El dulce navideño que menos engorda es este

Aprende a distinguir entre mazapanes, peladillas, turrón, mantecados o polvorones en función de su carga calórica y sus nutrientes

AS, por Estefanía Grijota

1482239230_978440_1482241269_noticia_normalEstamos en la época del año en la que tanto comidas como cenas destacan por su suntuosidad. Las sobremesas tienden a alargarse hasta el momento del café, que viene acompañado de los típicos dulces navideños: turrones, mantecados, polvorones, mazapanes, peladillas, hojaldrinas… Llega la hora de elegir qué degustar y, aunque, en principio, esto no debería suponer un problema, puede que si eres de los que se cuidan, no quieras saltarte la dieta por muchas bandejas de polvorones que pasen por delante te tus ojos. Entonces, ¿por cuál de todos decantarse? La Base de Datos Española de Composición de Alimentos (BEDCA) recoge un análisis exhaustivo de la cantidad de grasas, hidratos de carbono y nutrientes de la composición de cada uno.

1. Turrones

El turrón es uno de los dulces más típicos en Navidad, sobre todo el duro y el blando. El Consejo Regulador del Turrón de Jijona hace esta distinción entre los de calidad suprema, la más alta:  deben tener un 60% de almendra como mínimo en el turrón de Alicante (el conocido como “duro”) y un 64% en el de Jijona (el “blando”). Lo positivo de este dulce es que no contiene grasas de origen animal como el polvorón; sin embargo es hipercalórico y, además, presenta un alto contenido en azúcar y miel. Por cada 100 gramos de producto, el contenido energético es de 533 kcal aproximadamente, con 31 g de grasas y 46 g de hidratos de carbono. Pese a todo, el doctor Adelardo Caballero, director del Instituto de Obesidad (IOB), destaca lo positivo del turrón: “Contiene una gran fuente de vitamina E, la cual favorece la circulación”, comenta.

2. Mantecados y polvorones

La manteca, ingrediente estrella del mantecado, contiene casi un 100% de grasa, y el polvorón, un 55% del mismo componente: con ese dato la decisión entre estos dos dulces ya estaría tomada. Andrea Marqués, nutricionista experta en gastronomía del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO), especifica que aunque al polvorón se le añade una cantidad extra de azúcar, siempre es más ligero que el mantecado. “Este lleva más grasa y el polvorón más harina y no se debe olvidar que, además, la grasa de la manteca de cerdo es una grasa saturada. Son muy calóricos (500 Kcal/100 g)”, explica.

A pesar de sus altos índices de calorías, la experta destaca sus beneficios. “Son dulces elaborados a base de manteca de cerdo, que es baja en sodio y azúcar, harina, que es rica en vitamina E, fibra, zinc, vitaminas del complejo B y fósforo, azúcar y aceite de oliva, rico en vitaminas A, D, E, K”, matiza. En concreto el zinc es importante para crear las moléculas que componen el sistema inmunitario y por su papel antioxidante. También es fundamental para la formación y la estructura de la piel.

3. Mazapanes y peladillas

Los mazapanes son una mezcla de almendras, patata y azúcar. Y aunque existen mazapanes sin almendras, los clásicos poseen más proteínas y fibra que los mantecados, por lo que a pesar de la cantidad de azúcares que contienen, resultan más saludables que estos. Por cada 100 g de producto el contenido energético es de 500 kcal aproximadamente, siendo la composición en grasas de 25 gramod e hidratos de carbono 59 g, de los cuales azúcares sencillos contienen 49 g.

Las peladillas se fabrican a base de almendras confitadas con azúcar. Como tienen un alto contenido en azúcar, también son bastante calóricas (150 Kcal) pero es cierto que nunca tomamos más de una ración de 30 gramos. “Entre sus micronutrientes podemos destacar el calcio, el magnesio o la vitamina E, presentes en el fruto seco”, expone Caballero. El calcio está relacionado con la función de los huesos, los músculos y los dientes, así como con la función nerviosa, la contracción muscular y la coagulación sanguínea.

4. Hojaldrinas

Los ingredientes principales de las hojaldrinas son de nuevo, la grasa —que puede ser manteca de cerdo o mantequilla— y la harina de trigo. Además, contienen mucho azúcar. Sus propiedades nutricionales son similares a las de los mantecados y polvorones: contienen grasa saturada y aportan también unas 500 Kcal/100 g, por lo que a la hora de escoger un dulce lo más acertado sería decantarse por los mazapanes y las peladillas. “Su valor calórico es un poco menor que en el resto de los dulces navideños y al no contener grasa como ingrediente base evitaremos las grasas saturadas que contienen el resto de dulces”, concluye la nutricionista.

El impuesto sobre bebidas azucaradas, ¿oportunismo o lucha contra la obesidad?

  lainformacion.com por Luis Díaz

botellas-coca-cola-getty-images_978812681_118482692_667x375El pasado viernes, tras el Consejo de Ministros, Cristóbal Montoro anunció que esperan cuadrar las cuentas recaudando 4.650 millones de euros más gracias a la reforma de Sociedades y a las subidas de los impuestos del alcohol, el tabaco y las bebidas azucaradas. Sobre los dos primeros, se espera un incremento de su gravamen del 2,5% en los cigarrillos, de un 6,8% en el tabaco de liar y de un 5% en el alcohol.

En cuanto al que afecta a las bebidas azucaradas, se desconoce el porcentaje, pero se supone que servirá para ingresar 200 millones durante 2017. El ministro de Hacienda aseguró que el impuesto, inédito en España, se justifica por “motivos de salud”. Pero nunca llueve a gusto de todos. Desde la Asociación de Bebidas Refrescantes (ANFABRA), que en España reúne a PepsiCo, RedBull o The Coca-Cola Company entre otras, se calificó como “injusto ydiscriminatorio” el próximo impuesto.

Aseguran que no han recibido ni una llamada del Gobierno para alcanzar un acuerdo. “El sector se ha enterado a través de las informaciones publicadas en los medios de comunicación”, apuntan. Asimismo, afirman que estas medidas “no son eficacespara resolver problemas de salud ni para cambiar hábitos de consumo” y que la principal perjudicada será la recuperación del consumo.

También la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) ha mostrado su rechazo hacia el impuesto. Subrayan su desconfianza hacia el impuesto alegando que no posee “un verdadero interés por la salud del consumidor” y parece tener “afán recaudatorio”. Reclaman un 10% menos de azúcar en éstas bebidas y más información en el etiquetado, pero no subidas. Desde ANFABRA aseguran que esa reducción “ya ha alcanzado un 23% en los últimos 10 años”. La OCU cree que al pagar “apenas unos céntimos de más” no se desincentivará el consumo ni se gastará lo recaudado “en campañas para la promoción de hábitos saludables”.

El impuesto es común en muchos países

El gravamen en las bebidas azucaradas es usual en países de condiciones socioeconómicas similares a la española. Por ejemplo, Francia incorporó una tasa para las bebidas azucaradas en el año 2012 que gravaba entre tres y seis céntimos el litro. México tiene una tasa del 10% por litro desde 2014. Irlanda y Reino Unido planean que entre en vigor una tasa sobre las bebidas carbonatadas en 2018. Ecuador, Egipto, Finlandia o Hungría también cuentan con tasas similares. En Cataluña, también se había hablado de aplicar una tasa especial sobre las bebidas azucaradas. En su caso, la Generalitat habló de unos 8 o 12 céntimos por litro.

México, que es uno de los países con mayor porcentaje de obesos -un 32,4% de los mexicanos adultos son obesos, sólo superados los estadounidenses (35,3%)-, vio como a lo largo de 2014 las ventas de éstas bebidas cayeron un 12% en ese mismo año. Pero al ser un impuesto indirecto, que grava a todos por igual, los que más redujeron sus compras fueron los grupos socioeconómicos más bajos.

Cristóbal Montoro aseguró que la idea es luchar contra enfermedades que nacen tras abusar de éste tipo de bebidas, como la obesidad y la diabetes, pero las peticiones de Bruselas pululan por el aire. Tras el incumplimiento del objetivo del déficit, las autoridades europeas pidieron a España realizar un ajuste de 5.000 millones. Por lo que 200 millones extra no vienen del todo mal.

Si bien es cierto que las empresas distribuidoras de éstas bebidas no están exentas de sospechas. Hace unos meses, un informe de la Universidad de Boston, publicado por la American Journal of Preventive Medicine,aseguraba que tanto The Coca-Cola Company como PepsiCo gastaron millones de dólares para financiar estudios que limpiasen su imagen.

Se sabe que cada lata de refresco tiene unos 40 gramos de azúcar. Lo recomendado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) son 25 al día. Casi 100 organizaciones científicas y médicas, además de universidades, recibieron entre 2011 y 2015 financiación de las grandes competidoras del mercado de las azucareras. Las empresas de refrescos buscaban” mejorar su imagen y “neutralizar potenciales leyes que les perjudican”, aseguraban los autores.

La OMS pide un incremento del 20% en las bebidas azucaradas

La Organización Mundial de la Salud ha alertado en reiteradas ocasiones de los riesgos relacionados con la obesidad para el futuro de los países desarrollados. Para 2030 calculó que en España habría un 70% de españoles con sobrepeso y un 30% obesos. Que las muertes producidas por enfermedades cardiovasculares sean una de las principales causas de muerte se explica por los malos hábitos alimenticios y vida sedentaria.

Lo mismo ocurre con la diabetes, una de las enfermedades crónicas que más ha aumentado en los últimos años que se vincula a las dietas que abusan del azúcar. En España ya afecta a 5,3 millones de personas, según la Sociedad Europea de Diabetes. La OMS estima que para 2030 la diabetes será la séptima causa de muerte en el mundo.

Motivo por el que la OMS recomendó a los Gobiernos el pasado mes de octubre, coincidiendo con el Día Mundial contra la Obesidad, aumentar un 20% los impuestos sobre las bebidas azucaradas para reducir su consumo. Asegurando que “Nutricionalmente la gente no necesita ningún tipo de azúcar en su dieta”.

“El consumo de ‘azúcares libres’, incluyendo las bebidas azucaradas, es un factor importante del aumento global del número de personas que sufren de obesidad y diabetes. Por ello, si se aumentan los impuestos sobre estos productos se podrán salvar vidas, reducir los costes sanitarios y aumentar los ingresos para revertirlos en los servicios de salud”, señaló el director del departamento de la OMS para la prevención de las enfermedades no transmisibles, Douglas Bettcher.

¿Toman nuestros hijos demasiados refrescos?

Rubén Bravo, experto en nutrición del Instituto Médico de la Obesidad, ha hablado en La Mañana sobre el desorden alimenticio que se produce en los niños durante el verano. Asegura que el excesivo consumo de bebidas con gas puede provocar déficit de atención.

La Mañana de COPE, por Patricia Serrano González

Los niños y adolescentes son más propensos a engordar durante el periodo estival por los continuos cambios en los hábitos nutricionales, ya que comen más cantidad, más veces y a horas inadecuadas.

“Los niños abusan de la comida basura, sobre todo en verano. Y el problema lo tienen los padres, que les favorecen a que lo hagan”, ha señalado el experto en nutrición Rubén Bravo asegurando que es en estos en los que radica el principal problema.

Y es que es la falta de tiempo o la dejadez de los padres lo que les lleva a recurrir a lo sencillo: “cocina fácil, pedidos que se traen a casa, platos de fabricación rápida, congelados, comida rápida de restaurantes…, hacen que no comamos bien”, ha subrayado.

Para mantener un habito nutricional correcto hay que “elaborar un plan para la semana y realizar la compra con respecto a este plan, de manera que dediquemos más tiempo y cocinemos platos más saludables y elaborados”.

En lo que concierne a bebidas con gas, el consumo excesivo de este tipo de bebidas puede provocar déficit de atención en los niños. Además, según un estudio realizado por la Universidad de Columbia y publicado por una revista de pediatría, el abuso de este consumo  también conduce a la agrasividad y retraimiento en los menores.

“Tanto en adultos como en niños, si no se limita este consumo, a largo plazo puede incurrir en problemas de riñón”, ha señalado Rubén Bravo, haciendo especial hincapié en los niños, en los que ha avisado que “este exceso modifica el estado de ánimo, emociones y atención de los niños, capaces de tener ataques de agresividad e inquitud”.

Cafeína, gas y azucar son los tres ingredientes suficientes para perjudicar la salud y actitud de algunas personas. “Conllevan a una hiperactividad e inquietud; subidas y bajadas en el estado de animo de algunos niños”, ha subrayado.

Lo que hay que tener en cuenta es que no debemos abusar de estas bebidas, no ingerirlas todos los días. Y niños tienen que beberlas controlados por sus padres.

Los diez alimentos que no debes picotear (si no quieres engordar)

El Confidencial

chips que engordanA todo el mundo le gusta picar entre horas, y los fabricantes de aperitivos lo saben. Por eso crean pequeñas raciones alimenticias, altamente adictivas, ante las que nadie puede resistirse. Los snacks son los alimentos menos saludables de toda la pirámide alimenticia, algo que incluso se recuerda en las propias bolsas que contienen estos. A veces parecen poca cosa, escondidos en pequeñas recipientes que aún así doblan su tamaño, pero siguen siendo una bomba para tu salud, con grasas nada saludables y mucha sal.

Pero hay algo peor que los snacks tradicionales; los supuestos “snacks sanos”, dos palabras del todo contradictorias que nunca deberían ir de la mano. Mucha gente cree que las barritas de muesli, las tortas de arroz, o las galletas con fibra no engordan, y se pueden tomar alegremente. Nada más lejos de la realidad, estos snacks son si cabe más peligrosos, pues creemos que son sanos y nos atiborramos de ellos, sin darnos cuenta de que, en realidad, tienen casi las mismas calorías que el resto.

Estos son los 10 aperitivos que deberías evitar si quieres cuidar tu salud.

1. Patatas fritas

El rey de reyes de los aperitivos es también el menos saludable. Apenas tiene algo bueno: un alto contenido en grasas, los carbohidratos menos saludables, y muchísima sal. Las patatas fritas industriales son cuatro veces más calóricas que las cocinadas al estilo tradicional, ya que tienen mucha menos agua. Según un estudio sobre los snack de patata realizado por Consumer Eroski en 2005, las patatas fritas convencionales aportan entre 530 y 600 calorías cada cien gramos, mientras que las light se quedan en 470 calorías; tienen entre el 30% y el 43% de grasa (en las light, el 20%) y, además, contienen abundante sal: entre el 0,6% y el 2% en las “normales” y el 2,5% de sal en las light que, de media, son el doble de saladas que las normales.

Por si fuera poco, las patatas fritas son el alimento con mayor presencia de acrilamida, una sustancia potencialmente cancerígena que aparece cuando los productos ricos en almidón, como las patatas, se cocinan a altas temperaturas. Habría que comer 6 kilos de patatas fritas al día para superar el límite de acrilamida que la Organización Mundial de la Salud considera peligroso, pero está claro que, en cualquier caso, no es conveniente abusar de este tipo de productos.

2. Barritas de cereales

Aunque la composición de las barritas de cereales varía enormemente entre modelos y marcas, son alimentos basados principalmente en hidratos de carbono, que no son recomendables para la pérdida de peso. Las barritas son alimentos completos muy útiles cuando se hace deporte, pues ofrecen mucha energía en poco espacio, pero no tienen nada de saludable. Muchas de ellas tienen, además, todo tipo de frutos secos y azúcares (hasta 25-40 gramos de azúcar por cada 100 gramos) que te harán engordar en muy poco tiempo.

3. Frutos secos tostados

Los frutos secos tostados no sólo tienen muchísimas calorías, además contienen una cantidad ingente de sal. El proceso de tostado de los frutos secos acaba con la mayor parte de nutrientes saludables presenten en estos. La alternativa es evidente: los frutos secos sin tostar son un snack que sí resulta saludable en pequeñas cantidades, ya que contiene ácidos grasos beneficiosos para nuestro organismo. El malo entre los malos de los frutos secos tostados es el cacahuete con miel y sal que contiene 548 Kcal por cada 100 gramos.

4. Tortitas de arroz

El snack predilecto de las dietas es, paradójicamente, uno de los más peligrosos. Está hecho con arroz inflado y deshidratado que, básicamente, es hidrato de carbono en estado puro, cuando no lleva, además, recubrimientos con sal, que suele ser bastante abundante, o azúcar. En realidad las tortitas de arroz no tienen nada de sano y son un engañabobos que pueden llevarnos a comer unos hidratos que no necesitamos, pensando que se trata de un alimento saludable.

5. Palomitas de microondas

Las palomitas de microondas tienen muchas calorías, una cantidad ingente de sal, y la grasa menos saludable del mercado, incluyendo ácidos grasos trans. Según un estudio que comparó los valores nutricionales de ocho marcas distintas de palomitas, cien gramos de éstas aportan unas 500 calorías y su contenido en grasa pasa del 4% que tenía el grano de maíz original a entre el 19% y el 27% cuando se consumen tras pasar por el microondas.

6. Bebidas energéticas

Aunque las bebidas energéticas no son, en sentido estricto, un aperitivo, si es algo que ingerimos entre comidas para calmar nuestra ansiedad, sentirnos mejor o no aburrirnos. Ya sea en su versión “normal” o light, las bebidas energéticas son una mala elección si queremos cuidar nuestra dieta. Tienen muchísimo azúcar –o aspartamo, que tampoco es saludable– y no es un alimento que pueda consumirse a diario. Además, las bebidas energéticas elevan la frecuencia cardiaca y la presión sanguínea, y son una bomba de relojería para personas con problemas cardiovasculares.

7. Galletas

Poca gente puede resistirse al encanto de una galleta entre horas, pero es un alimento alto en calorías, grasa y azúcar. Si las tomamos con moderación, no hay problema, pero cada vez son más habituales las galletas de apariencia light (aunque no puedan etiquetarse como tal) que tienen prácticamente las mismas calorías qugalletas light

e las variedades convencionales. Respecto a las galletas hay que seguir una norma: la fibra es saludable para personas con determinados problemas digestivos, pero no engorda menos.

8. Yogures

El yogur es un alimento rico en grasas que, no obstante, tiene cierta apariencia “sana” debido a la gran cantidad de variedades light presentes en el mercado. La realidad es que el yogur es un alimento rico en grasas. Hay que decir, no obstante, que no todas las variedades desnatadas son iguales. Los yogures naturales desnatados sí tienen pocas calorías, el problema es que siempre acabamos tomándolo con una gran cantidad de azúcar. De lo que hay que huir sin duda es de los yogures con sabores, también los desnatados, que no no tienen grasa, pero sí, necesariamente, azúcar o edulcorante.

9. Frutas en almíbar

En una escena de los Simpsons, Homer justifica la ingesta de rosquillas explicando que están rellenas de fruta, y la fruta es sana. No es la persona adecuada para dar consejos nutricionales. La fruta no siempre es sana, sobre todo si ha sido previamente congelada y está inmersa en un sirope de azúcar. Las frutas en almíbar son una bomba calórica, con una enorme cantidad de azúcar, más del doble que en su versión fresca.

10. Refrescos light

Los refrescos light están en el punto de mira de numerosos científicos que aseguran que son incluso peores para la salud que sus variedades convencionales. El consumo excesivo de estas bebidas confunde al organismo y perjudica el seguimiento de una dieta, haciéndonos comer más, además, los edulcorantes podrían tener efectos perniciosos para la salud, elevando notablemente el riesgo de padecer diabetes. Un estudio asegura que es preferible tomar refrescos no light, siempre y cuando el consumo no supere el litro y medio por semana.