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Tras las vacaciones: ¡depuración digital!

septiembre 3, 2018

Vuelta a las actividades habituales, un buen momento para efectuar una depuración digital, evitando el uso excesivo de redes sociales y dispositivos electrónicos que pueden fomentar trastornos de la alimentación, afectar el peso corporal y perjudicar la salud nutricional. Cuatro expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) nos lo explican

EFE Reportajes, por Ricardo Segura
Estar sumergido en exceso en un entorno virtual favorece un estilo de vida sedentario, cuadros de sobrepeso y también de desnutrición, desajustes en los horarios de sueño y comidas”, señala el experto en nutrición del IMEO, Rubén Bravo.

La psicóloga María González de este mismo instituto, recomienda reflexionar sobre como utilizamos las redes sociales, dedicarles un tiempo máximo establecido de antemano al día, y eliminar aquellas que no usemos o que nos generen negatividad psicológica, y redirigir nuestra atención a otras actividades o “hobbies” no digitales.

Los excesos ‘en línea’ afectan nuestra línea

“Además, estar sumergido en un entorno virtual durante más tiempo que el necesario favorece un estilo de vida sedentario, cuadros de sobrepeso y también de desnutrición, desajustes en los horarios de sueño y comidas, además del picoteo de alimentos altamente procesados ricos en grasas y azúcares”, señala Bravo.

“El uso excesivo de Internet y de las redes sociales (RRSS), como Facebook, Twitter, Instagram o de sitios como YouTube, podría considerarse una adicción psicosocial, ya que puede generar tolerancia (necesidad de entrar a las RRSS más frecuentemente y durante más tiempo) y abstinencia (ansiedad, si no es posible acceder a las redes)”, señala Ana Gutiérrez, psicóloga del IMEO

“Este tipo de plataformas pueden contribuir al desarrollo de trastornos de orden alimenticio (atracón, comedor compulsivo, bulimia, ortorexia, vigorexia o anorexia) que tienen mucho que ver con el aspecto físico y pueden acarrear otras consecuencias desfavorables, como ansiedad, depresión, comparación social negativa o ‘bullying’, entre otras”, apunta Gutiérrez.

Consultar sistemáticamente páginas sobre la pérdida de peso, la quema de grasa, alimentación deportiva, ejercicios para aumentar o reducir volumen, dietas desaconsejadas, venta de esteroides o sustancias dopantes, puede alimentar conductas obsesivas o compulsivas en las personas predispuestas a los desórdenes alimentarios, según la nutricionista Andrea Marqués, también del IMEO.

“Con la inercia del día a día vamos generando hábitos que, poco a poco, nos hacen más dependientes del mundo tecnológico”, añade la psicóloga María González.

Según esta profesional, el uso y consumo de tecnología y RRSS puede considerarse adictivo “cuándo afecta a la vida diaria de la persona, enlenteciendo o interrumpiendo su desarrollo habitual, tanto académico o laboral, y cuando el cese del consumo o el contacto con estos medios genera ansiedad en la persona”.

“Si en un cómputo general se dedica más tiempo a las RRSS y los dispositivos electrónicos que al contacto social real con familiares o amigos y a la actividad al aire libre, podríamos decir que entramos en un consumo abusivo“, enfatiza González.

“El falso ‘contacto social’ que experimenta el internauta en las RRSS refuerza su aislamiento y compararse con los estilos de vida que se muestran en estas plataformas, que ensalzan un ideal poco realista de la felicidad 24 horas, puede generar a esa persona sentimientos de insatisfacción y ansiedad que pueden intentar compensar a través de ingestiones excesivas de alimentos dulces o muy calóricos”, según esta psicóloga.

La reentrada: ocasión para desenredarse

Si las vacaciones pueden fomentar el uso excesivo de los dispositivos electrónicos y las redes sociales, volver a las actividades cotidianas tras la pausa estival, pueden ser un buen momento para “desenredar” y “depurar” nuestra vida y actividades “en línea”.

“La vuelta a la rutina después de unas vacaciones o una escapada puede ser una ocasión ideal para cambiar nuestra relación con el mundo digital”, explica a Efe la psicóloga Ana Gutiérrez.

“Se trata de un momento en el que solemos volver más relajados, con un buen estado de ánimo y es un excelente punto de partida para evitar malos hábitos en el uso de dispositivos móviles”, asegura.

“Empezar este ‘Détox digital’ después de las vacaciones, nos ayuda a la hora de marcarnos límites concretos en la utilización del ocio digital”, según Gutiérrez.

“La reentrada es un momento oportuno para plantearse nuevas actividades de ocio y desconexión en las que no medie la tecnología, como hacer deporte, leer, tocar algún instrumento musical o dibujar”, indica la especialista.

Doce claves de una buena “depuración” digital

La psicóloga María González ofrece algunos consejos para disfrutar de un bienestar digital sin caer en la trampa de la dependencia emocional u otros trastornos psicológicos y comportamentales, realizando un ‘détox o depuración’:

1.- Revise y dé baja aquellos “emails” de ‘newsletters’ que no lea.

2.- Desactive los avisos del móvil para la bandeja de entrada del correo electrónico, y propóngase dos horarios específicos al día para realizar una revisión de sus correos.

3.- Silencie los grupos de chat y elimine aquellos que ya no utilice.

4.- Desactive las notificaciones y sonidos de WhatsApp, para no dedicar mucho tiempo del día a consultar la pantalla de los dispositivos para comprobar si hay mensajes nuevos.

5.- Reflexione sobre como utiliza las redes sociales, y elimine aquellas que no use o que le generen negatividad psicológica.

6.- Controle las horas al día que dedica a las redes sociales, fijándose un máximo de tiempo y, cuando ese tiempo se agote, dirija su atención a otras actividades.

7.- En su tiempo de descanso, fines de semana o vacaciones, desconecte de las redes sociales durante la mayor parte del día.

8.- Retome las lecturas atrasadas y actividades al aire libre.

9.- Cree su propia rutina: establezca unos horarios que incluyan los tiempo de trabajo y de ocio y las cinco comidas principales le ayudará a planificar qué momentos del día va a destinar al mundo digital, para que este lapso no interfiera con el resto de tareas.

10.- Preste atención al momento presente: la comida es una actividad importante a la que debemos dedicarle tiempo y atención, y centrarnos en ella cuando la estemos realizando. Por ello esta psicóloga recomienda:

a) Evitar el uso de pantallas y del móvil mientras comemos, por ejemplo durante la jornada de trabajo, poniendo nuestra atención en aquello que estamos comiendo.

b) Ponernos de acuerdo con la persona que nos acompaña a comer para dejar el teléfono móvil fuera de la vista y centrar la atención en la conversación y la comida.

c) Reduzca las conversaciones constantes por redes sociales y sustitúyalas por encuentros en persona o llamadas de teléfono en las que podamos prestar una atención plena al aquí y ahora.

11.- Organice momentos libres de tecnología: haga un listado de actividades alternativas o aficiones que no requieran el uso de dispositivos electrónicos.

12.- Utilice un reloj despertador en vez de la alarma del móvil. Este sencillo gesto ayudará a que consultar las redes sociales no sea la primera actividad que realice al despertarse.

Kilos de prejuicios en la política belga

octubre 16, 2014

Maggie De Block, médico de 52 años y 120 kilos de peso, es la nueva ministra de Salud. Hay quien opina que su obesidad no es el mejor ejemplo.

El Norte de Castilla, por Antonio Corbillón
Maggie de BlockLa vida política en Bélgica ha pasado en poco tiempo de la nadería y la intrascendencia a ser una cuestión de peso. De kilos. El país batió en 2011 el récord de flacidez institucional, después de permanecer más de un año sin que nadie quisiera hacerse cargo del gobierno. Ahora, el péndulo del debate ha saltado al otro extremo y se centra en su nueva ministra de Asuntos Sociales y Salud, Maggie Celine Louise De Block, y sus aires de modelo de Rubens.

Su fama de mujer concienzuda y trabajadora durante sus 10 años en el Parlamento y su reciente paso por el Ministerio de Justicia, donde las huelgas de hambre y los encierros de protesta no hicieron temblar su pulso para reducir a la mitad los permisos de asilo político, la han convertido en el gestor mejor valorado del país. Su perenne sonrisa y la parsimonia y desparpajo con la que pasea sus más de 120 kilos de obesidad mórbida no eran discutidos por nadie. El pasado sábado fue nombrada ministra de Salud y alguien recordó que Bélgica es un país con un 47% de personas con sobrepeso. «¿Qué pasa con la credibilidad?», soltó en Twitter desde Washington el corresponsal de la cadena pública flamenca VTR, Tom Van De Weghee, que se erigió como «altavoz de muchos».

El comentario desató la reacción de las redes sociales, aunque Maggie De Block fue la primera en relativizar el debate. Acostumbrada a «tener los pies en el suelo» y a darse a sí misma los 100 días de rigor antes de hablar, solo ha reclamado que «se me juzgue por los cinco años de trabajo que tengo por delante. «Pero no de esta forma, no de esta manera. Eso no lo acepto».

Una vez más Maggie ha hecho honor a su fama de mujer prudente y sensata y ha dejado una ‘perla’ para los que se meten con su figura en los chats de debate: «Esto dice más sobre las personas que están tuiteando cosas, que sobre mí». Lo cierto es que esta médico de 52 años del partido liberal flamenco cae bien a la mayoría de sus compatriotas. Su popularidad alcanza el 74%, 27 puntos más que la del premier Charles Michel, el hombre que la acaba de hacer ministra de Sanidad.

La pregunta sigue ahí. ¿Cómo afecta a la sanidad belga el que su máxima representante sea una enferma de obesidad? «Será la persona más comprometida y sensibilizada para inculcar una política de lucha contra la obesidad», avanza el director del Departamento de Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, Rubén Bravo.

En una sociedad tan esclavizada por la imagen, los expertos reclaman que se tengan en cuenta otras parcelas. «La integridad, la madurez y la sinceridad también son imagen», expone el doctor en Comunicación Política de la Universidad Pontificia de Salamanca, Óscar Sánchez. «En las discusiones sobre la idoneidad de los cargos públicos, la apariencia es algo irrelevante».

«Desde los tres años»

La obesidad de la ministra es, sobre todo, genética. «Soy obesa desde los tres años. ¿Qué puedo hacer?». A Maggie le encanta comer, cocinar y sobre todo disfrutar de los amigos alrededor de una mesa. Pero se contiene. «Si comiera tanto como quisiera, ¡sería el doble de grande!». Junto a su marido Luc Asselman, un hombre también corpulento, llevan una dieta sana y equilibrada. «Somos aficionados a las verduras, el pescado, los mariscos, cocinamos con aceite de oliva. En casa no hay dulces, ni pasteles… como mucho un helado de vez en cuando». Y admite con humor que «las minifaldas y los tops» no son para ella. Y eso que le encanta ir de compras. Su marido la acompaña. «El negro es el color que mejor le sienta, cuando se viste de negro, ¡es la más hermosa!, asevera entusiasmado Luc, que cuenta que su mujer «vive plenamente su feminidad» sin que el peso resulte un problema.

La genética del apellido De Block comparte las grasas con el talento. Su hermano es el alcalde de Merchtem. Su hija Julie, uno de los dos vástagos de su matrimonio, es la presidenta de los CPAS, los centros de acción social belgas. Y su marido, con el que lleva 33 años casada, se despacha así: «Para mí, es la mujer ideal. Me enamoré de ella inmediatamente, es muy inteligente y sutil, es alegre y luchadora. Estoy orgulloso de ella. Es una gran madre, mi mejor amiga y todavía me derrito cuando me mira».

La imagen de esta mujer ha despertado incluso el humor en un país con fama de aburrido. Hay ya recreaciones suyas en ‘topless’ o con tatuajes. El pastelero Bob Van Buggenhout ha llenado su escaparate con una versión de 120 kilos de mazapán azucarado de Maggie. Dice que ha trabajado en ella dos días completos y que no la vende por «menos de 3.000 euros… y nunca por trozos».

Hay otros argumentos de mayor calado. «Cuidado. Porque quien dice que no puede haber un ministro de Salud con curvas, también puede llegar a defender que los que fuman, beben o comen de modo poco saludable se paguen sus propia sanidad», advertía ayer un editorialista del diario ‘De Morgen’.

En una reciente entrevista, la risueña Maggie confesaba: «Me encantaría tener otra figura. ¿Quién no quiere un cuerpo perfecto?. Pero soy así y me siento a gusto…». Y al mismo tiempo recordaba que podía citar varios nombres que, sin poseer cuerpos estilizados, poseen una brillante carrera política. Entre ellos el de Angela Merkel. Y a esta sí que nadie le cuestiona su peso.