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Estrechan el vínculo entre la obesidad y el riesgo de varios tipos de cáncer

septiembre 12, 2016

La Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer ha realizado una nueva evaluación sobre factores de riesgo asociados y alude a ocho tipos distintos de cáncer más.

Diario de Sevilla
imagen-phpLa Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), que depende de la Organización Mundial de la Salud, ha realizado una nueva evaluación sobre factores de riesgo asociados al cáncer y, tras una revisión de la literatura científica publicada, ha identificado ocho tipos de cáncer adicionales relacionados con la obesidad y el sobrepeso.

Además, los resultados, que han sido publicados este jueves en The New England Journal of Medicine, ponen de relieve que reducir el exceso de grasa corporal reduce las posibilidades de padecer cáncer. “Esta evaluación integral de estudios refuerza los beneficios de mantener un peso corporal saludable con el fin de reducir el riesgo de varios tipos diferentes de cáncer”, ha afirmado la doctora Béatrice Lauby-Secretan, autora principal del artículo.

A esta conclusión han llegado un grupo de trabajo de 21 expertos internacionales independientes, convocado por la IARC, que evaluaron más de 1.000 estudios, incluyendo ensayos de intervención y de cohortes; estudios de casos y controles; estudios en animales de experimentación, y estudios sobre los mecanismos que vinculan el excesola grasa corporal y el cáncer.

Los expertos confirmaron lo ya señalado en una evaluación previa del IARC, publicada en 2002, que la ausencia de exceso de grasa corporal reduce el riesgo de padecer cáncere de colon y recto, esófago (Adenocarcinoma), riñón (carcinoma de células renales), de mama en mujeres posmenopáusicas, y el endometrio en el útero. Ahora, en este nuevo informe, gracias a la revisión de la literatura disponible, los expertos señalan que en adultos de mediana edad no se puede descartar la relación entre el exceso de grasa y ocho nuevos tipos de cáncer: tumores en el estómago, el hígado, vesícula, páncreas, ovario y tiroides, así como meningioma y mieloma múltiple.

Asimismo, señala que existe una evidencia limitada de que evitar el exceso de grasa corporal reduce el riesgo de cáncer mortal de próstata, cáncer de mama en hombres, y el linfoma de células B grandes difuso. El Grupo de Trabajo también revisó los datos relativos a la grasa corporal en niños, adolescentes y jóvenes (de hasta 25 años) para evaluar si la obesidad en estos periodos de vida están relacionados con el cáncer en la vida adulta. En varios tipos de cáncer, como el de colon e hígado, las asociaciones entre obesidad y cáncer fueron similares a los reportados en adultos.

Los expertos recuerdan que, en diversas investigaciones, está bien establecido que el sobrepeso en animales de experimentación aumenta la incidencia de varios tipos de cáncer. Los estudios en animales con sobrepeso mostraron que la restricción calórica o en la dieta reduce el riesgo de cánceres de la glándula, colon, hígado, páncreas, piel y glándula pituitaria mamaria.

A nivel mundial, se estima que 640 millones de adultos obesos en 2014 y 110 millones de niños y adolescentes eran obesos en 2013. La prevalencia estandarizada por edad estimada de la obesidad en 2014 fue del 10,8% en los hombres, el 14,9% enlas mujeres y el 5,0% en los niños, y en el mundo más personas tienen sobrepeso o son obesos que tienen bajo peso. En 2013, se estima que 4,5 millones de muertes en el mundo son atribuibles al sobrepeso y la obesidad.

La obesidad mata a una persona cada 20 minutos en España

junio 14, 2014

El exceso de peso contribuye a matar a una persona cada 20 minutos en España, desencadenando más de 25.000 muertes en total cada año.

Libertad Digital, Manuel Ansede

obesidad-corbisLa “mortalidad atribuible” a esta causa supuso alrededor de un 15% del total de muertes en el país, según calcula un nuevo estudio dirigido por el médico Javier Martín, del hospital madrileño Severo Ochoa.

Los autores del trabajo, recién publicado en la revista Medicina Clínica, consideran que estas cifras de mortalidad “convierten esta epidemia en un grave problema de salud pública que requiere medidas enérgicas para su control y, sobre todo, su prevención”. El propio Martín, por teléfono y recién salido del quirófano tras llevar a cabo una operación del aparato digestivo, apunta algunas de estas medidas, sin esconder nombres y apellidos: “Yo eliminaría las bebidas carbonatadas, como la Coca-Cola y la Fanta, que es un factor importantísimo en la obesidad juvenil. Y es necesario fomentar el deporte entre los adolescentes: que no jueguen a la PlayStation, que jueguen al fútbol“.

El análisis de Martín convierte al exceso de peso en “la segunda causa de muerte evitable derivada de hábitos personales“, sólo superada por el tabaquismo. “En pocos años”, opinan los autores, “la obesidad y el sobrepeso pasarán a convertirse en la primera causa”, ante la reducción en el consumo de tabaco y la llegada de una nueva generación de niños gordos. Más del 26% de la población infantil tiene exceso de peso.

Obesidad y cáncer

Los autores señalan a los kilos de más como uno de los principales culpables de miles de muertes por infarto, derrame cerebral, diabetes y varios tipos de cáncer asociados al sobrepeso y la obesidad, como el de hígado, el de colon y el de mama. “Una de cada seis muertes ocurridas entre los 35 y los 79 años puede ser atribuida al exceso de peso”, alertan en su estudio. Más del 50% de estas muertes se debería a enfermedades cardiovasculares, el 15%, a tumores y un 12%, a la diabetes.

Martín aclara que su estudio no pretende señalar a un único culpable de estas 25.000 muertes, sino dejar claro que el exceso de peso actúa de forma sinérgica con otros factores de riesgo, como el tabaco y el alcohol, para desencadenar lo que en muchos casos es un suicidio a cámara lenta, cigarro a cigarro, refresco a refresco y bollo a bollo.

“Estos datos nos ayudan a demostrar que la obesidad no es un problema estético: es una enfermedad. Todavía se dice que labarriguita cervecera aparece por vivir feliz, cuando lo que pasa es que la obesidad mata”, clama indignado el endocrinólogo Albert Goday, vicepresidente de la Sociedad Española para el Estudio de la Obesidad y ajeno al nuevo estudio.

Gordos y pobres

Goday cree que las muertes reales asociadas al exceso de peso podrían ser aún más numerosas. Las estimaciones de Martín emplean los datos de 2006 de la Encuesta Nacional de Salud, en la que los ciudadanos no se someten a la báscula y al metro, sino que ellos mismos dicen cuánto pesan y cuánto miden. “Todo el mundo declara un peso menor que el real y una altura mayor”, sostiene Goday, jefe del Servicio de Endocrinología del Hospital del Mar, en Barcelona.

El equipo de Martín cruzó esos datos de exceso de peso con los ficheros de defunciones del Instituto Nacional de Estadística y con los riesgos relativos asociados al sobrepeso y la obesidad, centrándose en individuos de entre 35 y 79 años.

“Ahora, la obesidad se relaciona con estratos socioeconómicos y culturales bajos, al contrario que en otras épocas, que era un signo de opulencia. Ahora es más caro comer sano que comer insano, porque la verdura y la fruta no son baratas”, apunta Goday. En España, la frecuencia de personas obesas es mayor en Murcia, Extremadura, Canarias y Andalucía.

Impuesto del 20% a las bebidas azucaradas

El endocrino también exige a las autoridades medidas más contundentes para luchar contra el exceso de peso, como reducir los impuestos de frutas y verduras y aumentarlos en el caso de bollería y bebidas azucaradas. Países como Finlandia, Hungría y Francia han implantado estos impuestos a los refrescos hipercalóricos en los últimos tres años. La Organización Mundial de la Salud sostiene que “el impuesto debe ser de al menos un 20% para tener un impacto en la obesidad y en las enfermedades cardiovasculares”. Sin embargo, Goday admite que este camino está plagado de minas. “La industria azucarera es más potente que la del tabaco”, remacha.

El médico Enrique Galve, de la Sociedad Española de Cardiología, también se muestra inquieto por la epidemia. “Estoy preocupado, porque nuestro país ha ido a más en sobrepeso y obesidad. Cada vez a edades más tempranas tenemos niños que se comen los Donettes en el colegio en vez de un bocadillo de atún, que sería mucho más sano”, sostiene. El cardiólogo aboga por subir los impuestos a los establecimientos de comida rápida y también pide limitar el contenido de grasas trans o de azúcares de determinados alimentos, “igual que se limita la velocidad en una carretera”.

Pese a las campañas de empresas como Coca-Cola para pregonar que el consumo de bebidas azucaradas no está asociado con el exceso de peso, una reciente revisión de estudios científicos financiada por la Organización Mundial de la Salud ha dejado claro que “el consumo de bebidas azucaradas se asocia a obesidad”.

Alimentos cancerígenos

mayo 21, 2011

Según la Organización Mundial de la Salud, el 70% de los cánceres pueden ser prevenidos con simples cambios en la dieta y el estilo de vida

Algunos de los elementos cancerígenos contienen ingredientes aditivos alimentarios y productos químicos usados para mejorar el sabor o para prolongar la vida del producto en las estanterías. Entre estos tóxicos figura la acrilamida, una sustancia contaminante que está presente en alimentos de gran consumo diario, tales como las patatas fritas, productos de bollería, diversas clases de harinas y otros con alto grado de hidratos de carbono. La clave para evitar los alimentos que causan cáncer es saber que ingredientes son cancerígenos y asegurarnos de leer siempre las etiquetas para poder evitar el consumo de dichos ingredientes.

El Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) aconseja evitar los alimentos que contienen los siguientes ingredientes en las etiquetas: sirope de maíz (alto en fructosa), azúcar, sacarosa, harina blanqueada enriquecida, arroz blanco, pasta blanca, pan blanco, y otros alimentos “blancos”.

Los alimentos más comunes cancerígenos son:

1)      Las carnes procesadas y el bacon, por su contenido de nitrito de sodio y grasas saturadas. Aunque hoy en día el uso de refrigeración es mayormente lo que protege a los consumidores del botulismo y las bacterias, los fabricantes siguen añadiendo nitrito de sodio para hacer que la carne parezca rosada y fresca.

2)      Las Patatas fritas, ya que bloquean las arterias con grasas saturadas y transgénicas, y además contienen acrilamidas. Las acrilamidas no son añadidas a los alimentos, se crean durante el proceso de freír y según diversos estudios, causan cáncer.

3)      Papas, galletas saladas, cookies, por su contenido de harina blanca y azúcar, así como grasas transgénicas. Algunos fabricantes codifican estos ingredientes para engañar a los consumidores como esconden el Monosodio de Glutamato en el extracto de levadura, o trampeando con las porciones individuales, para poder decir que el alimento está libre de grasas transgénicas, incluso cuando sí las contiene.

4)      Donuts, por su contenido de aceites hidrogenados, harina blanca, azúcar y archilamidas. Como el cáncer necesita un nivel alto de azúcar y bajos niveles de oxígeno, una persona con mucha grasa en la barriga que no puede dejar de comer esas galletas y pastelitos llenos de grasas transgénicas (y con mucha harina blanca y azúcares simples), presenta el ambiente ideal para el desarrollo del cáncer.

5)      Perritos Calientes, también por su contenido de nitrito de sodio. Durante el proceso de digestión, el nitrito de sodio se convierte en nitrosamina y ahí es donde comienzan los problemas con el cáncer. La nitrosamina es un carcinógeno, pero como no es técnicamente un ingrediente, su presencia puede ser fácilmente pasada por alto en el envase.

Consejos para reducir el riesgo de cáncer :

  • Comer alimentos no procesados o industriales. 
  • Consumir alimentos que tengan omega 3 y otros ácidos grasos esenciales.
  • Comer muchas frutas y verduras con propiedades anti cancerígenas.
  • Hacer ejercicio regularmente, ya que los tumores no pueden prosperar en ambientes altamente oxigenados.
  • Mantener estables los niveles de azúcar, para no alimentar las células cancerígenas.
  • Consumir alimentos altos en vitamina C, un nutriente que impide la conversión del nitrito en nitrosamina y refuerza el sistema inmunitario.
  • Asegurarse de conseguir las cantidades adecuadas de la gran arma contra el cancer, la vitamina D, a través de la exposición controlada al sol (sobre 10 a 15 minutos cada día, si se tiene la piel clara, o hasta diez veces más si se tiene la piel oscura.)
  • Mantener un buen nivel de hidratación, para asegurarse de que el cuerpo se libera de las toxinas.
  • Evitar el tabaco y los cosméticos convencionales (asegurarse de que son de origen totalmente natural), ya que prácticamente todos contienen elementos químicos cancerígenos.