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España evita afrontar la ‘epidemia’ de obesidad que padece

febrero 6, 2018
La legislación ayudaría a controlar una enfermedad no reconocida que ya afecta a más de la mitad de los españoles, sólo Andalucía da el primer paso

Crónica Global, por Paula Mirkin

La obesidad es una enfermedad aunque no está reconocida en España. Una legislación sobre el tema –como se hizo con la ley antitabaco– ayudaría a combatir un problema que afecta a más de la mitad de la población adulta: uno de cada cinco españoles está excedido de peso.

Según el estudio realizado por el Hospital del Mar de Barcelona, sólo el 26% está en su peso normal. El informe ha analizado el seguimiento durante 10 años de 54.446 personas de siete comunidades autónomas. De momento, la única que ha tomado medidas concretas en la lucha contra la obesidad es Andalucía.

Una persona con obesidad / EFE

Una persona con obesidad / EFE

Andalucía da el primer paso

El ejecutivo de Susana Díaz ha abierto la puerta a un debate sobre cómo tratar la obesidad. Es la primera vez que una comunidad autónoma regula con el máximo rango normativo el tratamiento de esta problemática. Tanto Andalucía como Canarias, son las comunidades que más padecen trastornos por sobrepeso, aunque el resto de España no está exenta.

La Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN) publicaba en diciembre que el 53% de adultos está por encima de su peso, un 36% con sobrepeso y un 17% con obesidad. En el caso de los niños un 12% tiene sobrepeso y un 14% padece obesidad.

La diferencia entre sobrepeso y obesidad lo determina el Índice de Masa Corporal (IMC) de cada individuo. Para obtener la cifra, se debe dividir el peso de una persona en kilos, por el cuadrado de la talla en metros. El IMC normal, en adultos, es entre 18 y 25, más de 25 implica sobrepeso y más de 30 obesidad.

Niños, los más afectados

Los niños están expuestos a alimentos poco saludables constantemente, por lo que suelen ser los más afectados. En el caso puntual de Andalucía, el 23% de la población infantil tiene problemas de obesidad, contra el 16,6% de los adultos y el 15,2% de las embarazadas. Ante las cifras, la comunidad autónoma incorpora una serie de medidas punitivas contra aquellos que faciliten a los jóvenes productos asociados a la obesidad infantil en los colegios.

El cuerpo ya obeso de un bebé / EFE

El cuerpo ya obeso de un bebé / EFE

Además, la ley garantiza el acceso gratuito al agua potable en los centros educativos, lugares públicos y centros de ocio infantil. Además, los bares y restaurantes deberán ofrecer una botella de agua y vasos gratis. Una de las medidas más polémicas, es la de prohibir la venta de Coca-Cola y Bollycao en las máquinas expendedoras de los colegios. El incumplimiento de estas medidas podría llevar a los responsables a pagar multas de hasta 250.000 euros.

Necesidad de legislar

El endocrinólogo del Hospital del Mar, Albert Goday, autor del citado estudio, explica a Crónica Global la importancia de la legislación de Andalucía. Asegura que es fundamental diferenciar las medidas de consejo de las medidas legislativas, “una cosa es informar y otra distinta es obligar”. Goday considera necesaria la legislación contra la obesidad ya que la magnitud del problema “lo merece”, del mismo modo que se ha hecho con la ley antitabaco.

Una ley reguladora, permitiría según el especialista, “considerar la obesidad una enfermedad” lo que supondría medidas como la financiación de medicamentos y un abordaje más efectivo de la problemática.

Mujeres mayores de 50 en riesgo en Barcelona

Si bien en Andalucía y Canarias hay más población con sobrepeso, “toda España es un problema”, indica Goday quien agrega que “no hay una pastilla mágica para la obesidad”.

En el caso de Barcelona puntualmente, las consultas que reciben en el Hospital del Mar, la tendencia a la obesidad está marcada por mujeres mayores de 50 años. La edad, la obesidad y el sexo, incrementan de forma exponencial los riesgos de sufrir una enfermedad cardiovascular o un cáncer.

Una mujer mayores de 50 años con obesidad / EFE

Una mujer mayores de 50 años con obesidad / EFE

Las cifras

El trabajo impulsado por el Hospital del Mar ha contado con la participación de diferentes grupos de investigación de Barcelona, Girona, Reus, Palma de Mallorca, Zaragoza, Murcia, Pamplona, Sevilla y Talavera de la Reina.

De la población estudiada en España, solo un 26% tiene un peso normal(por debajo de 25 de IMC). El informe advierte que “cualquier incremento del índice de masa corporal por encima de los niveles recomendados supone un incremento proporcional del riesgo de acontecimientos adversos para la salud”.

Epidemia mundial

La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que la obesidad afecta ya a más de 650 millones de personas en el mundo. El número se ha triplicado desde 1975 y en 2016 ya había 41 millones de niños y niñas menores de cinco años con sobrepeso u obesidad.

La enfermedad en los adultos, está vinculada a patologías cardiovasculares, diabetes, trastornos del aparato locomotor y el cáncer, mientras que en los niños, se asocia con una probabilidad más grande de muerte prematura y discapacidad en la edad adulta. Los expertos aseguran que una legislación sobre la obesidad ayudaría a los pacientes no solo con consejos, sino a costear tratamientos y concienciar acerca de la enfermedad. De momento, en España, sólo una de 17 comunidades autónomas empieza a hacer frente a la epidemia del siglo XXI.

El IMEO avisa de la falta de legislación sobre la publicidad de productos con perfiles nutricionales inadecuados

marzo 22, 2017

Expertos en nutrición del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) han avisado de que la falta de una normativa clara que regule la publicidad de productos con perfiles nutricionales inadecuados no sólo se da sólo en aquellos destinados a adultos, sino también en los destinados a los menores.

MADRID, 22 (EUROPA PRESS) / El Economista

Por ello, han reclamado una mayor concienciación por parte de los fabricantes de productos alimenticios en la promoción de ciertos grupos –light; bajos en grasa, sal o azúcares; enriquecidos con vitaminas y minerales; naturales o de elaboración casera; integrales o los que contienen aceites vegetales–, debido a que a menudo se recomiendan como saludables o para perder peso.

“Muchas veces caemos en las trampas del marketing y compramos un producto alimenticio porque damos fe al valor publicitario, que es más subjetivo, y no al nutricional, que es el valor real, descrito en el etiquetado y que afecta nuestra salud. A menudo nos dejamos llevar por la imagen atractiva del envase y ofertas del tipo ‘dos por uno’ o ‘la segunda unidad al 70 por ciento’, sin comprobar el aporte calórico, la cantidad de grasas y azúcares o los porcentajes y tipos de aceites vegetales que contiene un product”, ha recalcado el portavoz de la organización, Rubén Bravo.

Cuando se anuncian alimentos con supuestos valores nutricionales las industrias siempre están “bien cubiertas” en el marco legal que se les permite. Sin embargo, desde el punto de vista ético muchas veces son “confusos, sesgados y diseñados a conveniencia” para abaratar costes y crear adicciones, por lo que parece esencial educar nutricionalmente al consumidor.

“Un producto light es aquel que aporta, al menos, un 30 por ciento de kilo calorías menos que sus similares, pero no nos asegura un bajo aporte calórico y si se toma en cantidades puede elevar el riesgo a ganar peso. Otro recurso muy utilizado por la industria para convencernos que podemos tomar ampliamente sus productos y adelgazar es el empleo de los términos ‘bajo en grasas’ o ‘sin azúcares añadidos'”, ha alertado la nutricionista clínica del IMEO, Carmen Escalada.

Asimismo, prosigue, otros productos, especialmente refrescos o yogures, en los que se ha sustituido el azúcar por edulcorantes para que sean light, “no ayudan” a bajar de peso y, además, muestran otros efectos perjudiciales para la salud, como aumento de la tensión arterial o diabetes.

PAPILLAS DE CEREALES PARA BEBÉS

Del mismo modo, la experta ha comentado que, en muchas ocasiones, la publicidad de los productos alimenticios utiliza una determinada característica del mismo, como puede ser una suplementación en vitaminas o minerales, considerada por la gran parte de los consumidores como algo beneficioso, para ocultar otra que no lo sea tanto, como aceite de palma, azúcar o edulcorantes, conservantes o colorantes.

Uno de los mejores ejemplos a este respecto son las papillas de cereales para bebés, dado que la gran mayoría de ellas llevan el azúcar como ingrediente principal y, por tanto, en altas cantidades. “En muchas ocasiones nos las venden como ‘sin azúcar’, ya que sustituye esta por cereales hidrolizados. Estos no son más que los hidratos de carbono de cadena larga rotos en otros simples y, por tanto, más dulces”, ha apuntado la nutricionista del IMEO.

Del mismo modo, los derivados (pan, pasta) de cereales integrales son más recomendables que los refinados porque aportan menos fibra, vitaminas y minerales. Además, los cereales integrales sacian más y no elevan “tan bruscamente” los niveles de azúcar en sangre.

En España, si un producto aporta 3 gramos de fibra ya puede ser anunciado como ‘fuente de fibra’ y, si supera los 6 gramos, como “alto contenido en fibra”. Sin embargo, según los expertos de IMEO, esto no garantiza que el producto sea integral, ya que se le puede haber añadido posteriormente la fibra en forma de salvado.

“En ningún caso el etiquetado puede atribuir al alimento efectos o propiedades que no posee, ni tampoco insinuar que tiene características propias especiales como, por ejemplo, anunciar que una leche entera no lleva gluten cuando, por naturaleza, las leches no tienen gluten. No sólo debemos fijarnos en estas declaraciones, sino además en la lista total de ingredientes y las raciones de consumo ya que nos darán una idea mucho más real de si el alimento es o no saludable”, ha zanjado la nutricionista.