¿Te sientes discriminado por tu aspecto físico?

¿Se han sentido discriminados o discriminadas por el físico? ¿Creen que las personas menos atractivas tienen más dificultades en la vida y menos oportunidades? ¿Por qué las mujeres tienen que estar más guapas que los hombres? Es parte de las preguntas que plantean los locutores del programa El Público de Canal Sur Radio para así recoger el contraste de opiniones que genera este tema tan versátil y contradictorio.

Según una encuesta realizada por el Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), a la hora de la inserción laboral, se sienten más discriminadas las mujeres por su aspecto físico que los hombres. Los resultados muestran que el 100% de las representantes del sexo femenino que presentan problemas de obesidad indican haber experimentado este tipo de rechazo social en el ámbito del trabajo, frente tan sólo un 36% de los representantes del sexo masculino. Sobre todo son las mujeres obesas que tienen un gran problema a la hora de encontrar trabajo. «Cuando hacían la entrevista telefónica y veían su Curriculum, todo iba bien, pero cuando llegan a la última entrevista, llega el momento de la verdad cuando se han sentido discriminados por su aspecto físico y literalmente han perdido el trabajo», explica Rubén Bravo, especialista de nutrición de IMEO, sobre la experiencia de sus pacientes.

La opinión de los oyentes

«Cuando voy a una entrevista de trabajo, lo primero que juzgan es tu físico», se queja una oyente. «Mi novia es más bien gordita y aunque yo esté muy orgulloso de ella tal y como está, me duele que la rechazan en algunos trabajos de cara al público, porque «su aspecto no cumplía el protocolo de la compañía», anota otro oyente del programa.

El abordaje de la obesidad en mujeres precisa tratamiento psicológico

Europa Press
El tratamiento psicológico en el abordaje de la obesidad en mujeres es «fundamental» puesto que, en su aparición, influyen elementos emocionales que, en hombres, no tienen tanto peso, sostiene Rubén Bravo, portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, entidad que ha presentado un estudio que mide el grado de tolerancia de ambos sexos ante la obesidad con motivo del Día Europeo de esta problemática, que tiene lugar este sábado.

   Este experto, en declaraciones a Europa Press, ha reconocido que en hombres el detonante del sobrepeso y la obesidad es «más sencillo», puesto que suele ser solamente la comida, pero en mujeres radica en ocasiones en «un problema de ansiedad, de no saber gestionar (la situación), y de buscar la felicidad».

   No obstante, la encuesta, en la que han participado 380 personas (216 mujeres y 164 hombres) de las que el 52 por ciento estaban en su peso normal, el 37 por ciento tenía sobrepeso, y el 11 por ciento obesidad, revela que las mujeres suelen ser más intolerantes con sus homólogas obesas, al no entender que su aparición atiende a una enfermedad.

   «Las mujeres que están acostumbradas a cuidarse en su día a día se muestran poco comprensibles hacia las mujeres obesas, porque ya dan por hecho que se trata de una falta de voluntad y dejadez», ha precisado Bravo. Además, el 41 por ciento de las mujeres creen que la obesidad supone un problema estético frente al 21 por ciento de los hombres.

TRABAS EN EL MUNDO LABORAL

   Por otro lado, respeto a la cuestión laboral, las mujeres son más reticentes a que una persona obesa ocupe un puesto de trabajo cara al público (el 76%) que los hombres (un 14%). En este sentido, el portavoz del Instituto Médico Europeo de la Obesidad describe las situaciones a las que tienen que enfrentarse muchas personas obesas que, aun teniendo un currículum brillante, encuentran trabas por su aspecto físico a la hora de realizar una entrevista con el directivo o gente de la empresa.

   En este sentido, todas las mujeres encuestadas que padecían problemas de obesidad denunciaron haber experimentado algún tipo de rechazo en el ámbito laboral frente al 36 por ciento de los hombres.

   En relación al plano sentimental, el sondeo revela que, a pesar de que todos entablarían amistad con una persona obesa, el 67 por ciento de las mujeres con peso normal o sobrepeso remediable no se casaría con una persona obesa. Esta opinión contrasta claramente con la de los hombres, quienes no tienen tantas reticencias a la hora de llegar al altar con una mujer con sobrepeso u obesidad (el 17%).

   «Este hecho no nos debe extrañar tanto, sabiendo que las españolas se colocan entre las mujeres que más se cuidan y menos obesidad tienen en la Unión Europea», ha declarado Bravo. Los hombres españoles, sin embargo, «tienden más a mimar la barriga de la felicidad» y son los que más problemas de obesidad presentan en toda la Unión Europea, ha señalado.

INTOLERANCIA A LOS KILOS

   Por otra parte, a medida que las mujeres aumentan de peso son más intolerantes con los kilos que sobran: el 76 por ciento de las mujeres con normopeso, el 94 por ciento con un sobrepeso remediable y un 96 con problemas de obesidad muestran su rechazo.  

   «Profundizando en los resultados, nos damos cuenta que cuanto más aumenta el exceso de peso, la intolerancia hacia los propios kilos y los kilos de los demás también aumenta, sobre todo en las mujeres, existiendo autocracias profunda y disconformidad», ha señalado este experto.

   En general, sus afectados, bien sean hombres y mujeres, «no se conforman con ser obesos, no lo asumen, se sienten mal y luchan por dejar de serlo», ha aclarado, en relación al número creciente de personas con esta problemática que decide someterse a un tratamiento. A pesar de que la media de edad de estos pacientes ronda los 35-45 años, ha advertido de que cada vez hay más adolescentes que acuden al especialista para seguir un tratamiento, a consecuencia del estilo de vida actual.

La obesidad materna influye en el desarrollo cognitivo del bebé

ABC / S. Gutiérrez

Que la salud de la madre influye en el desarrollo de su hijo es algo que se sabe desde hace tiempo. Son muchas las recomendaciones que se hacen a una mujer embarazada; no fumar, llevar una vida sana, no beber alcohol. Ahora, a tenor de los datos de un estudio realizado en el Centro Médico Baptista Wake Forest (EE.UU.), habrá que tener especial cuidado también con la obesidad. Según el trabajo, que se publica en Pediatrics, la obesidad materna puede contribuir al deterioro cognitivo en los bebés extremadamente prematuros.

«Este estudio muestra que la obesidad no sólo afecta a la salud de la madre, sino que también podrían afectar el desarrollo del bebé», explica Jennifer Helderman, coordinadora del trabajo.

A pesar de que en la última década los avances médicos han mejorado la tasa de supervivencia de los bebés nacidos con menos de siete meses, éstos siguen teniendo un alto riesgo de retraso en el desarrollo mental en comparación con los bebés nacidos a término.

A los 2 años

El estudio ha analizado a 921 niños nacidos antes de las 28 semanas de gestación durante 2002 y 2004 en 14 centros. Los investigadores evaluaron la placenta de los bebés para identificar infección u otras anomalías; entrevistaron a las madres y revisaron sus expedientes médicos. A los dos años de edad se valoraron las capacidades cognitivas de los niños mediante una medida de uso común.

Los científicos encontraron que tanto la obesidad materna y la falta de educación secundaria se asociaba con deterioro de la función cognitiva temprana. «No estábamos especialmente sorprendidos por los factores socio-económicos, porque anteriormente ya se ha demostrado en repetidas ocasiones que las desventajas sociales predicen peores resultados en el recién nacido», dijo Helderman. Sin embargo, reconoce, el hecho de que la obesidad sea un factor determinante es de especial interés porque cada vez es «más frecuente» y es un factor «potencialmente modificable durante el periodo previo a la concepción y el embarazo».

La obesidad se ha relacionado con la inflamación, un evento que puede dañar el cerebro en desarrollo, dice Helderman. Lo que no se sabe es si la inflamación relacionada con la obesidad en la madre se transmite al feto. «Son pocos los estudios que han abordado los factores prenatales de riesgo de deterioro cognitivo en los niños nacidos prematuramente». El objetivo, señalan los investigadores, es utilizar la información de estudios como el éste para desarrollar tratamientos que eviten el deterioro cognitivo en bebés extremadamente prematuros.

Complicaciones en obesos jóvenes y adultos

En la población española de 18 y más años, el 45,5% de los varones y el 29,9% de las mujeres tienen sobrepeso, mientras que el 17,3% de los varones y el 14,7% de las mujeres presentan obesidad, según la última Encuesta Europea de Salud.

«La edad con más índices de obesidad, casi el doble, es la comprendida entre los 20 y 50 años», indica Rubén Bravo, Supervisor del Departamento de Endocrinología y Nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO). En algunos países desarrollados, la frecuencia de la obesidad también aumenta más del doble entre las mujeres de nivel socioeconómico bajo. Está más que visto que las medidas contra la obesidad aumentan con el poder adquisitivo. Las mujeres de clase alta y medio alta dedican más tiempo y recursos para controlar su peso y cuidar su imagen física que les permiten a su vez adaptarse a las exigencias sociales de un nivel socioeconómico alto.

No obstante, el consumo de comida rápida y bollería industrial es más extendida entre las personas jóvenes de ingresos más bajos. Nos encontramos ante una paradoja, la famosa «curva de la felicidad» se ha transformado hoy en la «curva de la desgracia». La publicidad que postula cánones estéticos definidos por la delgadez oferta al mismo tiempo comida rápida. Por esta razón, se le ha definido como «la gran fábrica de obesos tristes».

Uno de los tipos de trastorno emocional, la imagen negativa del cuerpo, es problema grave para muchas mujeres obesas en edad reproductiva. Ello conduce a una inseguridad extrema y malestar en ciertas situaciones sociales y especialmente se hace notar a la hora de buscar trabajo o pareja. Es cuando aparecen los primeras problemas sexuales, relacionados con la disminución de la libido y la compulsividad que en muchas ocasiones termina en una adicción ciega al dulce.

A nivel físico las complicaciones relacionas con la obesidad se expresan en hipertensión arterial, varices, retención de líquidos y problemas gestacionales como malposiciones fetales o partos prolongados.

El tratamiento de fertilidad no es tan efectivo en mujeres obesas

Las mujeres con sobrepeso que adelgazan elevan la posibilidad de concebir naturalmente y reducen el riesgo de aborto u otras complicaciones

Las mujeres obesas bajo tratamiento de fertilización in vitro serían un 50 por ciento menos propensas que las de peso normal a tener un bebé, según un estudio realizado en Estados Unidos, por expertos del Brigham and Women’s Hospital donde se evaluaron a 1.700 mujeres.

Las obesas tendían a tener niveles de estrógeno más bajos y a producir menos óvulos para fertilizar normalmente, dos motivos por los que serían menos propensas a tener un bebé por el método in Vitro (FIV).

Se sabe que la obesidad altera la capacidad de concebir naturalmente. Los nuevos hallazgos, según los expertos, sugieren que «los óvulos de las mujeres obesas no se podrían fertilizar tan bien como los de las mujeres con peso normal». Por esta razón, lo ideal sería que las mujeres traten de lograr un peso saludable antes de iniciar el tratamiento.

Para el estudio, publicado en la revista Obstetrics & Gynecology, se revisaron los registros de 1.721 mujeres tratadas con una ronda de FIV. Todas utilizaron sus propios óvulos. El equipo halló que las mujeres obesas eran entre un tercio y un 50 por ciento menos propensas que las mujeres con peso normal a quedar embarazadas, aun tras considerar factores como la edad y la causa de la infertilidad (si era conocida).

De las 1.023 mujeres con peso normal y de unos 36 años de edad, 440 quedaron embarazadas con un solo intento y 348 (el 34 por ciento) tuvieron un bebé.

La posibilidad de quedar embarazadas y de tener un bebé fue un 50 por ciento más baja en el grupo con obesidad extrema e índice de masa corporal o IMC de 40 o superior.

Las mujeres con obesidad moderada tenían menos posibilidad de tener un bebé que aquellas con peso normal, aunque con una diferencia que no fue estadísticamente significativa.

Sin embargo, el estudio no demuestra si adelgazar aumentaría la posibilidad de que una mujer obesa quede embarazada y tenga un bebé por este método de fecundación asistida. Pero eso sí, «existen pruebas de estudios previos de que adelgazar eleva esa posibilidad sin tratamiento y reduce el riesgo de tener un aborto u otras complicaciones del embarazo», según afirman los expertos. Lograr un peso saludable sería un buen consejo tanto para las mujeres obesas como con bajo peso.

Texto adaptado
Fuentes: El Público; Obstetrics & Gynecology, julio del 2011

La dieta del sexo «quemagrasa»

En función de las posturas y el tiempo que se les dedica, la pareja puede compartir un buen rato y perder peso al mismo tiempo gracias a las 50 sesiones descritas en el libro «Adelgazar haciendo el amor», que se compaginan con recetas culinarias saludables.

17 Junio 11 – Madrid – LA RAZÓN, A. Jiménez

De pie, el hombre mantiene abiertas sus piernas, aunque flexiona una de las rodillas para reafirmarse y sujetar a su pareja por las nalgas.El cuerpo de ella está izado en el aire, pero queda aferrada al cuerpo del hombre enlazando las piernas alrededor de su cintura (…). Ella mueve su cuerpo, sobre todo las caderas, de un lado a otro, mientras él desplaza el pubis. Y si aguantan así entre 15 y 25 minutos, podrán quemar 600 calorías cada uno. Porque para perder peso, mejor hacerlo en pareja.

Así lo ha descrito en su nuevo libro «Adelgazar haciendo el amor» (mr Ediciones), el médico y profesor Pierre Durand. Se trata de 50 sesiones descriptivas a las que acompaña una dieta según el ejercicio realizado en la cama, o donde proceda.

Sería algo así como la primera «dieta» que no pone de un humor de perros, sino todo lo contrario. «Ése ha sido el objetivo. La mayoría de pacientes que llegaban a mi consulta habían pasado ya por dietas que habían abandonado por aburrimiento. Los resultados de este método son muy positivos, mis pacientes han perdido peso sin hacer sacrificios, están felices y, además, muchos han mejorado sus relaciones de pareja».

Combinados

Pese a lo complicadas que parecen en un primer momento ciertas posturas, Durand explica a este semanario que «cualquiera puede conseguirlo, y lo de las sesiones es flexible: Hay personas que pueden haber conseguido sus objetivos en 50 sesiones, otras en menos y otras que necesitarán más. No estamos hablando de matemáticas sino de seres humanos y, afortunadamente, no hay dos personas iguales». Sin embargo, no basta con practicar sexo. Hay que acompañarlo con unas recetas saludables que se incluyen después de cada sesión amatoria. Lo que no es del todo incompatible  con las escenas eróticas a lo «Nueve semanas y media». Se puede usar a la pareja como plato para saborear yogur, sorbetes de fresa, nata… Siempre que sea «light».

«Hay muchos alimentos de bajas calorías que pueden convertir la dieta en un juego placentero y divertido», dice Durand. «La idea central del método es justamente evitar el sufrimiento y en cambio estimular el bienestar y la felicidad. El sexo es el mejor y el más eficaz antidepresivo».

En cuanto al tiempo, que nadie tema, porque no se trata de maratones ni de estar pendientes del reloj. Cada uno puede proceder según sus habilidades y posibilidades. «Si la pareja tiene que estar pendiente del reloj, estaríamos hablando de gimnasia y no de erotismo. En cada postura del libro hay una  ficha donde figuran las calorías quemadas con una duración media, nunca exacta», explica Durand.

En general las posturas en las que la pareja está de pie son las que contribuyen a quemar más calorías. «Al hacer el amor de pie  trabajan todos los músculos del cuerpo para mantener el equilibrio y también el esfuerzo es mayor al hacer los movimientos propios de la cópula».

Para los escépticos, esta técnica tiene su ciencia, ya que la vasodilatación de las zonas genitales erógenas ayuda a perder calorías. «El orgasmo es un excelente ejercicio cardiovascular, acelera brevemente el ritmo cardíaco hasta alcanzar un ritmo comparable al que produce correr», concluye.

Trastornos de la reproducción vinculados con la obesidad

Los trastornos que afectan al eje reproductor se vinculan con obesidad tanto en los varones como en las mujeres. El hipogonadismo masculino se vincula con un aumento del tejido adiposo, que muchas veces se distribuye según un patrón más típicamente femenino. En los varones con más del 160% del peso ideal, las concentraciones de testosterona plasmática y globulina ligadora de hormonas sexuales (sex hormone-binding globulin, SHBG) suelen ser bajas, mientras que los niveles de estrógenos procedentes de la conversión de los andrógenos suprarrenales en el tejido adiposo aumentan; en estos casos puede observarse ginecomastia. No obstante, la mayoría de los pacientes conserva la masculinización, la libido, la potencia y la espermatogénesis. En los varones con obesidad mórbida, con un peso superior a 200% sobre el ideal, puede disminuir la testosterona libre.

Desde hace mucho tiempo la obesidad se vincula con alteraciones menstruales en las mujeres, ante todo en aquéllas que presentan depósitos de grasa predominantes en la mitad superior del cuerpo. Los datos más habituales consisten en aumento de la producción de andrógenos, disminución de  a SHBG e incremento de la conversión periférica de andrógenos en estrógenos. La mayoría de las mujeres obesas con oligomenorrea padece un síndrome de ovario poliquístico (poly-cystic ovarian syndrome, PCOS), con anovulación e hiperandrogenismo ovárico; 40% de las mujeres con PCOS son obesas. La mayoría de las mujeres no obesas con PCOS muestra resistencia a la insulina, lo que indica que dicha resistencia, la hiperinsulinemia, o la combinación de ambas, son la causa o contribuyen a la fisiopatología ovárica del PCOS, tanto en las mujeres obesas como en las delgadas. En las obesas con PCOS, el adelgazamiento o el tratamiento con fármacos que sensibilizan a la insulina suele restablecer la menstruación normal. El aumento de la conversión de androstendiona en estrógenos, que es más importante en las mujeres con obesidad de la mitad inferior del cuerpo, podría contribuir a la mayor incidencia de cáncer uterino de las mujeres posmenopáusicas obesas.

Fuente: Artículos de Medicina

Los obesos comunican peor con sus parejas

Las personas que padecen obesidad manifiestan «una mayor dificultad para comunicar sus sentimientos y necesidades a su pareja», generalmente porque «sienten vergüenza de mostrar su cuerpo, sufren complejos o son inseguras», según afirmaron expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

Además, «la grasa entorpece la circulación sanguínea y produce problemas hormonales como la baja producción de testosterona, responsable de encender el deseo sexual en hombres, o la dopamina en las mujeres», explicaron.

Está comprobado que «si una persona tiene un sobrepeso considerable, la grasa hará que tenga menos hormonas de esta clase y más desgana de entrar en contacto corporal con otros individuos», informó el IMEO en un comunicado con motivo de la celebración el próximo 14 de febrero del ‘Día Mundial de la Salud Sexual’.

Por otra parte, los expertos del instituto recordaron que la obesidad también es responsable de «un gran número de casos de infertilidad masculina» y está relacionada directamente con en el desarrollo de adenocarcinoma de próstata.

Mientras, diversos estudios confirman la relación directa entre el sobrepeso femenino y determinadas alteraciones en la ovulación. De hecho, «cuanto más obesa es la mujer, menores son sus probabilidades de quedarse embarazada, quedando reducida esta cifra entre un 26 y un 43 por ciento en comparación a las mujeres con un peso normal», explicaron desde el IMEO.

Publicado en el ADN:
http://www.adn.es/lavida/20100211/NWS-1059-comunican-parejas-obesos-peor.html