Así falla Nutriscore, el semáforo nutricional validado por la OMS que implantará el Gobierno

Yahoo Sports / Estilo de Vida, por Javier Sánchez
El etiquetado de los alimentos ha ido evolucionando con los tiempos. Hace unas cuantas décadas, teníamos que conformarnos con saber los ingredientes que tenía un producto y ya ¡como mucho! (cierto es que no había ni una millonésima parte de los aditivos y conservantes que hoy se utilizan). Poco a poco, se fue incluyendo información nutricional detallada por cada 100 gramos y ración estimada de producto. Es esa información que se encuentra al dorso, en letra pequeña y a la que casi nunca hacemos caso… A la búsqueda de un Pepito Grillo capaz de contarnos de una manera visual si lo que vamos a comernos es saludable o todo lo contrario, nació hace unos años el llamado semáforo nutricional, Nutriscore.

El semáforo Nutriscore ya está implantado en varios países europeos. Foto: TheRedBurn/Wikipedia (CC)
El semáforo Nutriscore ya está implantado en varios países europeos. Foto: TheRedBurn/Wikipedia (CC)

Desarrollado en 2005 por un equipo de investigación de Oxford y validado por la OMS, lo que propone el Nutriscore es un etiquetado en la parte frontal de los alimentos para informar de un vistazo al consumidor sobre lo que se va a llevar a casa. Va del verde al rojo y de la letra A a la E, en una escala donde la A verde significa que se trata de un producto nutricionalmente óptimo y la E roja quiere decir que se trata de un ultraprocesado del que nos conviene pasar. El Ministerio de Consumo español ha anunciado su entrada en vigor en España en 2021, aunque, de hecho, hay ya muchos productos que lo incluyen. Tiene, además, carácter “voluntario”, por lo que las propias marcas son las encargadas de decidir si se adhieren o no a él. Para ponerle la calificación a un producto, el Nutriscore distingue entre lo que considera negativo, como las calorías, azúcares simples, ácidos grasos saturados y contenido en sal y lo positivo, incluyendo proteínas, fibras y cantidad de verduras y frutas, así como leguminosas y frutos secos.

El Nutriscore no se aplica a productos frescos y hay otros que también están exentos como el café o el té. La primera polémica en España surgió hace unos meses, cuando se comprobó que el aceite de oliva, de seguir el método nutriscoriano podía llevarse una deshonrosa D. ¿El motivo? Que el aceite es básicamente grasa y no se tenía en cuenta si era saludable o no y que la medición se hace en base a 100 gramos de producto, lo que condenaba al aceite de oliva al purgatorio cuando nadie se va a tomar 100 gramos de aceite de una sentada (salvo que aliñe una ensalada para medio barrio).

Un vistazo a Open Food Facts, el proyecto colaborativo que ofrece información sobre productos alimenticios de todo el mundo, y sendas visitas al súper nos dejan ojipláticos. Hemos encontrado ejemplos de productos a los que el semáforo deja en verde pero nosotros no incluiríamos en el terreno de lo saludable ni de casualidad. He aquí algunos ejemplos que trolean a lo grande al semáforo.

Pan de perrito caliente con letra A. Foto: Javier Sánchez
Pan de perrito caliente con letra A. Foto: Javier Sánchez

Pan de hot dog. Estupor es lo que nos provoca que un pan destinado a albergar en su interior una salchicha y salsas variadas obtenga una A. ¿Cómo es posible? Pues lo que ocurre aquí es que Nutriscore estima que hay pocas grasas saturadas, azúcares y sal, lo que eleva su consideración. Además, tiene en cuenta que las proteínas de origen vegetal del pan están al completo, al igual que la fibra dietética (suponemos que en la categoría de harinas refinadas, porque respecto al pan integral no sería comparable). El resultado es una A que podría llevar a algún incauto a pensar que puede tomarlo a diario e incluso sustituir el pan de masa madre e integral por esta opción.

Cereales de desayuno con chocolate y letra B. Foto: Javier Sánchez
Cereales de desayuno con chocolate y letra B. Foto: Javier Sánchez

Cereales de desayuno. Una B adorna parte de los paquetes de cereales de desayuno, incluyendo aquellos que contienen chocolate. El porqué de esta cuestión tan llamativa tiene que ver, de nuevo, con cómo realiza el Nutriscore el análisis. De nueva la fibra y proteína de los cereales cotiza al alza y no llega a obtener una A como un templo porque las calorías y los azúcares tiran para abajo la nota. Lo cierto es que de cada 100 gramos de producto, casi un tercio es azúcar, lo que hace muy sorprendente que este producto se mantenga en la parte verde de la tabla…

El cacao soluble es otro producto en el punto de mira. Foto: Open Food Facts (CC).
El cacao soluble es otro producto en el punto de mira. Foto: Open Food Facts (CC).

Cacao soluble. Decimos “cacao”, aunque muchas veces estas soluciones para disolver en leche se caracterizan más por tratarse de un azúcar “teñido” por una parte de manteca de cacao. La fibra y la proteína del cereal que contiene vuelve a tirar para arriba y el azúcar, aunque elevado (prácticamente todas las grasas que contiene son azúcares y es el primer ingrediente que aparece en la lista, con lo que es el que en mayor proporción se encuentra) le otorgan una B. Y por no hablar de las versiones bajas en azúcar, que llegan a conseguir una A, cuando estos preparados son ultraprocesados de libro.

Las patatas fritas bajas en grasa rascan una B en Nutriscore. Foto. Open Food Facts (CC).
Las patatas fritas bajas en grasa rascan una B en Nutriscore. Foto. Open Food Facts (CC).

Patatas fritas. Que un producto ultraprocesado, con un alto contenido calórico (casi 500 kilojulios en 100 gramos) y bastante sal consiga una B, como en el caso de algunas patatas fritas con contenido reducido en materia grasa, resulta todo un misterio. Un examen atento vuelve a mostrarnos lo tolerante que es el Nutriscore con los aportes de fibra y proteína. Y, vale, que aquí no hay azúcar, eso está claro. Pero es que se trata de patatas fritas y eso es algo que no podemos obviar.

Pizzas de verduras con calificación A. Foto: Open Food Facts (CC).
Pizzas de verduras con calificación A. Foto: Open Food Facts (CC).

Pizza. ¿Puede una pizza congelada de supermercado alzarse con una A y demostrar que está lista para ser devorada a diario? Sí, si sabe cómo torear alegremente al semáforo nutricional. Es lo que ocurre con algunas ejemplos hallados en Open Food Facts que lo logran a base de mantener a raya el contenido de sodio, grasa y azúcar. El resto se consigue racaneando un poco con el queso e incluyendo opciones entre los toppings como verduras a la brasa, o trozos de pollo, que siempre obtiene buenos resultados por ser una carne baja en calorías. Increíble, pero cierto.

Tras examinar estos llamativos ‘fails’ de Nutriscore solo nos queda concluir que es “un buen punto de partida que aún puede mejorarse”, tal y como afirman en su documento “¿Verde? Adelante, producto saludable”. Además, deberíamos considerar el semáforo como un referente dentro de su propia categoría. Es decir; si vamos a tomar unos cereales de desayuno sí o sí, mejor optar por los que sacan una B en lugar que por los que obtienen una D o una E. Por otro lado, Nutriscore no debería arrinconar la sana costumbre de leer el etiquetado nutricional, porque hay consumidores que necesitan sacrificar antes el azúcar que la sal o viceversa. Y eso no hay semáforo nutricional que lo controle.

¿Por qué «tiene» mayor calidad un refresco que el aceite de oliva?

¿Por qué «tiene» mayor calidad un refresco que el aceite de oliva?, se preguntan los españoles al ver la calificación de Nutriscore. «Está basada únicamente en la cantidad de grasas (saludables), sin tener en cuenta sus beneficios; un error que se repite en el caso del atún en aceite o de las aceitunas (por su elevada cantidad de sal). Sin embargo, en otros productos, como alguna de las marcas más vendidas de spaghetti se omite dicha calificación, señala el experto en nutrición del IMEO, Rubén Bravo y sugiere siempre tener en cuenta el valor total nutricional de cada producto a la hora de hacer la compra.
(Fuente: La Sexta Noticias)

Alimentación y actividad física funcional para retomar el ritmo postvacacional

Los expertos del IMEO destacan la importancia de realizar un desayuno y cena adecuados, sobre todo cuando éstos comparten franja horaria con el entreno y la práctica de actividad física 

Recuperar la buena alimentación y el hábito de ejercicio físico son los  habituales propósitos de septiembre. Para que las buenas intenciones no quedan desplazadas por la carga laboral y familiar que soportamos, siendo finalmente olvidadas, los expertos del Instituto Médico Europeo de la Obesidad (IMEO) ofrecen algunos consejos prácticos a modo de coaching nutricional y deportivo que nos ayudarán a no renunciar al estilo de vida saludable.

«Momentos como la vuelta al trabajo o al entrenamiento, después del parón veraniego, son idóneos para repasar conceptos de alimentación funcional, condicionada a la práctica deportiva y también para sacar provecho de algunas tendencias en fitness de la mano de profesionales experimentados», argumenta Rubén Bravo, portavoz del Instituto. 

Alimentación funcional

Los alimentos funcionales surgen como respuesta al estilo de vida actual para intentar paliar los desequilibrios y desajustes nutricionales que se están produciendo en consecuencia de un ritmo de vida frenético, con falta de tiempo para cocinar y la proliferación de productos alimenticios de poca calidad nutricional.

«En este sentido, el consumo de alimentos enriquecidos o fortificados dentro de una alimentación saludable supone un beneficio para nuestra salud y bienestar mediante la mejora de una o varias funciones del organismo, y en algunos casos hasta pueden actuar como preventivos de enfermedades reduciendo los factores de riesgo», señala Carmen Escalada, nutricionista clínica del IMEO. A continuación ofrecemos algunos ejemplos.

Alimentos enriquecidos con prebióticos y/o probióticos. Tras los excesos veraniegos nuestra salud intestinal puede estar algo resentida, de modo que su consumo favorece las digestiones y mejoraría el tránsito intestinal. Se recomienda incluir los productos con prebióticos (cereales integrales, legumbres o ciertas verduras como las alcachofas y los espárragos) en la comida principal, como desayuno, almuerzo y cena. A cambio, los probióticos (leches fermentadas como el yogur o el kéfir) se pueden tomar en el desayuno, de postre o para merendar.

Alimentos ricos en ácidos grasos insaturados. Ayudan a reducir los niveles de colesterol y triglicéridos, y por tanto, el riesgo cardiovascular. Algunos productos los contienen de forma natural o son enriquecidos, entre ellos el pescado azul y los frutos secos naturales o tostados.

Alimentos enriquecidos en vitaminas. En esta fecha son útiles debido al efecto antioxidante de determinadas vitaminas como la C y algunas del grupo B. Además de los productos enriquecidos, aparecen de forma natural en frutas, verduras y hortalizas que pueden ser  complemento perfecto de una comida o cena.

En cuanto al deporte, quienes retoman el entrenamiento pueden aprovecharse de los alimentos funcionales para mejorar su rendimiento, reducir la sensación de fatiga, mejorar la recuperación y evitar o reducir problemas gastrointestinales. Resultan muy útiles:

Barritas y batidos energéticos. Ayudan a incrementar la densidad energética de la dieta. Generalmente tienen un elevado contenido en proteínas y/o hidratos de carbono, por tanto hay que consumirlas en su justa medida.

Bebidas isotónicas. Pueden ser útiles en personas cuya práctica deportiva sea de larga duración para reponer agua, sales minerales e hidratos de carbono.

Alimentos enriquecidos. Se les ha aumentado la cantidad de diferentes nutrientes como el calcio o compuestos antioxidantes (vitaminas C y E) y pueden emplearse si hay deficiencia. El caso de los antioxidantes es especialmente importante ya que el deporte aumenta la producción de radicales libres cuya acción es importante neutralizar.

Probióticos. Sirven para equilibrar la flora intestinal y potenciar el sistema inmunitario. Son recomendados tanto a deportistas de alto rendimiento, sometidos a potente desgaste físico, como a personas que tras el periodo vacacional retoman los entrenamientos.

El desayuno y la cena en función de la hora del entreno

Existe mucha polémica en cuanto a la mejor hora de entrenar, por la mañana o a la tarde, y qué tipo de comida la debe acompañar. En ambos casos, la nutricionista del IMEO Estefanía Ramo aconseja evitar hacer deporte alrededor de las dos horas y media antes de irse a la cama. «Si se realiza una carrera por la noche, nuestro reloj interno cree que es de día y nos acelera, con lo cual, el mejor momento es por la mañana y desayunar una hora y media antes, porque la digestión tarda alrededor de unas dos horas y media en realizarse», apunta.

Si se entrena por la mañana

Si se quiere hacer la carrera muy temprano, se puede tomar un desayuno muy ligero y de ninguna manera omitirlo, esperarse media hora y luego salir a correr. Una vez terminada, habría que complementarlo con un segundo desayuno que nos ayudará a recuperarnos, compuesto por cereales, fruta, leche y grasa saludable.

Ramo recomienda siempre que sea posible seguir pautas personalizadas, pero a modo general ofrece varios ejemplos de plato único para desayunos ligeros y desayunos complementarios, para tomarlos después de hacer el ejercicio.

Si se entrena por la noche

Evitar realizar ejercicio alrededor de las 2 horas y media antes de irse a la cama. Si se realiza el entrenamiento de noche, después del trabajo, es muy importante no saltarse la cena, ya que nos ayudará a tener una buena recuperación. «Eso sí, debe ser una cena ligera que nos aporte todos los nutrientes y energía necesaria», subraya Ramo. La proporción idea, en este sentido, sería aquella donde la verdura (cruda o cocida) ocupa 1/3 parte del plato; los carbohidratos, ¼ parte, en forma de arroz hervido o patata cocida; las proteínas, 1/3 parte en forma de pechuga de pollo o salmón a la plancha o huevo duro como opción; grasas saludables obtenidas de una cucharadita de aceite de oliva virgen extra y en caso de que ha habido mucho desgaste en el entrenamiento, podemos añadir 2-3 nueces; sin olvidar beber agua durante el entreno y las horas posteriores.

Los aliños de las ensaladas pueden ser con una cucharadita pequeña de aceite de oliva virgen extra, vinagre a discreción o limón.

Se puede terminar a modo de postre con un yogur desnatado 0%.

Alimentos amigos a la hora de moldear el cuerpo

«A la hora de dar prioridad a un tipo de alimentación u otro, es importante preguntarnos qué objetivo nos planteamos a  conseguir: perder peso quemando grasa, aumentar la masa muscular o definir la que ya se tiene», señala Andrea Marqués, nutricionista del Instituto Médico Europeo de la Obesidad, y ofrece algunos ejemplos para marcar la diferencia.

Si se busca una pérdida de peso o quemar grasa

Si queremos bajar peso optimizando la pérdida de grasa y evitando perder masa muscular debemos cuidar el consumo de hidratos de carbono. Los hidratos de carbono son alimentos energéticos, que mientras los consumimos, el cuerpo los utiliza como fuente de energía, lo que dificulta que se consuma nuestra grasa corporal. Sin embargo, no todos los hidratos de carbono son iguales, debemos evitar sobre todo los refinados (bollería, galletas, pan blanco etc.) y consumir los que tienen menor índice glucémico, preferiblemente durante la primera mitad del día (pan integral, pasta integral, verduras, frutas).

Si se busca aumentar la masa muscular

Para aumentar la masa muscular en hombres es importante cubrir las necesidades diarias de proteína (1g por kilo de peso) que permitan formar fibras musculares. El huevo es una buena opción, ya que su proteína es de digestión rápida, pero contiene niveles más bajos que otras fuentes animales, por lo que podemos tomar una sola yema y dos claras. Otras opciones serían ternera magra, pollo y pescados como el atún. No debemos olvidar la legumbre y los frutos secos, ya que son fuentes de proteína vegetal que complementan muy bien a las fuentes animales.

Por otro lado, también es recomendable la ingesta de hidratos de carbono, ya que nuestro cuerpo los necesitará para disponer de energía durante el entrenamiento. Podemos tomarlos en formas integrales antes de entrenar, ayudando así a que su liberación sea constante y progresiva.

Si se busca definir los músculos

Para definir el músculo, a parte de la cantidad de proteína, es fundamental la calidad de la misma. Deben ser proteínas de alto valor biológico que contenga el mayor número de aminoácidos esenciales. El huevo es el alimento que posee la proteína de mayor valor biológico. La quínoa contiene el doble de proteínas que otros cereales y todos los aminoácidos esenciales. Una buena opción serían los lácteos desnatados que podemos combinar con frutos secos naturales para conseguir un buen tándem proteína-grasa saludable. Su principal ventaja es que podemos tomarlos como complemento de la cena, en el desayuno ó en los medios tiempos.

 

Fitness tendencia: mínimas sesiones, máximo rendimiento

Con la vuelta a la rutina laboral y el fin del ciclo vacacional mucha gente se ve con un tiempo libre muy reducido que no les permite acudir a un gimnasio o practicar actividad física de forma regular. Algunas de las últimas tendencias en fitness, en este sentido, están pensadas para aquellas personas que no desean renunciar  a un entrenamiento funcional y buscan lograr máximo rendimiento en mínimo tiempo. Con la ayuda de Jorge Martín Brañas, entrenador personal y preparador físico del IMEO, repasamos los pros y contras de estos métodos de moda.

Electroestimulación muscular para personas con movilidad reducida u obesidad

Normalmente se entrena en sesiones de 14 minutos con traje de neopreno puesto que a su vez realiza pequeñas descargas eléctricas sobe el cuerpo para activar los músculos. «En un principio se utilizaba en alto rendimiento para trabajos específicos de aumento de tono muscular o para procesos de rehabilitación tras una lesión, pero de cara al público general, no es lo más recomendable», sostiene Jorge Martín. La electroestimulación se puede utilizar como complemento de un entrenamiento global y nunca debemos basar nuestro entreno sólo a estas sesiones, subraya. En principio nuestro cuerpo reacciona a los estímulos que producen los trajes, pero a medio plazo se acostumbra a ellos y los resultados empiezan a bajar, lo que explica el abandono a este tipo de entrenamiento. Además, este método es contraindicado en personas con hernias o protusiones discales y está  totalmente prohibido para aquellos que tengan un marcapasos cardíaco.

No obstante, este tipo de entrenamiento es muy útil en fases de rehabilitación, para personas con problemas de movilidad articular y obesidad donde se busca actividad física de bajo impacto, siendo imprescindible que la sesión sea guiada y controlada por un profesional de la actividad física.

Sesiones virtuales que permiten elegir el momento, el lugar y la duración

El impacto de Internet y las redes sociales en nuestra vida diaria es tal que inevitablemente afecta la actividad física que realiza la sociedad actual. Hoy en día podemos encontrar casi todo en los canales especializados o Youtube, en la mayoría de los casos sin coste, abarcando modalidades como aerobox, zumba, pilates, yoga, tabata, etc.

La efectividad depende del nivel de conocimientos que tenga la persona que recurre a este tipo de sesiones virtuales. «Si se tiene un nivel medio-alto de conocimiento, tanto de la técnica en la ejecución de los ejercicios, como de la capacidad del propio cuerpo, esta puede ser una gran herramienta para poder hacer unos buenos entrenamientos a medio y largo plazo», apunta el entrenador del IMEO. Pero si se tiene un nivel bajo o de principiante, este tipo de ayuda puede ser anti producente, ya que puede causar cansancio, abandono e incluso acabar en lesión. Lo mejor en estos casos es pedir ayuda a un profesional de la actividad física en el principio y cuando se tenga suficiente conocimiento y fluidez en el entrenamiento, recurrir a estos videos.

Pesas livianas y minibandas elásticas para mantenerse en forma

Son los transportables indispensables que se han puesto de moda entre los adeptos al fitness que permiten quemar calorías y tonificar los músculos con tan sólo media hora de entrenamiento al día. Son un implemento muy cómodo, fácil de llevar para los que se desplazan a menudo por trabajo, casi no pesan y no ocupan sitio en el hogar.

Las bandas elásticas cuentan con distinta complejidad y resistencia diferenciada por el color, de manera que fácilmente se adaptan al nivel de cada persona. Se pueden utilizar durante el entrenamiento para realizar circuitos de 4 a 10 minutos de duración.

«A su vez, el entreno con pesas livianas ayudaría a aumentar la masa muscular, siempre que se siga la rutina marcada y ayudan a contrarrestar la disminución del rendimiento físico en la menopausia», añade Jorge Martín.

City trining donde todo esfuerzo suma

La filosofía de este concepto es no limitarnos a realizar actividad física únicamente en los centros deportivos, sino aprovechar nuestro día a día para quemar un extra de calorías haciendo esfuerzo de sacar movimientos con actividades tan sencillas, como caminar, subir escaleras, ir en bici, etc.

Podemos bajar del bus dos o tres paradas antes y llegar a casa caminando a buen ritmo, evitar el ascensor y las escaleras mecánicas, hacer la compra diaria sin coger el coche, etc. Todo ello va a incorporar a nuestra vida un plus de actividad física sin tener que utilizar las instalaciones de un gimnasio.

Fitness coach para los fines de semana

Normalmente se opta por una sesión al aire libre durante el fin de semana para compensar la falta de ejercicio físico en los días laborables. No siempre es un servicio de pago y muchas veces se realiza en grupo y el papel de coach lo desempeña la persona más entrenada o con mayor experiencia.

«Lo ideal es realizar como mínimo 3 días a la semana de ejercicio, evitando días seguidos, pero a falta de tiempo todo esfuerzo es mejor que nada», reamrca el preparador físico del IMEO.

Levantarse un sábado o domingo temprano, tomar algo de fruta y salir para hacer un entrenamiento de carrera puede ser una buenísima idea. Cada día los parques de las grandes ciudades se convierten en lugares deportivos al aire libre donde mucha gente hace todo tipo de actividad física, como running, gimnasia, pilates, yoga o tai chi y para sumarse a la tendencia sólo hay que echarle un poco de voluntad.