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Cuidado con el queso rallado: a veces es otra cosa

noviembre 15, 2018

Al buscar uno para hacer pizza o pasta caseras, es importante buscar la palabra ‘queso’ en el etiquetado. Si no está presente, probablemente estemos ante un producto totalmente diferente

Alimente El Confidencial, por Ana Durá

Nos proponemos preparar una pizza casera. Todo parece perfecto y de lo más saludable. Solo nos falta el queso. Tenemos prisa, así que cogemos el primer rallado que vemos… et voilà, acabamos de arruinar un estupendo plato con algo que, desde luego, no es queso.

Ya en 2014, la OCU lanzó el aviso de que este producto era un impostor, pues “no todos los quesos rallados están elaborados únicamente a partir de queso”, asegura. Así, este organismo explica en un informe que “hay productos elaborados a partir de una mezcla de queso natural con otros ingredientes como la mantequilla, las proteínas de leche, las sales fundentes, los conservantes o los almidones”.

Restos de excedentes y piezas defectuosas

Parece que poco o nada queda de la filosofía empresarial que en principio encontrábamos en estos productos, pues con ellos se pretendía dar salida a los restos, los excedentes y las piezas defectuosas que no se podían vender. Según recalcan en la OCU, estos ‘quesos‘ han evolucionado hasta un “producto final en sí, elaborado ex profeso para fundirse, gratinarse y proporcionar un agradable sabor a una amplia variedad de platos”.

A veces, podemos toparnos con ingredientes tan sorprendentes como el aceite de palma, que es el rey de la ubicuidad. Moisés Chacón, autor de ‘No + aditivos’, asegura en su vídeo dedicado a este tema que si “no nos fijamos bien en los ingredientes, en vez de queso rallado puede que acabemos comprando virutas de grasa de palma. Para evitar este tropiezo, debemos evitar las denominaciones genéricas como ‘rallado’ y buscar siempre en la etiqueta la palabra queso”. Chacón asegura también que en los supermercados podemos encontrar tres tipos de rallado: queso, queso fundido y sucedáneo de queso. “Lamentablemente, la legislación permite que bajo denominaciones tan genéricas como rallados para pizza se vendan otros productos que no tienen nada de queso. En realidad, no están mintiendo porque en ningún momento utilizan la palabra queso, hablan de rallados, pero resulta evidente que la mayoría de los que lo adquieren creen estar comprando queso rallado”, añade.

Según la OCU, la industria aprovechaba los excedentes del queso o piezas defectuosas

Siguiendo esta tendencia, nos topamos con marcas que usan grasa de palma y hasta nueve aditivos distintos para que esta “cosa”, subraya Chacón, parezca queso. Y lo peor es que no es el único caso donde el fabricante busca únicamente “ahorrarse materia prima de calidad”, concluye el experto. Por lo tanto, su consejo es, una vez más, que adoptemos la costumbre de leer el etiquetado de los productos. Un hábito que evita desagradables sorpresas, pero que solo practica uno de cada tres consumidores.

Otra manera sabia de esquivar estos sucedáneos es la que nos propone la OCU, que anima a comprar el queso en cuñas o trozos. “Rallar el queso en casa no es tan cómodo como comprarlo ya preparado, pero suele ser la opción más sabrosa. Y el sobrecoste no es demasiado elevado: 11 euros/kg si compra el emmental en trozos, por los 8,80 euros/kg del emmental ya rallado. Además, nos proporcionan un buen truco por si acaso nos excedemos rallando y nos sobra una pequeña cantidad que, obviamente, no debemos tirar”, aconseja. Asimismo, la OCU recomienda “congelar la parte del queso recién rallada que haya sobrado, evitaremos que se enmohezca. De hecho, se puede congelar la pieza entera y rallarla así, es incluso más cómodo; y las pequeñas hebras se funden en un instante”.

Lamentablemente, este último consejo resulta un tanto discutible, pues aunque los expertos de la Agencia de Alimentos Británica (FSA) aseguran que “se puede congelar casi todo”, ciertos alimentos pierden cualidades en el proceso y el queso es uno de ellos. Bajo esta premisa, los quesos más tiernos son los más aptos para su congelación; los curados, en cambio, no.

Celulosa en el queso

Según un estudio realizado por el medio Bloomberg News, muchos de estos quesos rallados llevan celulosa, un derivado de la madera que evita el apelmazamiento del queso. En realidad, no pasa nada siempre que no exceda el límite establecido pero, al parecer, algunas de marcas lo rebasan con creces.

En Estados Unidos, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA por sus siglas en inglés) autoriza la inclusión de este aditivo, siempre y cuando no supere un determinado porcentaje del producto. En España, también se emplea la celulosa -E460- para la elaboración de rallados, además de otros muchos productos.

Queso entero, el colmo del sabor

Sin embargo, si no queremos perdernos nada del sabor de un buen queso, los cánones mandan que no lo compremos rallado. Según argumentan en la web Gastronomía y Vino, recurrir al queso rallado -cuando es auténtico- es un hábito en el que todo el mundo incurre, sobre todo con variedades como el parmesano y el pecorino. No obstante, este formato provoca que desperdiciemos gran parte del producto. “En ese estado, todas las partículas del queso están más expuestas al aire, a diferencia de si estuviera completo. Por eso, pierde mucho más rápido sus características y no se pueden apreciar esos ricos sabores y la textura que adquirió durante el proceso de maduración”, detallan.

Macarrón con albahaca: la receta original del chef ALbert Adrià

agosto 18, 2014

MACARRÓN DE ALBAHACA A LA CREMA FRÍA DE PARMESANO
Creada por Albert Adrià, chef al mando de Tickets bar de Barcelona y definida por el experto de nutrición Rubén Bravo como la tapa de “planta sagrada” con beneficios para cuerpo, mente y estado de ánimo

Macarron de albahaca de Tickets, tapa que mejora la memoria y estimula el equilibrio mentalCalorías: 155 Kcal

Ingredientes: Albahaca fresca, piñón salvaje, parmesano Reggianno.
Condimentos y aliños: Agar-agar, nata culinaria, aceite de oliva virgen extra, sal fina y pimienta negra.


Propiedades destacadas
por los expertos en nutrición del Instituto Médico Eurpeo de la Obesidad (IMEO):

  • Los quesos grasos como el parmesano están censurados en muchos platos de estilo saludable, y es porque aquellos que lo determinan así, dan demasiado peso en su evaluación, a su alto contenido en grasas saturadas y sodio, no recomendable para personas con altos niveles de colesterol e hipertensos. ¿Y qué hay de su elevada composición en vitamina A, retinol, calcio y fósforo? Los quesos grasos son grandes aliados para nuestros huesos y masa muscular, pero siempre en un consumo moderado y esta tapa utiliza esa cantidad moderada a la que nos referimos.
  • La albahaca es considerada por muchas culturas como una planta sagrada por sus potentes cualidades beneficiosas, con usos para estimular la memoria, reducir la fiebre, aliviar el picor de garganta, reducir el dolor de cabeza y mejorar el equilibrio emocional tanto en periodos de depresión como de ansiedad.
INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS                                      ELABORACIÓN
Para el agua de albahaca500gr de albahaca fresca1000gr de agua mineral

1 superbag o estameña

 

 

  1. En un cazo, poner el agua y llevar a ebullición.
  2. Quitar los tallos a la albahaca, escaldar durante 5 segundos en el agua hirviendo y enfriar rápidamente en agua con hielo.
  3. Escurrir bien, pesar y poner en el robot de cocina con el mismo peso de agua del enfriado.
  4. Triturar durante 3 minutos aproximadamente.
  5. Colar por estameña y reservar en nevera.
Para el baño de albahaca500gr de agua de albahaca (elaboración anterior)

15gr de agar-agar

5gr de sal fina

 

  1. Poner la mitad del agua de albahaca junto con la sal y el agar-agar y llevar ebullición.
  2. Retirar del fuego y añadir el resto del agua de albahaca y mezclar bien con la ayuda de unas varillas.
  3. Reservar.
Para hacer el macarrón de albahaca*500gr de baño de albahaca (elaboración anterior).Macarrón Kit

c/s Agua mineral

c/s Hielo

 

 

*(Cantidad mínima para obtener un buen resultado).

 

 

 

 

 

 

  1. Poner el baño de albahaca dentro de una de las bandejas y calentar encima de una inducción hasta llegar a 55ºC.
  2. Mantener esta temperatura, removiendo con una espátula con movimientos envolventes, para evitar que baje de temperatura y se creen grumos.
  3. Colocar sobre la otra bandeja el Macarrón Kit y cubrir con agua con hielo
  4. Seguidamente, retirar el Macarrón Kit del agua helada, secar con papel absorbente e introducir totalmente en el baño de albahaca durante 5 segundos, sacar rápidamente y dejar escurrir en posición vertical durante 20 segundos aproximadamente.
  5. Recortar los bordes superior e inferior con la ayuda de una puntilla y extraer el macarrón deslizando sin estirar sobre una bandeja plana.
  6. Mientras tanto, comprobar que la temperatura del baño de albahaca no baje a menos de 40ºC para evitar que el baño se gelifique.
  7. Guardar los cilindros de 20 cm de alto por 1cm de ancho en un recipiente hermético en nevera.

Para la crema de Parmesano150g Parmesano Reggianno400gr de nata 18% mg (nata culinaria).

150gr de agua mineral

5gr de sal fina

 

  1. Con la ayuda de un rallador, rayar el parmesano y reservar.
  2. Poner la nata y el agua en un cazo y llevar a ebullición.
  3. Retirar del fuego añadir el parmesano rallado y mezclar con la ayuda de unas varillas.
  4. Poner a punto de sal y reservar en nevera.
Para tostar los piñones20gr de piñón salvajeGel de sílice 

 

  1. Disponer los pistachos en una bandeja de horno sobre papel sulfurizado.
  2. Hornear durante aproximadamente 10 minutos a 180ºC hasta que estén tostados.
  3. Dejar enfriar y guardar en un recipiente hermético con gel de sílice.
Para el crujiente de parmesano50gr Parmesano ReggiannoGel de sílice

 

 

 

  1.  Poner una sartén a calentar a fuego medio.
  2. Rallar 6g de parmesano con la ayuda de un rayador por toda la superficie de la sartén.
  3. Cocinar hasta que pierde la humedad y empieza a tomar un color dorado.
  4. Retirar con la ayuda de una espátula y dejar enfriar.
  5. Romper en trozos de unos 5cm y guardar en un recipiente hermético con gel de sílice.
  6. Reservar.
Otros
24 brotes de germinado de albahacac/s pimienta negrac/s aceite de oliva virgen extra

ACABADO Y PRESENTACIÓN

  1. Para una ración necesitamos 4 cilindros de albahaca.
  2. Con la ayuda de un cuchillo hacer cortes sesgados de 4 cm de largo para obtener la forma de macarrón.
  3. Disponer en el fondo de un plato 50 gr de crema de parmesano.
  4. Sobre la crema colocar 16 macarrones con volumen y desordenadamente.
  5. Repartir alrededor del plato 6 brotes de germinado de albahaca y 6 piñones rotos.
  6. Colocar 4 trozos de crujiente de parmesano dando volumen sobre los macarrones.
  7. Terminar con pimienta negra recién molida y unas gotas de aceite de oliva virgen extra.