La dieta del 7 de enero

Los excesos navideños suelen sumar de tres a cuatro kilos a nuestra anatomía. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad estima que para perderlos necesitamos solo un mes, siguiendo unos sencillos consejos y un régimen adelgazante y depurativo

EFE Salud, por Pablo Gutman
DIETA-7-ENERO-EFESALUDLa Navidad pasa, pero los kilos que sumamos durante esos días de desenfreno gastronómico se quedan en nuestro cuerpo.

“Las principales causas son el consumo excesivo de alcohol y dulces y la tendencia a comer durante las jornadas que rodean a los días de celebración de forma similar al 24, 25 y 31 de diciembre y el 6 de enero”, según Rubén Bravo, naturópata y experto en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Según esta entidad, se espera que los excesos navideños afecten en mayor parte a los hombres, que este año subirán entre 3 y 4 kilogramos (kg) de media, mientras que las mujeres aumentarán entre 2 y 3 kilos.

“Si extrapolamos y combinamos estos datos con los calendarios del 1 de diciembre hasta el 6 de enero de diferentes países, nuestras estimaciones nos arrojan que en España, Argentina y Alemania los hombres se acercarán más al aumento de 4 kg. y las mujeres a los 3 kg. de media”, señala Bravo a Efe.

Añade que “en los casos de Brasil, Perú, Venezuela, Colombia, Chile y México, las medias de aumento de peso rondarán probablemente en unos 3 kilos para los hombres y 2 para las mujeres; mientras que en Estados Unidos y Canadá los hombres tenderán a engordar 2 kg. y las mujeres uno”.

Bravo expone algunos consejos prácticos para adelgazar a partir del 7 de enero:

1.- Realiza cinco comidas al día, donde todas incluyan un alimento rico en grasas saludables (frutos secos, aceite de oliva, pescados grasos), una proteína de alta biodisponibilidad (huevo entero, leche de vaca, pescado, carne de ternera, pollo, arroz) y un hidrato de carbono basado en frutas o verduras de bajo índice glucémico (cerezas, uvas, ciruelas, melocotón, pomelo, ciruelas, manzana; brócoli, repollo, lechuga, cebolla, pimiento rojo, judías verdes, tomates, berenjenas ) o bien cereales integrales.

2.- Incluye en todas las cenas una onza de chocolate negro, y una copa de vino tinto.

3.- Distribuye los alimentos a lo largo del día para que se ajusten a nuestras necesidades bioquímicas y biorritmo humano: alimentos con más carga glucémica (carbohidratos que aportan más cantidad de energía en forma de glucosa) en el primer tramo del ciclo (de 6:00h a 18:00h), y alimentos más estructurales (lácteos, carnes, pescados, huevos y marisco) en el segundo tramo del ciclo (de 18:00h a 6:00h).

4.- Bebe agua de forma abundante. Al menos dos litros diarios.

5.- Evita estos alimentos: dulces y bollería, bebidas espirituosas mantequillas y mantecas, frutas excesivamente dulces, café común, fritos o rebozados, productos elaborados con harinas y cereales refinados, quesos y embutidos grasos, pasta y patatas.

Adelgazar comiendo en días alternos

Como sexto consejo, Rubén Bravo propone una sugerencia dietética llevadera y compatible con la vida laboral y social, basada en la ‘Dieta de los Días Alternos’, un plan de cuatro meses y tres fases, que combina de forma alterna tres tipos de días: depurativos, de régimen y sociales.

Los ‘días depurativos’ son calóricamente muy restrictivos y priorizan alimentos que propician la eliminación de toxinas y la depuración; los ‘días de régimen’ son un plan de alimentación equilibrado, apetitoso y que sacia; y los días sociales buscan compaginar la alimentación con la vida social el fin de semana.

En tal sentido, Bravo sugiere alternar tras las fiestas días depurativos, con días de régimen entre semana, y realizar dos días sociables en el fin de semana, lo “que nos permitirá seguir con nuestra vida normal, sin saltarnos la dieta”.

Día depurativo

Desayuno: café descafeinado, zumo de 2 naranjas, 1 yogur 0% de menos de 60 kilocalorías con una cucharadita de salvado de avena.

Media mañana: 1 Manzana y 2 nueces.

Comida: Primer plato. 1 Tazón de caldo depurativo compuesto por apio, perejil, cebolla y diente de león. Segundo plato. 150grs de queso fresco 0% de grasa.

Bebida: 1 vaso de zumo de zanahoria.

Merienda: 1 kiwi y 2 nueces.

Cena: Primer plato. 1 Tazón de caldo depurativo.

Segundo plato. 2 sardinas a la plancha.

Bebida: 1 vaso de vino tinto.

Día de régimen

Desayuno: café descafeinado, 2 biscotes de pan tostado integral, con tomate triturado, y dos lonchas de jamón serrano, ibérico o de york, bajo en grasa.

Media mañana: 2 mandarinas, 1 nuez y 1 yogur 0% de menos de 60 kcal.

Comida: pimientos rellenos de 75grs de carne picada de pollo y 75grs de carne picada de ternera, mezclado con cebolla y tomate, todo ello horneado durante 30 minutos.

Bebida: 1 Copa de vino tinto.

Merienda: un puñado de frutos rojos, 1 nuez y un yogur 0% de menos de 60 kcal.

Cena: revuelto de espárragos trigueros, compuesto por un huevo y 75grs. de espárragos.

Bebida. Una copa de vino tinto.

Postre. Una onza de chocolate negro.

Día social

Desayuno: un descafeinado, 1 tortilla compuesta por un huevo entero, la clara de otro huevo, 1 loncha de jamón york, 1 loncha de queso light, 1 tomate y ¼ de cebolla. 1 rebanada de pan centeno integral.

Media mañana: 1 Kiwi, 1 yogur 0% de menos de 60 kcal. con una cucharadita de salvado de avena y 2 nueces.

Comida: hamburguesa americana completa compuesta de 250grs de carne de ternera magra, 1 tomate, lechuga y cebolla, añadirle una cucharada sopera de ‘ketchup’ y otra de mostaza. Pan de hamburguesa mediano con semillas de sésamo.

Bebida: una copa de vino tinto.

Merienda: una onza de chocolate negro y 2 galletas comunes.

Cena. 150 grs. de gambas a la plancha.

Bebida: una copa de vino tinto.

Postre: una onza de chocolate negro.

Riesgo de mortalidad por obesidad es subestimado

obesidad en EEUUEl riesgo de mortalidad asociada a la obesidad es subestimado en la mayoría de los estudios, porque estos se apoyan en una sola medición del índice de masa corporal, y no en las variaciones de peso a lo largo de períodos largos de tiempo, según un estudio reciente.
Según el reporte, las investigaciones que no distinguen entre las personas que jamás se excedieron de peso y aquellas que fueron obesas o tuvieron sobrepeso antes de adelgazar son engañosas, porque ignoran los efectos duraderos de un exceso de peso.
Además, la pérdida de peso es a menudo resultado de una enfermedad, precisan los investigadores, cuyos trabajos fueron publicados en la edición en línea de las Actas de la Academia estadounidense de las Ciencias (PNAS).
“Los riesgos asociados a la obesidad han sido subestimados en investigaciones previas porque la mayoría de los estudios toman en cuenta el peso medido una sola vez”, explica Andrew Stokes, profesor adjunto de salud pública de la Universidad de Boston y uno de los principales autores del trabajo.
“El simple hecho de incorporar medidas de peso tomadas a lo largo del tiempo deja en claro los riesgos de obesidad y muestra que estos son mucho mayores que los estimados hasta ahora”, añade.
Los científicos determinaron que el riesgo de mortalidad de las personas que tuvieron un peso normal al momento de la investigación, pero habían tenido sobrepeso u obesidad en el pasado, es 27% mayor al riesgo de mortalidad que padecen los que siempre mantuvieron la línea.
También observaron una mayor prevalencia de diabetes de tipo 2 y de enfermedades cardiovasculares entre las personas que tuvieron un índice de masa corporal (IMC) mayor que el normal y luego perdieron peso, que entre las personas que siempre fueron delgadas.
Los autores del estudio utilizaron datos provenientes de una amplia investigación nacional sobre nutrición realizada en Estados Unidos entre 1988 y 2010.
El 39% de las personas que tenían peso normal al momento de la investigación habían padecido en el pasado sobrepeso u obesidad.
Fuente: Nacion.com