de yogures, que puede llegar al 90% de la que se utiliza, se convierte en suero de leche ácido. Su descomposición causa graves daños al medio ambiente, pues elimina el oxígeno del agua y dificulta el desarrollo de la fauna acuática en los ríos. Esto es una de las consecuencias por las que las grandes fábricas de queso y leche se están desplazando a países con una legislación más laxa, con las consiguientes consecuencias ambientales para esas zonas.
 
Los aromas químicos del zumo de naranja
Las grandes compañías que comercializan zumo de naranja procesan estos productos con aromas químicos para mantener el mismo sabor en cada envase asociado a la marca en cuestión, sin importar la mezcla de variedades ni la época del año. Los potenciadores artificiales sirven en este caso para recuperar el sabor a naranja perdido al extraer el oxígeno del zumo, una técnica que se utiliza para poder conservar estas bebidas durante más de un año antes de sacarlas a la venta.
La autora de Squeezed: What You Don’t Know About Orange Juice (Yale University Press), Alissa Hamilton, que ha realizado diversas investigaciones sobre este tema, explica en este ensayo que “los mismos laboratorios que hacen perfumes para Dior y Calvin Klein son los que producen los aromas del zumo”. Las sustancias empleadas en este proceso no tienen por qué constar en la etiqueta de ingredientes, ya que “técnicamente son esencias extraídas de la naranja”.
 
Sopas de sobre con glutamato monosódico, lo indiquen o no
El sabor de las sopas, ya sean de carne o verdura, se consigue mediante el mismo aditivo alimentario. Se trata del glutamato monosódico (también conocido como MSG, por sus siglas en inglés), una sustancia calificada como segura ya que, en cantidades normales, los seres humanos tienen la capacidad de metabolizarla debido a que su toxicidad es muy baja. Sin embargo, se suele ocultar su presencia en los alimentos, refiriéndose a este aditivo como ‘natural’ o ‘extracto de levadura’, pues se refina a partir de proteínas vegetales y levaduras.
La Food and Drug Administration (FDA) ha llamado la atención en varias ocasiones sobre este tema, al considerar como “engañoso” el etiquetaje de productos como “sin MSG” o “sin MSG agregado”, si contienen ingredientes elaborados a partir de glutamato natural.
 
Salchichas elaboradas a base de carne, almidón y… ‘relleno de cereal’
Si los embutidos en general cuentan con una imagen poco positiva entre los consumidores, asociada tanto al desconocimiento de sus ingredientes como a la elaboración, las salchichas son las que peor fama se llevan. Pocos saben que cuando se indica el ‘relleno de cereal’ en su etiqueta, en realidad se refiere a pan rallado y harina de avena, unos productos que luego se mezclan con colorantes, conservantes, potenciadores de sabor, grasas saturadas, especias variadas (sal, pimienta, ajo molido…) y restos cárnicos para hacer una masa que, al menos para la vista, no se antoja demasiado agradable. Posteriormente, se dividen por unidades embutiéndolas en tripas sintéticas, elaboradas con colágeno, poliamida y fibrosa. Unos productos que, si se consumen en exceso y se combinan con otras sustancias, pueden llegar a ser tóxicos.