Expertos piden que España regule la presencia de ftalatos y prohíba los más peligrosos para la salud

  • La Fundación Vivo Sano y Ecologistas en Acción han reclamado al Gobierno españól que regule la presencia de ftalatos, sustancias químicas presentes en multitud de productos, y prohíba los que se consideran más peligrosos para la salud o aquellos que están en contacto con alimentos, ya que el riesgo también es mayor.

La Vanguardia / Europa Press

La Fundación Vivo Sano y Ecologistas en Acción han reclamado al Gobierno españól que regule la presencia de ftalatos, sustancias químicas presentes en multitud de productos, y prohíba los que se consideran más peligrosos para la salud o aquellos que están en contacto con alimentos, ya que el riesgo también es mayor.

Estas sustancias, de las que hay más de 100 tipos diferentes, se usan como plastificantes y fijadores y están presentes en numerosos objetos y sustancias de uso diario, como geles, jabones, cosméticos, perfumes, productos para limpieza, ambientadores, cables, envases, plásticos, pinturas, juguetes e incluso material médico.

El amplio espectro de uso hace que más del 90 por ciento de los españoles esté expuesto a ftalatos que, al no unirse químicamente a los productos de los que forman parte, se van desprendiendo poco a poco y son inhalados, ingeridos o absorbidos a través de la piel, ha explicado Carlos de Prada, responsable de la campaña ‘Hogar sin Tóxicos’ de la Fundación Vivo Sana y autor de un informe que recopila diferentes estudios científicos que han analizado el riesgo para la salud que conlleva esta exposición.

Entre otros efectos, se relacionan con un deterioro de la calidad del semen, alteran los niveles de hormonas sexuales como la testosterona, infertilidad, alergias, obesidad, malformaciones genitales e incluso crecimiento de células tumorales.

Además, se ha visto que niños y embarazadas son más sensibles a estas sustancias, que al ser disruptores endocrinos alteran el equilibrio hormonal, lo que hace que también se asocie a trastornos del desarrollo, partos prematuros o bajo peso al nacer.

Ante esta relación, De Prada pide a España que “deje de estar a remolque de lo que diga o haga la Unión Europea” y siga el ejemplo de países nórdicos como Dinamarca, que cuenta con una Estrategia Nacional frente a los ftalatos, y reclama también que prohíba los considerados más preocupantes (DEHP, DBP, BBP y DiBP) que, de hecho, ya necesitan una autorización en Europa previa a su utilización.

Sin embargo, ha denunciado la responsable de Políticas de Sustancias Químicas de Ecologistas en Acción, Dolores Romano, hasta ahora el Gobierno español está manteniendo una postura favorable a estas sustancias y junto a Reino Unido, Alemania e Italia han bloqueado una iniciativa para que estos cuatro ftalatos se consideren de forma legal disruptores endocrinos y puedan prohibirse.

¿EN QUÉ BENEFICIA PAR QUE SIGAN EN EL MERCADO?

“Queremos que el Ministerio de Sanidad explique en qué beneficia a la salud de la población como para mantener a estas sustancias en el mercado”, ha denunciado.

Esta experta asegura que hay sustancias no tóxicas o materiales que pueden sustituir a los ftalatos o a los productos que contienen estas sustancias, y celebra que algunas grandes empresas los hayan eliminado de su cadena de producción o especifiquen en su etiquetado que son productos libres de ftalatos. “El problema es que ningún producto avisa de su presencia”, ha añadido De Prada.

Ambos expertos denuncian que la exposición a estas sustancias en España es mayor que en otros países, según constató un estudio del Instituto de Salud Carlos III, y denuncian que la Endocrine Society ha alertado del elevado coste económico de las enfermedades relacionadas con la exposición a estas sustancias, que puede ascender a 270.000 millones de euros al año en Europa.

Asimismo, piden que aumente la investigación sobre estas sustancias, ya que no está claro a partir de qué niveles de exposición aumentan los diferentes riesgos para la salud, así como una mayor inversión en campañas de información a la población sobre los efectos perjudiciales que conllevan.

 

La obesidad mata a una persona cada 20 minutos en España

El exceso de peso contribuye a matar a una persona cada 20 minutos en España, desencadenando más de 25.000 muertes en total cada año.

Libertad Digital, Manuel Ansede

obesidad-corbisLa “mortalidad atribuible” a esta causa supuso alrededor de un 15% del total de muertes en el país, según calcula un nuevo estudio dirigido por el médico Javier Martín, del hospital madrileño Severo Ochoa.

Los autores del trabajo, recién publicado en la revista Medicina Clínica, consideran que estas cifras de mortalidad “convierten esta epidemia en un grave problema de salud pública que requiere medidas enérgicas para su control y, sobre todo, su prevención”. El propio Martín, por teléfono y recién salido del quirófano tras llevar a cabo una operación del aparato digestivo, apunta algunas de estas medidas, sin esconder nombres y apellidos: “Yo eliminaría las bebidas carbonatadas, como la Coca-Cola y la Fanta, que es un factor importantísimo en la obesidad juvenil. Y es necesario fomentar el deporte entre los adolescentes: que no jueguen a la PlayStation, que jueguen al fútbol“.

El análisis de Martín convierte al exceso de peso en “la segunda causa de muerte evitable derivada de hábitos personales“, sólo superada por el tabaquismo. “En pocos años”, opinan los autores, “la obesidad y el sobrepeso pasarán a convertirse en la primera causa”, ante la reducción en el consumo de tabaco y la llegada de una nueva generación de niños gordos. Más del 26% de la población infantil tiene exceso de peso.

Obesidad y cáncer

Los autores señalan a los kilos de más como uno de los principales culpables de miles de muertes por infarto, derrame cerebral, diabetes y varios tipos de cáncer asociados al sobrepeso y la obesidad, como el de hígado, el de colon y el de mama. “Una de cada seis muertes ocurridas entre los 35 y los 79 años puede ser atribuida al exceso de peso”, alertan en su estudio. Más del 50% de estas muertes se debería a enfermedades cardiovasculares, el 15%, a tumores y un 12%, a la diabetes.

Martín aclara que su estudio no pretende señalar a un único culpable de estas 25.000 muertes, sino dejar claro que el exceso de peso actúa de forma sinérgica con otros factores de riesgo, como el tabaco y el alcohol, para desencadenar lo que en muchos casos es un suicidio a cámara lenta, cigarro a cigarro, refresco a refresco y bollo a bollo.

“Estos datos nos ayudan a demostrar que la obesidad no es un problema estético: es una enfermedad. Todavía se dice que labarriguita cervecera aparece por vivir feliz, cuando lo que pasa es que la obesidad mata”, clama indignado el endocrinólogo Albert Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y ajeno al nuevo estudio.

Gordos y pobres

Goday cree que las muertes reales asociadas al exceso de peso podrían ser aún más numerosas. Las estimaciones de Martín emplean los datos de 2006 de la Encuesta Nacional de Salud, en la que los ciudadanos no se someten a la báscula y al metro, sino que ellos mismos dicen cuánto pesan y cuánto miden. “Todo el mundo declara un peso menor que el real y una altura mayor”, sostiene Goday, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital del Mar, en Barcelona.

El equipo de Martín cruzó esos datos de exceso de peso con los ficheros de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y con los riesgos relativos asociados al sobrepeso y la obesidad, centrándose en individuos de entre 35 y 79 años.

“Ahora, la obesidad se relaciona con estratos socioeconómicos y culturales bajos, al contrario que en otras épocas, que era un signo de opulencia. Ahora es más caro comer sano que comer insano, porque la verdura y la fruta no son baratas”, apunta Goday. En España, la frecuencia de personas obesas es mayor en Murcia, Extremadura, Canarias y Andalucía.

Impuesto del 20% a las bebidas azucaradas

El endocrino también exige a las autoridades medidas más contundentes para luchar contra el exceso de peso, como reducir los impuestos de frutas y verduras y aumentarlos en el caso de bollería y bebidas azucaradas. Países como Finlandia, Hungría y Francia han implantado estos impuestos a los refrescos hipercalóricos en los últimos tres años. La Organización Mundial de la Salud sostiene que “el impuesto debe ser de al menos un 20% para tener un impacto en la obesidad y en las enfermedades cardiovasculares”. Sin embargo, Goday admite que este camino está plagado de minas. “La industria azucarera es más potente que la del tabaco”, remacha.

El médico Enrique Galve, de la Sociedad Española de Cardiología, también se muestra inquieto por la epidemia. “Estoy preocupado, porque nuestro país ha ido a más en sobrepeso y obesidad. Cada vez a edades más tempranas tenemos niños que se comen los Donettes en el colegio en vez de un bocadillo de atún, que sería mucho más sano”, sostiene. El cardiólogo aboga por subir los impuestos a los establecimientos de comida rápida y también pide limitar el contenido de grasas trans o de azúcares de determinados alimentos, “igual que se limita la velocidad en una carretera”.

Pese a las campañas de empresas como Coca-Cola para pregonar que el consumo de bebidas azucaradas no está asociado con el exceso de peso, una reciente revisión de estudios científicos financiada por la Organización Mundial de la Salud ha dejado claro que “el consumo de bebidas azucaradas se asocia a obesidad”.

La obesidad se triplica en países en vías de desarrollo

Alt1040, por Santi Araujo
Obesidad McUn reciente estudio muestra la catastrófica alimentación que sigue el Planeta Tierra. La obesidad sigue en aumento, llegando a triplicarse el número de personas afectadas en países en vías de desarrollo.
Uno de los problemas a los que se enfrenta la sociedad moderna es la obesidad. Irónicamente, mientras medio planeta carece de alimentos para sobrevivir, la otra mitad sufre las consecuencias de vivir en un sistema alimenticio industrializado, expandiéndose esta enfermedad a una velocidad vertiginosa.
En un reciente estudio publicado por ODI, se puede comprobar que la obesidad ya no es algo que deba asociarse automáticamente a Estados Unidos, ya que el resto de países parecen estar en una carrera para alcanzar esos porcentajes, estando cada vez más cerca. En dicho estudio, se puede comprobar (en una serie de infografías) cómo esta enfermedad se está expandiendo rápidamente a otras áreas del planeta.
En dos décadas (entre 1980 y 2008) el porcentaje de adultos que sufre de sobrepeso / obesidad creció de un 23% a un 34%, siendo responsables de ese crecimiento los países con ingresos económicos bajos. Los países en vías de desarrollo vieron como esa cifra aumentaba casi en cuatro veces (de 250 a 904 millones de personas), mientras que en los países “desarrollados” el aumento fue de un 1,7%.
Obesidad-mundialPaíses de Latinoamérica, Oriente Medio y África del Norte ya presentan niveles de obesidad similares a los que tenemos en Europa: sobre un 58% de la población. Como siempre, el pódium lo tendría Norteamérica, donde un 70% de los habitantes sufren de sobrepeso, una cifra que me parece impresionante. Las áreas del planeta donde más se expandió desde 1980 fueron Latinoamérica y Asia Oriental (en China, por ejemplo, se dobló el número de personas).

Dulces vs frutas

Dulces máquinaObviamente, se achaca a la “alimentación basura” como máximo culpable. Se afirma que de 1960 a 2009 se aumentó un 20% el consumo de dulces y azúcares por persona, algo que si no se modifica, seguirá causando estragos en la salud de las mayoría de las personas de la Tierra y que, aparentemente, sigue en continuo aumento.
De todos modos, también se nombran casos contrarios. Como buena noticia, se pone como ejemplo a Corea del Sur, donde una serie de campañas públicas de concienciación por la comida saludable han conseguido que consuman un 300% más de fruta y un 10% más de verduras (comparado con 1980).
Como vemos, los algunos gobiernos se resisten a tomar medidas o una posición clara sobre este tema. La comida es un tema delicado y que está directamente relacionado con el placer, pero tampoco debemos olvidarnos que antes está relacionado con nuestra propia salud. A pesar de los intereses industriales y empresariales, tendrá que llegar un momento (no muy lejano) en el que se ponga freno a este serio problema. De lo contrario, seguirán apareciendo víctimas de este sistema goloso y sin escrúpulos.