Uno de cada cinco españoles desarrollará un cáncer de piel a lo largo de su vida

EP/ Telecinco

2016020319464945230La Academia Española de Dermatología y Venereología (AEDV) recuerda que cada año se diagnostican en España unos 160.000 casos de cáncer de piel en el mundo, siendo el quinto tumor más frecuente en hombres y el sexto en mujeres, hasta el punto de que uno de cada cinco personas desarrollarán un tumor de este tipo a lo largo de su vida.

Con motivo del Día Mundial contra el Cáncer que se celebra este jueves, 4 de febrero, esta entidad informa de la necesidad de hacerse chequeos ante cualquier duda que se pueda tener sobre alguna mancha o síntoma asociado, ya que «un diagnóstico prematuro es fundamental» para tener un buen pronóstico.

«Tarda tiempo en desarrollarse y es curable siempre y cuando establezcamos un diagnóstico temprano. Por tanto debemos tener claro que nadie debería morir de un cáncer de piel», ha defendido José Carlos Moreno Giménez, presidente de honor de la AEDV.

Dentro de los diferentes subtipos, el cáncer cutáneo no melanoma (CCNM) es el más frecuente, ya que de carcinoma basocelular se diagnostican 71 nuevos casos por cada 100.000 habitantes/año y del carcinoma espinocelular 20 casos por cada 100.000 habitantes/año.

El melanoma, por su parte, ha multiplicado por mil su frecuencia en los últimos 20 años pero no ha empeorado su pronóstico, ya que se ha avanzado en su diagnóstico precoz. De este modo, asegura que es el menos común de los tumores malignos cutáneos, pues representa el 4 por ciento de todos ellos, aunque es el responsable de 80 por ciento de las muertes por este tipo de cáncer.

En España, donde el melanoma es más habitual en mujeres como ocurre en el resto de Europa, cada año se diagnostican aproximadamente 3.200 nuevos, la mayoría entre los 40 y los 70 años.

UN 7% MÁS DE NUEVOS CASOS CADA AÑO

Sin embargo, Moreno incide en que el diagnóstico aumenta un 7 por ciento cada año, principalmente entre los jóvenes de 25 a 29 años, relacionado directamente con la mayor exposición al sol y la utilización de métodos artificiales de bronceado como las lámparas bronceadoras, por motivos estéticos y de ocio.

Además, este experto asegura que igual que epidemiológicamente se ha demostrado la importancia de la predisposición genética en el desarrollo del cáncer cutáneo, también se ha contrastado que los factores ambientales tienen un papel muy relevante en su etiopatogenia, fundamentalmente las diferentes formas de exposición ultravioleta.

Por lo tanto, es preciso resaltar la importancia de las medidas preventivas tanto primarias, eliminando factores de riesgo posibles, como secundarias, detección precoz, en las que intervienen profesionales sanitarios diversos, así como destacar las medidas al alcance de la población en general como, por ejemplo, la autoexploración.

Claves para entender la definición de carnes procesadas como cancerígenas

¿Cuánto se debe consumir? ¿Cómo debe cocinarse? ¿Qué tipo de cáncer pueden generar?

El Observador

carnes procesadas y rojasEl anuncio de la principal agencia de salud de las Naciones Unidas, la Organización Mundial de la Salud (OMS), generó temores, polémicas y contrataques. ¿Pero qué fundamentos científicos explican la decisión de definir que cierto tipo de consumo de carnes procesadas puede provocar cáncer? ¿Cuánto es mucho a la hora de afectar la salud? ¿Qué tipo de cáncer se genera?

Estas y otras preguntas son algunas de las que se generan luego del anuncio del lunes 26 de octubre, cuando la OMS señaló públicamente que las carnes procesadas son carcinógenas, colocándolas al mismo nivel que el tabaco, entre otros productos que pueden producir cáncer. En la misma declaración, el organismo aclaró que la carne roja es, también, «probablemente» carcinógena.

La polémica se disparó inmediatamente, porque de hecho la industria cárnica (que mueve unos 95.000 millones de dólares y de la que dependen numerosas economías del mundo) se venía preparando para lo que ya se veía como una «crónica de una muerte anunciada». El contraataque no se hizo esperar.

Estos son los puntos básicos para entender la decisión de la OMS y la propia discusión que se abre a partir de ahora sobre las consecuencias sobre la salud humana.

¿Qué tipos de carnes se incluyen en la advertencia de la OMS?

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer acepta una definición amplia tanto de lo que es carnes procesadas como carnes rojas.

Entre las primeras se incluyen todas las carnes que hayan sido saladas, curadas, fermentadas, ahumadas o que hayan pasado por procesos para mejorar su sabor o extender su preservación. Esto incluye salchichas de diverso tipo, corned beef, frankfurters, carne salada, carne envasada, preparaciones como salsas en base a carne, embutidos de pollo y pavo. Y, por supuesto, panceta.

La carne roja engloba «todo tipo de carne muscular de mamífero», lo que incluye carne de vaca, ternera, cerdo, cordero u oveja, caballo y hasta cabra.

¿Qué tipo de cáncer han señalado los científicos de la OMS que puede tener relación con el consumo de estas carnes?

La «etiqueta» de carcinógenos para estos productos se les ha dado en base a estudios sobre cáncer colorrectal. También han encontrado relación entre el consumo de carnes procesadas y el cáncer de estómago.

En el caso de las carnes rojas, la asociación se ha hecho con cáncer de tipo colorrectal, pancreático y de próstata.

¿Por qué la OMS considera que estos productos son perjudiciales para la salud?

Los científicos señalan que algo negativo sucede durante el proceso de salado, curado y otros tratamientos que se le hacen a la carne, lo que genera químicos carcinogénicos tales como el NOC (compuesto N-nitroso) o el hidrocarburo aromático policíclico (PAH).

En las carnes rojas la forma de cocción también puede derivar en elementos carcinógenos sospechosos, como las aminas heterocíclicas (HAA) y las PAH. El reporte de la OMS, publicado en la Lancet Oncology, señala que la cocción de las carnes rojas a altas temperaturas «por medio de frituras, grill o parrilla, generalmente produce la mayor cantidad de estos químicos».

¿Qué diferencia hay entre la categoría que la OMS le da a las carnes procesadas y a las carnes rojas en términos de salud?

El grupo de investigadores ubicó a las carnes procesadas en el grupo de mayor riesgo, porque consideran que hay evidencia sólida para respaldar la relación con el cáncer. Es la misma designación que se le dio a agentes que causan tipos de cáncer serios, tales como la polución del aire o diferentes tipos de radiación.

La carne roja en cambio fue ubicada en la segunda categoría de riesgo, como carcinógeno «probable», lo que significa que hay evidencia limitada de que puede provocar cáncer en humanos, aunque si existe amplia evidencia derivada de experiencia con animales.

¿Cuál es la recomendación de la OMS sobre la cantidad de carnes procesadas y carnes rojas que se debería consumir?

El director de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS (IARC por su sigla en inglés), Christopher Wild, explicó que el grupo recomienda «limitar» la ingesta de carne. Al mismo tiempo señaló que no hay duda sobre su «valor nutricional».

Expertos en nutrición de la Asociación Americana de Cáncer consultados por el Washington Post recomiendan reducir el consumo de carne roja y limitar al mínimo la ingesta de carnes procesadas.

A diferencia de otros productos considerados riesgosos para la salud, como el alcohol (los científicos han dicho que se recomienda no consumir más de una copa por día), en el caso de la carne no hay recomendaciones específicas de cantidades a consumir. Esto es así porque depende mucho de la biología de cada persona e incluso de sus hábitos alimenticios y de vida.

Lo más parecido a una recomendación al respecto es la que ha realizado el Fondo Internacional para la Investigación del Cáncer, que sugiere que las personas que coman carne roja no deberían sobrepasar los 500 gramos por semana, además de evitar o «casi» evitar por completo las carnes procesadas.

El reporte de la OMS que se conoció esta semana señala que si una persona come 50 gramos de carnes procesadas por día (lo que equivale a unas pocas fetas de panceta), o un total de 350 gramos por semana, su riesgo de desarrollar cáncer colorrectal se incrementa en un 18%.

¿Cuál es el cometido de la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer de la OMS?

Esta agencia tiene la tarea de evaluar potenciales carcinógenos para los humanos, para lo cual investiga casi todo, desde ciertos químicos pasando por herbicidas, tabaco e incluso el wifi.

Basándose en la «mejor evidencia científica disponible», la agencia luego clasifica estos elementos o conductas y las califica como definitivas, probable o posibles causantes de cáncer.

La «mejor evidencia científica disponible» es el conjunto de estudios científicos realizados no por esta agencia sino por universidades, instituciones públicas y privadas de todo el mundo, que cuenten con el aval del método científico.

¿Cuánto influye el método de preparación y cocción de estas carnes en su potencial carcinogénico?

La agencia señala que si bien las carnes rojas contienen muchas proteínas y nutrientes fundamentales, incluyendo vitamina B y hierro, el método que se utilice para prepararlas puede ser problemático.

Por ejemplo, las carnes procesadas contienen químicos que se pueden convertir en el estómago en carcinogénicos, en especial en compuestos N-nitoros y en hidrocarbonos aromáticos policíclicos. Según el Instituto de investigación del cáncer del Reino Unido, los compuestos N-nitroso dañan las células que recubren el intestino, lo que hace que para «sanarse» deban replicarse. Así se pude desencadenar un cáncer.

«Es esta replicación «extra» la que puede incrementar la chance de que se desarrollen errores en el ADN de las células, el primer paso en el camino hacia el cáncer».

¿Por qué es tan polémica esta definición de la OMS sobre la carne?

La declaración de la OMS fue realizada por un panel de 22 expertos internacionales que revisaron décadas de investigaciones centradas en la relación entre consumo de carne roja, carnes procesadas y cáncer. El panel revisó 800 experimentos realizados con animales, estudios en base a dieta de los humanos y su salud y también investigaciones a nivel celular.

El problema es que los experimentos para probar que un alimento produce cáncer son extremadamente desafiantes por diversas razones. En primer lugar es necesario controlar la dieta de miles de personas durante muchos años, pero este tipo de experimentos son casi imposibles de hacer y difieren según poblaciones y hábitos.

Por eso los investigadores se basan en estudios epidemiológicos que se basan en muchos casos en la observación de la nutrición. Lo que hacen es monitorear un grupo amplio de personas, observan cuánta carne consume y registran qué problemas de salud tienen a lo largo del tiempo. Pero estos estudios no pueden ser aleatorizados –lo que los haría más rigurosos– porque para eso los investigadores deberían poder decidir que ciertas personas coman ciertas comidas y otras se abstengan de hacerlo, un extremo que éticamente no es viable.

Sin embargo, la OMS ha sido clara en su decisión: «Basándonos en la gran cantidad de información y las consistentes asociaciones entre cáncer colorrectal y consumo de carnes procesadas que aparecen a través de estudios en diferentes poblaciones, es posible decir que la parcialidad y la casualidad no son explicaciones plausibles.»

Fuentes: Washington Post y AFP

La OMS dice que hamburguesas, salchichas y bacon son cancerígenos como el tabaco

  • La OMS reconoce la evidencia científica que demuestra que el consumo de carnes procesadas tienen relación directa con el cáncer colorrectal.
  • Este tipo de carnes ya aparecen en el grupo del el tabaco, el alcohol, el arsénico y el amianto; la carne roja entra en el grupo de «probables cancerígenos».
  • Según el estudio, cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%.

20 minutos
salchichasLa Organización Mundial de la Salud (OMS) ha emitido este lunes un informe en el que sentencia que la carne procesada entra dentro del grupo 1 de sustancias cancerígenas, en el que ya aparecen el tabaco, el alcohol, el arsénico y el amianto. Por su parte, la carne roja también entra en la categoría 2A, com probable cancerígeno. Un resumen del informe está disponible online en la publicación especializada The Lancet Oncology.

Los estudios que relacionaban la carne procesada con efectos cancerígenos llevan años en circulación, pero esta sería la primera vez que la OMS se alinea con los investigadores especialistas en cáncer del WCRG, el grupo internacional de estudios del cáncer. En su página web, el citado instituto internacional asegura que la relación entre el consumo excesivo de carne roja y el de carne procesada está directamente relacionado con el cáncer colorrectal.

«Evidencia suficiente» de que el consumo de carne procesada causa cáncer

Un grupo de trabajo de 22 expertos de 10 países convocados por el Programa de Monografías de la Agencia Internacional de Investigación sobre el Cáncer (IARC) —agencia que depende de la Organización Mundial de la Salud (OMS)— considera que hay «evidencia suficiente» de que el consumo de carne procesada causa cáncer colorrectal.

La carne procesada hace alusión a «la que se ha transformado a través de la salazón, el curado, la fermentación, el ahumado u otros procesos para mejorar su sabor o su conservación«. La mayoría de este tipo de alimentos contiene carne de cerdo o de res, pero también pueden contener otras carnes rojas, aves o subproductos cárnicos como la sangre, y algunos ejemplos son las salchichas, el jamón, la carne en conserva, la cecina, la carne en lata, o las preparaciones y salsas a base de carne.

Los expertos concluyeron que cada porción de 50 gramos de carne procesada consumida diariamente aumenta el riesgo de cáncer colorrectal en un 18%. «Para un individuo, el riesgo de desarrollar cáncer colorrectal por su consumo de carne procesada sigue siendo pequeño, pero este riesgo aumenta con la cantidad de carne consumida», dijo, según la nota, el doctor Kurt Straif, jefe del Programa de Monografías de la IARC. Y añadió que «en vista del gran número de personas que consumen carne procesada, el impacto global sobre la incidencia del cáncer es de importancia para la salud pública».

Consumo de carne roja es «probablemente carcinógeno»

Se clasifica además el consumo de carne roja como «probablemente carcinógeno» para los humanos, basado en «evidencia limitada» de que este tipo de alimento puede causar cáncer colorrectal, pero también de páncreas y de próstata. Según la agencia, existe una «fuerte evidencia mecanicista» que sostiene un efecto carcinógeno de la carne roja. El IARC especifica en el comunicado que con carne roja se refiere a «todos los tipos de carne muscular de mamíferos, tales como la carne de res, ternera, cerdo, cordero, caballo o cabra«.

Por este motivo, los expertos recomiendan un consumo máximo semanal «de 500 gramos (peso cocido) de carne roja (ternera, cerdo y cordero). Así como comer poco o nada de carnes procesadas como el jamón, el bacon o el tocino«. El IARC recuerda el «valor nutricional» de la carne roja, por lo que estimó que las conclusiones del estudio servirán a gobiernos y agencias reguladoras para emitir sus propias recomendaciones dietéticas.

«La evidencia científica sugiere que comer menos de medio kilo de carne roja en una semana no aumenta significativamente el riesgo de cáncer intestinal», señalan. La carne roja es también una buena fuente de nutrientes valiosos, tales como proteínas, hierro, zinc y vitamina B12, por lo que puede contribuir a una dieta sana y equilibrada. «La carne procesada, por el contrario, tiene nutrientes de menor valor y puede ser alta en grasa y sal«, insisten.

El grupo de trabajo de la IARC consideró más de 800 estudios que investigaron asociaciones para más de una docena de tipos de cáncer con el consumo de carne roja y de carne procesada en muchos países y poblaciones con dietas diversas. Para el director de la IARC, Christopher Wild, «estos hallazgos apoyan aún más las actuales recomendaciones de salud pública acerca de limitar el consumo de carne».

Aluminio, ¿una potente neurotoxina que afecta directamente al cerebro?

El segundo metal más utilizado después del acero puede ayudar a desarrollar enfermedades como el Alzhéimer

Apesar de los efectos afrodisiacos que se atribuyen al cocholate, el aluminio del envoltorio puede tener efectos negativos sobre la fertilidad masculina
A pesar de los efectos afrodisíacos que se atribuyen al chocolate, el aluminio del envoltorio puede tener efectos negativos sobre la fertilidad masculina

ABC, Enrique Serbeto
El aluminio es el segundo metal más utilizado después del acero y el tercer elemento más abundante en la corteza terrestre. Está prácticamente por todas partes, tanto en forma natural como artificial, sobre todo después de que hace poco más de un siglo comenzase su explotación industrial a escala masiva. Desde el desodorante hasta el envoltorio del chocolate, desde las cazuelas donde se prepara la comida a las latas que contienen el refresco, hay cientos de maneras por las que nuestro organismo entra en contacto con el aluminio.

Un grupo de científicos europeos se ha reunido recientemente en la ciudad francesa de Lille (al norte de París) para empezar a hablar sobre el futuro de este producto y sus efectos potenciales sobre la salud. Se constata que el aluminio se acumula poco a poco en el cuerpo y empiezan a vislumbrarse efectos nocivos que los científicos creen identificar más claramente en el cerebro.

Según los científicos reunidos en esta convención, que se celebra desde hace 11 años, «algunas sopechas sobre su toxicidad maduran gradualmente». En el caso del cáncer de mama los científicos no se ponen de acuerdo Por ejemplo, hace tiempo que se ha analizado la relación entre los desodorantes –que incluyen aluminio para taponar los poros en las axilas y evitar la transpiración- y el cáncer de mama. El profesor Christopher Exley, bioquímico de la Universidad de Keele, en Inglaterra, considerado como el principal experto mundial en el campo de la toxicidad del aluminio, cree que si hay relación, pero el profesor Alfred Bernard, toxicólogo de la Universidad Católica de Lovaina opina, al contrario, que «el aluminio es ni cancerígeno ni genotóxico» y atribuye a las políticas agresivas de los fabricantes de desodorantes sin aluminio la difusión de este tipo de teorías.

Sin embargo, según lo que ha publicado el diario «Le Soir», ambos están de acuerdo en que este simpático metal es una potente a que afecta directamente al cerebro.

Según Bernard, «se ha demostrado que la demencia observada en pacientes en hemodiálisis se debe a la acumulación de aluminio en la sangre y el cerebro. Las personas con insuficiencia renal son claramente las de mayor riesgo para el aluminio».

Ambos están de acuerdo también sobre los efectos del aluminio en el caso del alzeimer. Exley dice que se ha probado que “si el aluminio está presente en una región del cerebro en donde la enfermedad de Alzheimer está en curso, puede promover su desarrollo mediante el aumento de la gravedad y el inicio temprano de los síntomas».

Sobrepeso y obesidad aumentan riesgo de tumores cerebrales

Personas con actividad física regular presentan 27 por ciento menos probabilidades de desarrollar gliomas y meningiomas.
Telesurtv
tumor-cerebralUn nuevo estudio desarrollado por la Universidad de Regensburg (Alemania) sugiere que el sobrepeso y la obesidad son factores que contribuyen al desarrollo de algunos tipos de tumores en el cerebro.

Científicos se basaron en más de seis mil casos con tumores de distinto tipo, en los que contrastaron el índice de masa corporal (IMC) con la actividad física de cada individuo, para determinar la relación del estado físico con el surgimiento y desarrollo de tumores.

Los resultados indican que las personas con sobrepreso (25 a 29,9 kilogramos por metro cuadrado, kg/m²) tiene 21 por ciento de probabilidad desarrollar tumores; mientras que en caso de obesidad (IMC de 30 o más) incrementar a 54 el porcentaje de probabilidad de padecer uno.

El estudio permitió determinar que quienes desarrollan una actividad física con regularidad tienen 27 por ciento menos posibilidad desarrollar algún tipo de tumor, sea maligno o benigno.

Explican como la obesidad promueve el cáncer de mama

C. BICKELL/ STM
C. BICKELL/ STM

Al aumentar la rigidez de los tejidos de la grasa mamaria, las células tumorales crecen con mayor facilidad. Los expertos aconsejan dietas para perder peso en las pacientes

ABC

La obesidad favorece el cáncer de mama al aumentar la rigidez de los tejidos de grasa mamaria, lo que crea un microambiente que promueve el crecimiento del tumor. Lo acaba de demostrar una investigación que se publica en «Science Translational Medicine» y que sirve para esclarecer un poco más la compleja relación que existe entre la obesidad y el cáncer de mama. Además, esta nueva información puede tener implicaciones importantes para las técnicas quirúrgicas de reconstrucción mamaria que emplean tejido adiposo o grasa.

Se sabe desde hace tiempo que la obesidad es un importante factor de riesgo para el cáncer de mama, especialmente en las mujeres posmenopáusicas. En comparación con las pacientes de peso normal, las personas obesas tienden a tener tumores más avanzados y agresivos de mama. Y aunque se han propuesto muchos factores, incluyendo cambios en los niveles hormonales y la inflamación, la verdad es que a día de hoy se desconoce cómo la obesidad conduce a un cáncer de mama.

Lo que ahora ha hecho un equipo de la Universidad Cornell-Ithaca y del Memorial Sloan Kettering Cancer Center, coordinado por Bo Ri Seo, ha sido analizar el tejido adiposo mamario de pacientes y ratones. Así, han visto que la obesidad puede desencadenar cambios estructurales en la matriz extracelular, el andamio de colágeno y otras proteínas fibrosas que rellenan el espacio entre las células y el tejido y son responsables de proporcionar apoyo estructural.

Miofibroblastos

Los investigadores han visto que la grasa mamaria de ratones genéticamente obesos y obesos después de una dieta alta en grasa contienen un mayor número de células llamadas miofibroblastos, que hacen que la matriz extracelular sea más densa y rígida. Cuando analizaron esta situación en el tejido mamario de pacientes con cáncer de mama obesos, los científicos observaron que sus fibras de colágeno eran más gruesas y más rígidas que las de pacientes más delgadas. Dicha rigidez, explican, parecía desencadenar cambios mecánicos que se transformaban en señales química que estimulaban el crecimiento del tumor.

De hecho, aclara en su investigación, las células mamarias precancerosas desarrolladas en matrices extracelulares del tejido adiposo de pacientes obesas, en comparación con los del tejido magro, presentaban una mayor tendencia a progresar a tumores malignos.

La buena noticia es que este proceso puede ser reversible. Los investigadores pusieron a dieta a los ratones y así se redujo el número de miofibroblastos en el tejido mamario, lo que sugiere que, en humanos, adelgazar puede potencialmente revertir esta rigidez del tejido.

Los resultados vuelven a poner de relieve la importancia de fomentar un peso saludable en las mujeres diagnosticadas con cáncer de mama pero también en la población general.

Sin embargo, como reconocen Lisa Arendt y Charlotte Kuperwasser, de la Universidad de Wisconsin–Madison y de la Escuela de Medicina de la Universidad de Tufts, aunque una de las principales recomendaciones para las mujeres obesas con diagnóstico de cáncer de mama es la pérdida de peso después del tratamiento, poco se sabe acerca cómo influye en el riesgo de cáncer de mama edad. Según estas investigadores, el estudio de Seo muestra los efectos de la pérdida de peso en una cohorte de ratones obesos, aunque algunos estudios reciente en mujeres posmenopáusica sugieren que, al menos a corto plazo, la pérdida de peso electiva no parece alterar el riesgo de cáncer de mama.

Biomarcadores

Las expertas también señalan que aunque existen varios estudios en curso para examinar los efectos de la pérdida de peso en las supervivientes de un cáncer de mama en su supervivencia a largo plazo, pocos trabajos examinan biomarcadores después de una intervención dietética a fin de comprender los efectos del cambio de estilo de vida en los mecanismos relacionados con el cáncer de mama. En su opinión, identificar cómo contribuye de pérdida de peso en el riesgo de cáncer de mama íntimamente es fundamental para un correcto asesoramiento de la paciente.

Las investigadores concluyen que debido a que no hay terapias específicamente dirigidas a pacientes con cáncer de mama obesas y aun así se recomienda la reducción de peso para las supervivientes de un cáncer de mama, se necesita más investigación para determinar si las intervenciones dietéticas o el ejercicio, o ambos, son formas eficaces en la mejora de los cambios en la matriz extracelular inducidos por la obesidad.

 

Olvídate de estos alimentos: pueden causar cáncer

El American Institute of Cancer Research (AICR) ha hecho advertencias sobre la mala alimentación y el cáncer, recomendándoles a todos reducir o evitar el consumo de ciertas comidas y bebidas que en la actualidad están invadiendo el mercado. 

Informe21
nugget-500x339Es muy preocupante que muchas personas intenten justificar sus malos hábitos de vida con la popular frase “todo causa cáncer”.

Esta es cada vez es más común entre las personas por el hecho de que se viene advirtiendo de que muchas cosas que forman parte del estilo de vida moderno puede aumentar el riesgo de padecer esta enfermedad.

Lo cierto es que hay investigaciones científicas que sustentan muchas de esas advertencias y, aunque aún faltan más evidencias, se ha podido determinar que hay algunos alimentos comunes en la dieta que pueden aumentar el riesgo de sufrir alguno de los tipos de cánceres, ya que sus compuestos tienen un efecto negativo en el organismo.

Organismos genéticamente modificados (GMO)

Los transgénicos están invadiendo el mercado y las dietas, a pesar de que se ha comprobado que tanto los GMO como los productos químicos que se utilizan para su cultivo son causas potenciales de tumores en el organismo.

El interés de la industria alimentaria y las grandes compañías del mundo son los que han llevado estos alimentos a la mesa del consumidor, disfrazándolos de frescura y, sobre todo, mejor precio.

Entre los alimentos transgénicos más comunes se destacan:

Alimentos a base de maíz

Soja y sus derivados

Canola convencional (Colza)

Tomates

Carnes procesadas

Los cárnicos procesados como, por ejemplo, las mortadelas, tocino o salchichas, entre otros, contienen conservantes químicos que los mantienen frescos y atractivos para el consumidor, pero que también pueden provocar cáncer.

El nitrito y el nitrato de sodio hallados en este tipo de alimentos son los responsables del mayor riesgo de cáncer de colon y otros tipos de cánceres.

Por esta razón, a la hora de comprar este tipo de productos, lo mejor es asegurarse de que sea carne curada sin nitratos y, en lo posible, de una fuente animal alimentada con pasto.

Harina blanca refinada

Este ingrediente está presente en la mayoría de alimentos procesados, pero también está presente en muchas otras comidas que son comunes en la dieta y por esto, la preocupación ha aumentado, ya que las personas están excediendo su consumo de hidratos de carbono.

Un estudio publicado en la revista Cancer Epidemiology reveló que el consumo excesivo de hidratos de carbono puede aumentar hasta un 220% el riesgo de cáncer de mama en las mujeres.

Además, por ser alimentos de alto índice glucémico, incrementan los niveles de azúcar en la sangre y, por ende, alimenta las células cancerosas.

Azúcares refinados

Su dulce sabor lo ha convertido en un alimento muy adictivo que es casi imposible eliminar por completo de la dieta.

Este producto tan común está asociado con el crecimiento de las células cancerígenas, ya que las ayudan a metabolizar y proliferar en el organismo, reduciendo los efectos de los medicamentos para combatir la enfermedad.

Los azúcares refinados están presentes en alimentos como:

Jarabe de maíz de alta fructosa

Galletas
, tortas, pasteles

Refrescos, jugos

Salsas

Cereales

Alimentos salados

Las comidas saladas o conservadas con sal están relacionadas con el mayor riesgo de cáncer de estómago y de la nasofaringe.

Los expertos en salud se preocupan mucho por el consumo de este ingrediente ya que, además de estar presente en muchas mesas y cocinas, también forma parte de muchas comidas que se incluyen de forma habitual en la dieta, lo que se traduce en un exceso.

Lo peor es que, además de aumentar el riesgo de cáncer, la sal también está relacionada con el mayor riesgo de problemas cardiovasculares.

La recomendación es reducir al máximo el consumo de sal y verificar la cantidad que contienen los productos elaborados y conservados que se adquieren en el mercado.

Aceites hidrogenados

Por lo general este tipo de productos son utilizados en la conservación de alimentos procesados y con el fin de mantenerlos estables.

El problema es que ya está demostrado que este tipo de grasas alteran la estructura y la flexibilidad de las membranas celulares en todo el cuerpo, lo que conduce a enfermedades crónicas como el cáncer.

En la actualidad muchos fabricantes están sustituyendo poco a poco estos aceites por otros más seguros, como el aceite de palma.

No obstante, a pesar de esto, los hidrogenados siguen siendo los más utilizados en la fabricación de procesados.

Fuente: Mejor con salud

AJV

No quiero un «probablemente cancerígeno» en mis alimentos

No queremos comer glifosato. No queremos en nuestros alimentos un herbicida calificado por la Organización Mundial de la Salud como «probablemente cancerígeno para los seres humanos», apela Greenpeace en la campaña lanzada para prohibir esta sustancia.

Nueva Tribuna

© Greenpeace / Luis Liwanag
© Greenpeace / Luis Liwanag

La Agencia Europea de Seguridad Alimentaria acaba de mostrar en un informe reciente que, del total de las muestras analizadas para detectar glifosato, en un 10,45% había residuos de este herbicida. Fue en las muestras de avena donde más se encontró (¡41,35% de las muestras!), seguido de las de uvas para vino (8,11%), centeno (4,65%) y manzanas (1,61%).

Algunos países ya se han puesto en marcha para frenar el uso de este herbicida producido, entre otros, por la multinacional Monsanto. En Francia por ejemplo han prohibido su venta libre. En otros países, como el nuestro, no hemos oído una sola palabra sobre el glifosato. Simplemente, estamos a la espera. Ante nuestra pregunta, nos han respondido que de momento la postura del Gobierno español es la de aguardar.

España adoptará las decisiones legales sobre productos fitosanitarios formulados con glifosato de forma armonizada al resto de Estados miembros. «La paciencia está muy bien, pero debe primar la precaución cuando se trata de proteger nuestra salud y del medio ambiente», señala la organización.

El glifosato está en pleno proceso de reevaluación en la Unión Europea. Su autorización caduca en diciembre de este año y cabe recordar que la última vez, en junio de 2012, se prolongó su autorización sin llevar a cabo una evaluación de riesgos. Por eso ahora es el momento de presionar a los distintos países para que den un paso al frente y prioricen la salud de sus ciudadanos y el medio ambiente, frente a otros criterios.

¡Firma para pedir al Gobierno que tome las medidas necesarias para prohibir el glifosato en España!

Estudios ubican al mate caliente en la lista de alimentos cancerígenos

La Organización Mundial de la Salud puso a la infusión más consumida por los argentinos en la categoría 2 A de la lista de alimentos que pueden generar cáncer, en este caso de esófago

Diario hoy
mate cancerigenoEl mate es la infusión de los argentinos por excelencia y se disfruta en soledad o acompañado. Pero nadie se habría imaginado que la Organización Mundial de la Salud (OMS) lo puso en su lista de productos y alimentos cancerígenos hace años.

La Agencia Internacional para la Investigación contra el Cáncer (AIIC), que depende de la OMS, incluye al mate -en particular al caliente- en el grupo 2A de productos y alimentos que pueden producir cáncer a los consumidores.

Según los estudios realizados al respecto, existe una relación directa entre el hábito de tomar mate y el riesgo de cáncer de esófago, pero no por la yerba o los químicos utilizados en su producción, sino por la temperatura del agua al tomarlo.

Las cifras y los datos surgen a pocas semanas de que la OMS declarara como cancerígeno al glifosato, el herbicida más utilizado en las cosechas de todo el mundo.

La obesidad causó 500.000 nuevos casos de cáncer en 2012

Los expertos calculan que una cuarta parte de estos casos podría haberse evitado al estar relacionados con el progresivo incremento en el índice de masa corporal 

ABC
obesidad y cancerPrevenir la obesidad puede ser una vía para prevenir el cáncer. En 2012, el sobrepeso, y la obesidad, parecen ser los responsables de 500.000 nuevos casos de cáncer en todo el mundo. Y, según un informe publicado en «The Lancet Oncology», el impacto del exceso de peso es mucho mayor en los países más desarrollados: casi dos tercios (64%) de los tipos de cáncer relacionados con la obesidad se producen en América del Norte y Europa.

A tenor de estos datos, los investigadores, dirigidos por Melina Arnold, de la Agencia Internacional para la Investigación sobre el Cáncer (IARC), estiman que una cuarta parte de todos los cánceres relacionados con la obesidad en 2012 (118.000 casos) son atribuibles al aumento en el índice de masa corporal (IMC) que se ha producido en la población desde 1982. Es decir, aseguran, eran «evitables».

A partir de la información obtenida de una serie de bases de datos, incluyendo Globocan, sobre la incidencia de cáncer y mortalidad en 184 países, Arnold y sus colegas crearon un modelo para estimar la cantidad de cánceres asociados con el exceso de peso en los países y regiones de todo el mundo en 2012, y qué proporción podría ser atribuida al aumento del IMC desde 1982.

Pero en mujeres

Los resultados revelan que los cánceres relacionados con la obesidad es un problema muchos más grave para las mujeres que para los varones, en gran parte debido al cáncer de endometrio y de mama después de la menopausia. Así, en los varones, el exceso de peso fue responsable de 136.000 nuevos casos de cáncer en 2012, mientras que en las mujeres lo fue de 345.000 (1,9% y 5,4% respectivamente).

De los 345.000 cánceres en mujeres, casi 25.000 fueron de mama, endometrio y colon, mientras que en los hombres el cáncer de colon y el de riñón representaron más de dos tercios de todos los tumores asociados con la obesidad (cerca de 90.000 casos).

Y las cifras son peores cuanto más desarrollado es el país; así por ejemplo, en aquellas regiones con mayor índice de desarrollo humano (IDH) países, alrededor del 8% de los cánceres en las mujeres y el 3% en los hombres estaba asociado con el exceso de peso, en comparación con el 1,5% de los cánceres en las mujeres y del 0,3% en los hombres en los países con un IDH más bajo.

La peor parte se la lleva América del Norte: solo en esa región hubo 111.000 cánceres, casi una cuarta parte (23%), de todos los nuevos cánceres relacionados con la obesidad a nivel mundial. Mientras que África subsahariana fue la que menos contribuyó: 7.300 cánceres o 1,5%. Dentro de Europa, los países donde más casos se produjeron son los del este de Europa (66.000 cánceres).

Cada vez más obesos

La prevalencia mundial de obesidad en adultos se ha duplicado desde 1980. «Si esta tendencia continúa –señala Arnold-, aumentará la carga futura de cáncer, sobre todo en América del Sur y en el norte de África, donde se está observando los mayores incrementos en la tasa de obesidad en los últimos 30 años». En España se calcula 22,9% de la población adulta es obesa, según el índice de masa corporal (IMC), porcentaje que aumenta al 36% si se utiliza el perímetro de la cintura para definirla.

La epidemia del siglo XXI