Los niños obesos tendrán a los 30 años patologías propias de los ancianos

Noticia de Agencia EFE – 12/11/2009

La obesidad infantil está adelantando a los treinta años patologías que antes eran propias de los ancianos, una situación que, según los expertos, debería hacer reaccionar a todos los agentes que intervienen en la alimentación de los niños, porque éste es un problema social que no sólo atañe a los padres.

El Día Mundial contra la Obesidad, que se celebra este jueves, coincide con el debate social abierto en España por la retirada de la tutela a los padres de un menor de nueve años que pesa 70 kilos.

La doctora Elisa Blázquez, especializada en Nutrición Humana y Dietética del Instituto Europeo de la Obesidad, ha declarado a EFE que aunque los padres son los principales responsables de trasmitir hábitos saludables a sus hijos, no depende sólo de ellos el poner fin al sobrepeso que afecta a casi el 28 por ciento de los niños españoles y a más de la mitad de los adultos.

“Sin lugar a dudas el entorno familiar es imprescindible cuando hablamos de una correcta educación nutricional, pero no debemos olvidar que un niño pasa más de la mitad del día en el colegio”, ha comentado.

En un mundo industrializado, ha proseguido, es difícil controlar todo aquello que el niño va a observar y aprender en los medios, y un padre o tutor tampoco puede aislar al menor de su entorno.

Por esta razón, ha hecho hincapié en que debería existir una reglamentación “mucho más poderosa” que controle toda la información engañosa que los niños reciben cada día sobre materia nutricional.

Además de la muerte, el sobrepeso propicia enfermedades crónicas como la diabetes, la hipertensión, el exceso de colesterol, los infartos cerebrales, los problemas cardiacos y el cáncer.

Alicia Gordillo, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en Nutrición y Obesidad, ha apuntado que en una persona obesa, más especialmente si lo ha sido desde la infancia, aumenta por tres la probabilidad de desarrollar cáncer de colón; por cuatro, artritis; por cinco, un problema cardiaco y, por ocho, diabetes del tipo II.

Otras dolencias derivadas del exceso de peso serían la artritis y los problemas respiratorios, ha apuntado Gordillo, quien ha recordado que el 42,3 por ciento de los fallecidos por gripe A padecía obesidad grave.

Sin olvidar que uno de cada doce españoles muere por causa del exceso de peso, la doctora ha destacado que se estima que la obesidad puede acortar la vida hasta diez años.

El porcentaje de la obesidad infantil ha aumentado un 35 por ciento en la última década, un porcentaje alarmante que no se justifica por una posible predisposición genética.

Hoy en día los niños pasan más horas del día viendo la televisión, y los juegos que más les gustan son en soporte audiovisual. Según datos del INE, un 17 por ciento de los niños y un 21,9 por ciento de las niñas no hacen ejercicio en su tiempo libre.

Además, existe un consumo excesivo de alimentos manufacturados -comida rápida, golosinas, refrescos y bollería industrial- que están al alcance de los menores por su bajo coste y fácil acceso en los centros comerciales, zonas de ocio y los colegios.

A este abuso de alimentos poco saludables se suma la falta de un patrón de consumo organizado, dado que una gran cantidad de niños no desayunan, están acostumbrados a picotear y no comen en familia.

La nutricionista ha resaltado que “en el mundo en el que vivimos y en el que viven nuestros hijos las prohibiciones son difíciles y pueden incluso ser un arma de doble filo y generar rebeldía”.

Blázquez ha incidido en que para que un niño adquiera unos valores determinados es determinante que viva en un entorno en el que tenga la capacidad de experimentar qué es una vida saludable.

Los pequeños tienen que recibir un mensaje coherente: “si una madre dice a su hijo que tiene que comer verdura y ella nunca la prueba, el niño no comprenderá por qué el sí la debe tomar y ella no”.

Ha explicado que los menores con problemas de peso suelen tener un patrón de estilo de vida mal estructurado, que, a menudo, viene condicionado por unos malos hábitos de los padres.

En otras ocasiones, menos frecuentes, los progenitores pueden llevar un estilo de vida saludable pero no se hacen responsables de la educación nutricional de sus hijos, dejándoles comer a su antojo y poniendo a su alcance todo aquello que más les agrada.

“A menudo son niños que han tenido siempre lo que han querido, con falta de madurez e incapacidad de tomar decisiones por sí mismos”, ha lamentado.

Esta elevada permisividad de sus tutores, ha sentenciado la experta, les lleva a tener una baja autoestima e incluso una falta de percepción de la realidad.

Noticia de Agencia EFE, 12 de Noviembre 2009, Madrid

Los españoles engordarán una media de 3 kilos por persona estas navidades

MADRID, 15 Dic. (EUROPA PRESS) –

   Estas navidades los españoles engordarán una media de tres kilos por persona, según afirmaron  expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), quienes recomiendan compensar los excesos de estas fechas con un aumento en la actividad física y con un seguimiento nutricional correcto.

   Al cabo de cada “comilona” de Navidad o Año Nuevo, se pueden consumir de 2.000 a 3.000 Kilocalorías, el equivalente a dos días de dieta normal y que desemboca en dos kilos de más en la balanza, explicaron desde el IMEO. “Uno de los principales errores que se cometen en las navidades es la de llegar a la comida o a la cena en ayunas”, subrayaron.

   “No comer nada durante el día en previsión de un exceso durante la cena, provoca que se llegue con un hambre excesiva y que el autocontrol sobre la comida sea menor. Además, mientras menos azúcar haya en sangre, más se absorben los alimentos y más engordan. Por este motivo, es mejor hacer las comidas regulares durante el día para llegar a la noche con un apetito moderado”, comentó la doctora en Biología y especialista en Nutrición y Obesidad del IMEO Alicia Gordillo.

   Asimismo, “aprovechar las sobras de la comida navideña es perjudicial para la salud”, según esta experta, ya que “hace que los excesos de la cena anterior se amplifiquen en los días sucesivos”. “Una solución sería regalar o congelar estas sobras”, apuntó. Beber en exceso y sin justificación “es otro error” propio de estas fechas, señaló Gordillo, que hace que muchas calorías “vacías” se transformen en grasa corporal.

   En este sentido, “los días que rodean cada uno de los banquetes navideños son muy importantes”, dijo esta experta. “Si los días previos y posteriores de las fiestas se sigue una dieta baja en calorías, se puede perder el peso cogido con los excesos en un par de días”, aseguró.

 UN MENÚ NAVIDEÑO SALUDABLE

   Algunos de los consejos que da el IMEO a la hora de elaborar el menú navideño es intentar evitar consumir pasta, arroces o legumbres “a toda costa”, porque son alimentos muy energéticos que el cuerpo no tiene tiempo para metabolizar. “También es mejor no utilizar mantequillas para cocinar y sustituirlas por aceite de oliva que nos aportará ácidos grasos esenciales frente a las grasas saturadas de la mayoría de mantequillas”, comentaron.

   En el aperitivo, es aconsejable sustituir patés, salsas y hojaldres por mariscos, embutidos magros o verduras. Mientras que en la comida, el pescado es una “gran alternativa” a las carnes rojas, ya que “es una proteína magra y saludable y contiene omega 3”, apuntaron. Además “si se evitan los fritos, se ahorrarán muchas calorías, ya que el producto frito absorbe una elevada cantidad de grasa.

   Se pueden sustituir las patatas fritas por asadas o hervidas, y las salsas que utilizan ingredientes con alto valor calórico (como la nata, la mantequilla y el queso) se pueden evitar “para no añadir más calorías al cuerpo”, explicaron los especialistas del IMEO.

    En el postre, el IMEO recomienda que “siempre se utilice mejor el chocolate negro que los clásicos dulces navideños, elaborados a base de frutos secos, azucares, grasas y harina refinada”. Y después de cada comida “es bueno finalizar con una infusión de hierbas (tisanas) que ayude a hacer la digestión”, argumentaron.

Perder grasa y no masa muscular en la menopausia

Al igual que el hombre empieza a coger kilos a partir de los 35 años, a la mujer le viene todo este deterioro de golpe a partir de los 40-45 años de edad. El sistema endocrino empieza a disminuir en algunas de sus glándulas generando hipofunción en alguna de las hormonas, como la betina por ejemplo, que controla nuestro gasto metabólico, o como puede ser la hormona de crecimiento, donde empieza a disminuir la masa muscular. En esta etapa, los estrógenos y la proligesterona disminuyen en la mujer, por lo tanto la tendencia de acumular grasa se empieza a notar cada vez más. El Instituto Médico Europeo de la Obesidad de Madrid tiene la ciencia y la tecnología más moderna que existe en el mundo para tratar la obesidad, independientemente de su origen y escala. En este programa de +Vivir, Manuel Torreiglesias y Rubén Bravo del IMEO discuten sobre este problema que afecta a las mujeres en la edad de la menopausia. Para seguir el testimonio, ver el video.

Muchas mujeres experimentan un rápido aumento de peso durante la menopausia o la menopausia adelantada. “A partir de los 40, la mujer empieza a perder de su masa muscular, que es nuestra beta de oro que hay que mantener en cualquier edad porque impide que el metabolismo disminuya”, señala el especialista del IMEO. Por esta razón, hay que hacer una dieta orientada a mantener esta masa muscular que se sirva de más proteínas y reduzca determinados hidratos de carbono. Se desaconseja realizar dietas milagrosas y se recomienda acudir a un nutricionista especializado en menopausia. Para más información, ver el video.

Una de las tecnologías más precisas a la hora de analisar el estado corporal de la mujer durante la menopausia es el sistema conocido popularmente como Tanita. De hecho, se trata de un sistema de bioelectroimpedancia que permite desglosar el peso total de la persona en masa grasa, líquidos corporales y masa muscular. “Mediante este aparato, podemos asegurarnos que una mujer en estado de menopausia pierda peso de los depósitos de grasa y no de su masa muscular”, recalca Alicia Gordillo, Doctora en Biología Molecular de IMEO. Además de Tanita, en el Instituto Médico Europeo de la Obesidad recurrimos a otras pruebas complementarias, que nos permiten conocer más datos de la paciente en menopausia: el estado metabólico, el estado hormonal, si tiene sofocos o cansancio, los niveles de neurotrasmisores, etc. Para conocer las pruebas, ver el video.

Durante la menopausia, el cuerpo femenino experimenta una serie de cambios hormonales, reducción de la masa muscular, tendencia de coger peso, deterioro óseo, sofoco, dificultad a la hora de dormir, ansiedad, depresión, etc. “Por esta razón, en IMEO intentamos a dar un tratamiento global a la mujer que está en la edad de la menopausia”, indica el especialista del centro. Para más información, ver el video.

Factores que originan problemas de obesidad

Autor: Alicia Gordillo, Doctora en Ciencias Biológicas, especialista en Nutrición y Obesidad del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO)

Muchas de las complicaciones que la obesidad provoca y que son en buena parte responsables del mayor porcentaje de mortalidad tienen relación no sólo con la intensidad de la obesidad, sino también con su antigüedad y con la distribución de la grasa. Esta circunstancia tiene mucho que ver con el pronóstico de la patología, por existir importantes diferencias metabólicas y funcionales. Por ejemplo, si medimos la relación entre el perímetro de la cintura y el de las caderas se obtiene un cociente que permite determinar a qué tipo de distribución de la grasa corporal pertenece el paciente. Un índice igual o superior a uno, para un hombre, y a 0.85 para una mujer, indica que hay una fuerte acumulación de grasa. Esa acumulación suele presentarse en la parte superior del cuerpo, en el caso de los varones, y en la inferior en el caso de las mujeres. De ahí que esa acumulación en hombres se manifieste en forma de manzana, o androide, y en las mujeres en forma de pera o ginoide.

Según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS), la distribución androide supone que la mayor parte de la grasa está situada entre las vísceras, mientras que la ginoide está localizada en masas debajo de la piel (zonas subcutáneas). La grasa visceral es mucho más difícil de eliminar, provoca más complicaciones que la subcutánea  y está asociada a un mayor número de enfermedades que suelen aquejar a los obesos: diabetes, arteriosclerosis y problemas cardiovasculares.

Factores que pueden originar problemas de obesidad. Tipos

  • En la obesidad neurógena los individuos presentan alteraciones psíquicas de diversa índole y son incapaces de controlar su peso al estar afectado su sistema nervioso autónomo por un déficit de la secreción de transmisores que modulan las deposiciones de grasa de reserva.
  • En casos de hipotiroidismo, hipogonadismo, hiperinsulinismo e hipercorticismo las glándulas del sistema endocrino presentan alteraciones que pueden determinar la aparición de obesidad. 
  • La obesidad iatrogènica está provocada por una ingesta excesiva de corticoides o antidepresivos, hasta ahora poco frecuente pero en los últimos años en aumento debido al abuso de este tipo de medicamentos sobre todo en personas propensas a incrementar sus niveles de grasa.
  • La obesidad hereditaria, se ha establecido que en torno a un 30 % de los casos tiene origen genético. Sin embargo, recientes investigaciones, indican que si bien muchos casos de obesidad tienen su causa en defectos genéticos, para que se manifieste dicha patología deben darse determinadas conductas, como vida sedentaria e ingesta excesiva de grasas, entre otros condicionantes.
  • Individuos predispuestos genéticamente, o por condicionamiento neural o psicológico, pueden desarrollar una obesidad de origen dietético. Este tipo de patología puede deberse a efectos específicos de algunos alimentos, sobre todo glúcidos y grasas, que resultan muy atractivos para algunos paladares. 

Los genes influyen en el metabolismo

Los condicionantes genéticos individuales influyen en el metabolismo
“El individuo se adapta a la dieta y ésta modula los genes”

Existen claras evidencias de que en el origen de la obesidad influye la genética del individuo, los factores ambientales, el estilo de vida, la forma de comer o la falta de ejercicio. Ésta es una de las conclusiones sugeridas por Alicia Gordillo, del Instituto Médico Europeo de la Obesidad.

 La obesidad es el trastorno metabólico más frecuente en todos los países desarrollados y en los que aún están en vías de desarrollo. Si el límite es un 10 por ciento más que el del peso ideal obtenido con alguna de las fórmulas clásicas, el número de obesos supera el 30 por ciento de la población adulta. ¿Cómo se determina el origen de la obesidad en un individuo? “Usando criterios tan restrictivos como superar un índice de masa corporal (IMC) de 30, en España los datos recientes apuntan una frecuencia de la obesidad de aproximadamente un 12 por ciento, superando esta cifra a partir de los 40 años”, ha explicado Alicia Gordillo, doctora en Ciencias Biológicas y especialista en Nutrición y Obesidad del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO).

“La mayoría de los esfuerzos por reducir la grasa corporal se centran en la reducción de la ingesta. Pero nuestro organismo se adapta a la restricción calórica, reduciendo el gasto energético y dificultando la pérdida de grasa corporal, como es bien conocido en los fracasos de las dietas de adelgazamiento. Existe una evidencia cada vez mayor de que el gasto energético es un importante modulador de la cantidad de tejido adiposo en cada individuo y que el organismo parece regular de modo individual la cantidad de grasa corporal almacenada”.

A la pregunta de ¿cómo se pueden aplicar los últimos avances en Ciencias Biológicas en la prevención de la obesidad?, Gordillo ha señalado que “según la hipótesis del genotipo ahorrador, los mismos genes que ayudaron a nuestros ancestros a sobrevivir a hambrunas ocasionales se ven ahora confrontados por ambientes en los cuales hay abundancia de alimentos durante todo el año. Actualmente existen claras evidencias de que en el origen de la obesidad influye la genética de cada individuo y en gran medida factores ambientales, el estilo de vida, la forma de comer o la falta de ejercicio. Esto quiere decir que, aunque cada persona tiene unos condicionantes genéticos que pueden influir en el metabolismo, al final el individuo se adapta a la dieta y ésta modula los genes”.

Gordillo ha enumerado los factores que pueden originar problemas de obesidad. “En la obesidad neurógena los individuos presentan alteraciones psíquicas de diversa índole y son incapaces de controlar su peso al estar afectado su sistema nervioso autónomo por un déficit de la secreción de transmisores que modulan las deposiciones de grasa de reserva. En casos de hipotiroidismo, hipogonadismo, hiperinsulinismo e hipercorticismo las glándulas del sistema endocrino presentan alteraciones que pueden determinar la aparición de obesidad”.

Por otro lado, la obesidad yatrogénica está provocada por una ingesta excesiva de corticoides o antidepresivos. “Hasta ahora es poco frecuente, pero en los últimos años va en aumento debido al abuso de este tipo de medicamentos, sobre todo en personas propensas a incrementar sus niveles de grasa”.

Obesidad hereditaria
Respecto a la obesidad hereditaria, Gordillo ha indicado que se ha establecido que en torno a un 30 por ciento de los casos tiene origen genético. Sin embargo, recientes investigaciones, indican que si bien muchos casos de obesidad tienen su causa en defectos genéticos, para que se manifieste dicha patología deben darse determinadas conductas, como vida sedentaria e ingesta excesiva de grasas, entre otros condicionantes. Por último, individuos predispuestos genéticamente, o por condicionamiento neural o psicológico, pueden desarrollar una obesidad de origen dietético.

Publicado en Dmedicina:
http://www.dmedicina.com/enfermedades/actualidad/el-individuo-se-adapta-a-la-dieta-y-esta-modula-los-genes

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Alicia Gordillo y Eliza Blázquez, especialistas en dietética y nutrición humana del IMEO, explican la relación existente entre la Obesidad y otras enfermedades, como la diabetes y los problemas cardiovasculares.
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