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Un paseo por el bosque reduce la obesidad, el estrés y el insomnio

noviembre 3, 2017

Esta práctica japonesa llega a España para calmar la ansiedad de la vida de la ciudad.

Telva, por Gloria Vázquez Sacristán

Pasear por el bosque (conectar con la naturaleza para los más sensibles) tiene más beneficios físicos y mentales de los que te puedes imaginar. Vivimos acosadas por un rítmo frenético constante que nos machaca por dentro y por fuera. Salir de la ciudad y pasear entre árboles, como hacíamos cuando éramos pequeños e íbamos a coger setas, castañas o cualquier plan alejado del asfalto es precisamente lo que necesitamos para mejorar los problemas de nuestra vida adulta. A veces las cosas más básicas y elementales son las que necesitamos. Te explicamos por qué una cosa tan sencilla y evidente, pero tan poco implantada, nos puede cambiar por dentro y, en consecuencia, por fuera.

Pasear por el bosque es más enriquecedor para ti que para tu perfil de instagram. ¿Por qué? El contacto con la naturaleza mejora nuestra salud mental y física. Para corroborar dicha afirmación rescatamos las conclusiones del estudio “Baños de bosque, una propuesta de salud”, elaborado por el Observatorio de Salud y Medio Ambiente del Instituto DKV de la Vida Saludable, en colaboración con el Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal). ¿Por qué los bosques nos ayudan? Nos explican que “los espacios verdes disminuyen los niveles de estrés, ansiedad, insomnio y estado depresivo, a la vez que reducen la obesidad, la diabetes y la presión arterial, ayudan a prevenir determinadas enfermedades no transmisibles y mejoran el sistema inmunitario. Unos males que han aumentado en las últimas décadas, debido a la progresiva urbanización de la sociedad”.

Estas inmersiones o baños de naturaleza puede ofrecer serios beneficios para la salud. Esta conclusión, sostenida por el médico griego Hipócrates que la llamó vis medicatrix nature. Marta Pahissa, responsable de Desarrollo y Gestión de Proyectos de Medio Ambiente de DKV Seguros y coautora de la publicación, añade: “gran parte de los efectos que tienen los entornos naturales en nuestra salud todavía se tienen que puntualizar, pero no hay duda que los resultados obtenidos hasta el momento nos permiten posicionar el contacto con la naturaleza como una práctica terapéutica y preventiva tanto para enfermedades psíquicas como físicas”.

Bañarse en el bosque no es algo que haya nacido en España, hace referencia a shinrin yoku, como se llama en Japón. Allí afirman que esta práctica puede disminuir la presión arterial, la glucosa en sangre y las hormonas del estrés y aliviar la depresión y la ansiedad. Shinrin yoku se ha convertido en la medicina preventiva estándar en Japón, donde lamentablemente también tienen una palabra para la muerte por exceso de trabajo (karoshi). El antídoto, el baño de bosques, ha sido parte del programa nacional de salud de Japón desde 1982. “Actualmente se estima que entre uno y dos millones de japoneses practican baños de bosque cada año en alguno de los múltiples itinerarios forestales terapéuticos certificados por la Agencia Forestal de Japón; e incluso algunas empresas del país ofrecen sesiones a sus trabajadores como método para combatir los elevados niveles de estrés y competitividad a los que están sometidos”, apuntan desde DKV.

Y continúan, es “una propuesta inspirada en las tradiciones budistas y sintoístas y desarrollada inicialmente por el Ministerio japonés de Agricultura, Silvicultura y Pesca, que consiste en visitar las florestas y conectar con el entorno empleando todos los sentidos. Así, las sesiones de ‘Shinrin-yoku‘ proponen un paseo entre los árboles, sentándose, estirándose, observando sus diversos elementos naturales y disfrutando de sus silencios y sonidos, para aprovechar los resultados beneficiosos que los espacios verdes tienen para la salud física y mental de las personas”.

Beneficios de bañarse en los bosques

  1. Los estudios también han demostrado que también puede aumentar la cognición cerebral e impulsar nuestro estado de ánimo, empatía y creatividad. Se ha comprobado científicamente que pasar tiempo tranquilo en la naturaleza activa nuestro sistema nervioso parasimpático, lo que nos calma, disminuyendo nuestro ritmo cardíaco y nuestros niveles de estrés. A su vez, esto ayuda a aliviar los efectos secundarios del estrés que pueden incluir dolores de cabeza, inflamación, depresión y problemas de concentración.
  2. La investigación ha descubierto que el baño en el bosque puede aumentar nuestro sistema inmunológico al aumentar la actividad de los glóbulos blancos conocidos como células asesinas naturales que nos ayudan a combatir bacterias y virus.
  3. Un estudio encontró que 20 minutos de paisaje forestal redujeron significativamente los niveles salivales de la hormona del estrés cortisol.
  4. Otro estudio encontró que cuatro días de inmersión en la naturaleza y la correspondiente desconexión de los medios multimedia y la tecnología, aumentaron el rendimiento en una tarea de creatividad y resolución de problemas en un 50 por ciento.
  5. También se ha sugerido que los fitoncidios, los químicos naturales secretados por los árboles de hoja perenne, pueden beneficiar al sistema inmune humano.
  6. Otro requisito: deshacerse de los auriculares. Bañarse en el bosque requiere el uso de los cinco sentidos.

Diez claves para evitar el síndrome postvacacional

agosto 10, 2015

Dormir al menos ocho horas diarias, comer fruta y tomárselo con sentido del humor; entre los puntos más importantes para superar este trance
La Voz de Galicia
afp_20150729_154615525Agosto es sinónimo de sol, playa, reencuentros,viajes, fiestas y, para algunos, trabajo. Porque sí, hay personas que ya han disfrutado de sus días libres como se merecían y les toque volver «al curro». Para muchos esto supone un trance difícil de superar.

Fatiga, falta de sueño y de apetito, cansancio generalizado, dolores musculares, baja concentración… estos son solo algunos de los síntomas que acompañan al síndrome postvacacional. Esa «dolencia» que sobreviene a la mente del trabajador, en ese preciso momento en el que tienen que incorporarse a su puesto de trabajo.

Desde el primer minuto, algunos incluso antes, del primer madrugón postvacacional, el empleado puede comenzar a experimentar esa extraña sensación que le hace reaccionar como gato panza arriba que busca apagar el despertador para aferrarse a su cama cinco minutos más. Esos últimos cinco minutos…

Aunque escapar de este síndrome es tarea casi imposible, sí que se pueden minimizar sus efectos. Solo hay que tener la paciencia suficiente para, en uno de los descansos de tu jornada laboral (que en estos días iniciales no serán pocos) , leer lo recogido en estas líneas. La empresa líder mundial en pañuelos desechables, Kleenex, te trae10 claves para que tu vuelta al trabajo sea un poco menos dolorosa.

1. Ir paso a paso

Para superar esta depresión, lo primero que debes hacer es reconocer que estás enfermo. Sí, lo estas. Por ello se debe ir paso a paso, pero sin pausa, en busca de la normalidad. Hay que aceptar que durante unos días es lógico que estés cansado pero que, con el paso del tiempo, esa sensación acabará abandonándote y volverás a ser el trabajador eficiente que «cameló» al jefe. Retomar las tareas y la vuelta al trabajo de golpe es un error. Planifica tu reincorporación con tiempo y déjate un par de días para que el cambio de hábitos no sea tan brusco.

2. Lleva siempre un bolígrafo contigo

Sería bueno que apuntaras en una libreta todo aquello que te has propuesto cambiar de tu vida durante estos días de vacaciones. Guárdalo y, cuando termines tu fase de adaptación, encárgate de cumplir, al menos, alguna promesa de tu listado.

3. Organizar tu tiempo por prioridades

Empezar por el principio siempre cuesta menos. Analiza las tareas que tienes que hacer y ponte metas muy concretas y realistas que puedas cumplir. Ordénalas comenzando por las más fáciles y agradecidas, esto hará que sientas que eres productivo de nuevo.

4. Siempre con sentido del humor.

Diviértete, dedica tiempo para ti mismo y disfruta de tu familia y tus amigos. Si en el trabajo hay buen ambiente y tienes buena relación con tus compañeros, tómate tu regreso con humor. Siempre es bueno que el resto de compañeros se den cuenta de que vuelves renovado.

5. Planifica nuevos viajes

Según un estudio IMEO, programar nuevas salidas para tu disfrute hace que aumenten los niveles de dopamina en tu cuerpo. Este neurotransmisor hace que te sientas con más energía y aumente tu vitalidad. El 64 % de los españoles ya lo hacen. No pierdas tiempo, haz tu reserva.

6 Evita los desplazamientos innecesarios

Posiblemente estés cansado de desplazarte durante tus vacaciones y no te apetecerá mucho tener que soportar esos trayectos llenos de tráfico y pérdidas de tiempo. No obstante, aunque durante tus día de relax hayas permanecido encerrado en tu casa, debes saber que esta rutina de idas y venidas al trabajo provoca irratibilidad y un aumento del estrés. Puede servir de gran ayuda sintonizar la radio, escuchar música y relajarte.

7. Aprende a desconectar

El portal especializado en salud y bienestar Feeling aconseja evadirte por completo de tu rutina en cuanto salgas por la puerta del trabajo.Disfrutar de tu familia o tus amigos desconectando por completo de tu oficio te ayudará a mejorar tus relaciones con ellos y obtener un mejor descanso mental.

8. Come cinco raciones de fruta y verdura diarias

Los hidratos de carbono integrales y los alimentos de bajo índice glucémico te ayudarán en tu retorno. Existen recetas sencillas y sanas para una buena alimentación, que utilice este tipo de productos.

9. Practica deporte

Durante el ejercicio físico se liberan endorfinas, lo que ayudará a mejorar tu estado de ánimo y crear una actitud positiva, tanto en el cuerpo como en la mente. La vuelta al trabajo es buen momento ara comenzar a practicar ejercicio físico durante tu tiempo libre. Aprovechando las pilas recién cargadas tras tus vacaciones, es incluso una buena opción para bajar esos kilitos de más que posiblemente hayas ganado durante tus días de descanso.

10. Descansa

Es lo más importante. El descanso ayuda a recuperar el cuerpo de los esfuerzos llevados a cabo durante la jornada y afrontar el día siguiente con mayor vitalidad. Dormir menos de 8 horas al día no es el camino adecuado para superar ese síndrome que te trae por el «camino de la amargura».