Siete comidas con bastante grasa que te ayudan a perder peso

¿Estás harto de eliminar de tu dieta todos los alimentos que te gustan para poder adelgazar? Basta ya: aquí tienes algunos ‘snacks’ deliciosamente grasos con los que no te meterás ni un gramo más

El Confidencial
siete-comidas-con-bastante-grasa-que-te-ayudan-a-perder-pesoPicar entre horas es el gran enemigo de nuestra dieta. Cada vez que acudimos a la nevera o la máquina de ‘vending’ –en un momento dado, todos acabamos cayendo–, nos metemos en el cuerpo unas cuantas calorías de más absolutamente innecesarias. Lo entendemos, estás haciendo dieta y tienes hambre, pero hay que tener en cuenta que la mayoría de los ‘snacks’ suelen estar entre los alimentos menos saludables de la pirámide alimenticia (aunque obvies mirar directamente la información nutricional que hay en sus bolsas y envoltorios, lo pone).

‘¿Entonces qué hago para saciar el apetito?’, dirás. Lo primero, no ponerte dramático ni obsesionarte con que estás hambriento; lo segundo, probar con alguno de estos aperitivos que te quitarán de un plumazo el hambre y evitarán que te metas una caloría de más.

Eso sí, por muy sanos y sabrosos que sean tampoco te puedes comer toneladas. Sus efectos nunca serán similares a los de zamparte varios dulces de bollería industrial, pero funcionarán mucho mejor si los consumes con cabeza: procura que tus aperitivos nunca superen las 200 calorías por ración, acompáñalos con agua en lugar de con un refresco e intenta llevártelos a la boca después de haber hecho algo de ejercicio. ¡Buen apetito!

Queso: prueba con el mozzarella
Si eres un aficionado al queso, no te vengas arriba que tampoco puedes picar trozos y trozos sin que tu cintura se resienta. Sin embargo, si comemos pequeñas porciones y las ponemos como acompañamiento en una ensalada o en una brocheta con un par de tomates ‘cherry’, estaremos picando algo entre horas sin llevar al colapso nuestro plan de adelgazamiento. Especialmente si optamos por una ración de queso mozzarela fresco que, además de ser bajo en calorías, estudios recientes han demostrado que su capacidad para saciar nuestro apetito es mucho mayor que la de otras variedades.

Nueces
Además de reducir el riesgo de infarto y otras enfermedades cardiovasculares, las nueces son un aperitivo excepcional cuando el objetivo es perder peso. Llenas de fibra y de grasas saludables, un reciente estudio publicado en ‘The American Journal of Clinical Nutrition’ demostró que las nueces, gracias a la gran cantidad de ácidos omega-3 que contienen, pueden acelerar el metabolismo ayudando al cuerpo a descomponer la grasa almacenada para usarla como energía. Ante su ausencia, otros frutos secos como las almendras, los anacardos o los cacahuetes, pueden ser una alternativa ideal.

Aceitunas
Los ácidos grasos monoinsaturados, además de ser un gran aliado para satisfacer los antojos salados, son famosos por ayudar a reducir el peso corporal. Si tiene que venirte a la cabeza algún alimento rico en los susodichos, piensa en las aceitunas. Piscolabis ideal en casa o en el bar de la esquina, contienen también un poco de grasa, lo que erradica el hambre y nos ayuda a aguantar saciados hasta la hora de comer o cenar.

Los sabores más intensos hacen trabajar más duro a nuestro paladar por lo que nos sentimos satisfechos al consumir menores cantidades de los mismos

‘¿Pero no tienen muchísimas calorías?’, preguntarás contrariado. No. Olvídate del mito porque no es para tanto. Según datos del estudio del Instituto de la Grasa del CSIC realizado en 2006, las aceitunas verdes tienen unas 154 calorías por cada 100 gramos y las negras unas pocas menos, alrededor de 140 por cada 100 gramos.

Yogur
Hace ya algún tiempo que los científicos han desmitificado que el yogur desnatado es mejor que el normal para perder peso. La grasa natural de los yogures tiene un poder saciante mucho más alta, lo que, a diferencia de lo que ocurre con los bajos en grasas y descremados, evitará que nos entre un hambre atroz a las pocas horas de habernos merendado uno. Procura no añadirles azucar y buscar la combinación de sabores añadiéndole, por ejemplo, los mencionados frutos secos o un poco de fruta fresca.

Chocolate negro
Cuando estamos bajos de ánimo un buen chute de azúcar nos anima, y qué mejor forma de disfrutarlo si encima sabemos que apenas nos estamos metiendo calorías. Entra en juego la opción del chocolate puro o negro que, como han remarcado diferentes estudios, no sólo no engorda sino que además, consumido con moderación y acompañado de un estilo de vida saludable, ayuda a reducir el índice de masa corporal.

Procura que tus aperitivos nunca superen las 200 calorías por ración, acompáñalos con agua e intenta comerlos después de haber hecho algo de ejercicio

Además, una investigación publicada en la revista ‘Flavour’ determinó que es uno de los mejores ‘snacks’ para saciar el hambre porque los alimentos con sabores más intensos hacen trabajar más duro a nuestro paladar por lo que nos sentimos satisfechos al consumir menores cantidades de los mismos.

Guacamole
No nos cansamos de elogiar este superalimento. Y no es para menos. Repleto de grasas saludables, el aguacate es capaz de mantenernos saciados hasta cinco horas. Lo mejor de todo, es alto en grasa pero apenas tiene calorías, poco más de 130 por cada 100 gramos. Sólo con un poco de limón y sal ya está delicioso, pero si queremos disfrutarlo a lo grande en su plato estrella por excelencia, el guacamole, evita comértelo a cucharadas con nachos, patatas fritas o regañás. Unas ramitas de apio o zanahoria serán la cuchara ideal para acompañar nuestro grasoso pero saludable ‘snack’.

Batidos
Si te da pereza ponerte a pelar fruta o te parece realmente aburrido comerte una manzana fresca para merendar, prueba a preparar un buen batido en el que combines varios ingredientes ricos en nutrientes y con algo de grasas saludables –como por ejemplo coco fresco o un poco de aceite de coco– para mantenerte saciado más tiempo. Te puede servir incluso como reemplazo de una comida o cena.

Macarrón con albahaca: la receta original del chef ALbert Adrià

MACARRÓN DE ALBAHACA A LA CREMA FRÍA DE PARMESANO
Creada por Albert Adrià, chef al mando de Tickets bar de Barcelona y definida por el experto de nutrición Rubén Bravo como la tapa de “planta sagrada” con beneficios para cuerpo, mente y estado de ánimo

Macarron de albahaca de Tickets, tapa que mejora la memoria y estimula el equilibrio mentalCalorías: 155 Kcal

Ingredientes: Albahaca fresca, piñón salvaje, parmesano Reggianno.
Condimentos y aliños: Agar-agar, nata culinaria, aceite de oliva virgen extra, sal fina y pimienta negra.


Propiedades destacadas
por los expertos en nutrición del Instituto Médico Eurpeo de la Obesidad (IMEO):

  • Los quesos grasos como el parmesano están censurados en muchos platos de estilo saludable, y es porque aquellos que lo determinan así, dan demasiado peso en su evaluación, a su alto contenido en grasas saturadas y sodio, no recomendable para personas con altos niveles de colesterol e hipertensos. ¿Y qué hay de su elevada composición en vitamina A, retinol, calcio y fósforo? Los quesos grasos son grandes aliados para nuestros huesos y masa muscular, pero siempre en un consumo moderado y esta tapa utiliza esa cantidad moderada a la que nos referimos.
  • La albahaca es considerada por muchas culturas como una planta sagrada por sus potentes cualidades beneficiosas, con usos para estimular la memoria, reducir la fiebre, aliviar el picor de garganta, reducir el dolor de cabeza y mejorar el equilibrio emocional tanto en periodos de depresión como de ansiedad.
INGREDIENTES PARA 4 PERSONAS                                      ELABORACIÓN
Para el agua de albahaca500gr de albahaca fresca1000gr de agua mineral

1 superbag o estameña

 

 

  1. En un cazo, poner el agua y llevar a ebullición.
  2. Quitar los tallos a la albahaca, escaldar durante 5 segundos en el agua hirviendo y enfriar rápidamente en agua con hielo.
  3. Escurrir bien, pesar y poner en el robot de cocina con el mismo peso de agua del enfriado.
  4. Triturar durante 3 minutos aproximadamente.
  5. Colar por estameña y reservar en nevera.
Para el baño de albahaca500gr de agua de albahaca (elaboración anterior)

15gr de agar-agar

5gr de sal fina

 

  1. Poner la mitad del agua de albahaca junto con la sal y el agar-agar y llevar ebullición.
  2. Retirar del fuego y añadir el resto del agua de albahaca y mezclar bien con la ayuda de unas varillas.
  3. Reservar.
Para hacer el macarrón de albahaca*500gr de baño de albahaca (elaboración anterior).Macarrón Kit

c/s Agua mineral

c/s Hielo

 

 

*(Cantidad mínima para obtener un buen resultado).

 

 

 

 

 

 

  1. Poner el baño de albahaca dentro de una de las bandejas y calentar encima de una inducción hasta llegar a 55ºC.
  2. Mantener esta temperatura, removiendo con una espátula con movimientos envolventes, para evitar que baje de temperatura y se creen grumos.
  3. Colocar sobre la otra bandeja el Macarrón Kit y cubrir con agua con hielo
  4. Seguidamente, retirar el Macarrón Kit del agua helada, secar con papel absorbente e introducir totalmente en el baño de albahaca durante 5 segundos, sacar rápidamente y dejar escurrir en posición vertical durante 20 segundos aproximadamente.
  5. Recortar los bordes superior e inferior con la ayuda de una puntilla y extraer el macarrón deslizando sin estirar sobre una bandeja plana.
  6. Mientras tanto, comprobar que la temperatura del baño de albahaca no baje a menos de 40ºC para evitar que el baño se gelifique.
  7. Guardar los cilindros de 20 cm de alto por 1cm de ancho en un recipiente hermético en nevera.

Para la crema de Parmesano150g Parmesano Reggianno400gr de nata 18% mg (nata culinaria).

150gr de agua mineral

5gr de sal fina

 

  1. Con la ayuda de un rallador, rayar el parmesano y reservar.
  2. Poner la nata y el agua en un cazo y llevar a ebullición.
  3. Retirar del fuego añadir el parmesano rallado y mezclar con la ayuda de unas varillas.
  4. Poner a punto de sal y reservar en nevera.
Para tostar los piñones20gr de piñón salvajeGel de sílice 

 

  1. Disponer los pistachos en una bandeja de horno sobre papel sulfurizado.
  2. Hornear durante aproximadamente 10 minutos a 180ºC hasta que estén tostados.
  3. Dejar enfriar y guardar en un recipiente hermético con gel de sílice.
Para el crujiente de parmesano50gr Parmesano ReggiannoGel de sílice

 

 

 

  1.  Poner una sartén a calentar a fuego medio.
  2. Rallar 6g de parmesano con la ayuda de un rayador por toda la superficie de la sartén.
  3. Cocinar hasta que pierde la humedad y empieza a tomar un color dorado.
  4. Retirar con la ayuda de una espátula y dejar enfriar.
  5. Romper en trozos de unos 5cm y guardar en un recipiente hermético con gel de sílice.
  6. Reservar.
Otros
24 brotes de germinado de albahacac/s pimienta negrac/s aceite de oliva virgen extra

ACABADO Y PRESENTACIÓN

  1. Para una ración necesitamos 4 cilindros de albahaca.
  2. Con la ayuda de un cuchillo hacer cortes sesgados de 4 cm de largo para obtener la forma de macarrón.
  3. Disponer en el fondo de un plato 50 gr de crema de parmesano.
  4. Sobre la crema colocar 16 macarrones con volumen y desordenadamente.
  5. Repartir alrededor del plato 6 brotes de germinado de albahaca y 6 piñones rotos.
  6. Colocar 4 trozos de crujiente de parmesano dando volumen sobre los macarrones.
  7. Terminar con pimienta negra recién molida y unas gotas de aceite de oliva virgen extra.

¿Sabes distinguir las grasas buenas de las malas?

grasas no saturadas, foto ThinkstockBBC Mundo
Aunque la palabra grasa puede parecernos incompatible con una dieta saludable, eso no es así. No todas las grasas son iguales y es muy importante saber qué tipo de grasas debemos comer más y cuáles deberíamos reducir.

Grasas saturadas

Según NHS Choices, un servicio de asesoramiento online del Sistema Nacional de Salud británico, reducir algunas comidas ricas en grasas saturadas es una parte importante de una dieta saludable.

Entre esos alimentos está la mantequilla, la manteca, los chocolates, pasteles y masitas y los productos cárnicos como las salchichas o los pasteles de carne.

La mayoría de la gente come demasiada grasa saturada: en torno al 20% más del máximo recomendado, según recogen los estudios de la Asociación Británica de Dietética.

Las recomendaciones del Departmento de Salud británico dicen que el hombre promedio no debería comer más de 30 gramos de grasas saturadas al día, mientras que en el caso de la mujer esa cifra no debería ser superior a 20 gramos diarios.

Una dieta rica en grasas saturadas puede incrementar los niveles de colesterol de lipoproteína de baja densidad o colesterol malo en la sangre a lo largo del tiempo, lo que también aumenta la posibilidad de sufrir una enfermedad cardiovascular.

Pero ese riesgo ha sido puesto en duda recientemente.

El cardiólogo Aseem Malhotra escribió recientemente en el British Medical Journal que las grasas saturadas han sido “demonizadas durante décadas” al vincularlas con las enfermedades del corazón, algo que, dice, no ha podido ser plenamente comprobado con evidencias científicas.

Según Malhotra, la industria alimentaria ha compensado la bajada de grasas saturadas con el aumento de azúcar.

Grasas no saturadas

Tener una dieta rica en grasas no saturadas puede ayudar a bajar los niveles de colesterol malos en la sangre y a incrementar los de lipoproteína de alta densidad, el conocido como colesterol bueno.

Las grasas saturadas pueden ser sustituidas en una dieta balanceada con las más saludables grasas monosaturadas y polisaturadas, que se encuentran en muchos alimentos como:

– Los pescados “azules” como el salmón, las sardinas o la caballa.

– Frutos secos y semillas.

– Frutas y vegetales, incluyendo el aguacate.

Los ácidos Omega-3 pueden ayudar a bajar los niveles de triglicéridos en la sangre, a prevenir los coágulos de sangre y a mantener los ritmos cardiacos a un nivel regular.

La Fundación Británica del Corazón asegura que deberíamos comer dos porciones de pescado a la semana y que al menos una de ellas debe ser pescado azul.

Además, recomienda tomar una pequeña cantidad de grasas monosaturadas para ayudar a mantener los niveles de colesterol.

Grasas trans (o ácidos grasos trans)

El tercer tipo de grasas se encuentra en los ácidos grasos trans o grasas trans.
Las grasas trans naturales se encuentran en bajos niveles en algunas comidas, como los productos lácteos.

Las trans artificiales se producen cuando la grasa pasa por un proceso de hidrogenación, conocido como grasa hidrogenada.

Se puede usar para freír.

Las grasas trans artificiales también se encuentran en algunas comidas procesadas, como las galletas y los pasteles y en algunas ocasiones se usan para alargar la duración de los productos.

Una dieta rica en grasas trans puede conducir a niveles altos de colesterol malo en la sangre.

Pero, en Reino Unido, por ejemplo, la mayoría de la gente no come mucha grasa trans. De media, cada británico ingiere cerca de la mitad del máximo recomendado.

Y la mayoría de los supermercados del país han retirado el aceite hidrogenado de sus productos.

NHS Choices asegura que consumimos muchas más grasas saturadas que trans, pero dice que reducir la cantidad de grasas saturadas es más importante que disminuir la ingesta de ácidos grasos trans.